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Tema: Una duda sobre la predestinación.

  1. #1
    Aliocha está desconectado Miembro graduado
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    Una duda sobre la predestinación.

    Hola estimados amigos, les saludo porque hace tiempo que no pasaba por acá. Hay una duda que me agobia mucho, y no es una exageración.

    La pregunta era de, si Dios es omnisciente y tiene conocimientos de las cosas pasadas, presentes y futuras, ¿significa que Dios, desde el principio de los tiempos, tiene conocimiento de quienes se van a salvar y quienes se condenarán?. ¿La doctrina del libre albedrío, contradice la omnipotencia divina?. ¿Dios tiene conocimiento y decidió quien se va salvar y quien se va a condenar?.

    Tal vez esté equivocado, pero dentro del catolicismo hubo una figura importante que sostuvo la predestinación. Fué San Agustín. También algunas herejías como la de Juan Calvino y Cornellius Jansen, fundador de la secta a la que perteneció Pascal.

    Bueno, si hay respuesta, los espero y creánme que no exagero cuando digo que me inquieta y agobia mucho esto de la predestinación.

    Saludos cordiales.

    Aliocha.

  2. #2
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    Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Aliocha Ver mensaje
    Hola estimados amigos, les saludo porque hace tiempo que no pasaba por acá. Hay una duda que me agobia mucho, y no es una exageración.

    La pregunta era de, si Dios es omnisciente y tiene conocimientos de las cosas pasadas, presentes y futuras, ¿significa que Dios, desde el principio de los tiempos, tiene conocimiento de quienes se van a salvar y quienes se condenarán?. ¿La doctrina del libre albedrío, contradice la omnipotencia divina?. ¿Dios tiene conocimiento y decidió quien se va salvar y quien se va a condenar?.

    Tal vez esté equivocado, pero dentro del catolicismo hubo una figura importante que sostuvo la predestinación. Fué San Agustín. También algunas herejías como la de Juan Calvino y Cornellius Jansen, fundador de la secta a la que perteneció Pascal.

    Bueno, si hay respuesta, los espero y creánme que no exagero cuando digo que me inquieta y agobia mucho esto de la predestinación.

    Saludos cordiales.

    Aliocha.

    Un buen día paseando por un bosque te encuentras con un cervatillo de pocos días de edad, ha perdido a su madre y está totalmente sólo. Sabes que sus posibilidades de supervivencia son prácticamente nulas, así que decides recogerlo, llevarlo a tu casa que tiene un gran y espléndido jardín y cuidarlo hasta que esté en condiciones de valerse por sí mismo gracias a los mecanismos instintivos de su especie.

    Y así lo haces hasta que llega el día en el que el animal ha crecido y madurado. Poco a poco lo acostumbras a que se valga por sí mismo mostrándole unas pautas que reforzarán sus instintos. Y llega el día en el cual decides devolverlo a sus bosques. Sabes que con el tiempo acabará siendo víctima de los lobos, o del ataque de un oso, o caerá bajo los disparos de un cazador, o quizás se enrede en una trampa abandonada y muera de inanición. Por último, tal vez sea posible, aunque bastante improbable, que alcance la vejez.

    ¿Crees que con tus actos estás predestinando la vida de ese cervato que recogiste un día? o por el contrario, ¿no te parece que simplemente le dejas que lleve a cabo su existencia del modo que corresponde a su especie? Si por protegerlo lo mantienes en un semicautiverio ¿qué valor tendrá su vida? Para ti sería muy satisfactorio, pero ¿y para él, acaso no se encontraría mejor pudiendo llevar la existencia que le corresponde?

    Está claro que el caso de un animal no resulta comparable con el del ser humano, colectiva e individualmente hablando, pero si Dios decidiera "salvar" de sí mismos a un sector de esta Humanidad y dejar a la otra a su antojo, estaría limitándose a sí mismo, sería un ser injusto y sería un absurdo porque ¿para qué poner al hombre en el mundo si ya sabe qué va a pasar con cada uno? ¿no sería más lógico crear al ser humano similar a un ser angelical sin tacha ni mancha? Pero no, Dios prefiere al hombre en su mundo tal y como tú debes preferir al ciervo en el suyo, porque también sabe defenderse de su perdición. Esa libertad es un acto de amor, que será debidamente correspondido o no en el caso del ser humano.

    La doctrina de la Iglesia no admite la predestinación y es que ¿de qué serviría entonces la fe? Dios conoce el pasado, presente y futuro de todas las cosas, pero porque para Él todo es a la vez, los conceptos de pasado y presente tienen significado para nosotros, son referentes, pero no para Dios aunque sepa de qué se trata.

    El hecho de quien se salva o no afecta a la libertad individual de cada persona. Dios otorga dicha libertad para que hagamos y deshagamos, pero es misión de cada uno comportarse o no acorde con los deseos de Dios que se nos enseñan a través de la Doctrina.

    Ahora bien, podemos pensar que hay personas con mayor probabilidad de salvación que otras, pero esta posibilidad es más debida a nuestros condicionantes sociales que a otra cosa. Por ejemplo, ¿qué posibilidades tiene de salvación alguien que nace en una familia de ateos? Evidentemente no lo sabemos pero podemos suponer a priori que son escasas. Y a la inversa, lo que imaginamos es que las posibilidades de alguien nacido en una familia católica son mucho más amplias...¿seguro? Dependerá de muchas circunstancias: voluntad, actitudes, decisiones y actos, conciencia, aceptación de la realidad de la doctrina, etc. Y si bien Dios conoce quien se salva y quien no, quien pide perdón y quien no, deja la libertad a cada uno para actuar en consecuencia. No es libre albedrío, sino libertad para creer en Dios, libertad para conocerle y libertad para servirle y adorarle.

    Si amas a Dios, tienes temor de Él, lo sirves y adoras, no debes tener angustia por tu salvación, sino esperanza en que ésta es cierta.


    Un saludo en Xto.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  3. #3
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Perdón por reflotar este hilo viejo, pero me parece que aquí hay una enorme confusión con el concepto de "predestinación".
    La respuesta correcta es SÍ, pero de modo distinto al que los calvinistas entienden la predestinación; pues NO es lo mismo la predestinación católica que la doble predestinación protestante, la cual está condenada por la Iglesia Católica.
    En realidad, el dogma de la predestinación es una enseñanza bíblica, católica y apostólica, lo cual no se debe cuestionar, porque es una verdad absoluta. Sin embargo, hay diversas interpretaciones acerca de lo qué consiste exactamente la predestinación, siendo dos interpretaciones las aceptables—sin riesgo de caer en herejía—dentro de la doctrina católica; ellas son: la interpretación tomista, que dice que Dios predestina al hombre “ante proevista merita” (es decir algo bastante similar, aunque no igual, a la postura calvinista) y segundo la interpretación molinista, que es “post proevista merita”, que plantea que Dios predestina al hombre conociendo desde antemano, que éste responderá a su gracia. Ambas escuelas rechazan al calvinismo con su doble predestinación, y como el Magisterio nunca se ha pronunciado oficialmente sobre cuál de las dos posturas es la correcta, es libre para los católicos, elegir cuál de las dos posturas quiere seguir; aunque yo en particular, prefiero seguir la postura tomista, acerca de la predestinación. Dicha predestinación, es algo que regula el final, es decir el destino, de la persona, o sea si va a terminar en el Cielo o en el Infierno; pero esto jamás debe usarse como excusa, para negar al Purgatorio, que es otro dogma (verdad absoluta incuestionable) de la Santa Iglesia, pues el Purgatorio es un lugar donde las almas se hospedan temporalmente y no definitivamente.
    La predestinación básicamente consiste en un decreto divino, en el cual Dios—en virtud de su omnisciencia—ha elegido y ordenado desde la eternidad (que por cierto, supera al tiempo común: pasado, presente y futuro) todos los eventos que ocurren en el tiempo (porque Dios está por fuera del universo, ya que el universo depende de Dios y NO al revés), principalmente aquellos que proceden directamente o al menos están influidos por la libre voluntad del hombre. La predestinación incluye todos los hechos históricos, como que el Imperio Español se destruyó, la caída del Santo Imperio Romano, que Napoleón hizo un enorme "imperio", etcétera, etcétera, etcétera; pero también momentos decisivos en la historia, como cuando Moisés fue elegido para guiar a su pueblo hacia la libertad o la elección de María como Madre de Dios, así que nunca debemos olvidarnos de la predestinación de los elegidos de Dios. En sentido general, puede decirse que el concepto de predestinación, coincide con el de Divina Providencia.

