miércoles 29 de septiembre de 2010
Extraterrestres, una herejía moderna
Hace unos pocos días apareció en los medios informativos una de esas noticias que causan estupefacción entre las personas que aún conservan pura su fe. La noticia decía que un astrónomo del Vaticano, Guy Consolmangno, aseguraba que no sería nada extraño encontrarse con extraterrestres inteligentes por esos “mundos de ahí fuera”, e incluso aludía a la posibilidad de enviar misioneros a esos “mundos” para evangelizar a aquellos ETs. Por ejemplo, la noticia está en:
http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/religion/the-pope/8009299/Pope-Benedict-XVIs-astronomer-the-Catholic-Church-welcomes-aliens.html
Sorprendentemente en los últimos años varios comentaristas del Vaticano, además de Consolmagno, han argumentado con tesis favorables a la existencia de inteligencias extraterrestres de naturaleza no-angélica, llamémoslo “hipótesis de la inteligencia extra-terrestre” (IET). En realidad esta hipótesis IET tiene su origen en el heliocentrismo de Copérnico, Kepler, etc. y en el evolucionismo de Darwin, como explicaremos en un próximo post, en éste nos ocuparemos exclusivamente de hacer una crítica de los argumentos de Consolmagno y de otros científicos cristianos que la soportan.
Los defensores de la hipótesis IET basan sus argumentos en que hay tantos testimonios directos de OVNIs desafiando toda explicación natural que podría ser anticientífico negar la realidad objetiva de estos fenómenos y su posible origen extraterrestre. En segundo lugar, aseguran que la existencia en el universo de otros seres inteligentes no-angélicos redundaría en una mayor gloria de Dios. Dicen además que parece absurdo tener que asumir una tan abismal distancia entre las formas de vida humana y angélica, y puesto que “la naturaleza no emplea saltos”, y aseguran que sería bueno buscar tales seres inteligentes por la ayuda que ellos podrían aportar a la humanidad terrestre. Finalmente, los apologistas de la IET intentan apoyarse en algún experto en teología y en una o dos personas de vida santa que presuntamente soporta su tesis. Por ejemplo, se ha citado un libro escrito en 1974 por el sacerdote Don Nello Castello.
Analicemos cada uno de estos argumentos:
1) Hay tantos testimonios directos de OVNIs desafiando toda explicación natural que podría ser anticientífico negar la realidad objetiva de estos fenómenos y su posible origen extraterrestre.
Replica:
Este argumento es defectuoso porque suponiendo que estos avistamientos OVNI parezcan tener una realidad objetiva, se está afirmando que la única conclusión deducible es que su origen sea IET. Esto es incierto porque otros investigadores que han estudiado exhaustivamente el fenómeno OVNI han concluido de manera convincente que el fenómeno es objetivamente real (es decir, no una alucinación o ilusión óptica) sin embargo tiene un origen diabólico. Por ejemplo, el investigador australiano Gary Bates presenta abundantes evidencias para esta tesis en su libro “
Alien Intrusion”.
Kolbe Center for the Study of Creation
Los apologistas de la IET no parecen conocer estas investigaciones, ni tampoco, por otra parte, presentan pruebas que estos seres extraterrestres sean benevolentes.
2) La existencia en el universo de otros seres inteligentes no-angélicos redundaría en una mayor gloria de Dios.
Replica:
Un argumento muy débil que queda en evidencia cuando se lo lleva a su conclusión lógica. Si una cantidad mayor de seres inteligentes redundase en una mayor gloria de Dios, entonces se podría concluir que el único camino para dar suficiente gloria a Dios sería el de multiplicar el número de seres inteligentes hacia infinito. Sin embargo, sabemos que esa no es la Voluntad de Dios, pues Él ha fijado el número de seres inteligentes que llegarán a la existencia antes del fin del mundo. Además, la gloria que Dios busca de Sus criaturas no depende de la cantidad sino de la calidad de la respuesta de éstas a Su amor. Y obviamente esto no depende de la existencia de criaturas extraterrestres.