    Saludos en Cristo.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  4. #4
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Y por si a alguien le queda alguna duda de la predestinación católica y completamente apostólica romana, está esta cita bíblica:

    "¿Qué diremos, pues? ¿Acaso hay injusticia en Dios? De ninguna manera. Pues Dios dice a Moisés: Usaré de misericordia con quien me pluguiere usarla, y tendré compasión de quien querré tenerla. Así que no es obra del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque dice al Faraón en la Escritura: Para esto mismo Yo te levanté, para ostentar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. De modo que de quien El quiere tiene misericordia, y a quien quiere le endurece. (Rom. 9, 14-18)
    Y otra cita:

    Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó. -Romanos 8:29-30
    Última edición por Nicus; 12/07/2012 a las 07:04 Razón: Me faltó algo
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  5. #5
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Explicación completa para evitar confusiones dada la dificultad que entraña:

    www.ec.aciprensa.com/wiki/Predestinación

    Ignoro el motivo por el que no se establece el enlace directo, pero cuando aparece la ventana con la expresión: ¡Vaya GOOGLE CHROME no ha podido encontrar..." Pinchar en "Sugerencias": "copia almacenada en caché"
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  6. #6
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Explicación completa para evitar confusiones dada la dificultad que entraña:

    www.ec.aciprensa.com/wiki/Predestinación

    Ignoro el motivo por el que no se establece el enlace directo, pero cuando aparece la ventana con la expresión: ¡Vaya GOOGLE CHROME no ha podido encontrar..." Pinchar en "Sugerencias": "copia almacenada en caché"
    Por eso es mejor copiar contenidos que colgar enlaces, en casi todos los casos.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  7. #7
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    El enlace: www.ec.aciprensa.com/wiki/Predestinación

    PREDESTINACIÓN

    Predestinación (Latín præ, destinare), en su más amplio sentido es un decreto divino por el que Dios, debido a su infalible presciencia del futuro, ha elegido y ordenado desde la eternidad todos los eventos que ocurren en el tiempo, especialmente los que proceden directamente o al menos están influidos por la voluntad libre del hombre. Incluye todos los hechos históricos, como por ejemplo, la aparición de Napoleón o la fundación de los Estados Unidos, y particularmente momentos decisivos en la historia de la salvación sobrenatural, como la misión de Moisés y de los Profetas o la elección de María para ser madre de Dios. Tomada en este sentido general, predestinación coincide claramente con Divina Providencia y con el gobierno del mundo, que no cae dentro de propósito de este artículo. (ver DIVINA PROVIDENCIA).
    Noción de Predestinación

    La teología restringe el término a esos decretos divinos que hacen referencia al fin sobrenatural de los seres racionales, especialmente del hombre. Considerando que no todos los hombres logran su fin sobrenatural en el cielo, sino que hay muchos eternamente perdidos por su propia culpa, debe haber una doble predestinación: (a) una al cielo para todos los que mueren en estado de gracia; (b) otra a las penas del infierno para todos los que parten en pecado o con el descontento de Dios. Sin embargo, según los usos actuales a los que nos adherimos en el curso del artículo, es mejor llamar al último decreto de “reprobación” divina, de manera que el término predestinación se reserva para el decreto divino de la felicidad de los elegidos.
    A. Al Cielo

    La noción de predestinación comprende dos elementos esenciales: El conocimiento anterior infalible de Dios (præscientia), y Su decreto inmutable (decretum) de felicidad eterna. El teólogo que, siguiendo los pasos de los pelagianos, limitara la actividad divina a conocimiento eterno y excluyera la divina voluntad, caería inmediatamente en el Deísmo, que afirma que Dios, habiendo creado todas las cosas, deja al hombre y al universo a su suerte, desistiendo de interferir activamente. Aunque los dones puramente naturales de Dios, como descender de padres piadosos, buena educación y la guía providencial de la carrera externa del hombre, pueden también llamarse efectos de la predestinación, sin embargo, estrictamente hablando, el término implica solamente aquellas buenas cosas que están en la esfera sobrenatural, como la gracia santificante, todas las gracias actuales, y entre ellas, en particular las que conllevan la perseverancia final y la muerte feliz. Puesto que en realidad solo llegan al cielo aquellos que mueren en estado de justificación o gracia santificante, todos éstos y sólo éstos deben ser contados entre los predestinados, en el sentido estricto.De esto se sigue que debemos incluir entre ellos también a los niños que mueren en la gracia bautismal., así como los adultos que, después de una vida manchada por pecado, se convierten en su lecho de muerte. Lo mismo es verdad para a los numeroso predestinados que, aunque fuera de la luz de la verdadera iglesia de Cristo, sin embargo parten de esta vida en estado de gracia como catecúmenos, protestantes de buena fe, cismáticos, judíos, mahometanos y paganos. Los afortunados católicos que al final de una larga vida están aun vestidos con la inocencia bautismal o que después de muchas caídas en pecado mortal perseveran hasta el fin, no están predestinados más firmemente, pero son favorecidos de forma más significativa que las categorías de personas citadas.Pero aun cuando se tiene en cuanta solamente el fin sobrenatural, el término predestinación no siempre es utilizado por los teólogos en un sentido unívoco. Esto no debe asombrarnos, viendo que la predestinación puede incluir cosas completamente diferentes. Si se toma en su sentido adecuado (prædestinatio adæquata o completa), entonces se refiere tanto a la gracia y la gloria como un todo, incluyendo no solo la elección a la gloria como fin, sino también la elección a la gracia como medio, la vocación a la fe, justificación y perseverancia final con al que una muerte feliz está inseparablemente unida. Esto es lo que significan las palabras de S. Agustín (De dono persever., xxxv): "Prædestinatio nihil est aliud quam præscientia et præparatio beneficiorum, quibus certissime liberantur [i.e.salvantur], quicunque liberantur" (Predestición no es otra cosa que el conocimiento previo y la previa preparación de esos dones gratuitos que hacen cierta la salvación de los que se salvan).Pero los dos conceptos de gracia y Gloria pueden ser separados y cada uno de ellos puede ser considerado objeto de predestinación especial. El resultado es la llamada predestinación inadecuada (prædestinatio inadæquata o incompleta), ya a la gracia solo o a la gloria solo. Como S. Pablo, también agustín habla de una elección a la gracia aparte de la gloria celestial (loc. cit., xix): "Prædestinatio est gratiæ præparatio, gratia vero jam ipsa donatio." Sin embargo es evidente que esta (inadecuada) predestinación no excluye la posibilidad de que uno elegido para la gracia, fe y justificación vaya a pesar de todo al infierno. Por ello podemos dejarlo aparte, puesto que en el fondo es simplemente otro término para la universalidad de la voluntad salifica de Dios y de la distribución de la gracia entre los hombres (ver GRACIA).De forma semejante la elección sólo para la gloria, es decir, sin tener en cuenta los meritos anteriores a través de la gracia, debe ser designada como predestinación (inadecuada). Aunque la posibilidad de ésta última enseguida está clara para la mente que reflexiona, sin embargo es fuertemente contestada por la mayoría de los teólogos como se verá más adelante (en sect. III). Parece pues claro, por estas explicaciones que el dogma real de la elección eterna se preocupa solo de la predestinación adecuada, que abarca tanto la gracia como la gloria y cuya esencia define Santo Tomás (I, Q. xxiii, a. 2) como: "Præparatio gratiæ in præsenti et gloriæ in futuro" (preparación, preordenación de la gracia en el presente y de la gloria en el futuro.)Para enfatizar cuán misteriosa e inaccesible es la elección divina, el Concilio de Trento llama a la predestinación “misterio oculto”. Que la predestinación es un misterio sublime está claro no solo por el hecho de que las profundidades del consejo divino no pueden ser ni imaginadas, y externamente visible en lo desigual de la elección divina. El criterio desigual por el que la gracia bautismal es distribuida entre los niños y las gracias eficaces entre los adultos está oculto para nosotros por un velo impenetrable. Si pudiéramos atisbar las razones de esta desigualdad, inmediatamente tendíamos la clave para la solución del misterio. ¿Por qué este niño es bautizado y no el del vecino? ¿Por qué el apóstol Pedro se levantó después de su caída y perseveró hasta su muerte mientras Judas Iscariote, apóstol como él, se colgó y así frustró su salvación? Aunque sea correcta la repuesta de que Judas se fue hacia la perdición por su libre voluntad, mientras que Pedro cooperó fielmente con la gracia de la conversión que se le ofrecía, esto no aclara el enigma, ya que se puede seguir preguntando ¿Por qué Dios no le dio a Judas la misma gracia eficaz, la infaliblemente victoriosa gracia de la conversión como a S. Pedro, cuyo blasfema negación del Señor era un pecado no menos grave que el del traidor Judas? A éstas u otras cuestiones parecidas, la única respuesta razonable es la palabra de S. Agustín (loc. cit., 21): "Inscrutabilia sunt judicia Dei" (los juicios de Dios son inescrutables).
    B. Al Infierno

    La contrapartida a la predestinación de los buenos es la reprobación de los malvados o el eterno decreto de Dios de arrojar al infierno a todos los hombres a los que El previó que morirían en el estado de pecado mortal, como enemigos suyos. Este plan de reprobación divina puede ser concebido como absoluto e incondicional y como hipotético y condicional, según que se considere como pendiente o independiente del infalible conocimiento del pecado, razón real de la reprobación. Si entendemos que la condenación eterna es un decreto absoluto incondicional de Dios, su posibilidad teológica se afirma o niega según que la pregunta se conteste de forma positiva o negativa, si implica una reprobación positiva o solo una negativa. La diferencia conceptual entre las dos clases de reprobación está en que la reprobación negativa implica meramente la voluntad absoluta de no conceder la felicidad del cielo mientras que la reprobación negativa significa la voluntad absoluta de condenar al infierno. En otras palabras, los que son reprobados solo negativamente están entre los no predestinados desde toda la eternidad; los que son reprobados positivamente están directamente predestinaos al infierno desde toda la eternidad y han sido creados para este fin.Fue Calvino quien elaboró la doctrina repulsiva de que un decreto absoluto de Dios desde toda la eternidad destinó positivamente a parte de la humanidad al infierno y para conseguir este fin de forma efectiva, también al pecado. Los católicos que defienden una reprobación incondicional se escapan del la herejía solamente poniendo un restricción doble s sus hipótesis a) que el castigo del infierno puede, con el tiempo, ser afligido solamente por los pecados y desde toda la eternidad puede decretarse solamente debido a la malicia pre-vista, mientras que el pecado en sí no se ha de ver como el puro efecto de la absoluta voluntad divina, sino solamente como el resultado del permiso divino; (b) que el plan eterno de Dios nunca puede tener la intención de de una reprobación positiva al infierno, son solamente una reprobación negativa, es decir, una exclusión del cielo. Estas restricciones son requeridas evidentemente por la formulación del concepto mismo, puesto que los atributos de la santidad y justicia divinas deben mantenerse invioladas ( ver DIOS).Consiguientemente, si consideramos que la santidad de Dios nunca le permitirá querer el pecado positivamente aunque El ve de antemano en su decreto permisivo con certeza infalible y que su justicia puede preordenar y con el tiempo infligir realmente como castigo el infierno, solamente por razones del pecado previsto, podemos entender la definición de reprobación eterna dada por Pedro Lombardo (I. Sent., dist. 40): "Est præscientia iniquitatis quorundam et præparatio damnationis eorundem" (es el conocimiento previo de la maldad de algunos hombres y la preordenación de su condena). Cf. Scheeben, "Mysterien des Christentums" (2ª ed., Freiburg, 1898), 98—103.
    El Dogma Católico

    Dejando las controversias teológicas para la siguiente sección, aquí se trata sólo de los artículos de fe relacionados a la predestinación y la reprobación, cuya negación supondría una herejía.
    La Predestinación de los Elegidos

    Aquel que pone la razón de la predestinación exclusivamente ya en el hombre ya en Dios acabaría inevitablemente sacando conclusiones heréticas sobre la elección eterna. En un caso sobre el último fin y en el otro en los medios para ese fin. Nótese que no hablamos de la “causa” de la predestinación, que sería o la causa eficiente (Dios) o la causa instrumental (gracia) o la causa final (honor de Dios) o la primera causa meritoria, sino de la razón o motivo que indujo a Dios desde toda la eternidad a elegir a ciertos individuos concretos a la gracia y a la gloria. La principal cuestión es esta: ¿El merito natural del hombre ejerce alguna influencia en la elección divina a la gracia y a la gloria? Si recordamos el dogma de la absoluta gratuidad de la gracia cristiana, nuestra respuesta debe ser totalmente negativa(ver GRACIA). A la pregunta sobre si la predestinación divina no toma al menos en consideración las buenas obras sobrenaturales, la Iglesia contesta con la doctrina de que el cielo no es dado a los elegidos por un pacto de Dios puramente arbitrario, sino que es también el premio de los meritos personales de los justificados (ver MERITO). Los que, como los Pelagianos, buscan la razón de la predestinación solamente en las buenas obras naturales del hombre, evidentemente cometen un error de juicio sobre la naturaleza del cielo cristiano que es un destino totalmente sobrenatural. Puesto que lo pelagianos ponen toda la economía de la salvación en una base puramente natural, ven las predestinación en particular no como una gracia especial y mucho menos como la gracia suprema, sino como un premio por un merito natural.Los Semipelagianos, despreciaban también la gratuidad y el carácter estrictamente sobrenatural de la felicidad eterna, puesto que atribuían el principio de la fe (initium fidei) y la perseverancia final (donum perseverantiœ) al ejercicio de los dones naturales del hombre y no a la iniciativa de prevención de la gracia. Esta es una clase de herejía que rehusando de Dios y su gracia hace que la salvación del hombre dependa de él solo. Pero no son menos graves los errores el os que caen un segundo grupo haciendo a Dios el único responsable de todo y anulando la libre cooperación de la voluntad para obtener la felicidad eterna. Esto es lo que hacen los que defienden el Predestinacionismo, incorporado en su forma más pura al Calvinismo y al Jansenismo. Los que buscan la razón de la predestinación en la voluntad absoluta de Dios se ven forzados lógicamente a admitir una gracia eficaz irresistible (gratia irresistibilis), par anegar la libertad de la voluntad cuando está influida por la gracia y a rechazar totalmente los meritos sobrenaturales (como razón secundaria de la felicidad eterna). Y puesto que en este sistema, la condenación eterna, además, halla su explicación exclusivamente en la voluntad divina, se sigue la concupiscencia actúa en la voluntad pecadora con fuerza irresistible y que no hay voluntad libre para pecar y que los deméritos no pueden ser al causa de la condenación eterna.Entre estos dos extremos, el dogma católico sobre la predestinación mantiene la regla de oro, porque ve la felicidad eterna primariamente como la obra de Dios y de su gracia, pero secundariamente como el fruto del premio a las acciones meritorias de los predestinados. El proceso de la predestinación consiste en los siguientes cinco pasos: (a) la primera gracia de la vocación, especialmente la fe como el principio, fundamento y raíz de la justificación ;(b) unas ciertas gracias adicionales, gracias actuales, para lograr con éxito la justificación; (c) la justificación en si misma como principio del estado de gracia y amor; (d)la perseverancia final o al menos la gracia de una feliz muerte; (e) por fin, la admisión a la felicidad eterna. Si es una verdad revelada que hay muchos que, siguiendo este camino, buscan y encuentran su salvación eterna con infalible certeza, entonces la existencia de una predestinación divina queda probada. (cf. Mateo 25:34; Apocalipsis 20:15). S. Pablo dice muy explícitamente (Rom. 8:28 ss.): "Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a esos también los llamó; y a los que llamó a esos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.” (Ver Efes. 1:4-11) Además del pre-conocimiento y la pre-ordenación eternos el Apóstol menciona varios pasos en la predestinación: “vocación”, “justificación” y “glorificación”. Esta creencia ha sido fielmente preservada por la Tradición a lo largo de los siglos, especialmente desde el tiempo de Agustín.Hay otras cualidades de la predestinación que hay que tener en cuenta porque son importantes e interesantes desde el punto de vista teológico: su inmutabilidad, que el número de los predestinados está fijado, y su incertidumbre individual. (1).La primera cualidad, la inmutabilidad del decreto Divino se basa tanto en el preconocimiento infalible de Dios de que ciertos y determinados individuos dejarán esta vida en el estado de Gracia y en la inmutable voluntad de Dios de dar precisamente a esos hombres y no a otros la felicidad eterna como premio por sus méritos sobrenaturales. Consecuentemente todo el futuro número de miembros del cielo, hasta su detalles más ínfimos, con todas las diferencias de medidas de gracia y varios grados de felicidad, ha sido invariablemente fijado desde toda la eternidad. Y no podía ser de otra manera. Porque si fuera posible que un individuo predestinado fuera después de todo arrojado al infierno o que uno no predestinado llegara al cielo, entonces Dios se habría equivocado en su conocimiento anterior de los sucesos fututos; dejaría de ser omnisciente. De ahí que Dios pastor, dice de sus ovejas (Juan 10:28): “Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano”. Pero debemos tener cuidado con la inamovilidad de la predestinación ya como algo fatalístico, como el kismet mahometano o como un pretexto conveniente para la pasiva resignación ante el destino.El conocimiento infalible de Dios no puede forzar al hombre en una coerción inevitable por la simple razón de que en el fondo no es otra cosa que la visión eterna de la futura actualidad histórica. Dios pre-ve la actividad libre de un hombre precisamente tal como ese individuo quier darle forma. Todo aquello que promueva la obra de nuestra salvación , ya sean nuestras propias oraciones y buenas obras o las oraciones de otros en nuestro favor está eo ipso incluido en el conocimiento infalible de Dios y por consiguiente en el esquema de la predestinación. (cf. Sto. Thomas, I, Q. xxiii, a. 8). En ese sentido práctico, es donde se originaron las máximas ascéticas (falsamente atribuidas a S. Agustín): "Si non es prædestinatus, fac ut prædestineris" (si no estás predestinado, actúa de manera que lo estés). La teología, es cierto, no puede probar estrictamente este dicho a no ser que el decreto original de predestinación sea concebido como primer decreto hipotético que después cambia a un decreto absoluto e irrevocable por las oraciones, buenas obras y perseverancia de aquel que está predestinado, según las palabras del Apóstol (“Pedro 1:10):”Por tanto, hermanos, poned el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección”).El conocimiento previo inerrable de Dios y el pre-ordenamiento se designa en la Biblia con la bella figura del “Libro de la Vida” (liber vitæ, to biblion tes zoes). Este libro de la vida es una lista que contiene los nombres de todos los elegidos y no admite añadiduras y borraduras. En el Antiguo Testamento.Este símbolo fue tomado del Antiguo Testamento ( Exodo 32:32; Psalmos 68:29) por el Nuevo Testamento y su apóstol Pablo (Lucas 10:20; Hebreos 12:23), y agrandado por Juan en el Apocalipsis [Apoc., xxi, 27: "Nada profano …sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 13:8; 20:15)]. La explicación correcta de este libro simbólico, la da S, Agustín: (Ciudad de Dios XX,13): "Præscientia Dei quæ non potest falli, liber vitæ est" (la presciencia de Dios que no puede errar, es el libro de la vida). Sin embargo, según la Biblia, existe un Segundo y más voluminoso libro en el que están no solo los nombres de los elegidos, sino también los nombres de todos los fieles de la tierra. Tal libro metafórico se supone siempre que se insinúa la posibilidad de que un nombre, aunque inscrito, puede ser borrado de nuevo (Apoc., iii, 5: "…y no borraré su nombre del libro de la vida”(Exodo 32:33)]. El nombre será borrado sin misericordia cuando un cristiano se hunde en la infidelidad o en el ateismo y muere en pecado. Finalmente hay una tercera clase de libros en los que se escriben los hechos de los malvados y los crímenes de los pecadores individuales y por el que los réprobos serán juzgados en el último día para ser arrojados al infierno ( Apoc.20:12):”…fueron abiertos unos libros…y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros conforme a sus obras”.Fue este gran simbolismo de la divina omnisciencia lo que inspiró el conmovedor verso del Diaes Irae, según el cual todos seremos juzgados según ese libro “Liber scriptus proferetur: in quo totum continetur". Respecto al libro de la vida , ver Sto. Tomás I, Q. xxiv, a. 1—3, y Heinrich-Gutberlet, "Dogmat. Theologie", VIII (Maguncia, 1897), seccion 453.(2) La segunda cualidad de la predestinación, lo definitivo del número de elegidos, se sigue naturalmente de la primera. Porque si el consejo eterno de Dios respecto a los predestinados es invariable, entonces el número de los predestinados debe igualmente ser invariable y definido, sin estar sujeto ni a añadidos ni a cancelaciones. Algo indefinido en el número implicaría eo ipso una falta de certeza en el conocimiento de Dios y destruiría Su omnisciencia. Más aún la misma naturaleza de la omnisciencia demanda no solo el número abstracto de los elegidos sino también que los individuos, con su nombre y su carrera entera en la tierra, estén presentes en la mente divina desde toda la eternidad. Naturalmente, la curiosidad humana desea tener infamación sobre el número absoluto de elegidos así como del número relativo. ¿Cómo estimar el número absoluto? Sería una pérdida de tiempo inútil intentar calcular y averiguar cuantos millones o billones hay de predestinados. Sto. Tomás (I, Q. xxiii, a. 7) menciona la opinión de algunos teólogos de que habrá el mismo número de hombres salvados que de ángeles caídos, mientras que otros mantenían el número de predestinados será igual al de ángeles fieles.Por fin hubo optimistas que, combinando estas dos opiniones en una tercera decían que el número total de elegidos será igual que las innumerables miríadas de espíritus rechazados. Pero hasta si concediéramos que el principio de nuestros cálculos es correcto, ningún matemático sería capaz de lograr un número absoluto sobre base tan vaga, puesto que el número de ángeles y demonios nos es desconocido. De aquí que la mejor respuesta es decir que “sólo Dios sabe el número de sus elegidos”. Por número relativo se quiere decir la relación numérica entre los predestinados y los réprobos. ¿Se salvará o se perderá la mayoría de la raza humana?, ¿la mitad salvada y la mitad condenada? En este asunto la opinión de los rigoristas se opone a la de los optimistas que tienen opiniones más suaves. Señalando varios textos de la Biblia (Mat 7:14; 22:14) y dichos de los grandes doctores espirituales, los rigoristas defienden como probable la tesis de que no solo la mayoría de los cristianos, sino que hasta la mayoría de los católicos serán condenados eternamente. El sermón de Massillon sobre el menor número de los elegidos tiene un tono casi repulsivo. Pero hasta Santo Tomás (loc. cit., a. 7) afirmó: "Pauciores sunt qui salvantur" (son menos los que se salvan). El jesuita P. Castelein, ("Le rigorisme, le nombre des élus et la doctrine du salut", 2nd ed., Brussels, 1899) impugnaba esta teoría con argumentos de peso. Se le opuso el redentorista P. Godts ("De paucitate salvandorum quid docuerunt sancti", 3rd ed., Brussels, 1899).Que el numero de los elegidos no puede ser tan pequeño es evidente por el Apocalipsis (vii, 9). Cuando se oye a los rigoristas, se siente un tentado a repetir la amarga observación de Dieringer: ¿"Puede ser que la iglesia exista en esto momento solo para poblar el infierno? La verdad es que ni lo uno ni lo otro se puede probar por la Escritura ni por la Tradición ni unos ni otros (cf. Heinrich-Gutberlet, "Dogmat. Theologie", Maguncia 1897, VIII, 363 ss.). Por para completar estas dos fuentes de argumentos sacados de la razón podemos defender como probable con seguridad la opinión de que la mayoría de los cristianos, especialmente los católicos, se salvarán. Si añadimos a estos la abrumadora mayoría de no-cristianos (judíos, mahometanos, paganos), entonces Gener ("Theol. dogmat. scholast.", Roma, 1767, II, 242 ss.) tiene probablemente razón cuando asume que la salvación de la mitad de la humanidad , para que no se pueda decir en ofensa a la divina majestad y su clemencia que el futuro reino de Satán es más grande que el de Cristo (cf. W. Schneider, "Das andere Leben", 9ª ed., Paderborn, 1908, 476 ss.)(3) La tercera cualidad de la predestinación, su incertidumbre individual, está íntimamente relacionada su inmutabilidad objetiva. No sabemos si estamos incluidos entre los predestinados o no. Todo lo que repodemos decir es: Solo Dios lo sabe. Cuando los Reformadores, confundiendo la predestinación con la absoluta certeza de la salvación, exigían a los cristianos una fe inamovible en su propia predestinación si querían salvarse, el concilio de Trento opuso es esta presuntuosa creencia el canon (Sess. VI, can. xv): "S. q. d., hominem renatum et justificatum teneri ex fide ad credendum, se certo esse in numero prædestinatorum, anathema sit" (si alguien dijera que el hombre regenerado y justificado está obligado por fe a creer que está entre el número de los predestinados, sea anatema). En verdad, tal presunción no solo es irracional sino también contrario a las Escrituras (1 Corinthians 4:4; 9:27; 10:12; Filip 2:12).Solo una revelación privada como la que se concedió al buen ladrón en la cruz podría darnos la certeza de la fe: de ahí que el Concilio de Trento insista (loc. cit., cap. xii): "Nam nisi ex speciali revelatione sciri non potest, quos Deus sibi elegerit" (porque aparte de una revelación especial, no se puede saber a quién ha elegido Dios). Sin embargo, la Iglesia condena solamente la asunción blasfema que presume de una certeza como la de la fe en materia de predestinación. Decir que existen signos probables de predestinación que excluyen toda la ansiedad excesiva no va contra sus enseñanzas. Los siguientes son alguna de los criterios establecidos por los teólogos: pureza de corazón, gusto en la oración , paciencia en el sufrimiento, frecuente recepción de los sacramentos, amor de Cristo y de su Iglesia, devoción a al madre de Dios etc.
    La Reprobación de los Malvados