3) Parece absurdo tener que asumir una tan abismal distancia entre las formas de vida humana y angélica puesto que “la naturaleza no emplea saltos”.
Replica:
Aquí se pretende hacer una comparación entre el hombre caído y los ángeles. Sin embargo, Dios creó al hombre en un tan exaltado estado de santidad que la diferencia entre el hombre y los ángeles no era tan grande en el comienzo de la creación como se presenta ahora.
4) Sería bueno buscar tales seres inteligentes por la ayuda que ellos serían capaces de aportar a la humanidad terrestre.
Replica:
Este argumento tiene un doble fallo. En primer lugar, si en otras partes del universo hubiera seres no-angélicos caídos, estos seres representarían más una amenaza a los habitantes de la tierra que una bendición. Los apologistas de la IET asumen, sin ninguna prueba de ello, que los seres super-inteligentes serían generosos ayudantes y colaboradores altruistas para nosotros, pero una mayor inteligencia puede ser utilizada por seres pecadores para propósitos perversos igual que puede ser utilizada por seres en plenitud de gracia para propósitos santos. Por otra parte, los apologistas de la IET olvidan que la Iglesia es “una sociedad perfecta” que, por tanto, no necesita de la ayuda de inteligencias superiores procedentes de otras partes del universo para conducir a sus miembros a la perfección. Estos dos deslices en la apologética de la IET revelan una tendencia a contemplar la cuestión de los seres extraterrestres desde un punto de vista naturalista y un probable pelagianismo, situándola fuera de la realidad del pecado, y fuera también de la realidad de la gracia de Dios y de la providencia sobrenatural.
5) Los apologistas de la IET intentan apoyarse en algún experto en teología y en una o dos personas de vida santa que presuntamente soporta su tesis.
Replica:
Los apologistas de la IET, si verdaderamente desearan utilizar el argumento de la autoridad, deberían comenzar por apoyarse en las Sagradas Escrituras, en la Santa Tradición y en las enseñanzas del Magisterio. Y esto no lo hacen. Como mucho aseguran que “la Biblia no hace alusiones específicas a inteligencias extraterrestres no-angélicas, lo cual no excluye esta hipótesis”. Pero esta argumentación no es una base firme sobre la que establecer una hipótesis, sobre todo sabiendo que hay muchos pasajes bíblicos y enseñanzas magisteriales que parecen contradecirla.
La Sagrada Escritura, los concilios de Letran IV, Trento y Vaticano I, así como todos los Padres y Doctores de la Iglesia, mantienen que la creación finalizó con la creación de Adán y Eva, en el sexto día, y que Dios creó “todas las cosas, visibles e invisibles” culminándolo con la creación de Adán que acumula en sí mismo los ordenes espiritual y corpóreo de la creación. El Papa Pío II en su epístola “Cum Sicut” ya condenó la proposición que “Dios creó otro mundo distinto de éste, y que en su tiempo muchos otros hombres y mujeres existieron y que consecuentemente Adán no fue el primer hombre”.
De acuerdo a Sirácida 49 y todos los Padres y Doctores, Adán recibió más gloria de Dios que cualquier otro ser viviente de la creación, y además Adán fue el rey y el culmen de toda la creación. Así, cualesquiera otros seres inteligentes no-angélicos, si hipotéticamente los hubiera en otra parte del universo, habrían sido subordinados a Adán. Por si esto fuera poco, en Gen 1 está indicado que el sol, luna y las estrellas fueron creadas como signos para señalar el tiempo a los hombres de la tierra, y no como soportes de vida. En realidad, como Gary Bates describe en Alien Intrusion, la creencia en seres inteligentes no angélicos está casi siempre asociada con errores de New Age y de herejías de toda tipo. Si la hipótesis ETI fuera correcta ¿por qué nunca está citada en los escritos místicos aprobados por la Iglesia (por ejemplo, Sta. Hildegarda de Bingen, Sta. Brígida de Suecia, Venerable María de Jesús de Agreda…?.
Publicado por JuanC en
09:18