    Calvino enseñó una predestinación positiva e incondicional de los réprobos no solo al infierno, sino también al pecado (Instit., III, c. xxi, xxiii, xxiv). Sus seguidores en Holanda se dividieron en dos sectas, los Supralapsarios y los Infralapsarios. Estos últimos consideraban el pecado original como motivo de una condenación positiva, mientras que los primeros (con Calvino) no consideraban este factor y derivaban el decreto divino de reprobación de la voluntad inescrutable de Dios únicamente. El Infralapsarianismo también era defendido por Jansenio (De gratia Christi, l. X, c. ii, xi ss.), que enseñaba que Dios había pre-ordenado de entre la massa damnata de la humanidad una parte para la felicidad eterna y otra para la pena eterna, decretando al mismo tiempo negar a los positivamente condenados las gracias necesarias por las que pudieran convertirse y guardar los mandamientos; por esta razón, decía, Cristo murió solamente por los predestinados (Denzinger, "Enchiridion", n. 1092-6).Contra tales enseñanzas blasfemas el segundo sínodo de Orange ,en 529 y de nuevo el Concilio de Trento, había pronunciado el anatema eclesiástico (Denzinger, nn. 200, 827). Esta condenación estaba perfectamente justificada, porque la herejía del Predestinacionismo, en directa oposición a los más claros textos de la Escritura, negaba la universalidad de la voluntad salvífica de Dios así como la redención por medio de Cristo. (cf. Sabiduría 11:24 ss.; 1 Tim. 2:1 ss.), anulaba la misericordia de Dios hacia el pecador endurecido (Ezequiel 33:11; Rom. 2:4; 2 Pedro 3:9), hacia desaparecer la libertad de la voluntad para hacer el bien o el mal y por ello el merito de las buenas acciones y la culpa de las malas, y finalmente destruía los atributos divinos de sabiduría, justicia, veracidad, bondad y santidad.El verdadero espíritu de la Biblia Debía haber sido suficiente para disuadir a Calvino de la falsa explicación de Rom. ix y a su sucesor Beza del maltrato exegético de I Pedro ii, 7—8. Después de sopesar todos los textos bíblicos que tratan de la reprobación eterna, un exégeta protestante llega a la conclusión: “no hay una elección al infierno paralela a la elección a la gracia; por el contrario, el juicio pronunciado sobre el impenitente supone la culpa humana…Solo después de que se haya rechazado la salvación de Cristo sigue la reprobación “ ("Realencyk. für prot. Theol.", XV, 586, Leipzig, 1904).Respecto a los Padres de la Iglesia solo S. Agustín parece causar dificultades en la prueba de la Tradición… De hecho tanto Calvino como Jansenio afirman que está de acuerdo con ellos. En esta cuestión. No es este el lugar para examinar su doctrina sobre la reprobación; pero no hay duda de que sus obras contienen expresiones que, por decir lo menos, pueden ser interpretadas en el sentido de una reprobación negativa. Probablemente con la intención de rebajar el tono de las palabras de su maestro, S. Próspero en su apología contra Vicente Lerin (Resp. ad 12 obj. Vincent.), explicaba así el espíritu de Agustín:”Voluntate exierunt, voluntate ceciderunt, et quia præsciti sunt casuri, non sunt prædestinati; essent autem prædestinati, si essent reversuri et in sanctitate remansuri, ac per hoc prædestinatio Dei multis est causa standi, nemini est causa labendi" (salieron por su propia voluntad; por su propia voluntad cayeron y porque su caida era conocida de antemano, no estaban predestinados; estarían predestinados, sin embargo, si fueran a volver y a perseverar en la santidad; de aquí que la predestinación de Dios es para muchos la pause de la perseverancia y para nadie la causa de la caida). Respecto a la tradición de Petavius, "De Deo", X, 7 ss.; Jacquin en "Revue de l'histoire ecclésiastique", 1904, 266 ss.; 1906, 269 ss.; 725 ss.Podemos ahora resumir brevemente toda la doctrina católica, que está en armonía con nuestra razón así como con nuestros sentimientos morales Según las decisiones doctrinales de sínodos particulares y generales, Dios, infaliblemente pre-ve e inmutablemente pre-ordena desde la eternidad todos los futuros sucesos (Denzinger, n. 1784), pero no existe la necesidad fatalística y la libertad humana permanece intacta (Denz., n. 607). En consecuencia, el hombre es libre si acepta la gracia y hace el bien o si la rechaza y hace el mal (Denz., n. 797). Así como Dios quiere que todos los hombres, sin exceptuar ninguno, obtengan la felicidad eterna, así también Cristo murió por todos (Denz., n. 794), no solo por los predestinados (Denz., n. 1096), o por los fieles (Denz., n. 1294), aunque es verdad que en realidad no todos aprovechan los beneficios de la redención (Denz., n. 795). Aunque Dios pre-ordenó tanto la felicidad eterna y las buenas obras de los elegidos (Denz., n. 322), sin embargo por otra parte no predestinó a nadie positivamente al infierno, y mucho menos al pecado (Denz., nn. 200, 816). Consiguientemente así como nadie se salva contra su voluntad (Denz., n. 1363), tampoco los reprobados perecerán solamente por su maldad (Denz., nn. 318, 321). Dios previó las penas eternas de los impíos desde toda la eternidad y preordenó este castigo por sus pecados (Denz., n. 322), aunque El no deja de ofrecer la gracia de la conversión los pecadores (Denz., n. 807), ni siquiera a los que no están predestinados (Denz., n. 827). Mientras viven en la tierra, los réprobos pueden ser contados como verdaderos cristianos y miembros de la Iglesia, de la misma forma que los predestinados pueden estás fuera de la cristiandad y de la iglesia (Denz., nn. 628, 631). Sin una revelación especial, nadie puede saber con certeza que pertenece al número de los elegidos (Denz., nn. 805 ss., 825 ss.).
    Controversias Teológicas

    Debido a las infalibles decisiones tomadas por la iglesia, toda teoría ortodoxa sobre la predestinación y la reprobación debe estar dentro de los límites marcados por las siguientes tesis: (a) Al menos en el orden de la ejecución en el tiempo (in ordine executionis) las obras meritorias de los predestinados son la causa parcial de su felicidad eterna; (b) el infierno no puede, ni en el orden de la intención (in ordine intentionis) haber sido decretado positivamente para los condenados, aunque se les inflija con el tiempo como el castigo justo de dos malas obras; (c) no hay en absoluto predestinación al pecado como medio de la condenación eterna. Guiados por estos principio, trataremos en un breve esquema y examinaremos, las tres teorías producidas por los teólogos católicos.
    La Teoría de la Predestinación ante Prævisa Merita

    Esta teoría defendida por todos los tomistas y unos pocos molinistas (como Belarmino, Francisco Suárez, Francisco de Lugo), afirman que Dios, por un decreto absoluto y sin tener en cuenta ningún merito futuro sobrenatural, predestinó desde toda la eternidad a c8ertos hombres a la gloria del cielo y como consecuencia de este decreto, decidió darles la gracia necesaria para su cumplimiento. En el orden del tiempo, sin embargo, el decreto divino se lleva a cabo en orden inverso, recibiendo primero el predestinado las gracias preparadas para el caso y finalmente la gloria del cielo como premio por sus buenas obras. Esta teoría está caracterizada por dos elementos: primero, lo absoluto del decreto eterno y segundo, el revertir la relación de la gracia y de la gloria en los dos órdenes diferentes de la intención divina (ordo intentionis) y la ejecución en el tiempo (ordo executionis). Porque mientras la gracia ( y el merito), en el orden de la intención eterna, no es otra cosa que el resultado o efecto de la gloria decretada absolutamente, sin embargo, en el orden de la ejecución, se convierte en la razón y causa parcial de la felicidad eterna, como requiere el dogma de la meritoriedad de las buenas obras. (Ver MERITO). Es más, la gloria celestial es la primera cosa querida en el orden de la intención eterna y después se convierte en la razón o motivo de las gracias ofrecidas, mientras que en el orden de la ejecución debe concebirse como el resultado o efecto de los meritos sobrenaturales. Esta concesión es importante, puesto que sin ella la teoría sería intrínsecamente imposible y teológicamente insostenible.¿Pero donde están las pruebas positivas? La teoría puede encontrar pruebas decisivas en la Escritura solamente suponiendo que la predestinación a la gloria celestial se menciona inequívocamente en la Biblia como el motivo divino para la concesión de gracias especiales a los elegidos. Ahora bien, aunque hay varios textos (por ejemplo. Mat.24:22 ss.; Hechos 13:48, y otros) que pueden ser interpretados, sin forzarlos, en este sentido, sin embargo esos pasajes pierden su fuerza ante el hecho de que otras explicaciones, que no faltan, son posibles y aun más probables. El capítulo noveno de la Epístola a los Romanos, en particular, es mencionado por los defensores de la predestinación absoluta como el pasaje “clásico” en el que S. Pablo parece representar la felicidad eterna de los elegidos no solo como una obra de la misericordia pura de Dios , sino como un acto de la voluntad más arbitraria, de manera que gracia, fe, justificación deben ser vistas como efectos puros de un decreto divino absoluto (cf. Rom. 9:18: "Así pues usa de misericordia con quien quiere y endurece a quien quiere").Pero es bastante atrevido citar uno d los más difíciles y oscuros pasajes de la Biblia como “texto clásico” y a continuación basar en él un argumento de atrevida especulación. Para ser más específicos, es imposible dibujar los detalles de una pintura en la que el apóstol compara a Dios con el alfarero que tiene poder sobre el barro…O ¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa objetos para usos nobles y otros para usos despreciables? (Rom. 9:21)”, sin caer en la blasfemia calvinista de que Dios predestine a algunos hombres al infierno y al pecado de la misma manera que pre-elige positivamente a otros a la vida eternal.No es admisible leer en el pensamiento del apóstol un reprobación negativa de ciertos hombres, porque la primera intención de la Epístola a los Romanos es insistir en la gratuidad de la vocación al cristianismo y rechazar la presunción judía de que la posesión de la ley Mosaica y la descendencia carnal de Abraham dio a los judíos una preferencia esencial sobre los paganos. Pero la Epístola nada tiene que ver con la especulación sobre si la libre vocación a la gracia debe ser considerada como el resultado necesario de la predestinación eterna a la gloria celestial [cf. Franzelin, "De Deo uno", thes. lxv (Roma, 1883)].Es igualmente difícil encontrar en los escritos de los padres un argumento sólido para la predestinación absoluta. El único que se puede citar que tiene algún parecido a la verdad es S. Agustín, quien permanece casi solo entre sus predecesores y sucesores. Ni siquiera sus más fieles discípulos, Próspero y Fulgencio, siguieron a su maestro en todas sus exageraciones.Pero un problema tan profundo y misterioso, que no pertenece a la sustancia de la fe y que, por utilizar la expresión del papa Celestino I (m 432), se ocupa de profundiores difficilioresque partes incurrentium quæstionum (cf. Denz., n. 142), no puede decidirse con la sula autoridad de Agustín. Más aun, la verdadera opinión del doctor africano es una cuestión disputada entre los mejores autores, de manera que todas las partes afirman que Agustín está de acuerdo con opiniones tan encontradas y dispares [cf. O. Rottmanner, "Der Augustinismus" (Munich, 1892); Pfülf, "Zur Prädestinationslehre des hl. Augustinus" en "Innsbrucker Zeitschrift für kath. Theologie", 1893, 483 ss.]. Y respecto al fracasado intento de Gonet y Billuart de probar con un argumento de razón la predestinación absoluta ante prævisa merita", ver Pohle, "Dogmatik", II, 4th ed., Paderborn, 1909, 443 ss.
    La Teoría de la Reprobación Negativa de los Malvados

    Lo que nos impide más claramente abrazar la teoría recién discutida no es el hecho de que no puede probarse dogmáticamente desde la Escritura ni desde la Tradición, sino la necesidad lógica que nos obliga, de asociar una absoluta predestinación a la gloria con una reprobación igualmente absoluta, aunque no sea sino negativa. Los bien intencionados esfuerzos de algunos teólogos (por ejemplo Billot) para distinguir entre los dos conceptos, y así escapar de las malas consecuencias de la reprobación negativa, no pueden ocultar en un análisis más profundo la vulnerabilidad de tales artificios lógicos. De ahí que los primeros partidarios de la predestinación absoluta nunca negaran que su teoría les obligaba a asumir para los condenados, una reprobación negativa – es decir, asumir que, aunque no positivamente predestinados al infierno, sin embargo están absolutamente predestinados a no ir al cielo (ver arriba I, B).Mientras que para los Tomistas era fácil poner esta teoría en armonía lógica con su præmotio physica, los pocos Molinistas se las veían y se las deseaban para trata de armonizar la reprobación negativa con su scientia media. Para disfrazar la dureza y crueldad de la decreto Divino, los teólogos inventaron expresiones más o menos paliativas, diciendo que la reprobación negativa es la voluntad absoluta de Dios de “ignorar” a priori a los no predestinados, de “no tenerlos en cuenta”, de “no elegirlos”, de no “admitirlos en absoluto” al cielo. Solo Gonet tuvo la valentía de llamar a las cosas por su nombre:”exclusión del cielo” (exclusio a gloria). En otro aspecto, además, los seguidores de la reprobación negativa no están de acuerdo entre ellos mismos, en lo que respecta a cual sea el motivo de la reprobación Divina. Los rigoristas (como Álvarez, Estius, Sylvius) ven el motivo en la voluntad soberana de Dios quien, sin tener en cuenta los posibles pecados y deméritos, determinó a priori mantener a los no predestinados fuera del cielo, aunque no los creó para el infierno.Una segunda opinión , más suave ( la de Lemos, Gotti, Gonet), apelando a la doctrina agustiniana de la massa damnata, halla la razón última de la exclusión del cielo en el pecado original, en el que Dios pudo, sin ser injusto, dejar a cuantos considere oportuno.La tercera y aún más suave opinión (Goudin, Graveson, Billuart) deriva la reprobación no de la exclusión directa del cielo sino de la omisión de una “elección efectiva al cielo”; representan a Dios como decretando ante prævisa merita , dejando a los no9 predestinados en su debilidad pecadora, sin negarles las gracias necesarias suficientes, así perecerían infaliblemente (cf. "Innsbrucker Zeitschrift für kath. Theologie", 1879, 203 ss.)Cualquier postura que tomemos sobre la probabilidad interna del al reprobación negativa es incompatible con la certeza dogmática de la universalidad y sinceridad de la voluntad salvífica de Dios, puesto que la predestinación absoluta de los elegidos es al mismo tiempo la absoluta voluntad de Dios “de no elegir” a priori al resto de la humanidad (Suárez) o, lo que viene a ser lo mismo, “excluirles del cielo” (Gonet), en otras palabras no salvarles. Mientras que ciertos Tomistas (Báñez, Álvarez, Gonet) aceptan esta conclusión hasta degradas la “"voluntas salvífica" a una inefectiva "velleritas", que entra en conflicto con doctrinas evidentes de la revelación, Francisco Suárez se esfuerza para salvaguardar la sinceridad de la voluntad salvífica de Dios, hasta hacia aquellos que son reprobados negativamente. Pero en vano. ¿Cómo puede llamarse seria y sincera esa voluntad de salvar que ha decretado desde la eternidad la imposibilidad metafísica de la salvación? El que ha sido reprobado negativamente puede agotarse en sus esfuerzos para salvarse, pero inútilmente. Más aun, para realizar infaliblemente el decreto, Dios está obligado a frustrar la felicidad eterna de todos los excluidos del cielo y preocuparse de que mueren en pecado. ¿Es este el lenguaje con el que nos habla la Escritura? No: allí encontramos a un padre amoroso preocupado “no queriendo que algunos perezcan sino que todos lleguen a la conversión “(2 P.D. 3:9) Lessius dice correctamente que sería indiferente para él si estaba entre los réprobos positiva o negativamente, porque, en cualquier caso, su condenación eterna sería cierta. La razón de esto es que en la presente economía la exclusión del cielo significa para los adultos prácticamente la misma cosa que la condenación. No existe un estado intermedio, una felicidad meramente natural.
    Teoría de la Predestinación Post Prævisa Merita

    Esta teoría defendida por los primeros escolásticos (Alexandro de Hales, Alberto Magno), así como por la mayoría de los Molinistas y recomendad con calor por S. Francisco de Sales “como la opinión más verdadera y más atractiva”, propone como su más importante distinción que está libre de la necesidad lógica de mantener la reprobación negativa. Difiere de la predestinación ante prævisa merita en dos puntos: primero, rechaza el decreto absoluta y asume una predestinación hipotética a la gloria; en segundo lugar, no revierte la sucesión de gracia y gloria en los dos órdenes de la eterna intención y de la ejecución en el tiempo. Este decreto hipotético diría así: Justamente como en el tiempo la felicidad eterna de pende del mérito como condición, así Yo planifiqué el cielo desde toda la eternidad solamente para el mérito previsto.—Solamente por razón del infalible pre-conocimiento de estos méritos el decreto hipotético se cambia a un decreto absoluto: ésos y no otros se salvarán.Esta postura no solo salvaguarda la universalidad y sinceridad del al voluntad salvífica de Dios sino que coincido admirablemente con las enseñanzas de S. Pablo (cf. 2 Tim 4:8), que sabe que: “Desde Ahora me aguarda la corona de la justicia (reposita est, apokeitai) que aquel día me entregará (reddet, apodosei) el Señor, el justo juez y no solamente a mi sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación”.Y aun está más clara la conclusión de la sentencia del juez universal ( (Mat 25:34 ss.): “Venid benditos de mi padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde al creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, etc.”. Como la “posesión “ del reino de los cielos con el tiempo está ligada a las obras de misericordia, como condición, así la “preparación “ para el reino de los cielos en la eternidad , es decir, predestinación par ala gloria se concibe como dependiente del pre-conocimiento de que se realizarán las buenas obras. La misma conclusión se sigue de la sentencia paralela de condenación (Mat.25:41 ss.): “Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer etc. Es evidente que “el eterno fuego del infierno” solo pudo haber sido preparado desde toda la eternidad para el pecado y el demérito, es decir, para la negación de la caridad cristiana, en el mismo sentido en el que se infringe en el tiempo.Concluyendo “a pari”, debemos decir lo mismo de la felicidad eterna. La explicación está espléndidamente confirmada por los Padres griegos. Hablando en general, los griegos son los principales defensores de la predestinación condicional, dependiente de los meritos pre-vistos. Los latinos también tienen una postura unánime, siendo S. Agustín el único discrepante en occidente. S. Hilario (In Ps. lxiv, n. 5) expresamente describe la elección eterna como precedente de “la elección del mérito” (ex meriti delectu), y S. Ambrosio enseña en sus paráfrasis de Rom., iii, 29 (De fide, V, vi, 83): "Non enim ante prædestinavit quam præscivit, sed quorum merita præscivit, eorum præmia prædestinavit" (no predestinó antes de saber de antemano, excepto a aquellos cuyos meritos previo, a esos los predestinó al premio). Para terminar, nadie nos puede acusar de atrevimiento si afirmamos que la teoría presentada aquí tiene una base más irme en la Escritura y en la Tradición que la opinión opuesta.
    Bibliografía: Además de las obras citadas, Pedro Lombardo, Sent., I, dist. 40-41: STO. TOMAS, I, Q. xxiii; RUIZ, De prædest. et reprobatione (Lyon, 1828); RAMÍREZ, De præd. et reprob. (2 vols., Alcalá, 1702); PETAVIUS, De Deo, IX—X; IDEM, De incarnatione, XIII; LESSIUS, De perfectionibus moribusque divinis, XIV, 2; IDEM, De præd. et reprob., Opusc. II (Paris, 1878); TOURNELY, De Deo, qq. 22-23; SCHRADER, Commentarii de prædestinatione (Vienna, 1865); HOSSE, De notionibus providentiæ prædestinationisque in ipsa Sacra Scriptura exhibitis (Bonn, 1868); BALTZER, Des hl. Augustinus Lehre über Prädestination und Reprobation (Viena, 1871); MANNENS, De voluntate Dei salvifica et prædestinatione (Lovaina 1883); WEBER, Kritische Gesch. der Exegese des 9 Kap. des Römerbriefes (Würzburg, 1889). Además de estas monografías, FRANZELIN, De Deo uno (Roma 1883); OSWALD, Die Lehre von der Gnade, d. i. Gnade, Rechtfertigung, Gnadenwahl (Paderborn, 1885); SIMAR, Dogmatik, II, section 126 (Freiburg, 1899); TEPE, Institut. theol., III (Paris, 1896); SCHEEBEN-ATZBERGER, Dogmatik, IV (Freiburg, 1903); PESCH, Præl. Dogmat., II (Freiburg, 1906); VAN NOORT, De gratia Christi (Amsterdam, 1908); P0HLE, Dogmatik, II (Paderborn, 1909).
    Fuente: Pohle, Joseph. "Predestination." The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911. <CATHOLIC ENCYCLOPEDIA: Predestination>.Traducido por Pedro Royo
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  8. #8
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Me parece muy completa la información de esta enciclopedia
    Última edición por Josef; 13/07/2012 a las 05:30
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  9. #9
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Hablando de la predestinación San Francisco de Sales tuvo una experiencia singular:

    "Entregado a una vida de ardiente piedad, en 1586 sufrió una terrible tentación de desesperación al pensar que estaba destinado a manifestar eternamente la justicia de Dios en el infierno [debido a que en su época se hablaba de la novedosa doctrina herética de la Predestinación calvinista]. Recobrada la tranquilidad por intercesión de la Virgen María."
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  10. #10
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Josef Ver mensaje
    Me parece muy completa la información de esta enciclopedia
    Es verdad, yo leí ahí también.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  11. #11
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Aquí hay un artículo sobre lo que decía San Agustín de Hipona sobre la Gracia y la predestinación, artículo en el cual estoy mayormente de acuerdo, pues es notorio que los jesuitas se desviaron mucho (de ahí salió la "teología de la liberación") de lo que originalmente había planteado San Ignacio de Loyola, que era hacer un ejército de sacerdotes. Por eso yo prefiero seguir la interpretación tomista-agustiniana de la predestinación, que es la más tradicional y ortodoxa.

    LA GRACIA Y LA PREDESTINACIÓN, SEGÚN SAN AGUSTÍN

    A raíz de un comentario en nuestro artículo "LA SANGRE DE CRISTO, ¿"PRO MULTIS" O "PRO OMNES"?" (sobre las palabras del Canon de la Misa), comentario donde afirman que NO ESTAMOS EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA (tildándonos indirectamente de Jansenistas), publicamos este artículo de nuestro aliado SURSUM CORDA sobre la definición que San Agustín (PADRE Y DOCTOR DE LA IGLESIA) presenta sobre la Predestinación, y de cómo esta es parte de la Doctrina Católica.


    San Agustín (PADRE Y DOCTOR DE LA IGLESIA)
    Recientemente estaba leyendo mucho material producido por teólogos de la Compañía de Jesús, no la actual modernista, sino la pre-conciliar, que también era modernista y antes de que se inventara el modernismo era laxista, algo de lo que jamás se desprendieron.

    Si algo me ha sorprendido de los jesuitas es su constante ínsistencia en que todos los hombres pueden salvarse. En este blog hemos hablado ya del universalismo, es decir la creencia de que todos los hombres se salvarán. Esto los jesuitas de hoy lo dicen abiertamente, más los pre-conciliares habían elaborado un sistema muy cercano al semipelagianismo por el cual bastaba la voluntad del hombre para conseguir su salvación, siendo el gran arquitecto de ese sistema teológico el jesuita Molina que rechazaba la eseñanza católica de la predestinación y la gracia eficaz. Los jesuitas, herejes y calumniadores, cuando se les hechaba en cara su error tan cercano a la herejía respondían con ataques y acusaban a quienes exponían la verdad de calvinistas. Así, por ejemplo llegaron al extremo de hacer poner en duda nombres tan notables como los del Cardenal de Noris, famoso agustino italiano del Siglo XVIII.

    El principal de los argumentos de los jesuitas (pre y post-conciliares) es el versículo de I Timoteo 2:4 "Dios quiere que todos los hombres se salven".

    Sin embargo, muy pocas veces vemos que incluso entre los tradicionalistas más inteligentes haya un análisis de este versículo apelando a la enseñanza del gran Doctor de la Gracia San Agustín de Hipona.

    ¿Que nos dice el Maximo Doctor de la Iglesia? Para él las palabras del Apostol de los gentiles debe entenderse en el sentido de los elegidos, es decir de los predestinados. El principal argumento de San Agustín es la omnipotencia de Dios, es decir, Dios hace lo que él quiere y lo que él quiere debe cumplirse efectivamente. En efecto, en las Confesiones San Agustín, retomando a Platón señala que Dios está fuera de la Historia, es decir, al margen del tiempo, porque el tiempo fue creado por Dios y por lo tanto el devenir histórico no puede afectarlo, porque en caso contrario Dios no sería inmutable... los jesuitas con su teoría de la concausalidad niegan este dogma de fe.

    Continuemos. Si Dios ha decidido que alguien debe salvarse, entonces esa persona no puede quebrar la voluntad de Dios, porque la misma existe efectivamente desde antes del nacimiento de esa persona y además porque lo que Dios quiere efectivamente se cumple. En caso contrario Dios no sería omnipotente. Para reforzar su argumento, San Agustín cita varios pasajes de las Sagradas Escrituras donde se muestra que los milagros no siempre convertían a todos, sino a unos pocos y además, en algunas oportunidades el Espíritu evitaba que los Apostoles visitaran y predicaran en determinados lugares, y mucho más Nuestro Señor como ocurre en Mt XI donde Cristo predica contra las ciudades incrédulas. Eso demuestra, según el Doctor que el sentido de "Dios quiere que todos los hombres se salven" se refiere a aquellos que Dios quiso "guardar" y no a todos los hombres en absoluto. EN efecto, aquellos que se salvan son guardados, preservados, ese es el sentido del "Don de perseverancia":

    "Esta es la predestinación de los santos, - nada más, a saber, el conocimiento previo y la preparación de los dones de Dios, por el que se entrega con toda seguridad, sean quienes sean, que se entregan . Pero ¿dónde están el resto dejado por el justo juicio divino, excepto en la masa de la ruina, donde los tirios y sidonios quedaron? que, por otra parte, hubiera podido creer si habían visto maravillosos milagros de Cristo. Pero como no se les dio para pensar, de creer los medios también se les negó. [...] Pero, ¿Lo que dijo el Señor de los tirios y sidonios no puede acaso ser entendida de otra manera: que nadie, sin embargo viene a Cristo a menos que se le ha dado, y que es dado a aquellos que se escogió en él antes de la fundación el mundo, confiesa sin lugar a dudas el que oye la palabra divina. [...] "Para ti", dijo, «es dado saber el misterio del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado.'' (El don de la perseverancia 35)


    Dios, si quisiera podría salvar efectivamente a todos los hombres, podría convertir a todos con solo desearlo desaparecería el pecado, la herejía, la apostasía y todos iríamos a Cristo. Todos si él lo deseara. Pero Dios no quiere eso... porque ha decidido salvar a unos para mostrar su misericordia, mientras que a otros, como enseñó San Agustín, los deja perder para mostrar su justicia.

    Y nadie puede objetar la acción de Dios, porque nadie puede ser más justo ni más misiericordioso que el Señor.
    Publicado por Jorge Rondón Santos en 15:37 Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con Facebook

    Etiquetas: Doctrina Católica, Espiritualidad, Sagrada Escritura, San Agustín, Tradición
    Fuente: Miles Christi.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

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  12. #12
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.




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    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  13. #13
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Tema polémico sin duda; la cuestión es que una interpretación distorsionada (o pijotera, en criollo) de la misma ha llevado a justificar posiciones elitistas (jansenismo) o supremacistas (calvinismo). Es el caso de una dama francesa, devota jansenista, quien había llevado una vida bastante agitada, que se sentía justificada por el hecho de pertenecer a una "clase elegida". Y la teología calvinista ha moldeado a las clases dirigentes de "nuevos pueblos elegidos" que se sienten con el derecho apropiarse de tierras o recursos de aquellos pueblos que no gozarían de esa supuesta "elección divina". Un antropólogo mexicano, hablando de Bush, decía que éste era un tipo muy devoto que no veía ninguna contardicción entre sus creencias y valores y el invadir y arrasar con un país "réprobo" precisamente porque un "predestinado" y líder de un país con un "destino manifiesto" no tendría por qué dar explicaciones sobre sus actos.



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  14. #14
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Nicus Ver mensaje
    Por eso yo prefiero seguir la interpretación tomista-agustiniana de la predestinación, que es la más tradicional y ortodoxa.
    ¿Interpretación "tomista-agustiniana? Las diferencias entre San Agustín y Santo Tomás están ahí precisamente, que Sto Tomás no acepta la "teoría" de la predestinación:

    "El hombre posee el libre albedrío porque sin él serían vanos los consejos, exhortaciones, preceptos, prohibiciones, recompensas y castigos. (...) Luego necesariamente, siendo el hombre un ser racional es, por lo mismo, libre en su albedrío. Suma teológica (C.83, a. 1.)

    Y como dice Julio BONATTO en Religión y Moral Texto aprobado por la Sagrada Congregación del Concilio (Vaticano I), Edit. Litúrgica Española, 1934, en las páginas 124 y 125:

    "Para enderezar nuestros actos al último fin nos ha dado Dios el libre albedrío (...) La libertad es el fundamento necesario de la moralidad de los actos. Negaron el libre albedrío los maniqueos. Y en los tiempos modernos, entre otros muchos filósofos marcadamente materialistas, Lutero, Calvino y Jansenio.

    La ética tomista gira precisamente sobre la la libertad de elección --libre albedrío--, contradiciendo la teoría de la predestinación.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  15. #15
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    Re: Una duda sobre la predestinación.

    Hay otra cuestión que me produce verdadera perplejidad, o sea, ¿se está insinuando que Cristo no quiere la salvación de todos los hombres? Entonces ¿para qué se encarnó? ¿para qué trajo la Verdad? ¿para qué se dejo crucificar? No me estoy refiriendo al hecho de que muchos hombres renunciasen voluntariamente a la salvación, ni a que hoy en día siga sucediendo lo mismo y ocurra hasta con premeditación y alevosía, ¡no! No me refiero a eso, sino al hecho de que el Hijo se encarnó buscando la redención del género humano y eso significa todos los hombres. Y cuidado, porque negar lo que manifiestamente nos dicen Los Evangelios se puede llegar a entender como jansenista, una herejía.

    9. Esta era la luz verdadera
    que, viniendo a este mundo,
    ilumina a todo hombre.

    16. de su plenitud recibimos todos
    gracia sobre gracia.


    (Jn. 1 Prólogo)

    Errores teológicos.---El Jansenismo

    Miguel BAYO, profesor de Lovaina, había enseñado, tocante a la predestinación y a la gracia, la doctrina de CALVINO, atribuyéndola a SAN AGUSTÍN. SAn PÍO V le había condenado en 1567. Cornelio JANSENIO renovó las doctrinas de BAYO. Sostenía que JESUCRISTO no había muerto por todos, sino tan sólo por los predestinados; que no existe una gracia suficiente que se de a todos los hombres; que no hay más gracia que la eficaz, propia tan sólo de los predestinados y a la cual no se puede resistir. JANSENIO expuso sus doctrinas en un libro titulado Augustinus, que él hizo imprimir después que hubo sido nombrado obispo de Iprés; pero antes de ser publicado dicho libro, murió (1638), habiendo recibido los Sacramentos y declarado que se sometía al fallo de la Iglesia romana.

    Entre tanto, el abad de Saint-Cyran (Juan DUVERGIER de HAURANNE), amigo de JANSENIO, propalaba doctrinas análogas en el orden de las prácticas cristianas: debíase estar alejado de la Eucaristía meses y años, por razón del respeto que se le debe; había que hacer penitencia y dar muestras de haber cambiado de vida antes de recibir la absolución; en los días festivos se había de celebrar en cada localidad una sola Misa, a la que todos venían obligados a asistir. Pretendía, asimismo, restablecer la penitencia pública como en los primeros tiempos de la Iglesia. Llegaba casi a equiparar los presbíteros con los obispos y a éstos con el Papa; autorizaba a los obispos a celebrar concilios nacionales, y decía que el concilio es superior al Papa, etc.

    (...) El Papa URBANO VIII condenó primero de modo general las doctrinas de JANSENIO, y más tarde condenó sus obras. Los jansenistas recurrieron a subterfugios, diciendo que aquellas proposiciones eran heréticas, pero no en el sentido de JANSENIO, y que el Papa no es infalible en hechos dogmáticos tales como el que versaba acerca de si dicha doctrina herética era o no enseñada en el libro de JANSENIO. Con respecto a este hecho se limitaba a un silencio reverencial. El jansenismo fue también propagado por QUESNEL, quien halló un protector en el Cardenal DE NOAILLES. Ambos fueron condenados por el Papa.


    "Las glaciales enseñanzas jansenistas, deformadoras del concepto de Dios y del Crucificado, y demoledoras del amor, la esperanza y la piedad cristianas, siguieron difundiéndose secretamente durante mucho tiempo entre el clero. Al lado de la Iglesia lucharon denodadamente algunos Santos, entre ellos San ALFONSO DE LIGORIO. Mientras en el Monasterio de Port-Riyal, que tuvo que ser demolido hasta sus mismos cimientos por LUIS XIV, seguía encendida la lucha contra la doctrina de la Iglesia, en otro monasterio, en la capilla de la Visitación de Paray-le-Monial, se aparecía el redentor a Santa Margarita ALACOQUE, y mostrándole el Corazón le decía: He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres." (1673)

    J. BONATTO. Op. cit. pp 547 a 549.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  16. #16
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    Re: Una duda sobre la predestinación.

    Estimados:

    1º la predestinación es un dogma de Fe.

    "Dios, por un designio eterno de su voluntad, ha destinado a determinados hombres a la eterna bienaventuranza”

    Trento la presupone: “Dz.805, 825,827; cf. Dz 316 ss, 320 ss.” El principal argumento de la Sagrada Escritura es Rom 8, 29.

    2º Por supuesto que Santo Tomás creyó en la predestinación y dedica en la Prima Pars de la Suma Teológica, la Cuestión XXIII específicamente a esta verdad y la continúa en la cuestión XXIV.

    3º Lo que la Iglesia condena como herejías son las doctrinas erróneas acerca de la Predestinación que se refieren, principalmente, a dos puntos:
    -Si hay en el hombre algún mérito, razón o motivo de su predestinación.
    -Cuál es la relación entre la predestinación y la actividad libre del hombre.

    Respecto a lo primero hay tres herejías:

    -Orígenes: “Dios predestina a la Gloria en atención a los méritos contraídos por el alma en su existencia previa a su unión con el cuerpo.”
    -Los pelagianos: “Dios predestina a los hombres a la gloria en razón de los méritos naturales obtenidos en esta vida.”
    -Los semipelagianos: “Dios predestina a aquellos que por propia actividad natural emprenden el camino de la salvación”
    -Algunos teólogos: Dios confiere la gracia, y con ella la Gloria, a quienes prevé que harán buen uso de ella.

    En cuanto a lo segundo existen errores contrapuestos:
    -Algunos sostienen que nuestras oraciones y buenas obras pueden cambiar los designios de Dios sobre el hombre.
    -Otros juzgan absolutamente inútiles y superfluas nuestras buenas obras y oraciones, pues la predestinación divina no las tendría para nada en cuenta.


    Bibliografía:
    -Ott, L. Manual de Teología Dogmática (1997, Reimp. de la 6ª ed., 1967), Barcelona: Herder.
    -Sto. Tomás de Aquino, Suma Teológica (2010, Reimp. ed, bilingüe, 1947), Madrid, BAC.
    -Apuntes personales.



    LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI
    Última edición por CRISTIÁN YÁÑEZ DURÁN; 15/07/2012 a las 07:26
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  17. #17
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    Re: Respuesta: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    ¿Interpretación "tomista-agustiniana? Las diferencias entre San Agustín y Santo Tomás están ahí precisamente, que Sto Tomás no acepta la "teoría" de la predestinación:

    "El hombre posee el libre albedrío porque sin él serían vanos los consejos, exhortaciones, preceptos, prohibiciones, recompensas y castigos. (...) Luego necesariamente, siendo el hombre un ser racional es, por lo mismo, libre en su albedrío. Suma teológica (C.83, a. 1.)

    Y como dice Julio BONATTO en Religión y Moral Texto aprobado por la Sagrada Congregación del Concilio (Vaticano I), Edit. Litúrgica Española, 1934, en las páginas 124 y 125:

    "Para enderezar nuestros actos al último fin nos ha dado Dios el libre albedrío (...) La libertad es el fundamento necesario de la moralidad de los actos. Negaron el libre albedrío los maniqueos. Y en los tiempos modernos, entre otros muchos filósofos marcadamente materialistas, Lutero, Calvino y Jansenio.

    La ética tomista gira precisamente sobre la la libertad de elección --libre albedrío--, contradiciendo la teoría de la predestinación.


    No es que yo esté diciendo que San Agustín y Santo Tomás, sean iguales. Yo NO he dicho eso, sino que he dicho que ambos, pese a ser distintos, interpretan bien las Sagradas Escrituras y ambos (como todos los católicos) aceptan el dogma de la predestinación; y estoy hablando obviamente de la predestinación católica, que la expliqué más atrás y está bien explicada en la Enciclopedia Católica.
    Y esa cita que pones, en nada se opone al dogma de la predestinación, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, una cosa es el libre albedrío (que nadie lo negó) y otra cosa es la predestinación, es decir, estar pre-destinado. El mismo Santo Tomás de Aquino, en la misma Summa (favor leer un poco más atrás, en el artículo 1 de la cuestión 23, en la parte I de la Suma) dice:

    Artículo 1: Los hombres, ¿son o no son predestinados por Dios? lat

    Objeciones por las que parece que los hombres no son predestinados por Dios:

    1. Dice el Damasceno en el II libro: Hay que saber que Dios todo lo conoce de antemano, pero no todo lo predetermina. Pues de antemano conoce lo que hay en nosotros y no lo predetermina. Pero los méritos y deméritos humanos están en nosotros en cuanto que, por el libre albedrío, somos dueños de nuestros actos. Por lo tanto, lo que pertenece al mérito o demérito no está predestinado por Dios. Así, desaparece la predestinación de los hombres

    2. Como se dijo (q.22 a.1 y 2), todas las criaturas están ordenadas a sus fines por la providencia divina. Pero de las otras criaturas no se dice que estén predestinadas por Dios. Luego tampoco hay que decirlo de los hombres.

    3. Los ángeles, como los hombres, son capaces de ser felices. Pero a los ángeles, al parecer no les corresponde ser predestinados, pues en ellos nunca hubo miseria. Y Agustín dice que la predestinación es el propósito de apiadarse. Luego los hombres no son predestinados.

    4. Los beneficios que Dios da a los hombres los da a conocer a los santos por el Espíritu Santo, tal como nos dice el Apóstol en 1 Cor 2,12: No recibimos el espíritu de este mundo, sino el Espíritu que viene de Dios para que sepamos qué es lo que Dios nos concede. Por lo tanto, si los hombres fueran predestinados por Dios, como la predestinación es un don, la predestinación sería conocida por los predestinados. Y esto es falso.

    Contra esto: está lo que se dice en Rom 8,30: A los que predestinó, a ésos llamó.

    Respondo: A Dios le corresponde predestinar a los hombres. Pues, como quedó demostrado (q.22 a.2), TODO está sometido a la providencia divina. Y como también se dijo (q.22 a.1), a la providencia le corresponde ordenar las cosas al fin. Y el fin al que son ordenadas las cosas por Dios es doble. Uno, que sobrepasa la capacidad y proporción de la naturaleza creada, y este fin es la vida eterna, que consiste en ver a Dios, algo que sobrepasa la naturaleza de cualquier criatura, según quedó establecido (q.12 a.4). El otro fin es proporcionado a la naturaleza creada, y que puede alcanzar con sus fuerzas la misma naturaleza creada. Y aquello a lo que no puede llegar con la capacidad de su propia naturaleza, es necesario que le sea otorgado por otro, como la flecha necesita al arquero para llegar al blanco. Por eso, y hablando con propiedad, la criatura racional, capaz de llegar a la vida eterna, llega a ella como si le fuera transmitida por Dios. El porqué de dicha transmisión preexiste en Dios, como también en El preexiste la razón del orden de todo al fin, que es la providencia, como ya dijimos (q.22 a.1). La razón que, de algo que se va a hacer, hay en la mente del que lo va a hacer, es una determinada preexistencia que de lo que se va a hacer hay en él. Por eso, la razón de la predicha transmisión de la criatura racional al fin de la vida eterna se llama predestinación; pues destinar es enviar. Queda claro que la predestinación, en cuanto a los objetivos, es una parte de la providencia.

    A las objeciones:

    1. El Damasceno llama predeterminación a la imposición de necesidad; como sucede en las cosas naturales, que están predeterminadas a algo fijo. Este sentido lo apoya lo que añade: Pues no quiere la malicia ni fuerza la virtud. Así, NO queda anulada la predestinación.

    2. Las criaturas irracionales no están capacitadas para aquel fin que sobrepasa la capacidad de la naturaleza humana. Por eso no se dice propiamente que estén predestinados. Aun cuando a veces se abusa de la palabra predestinación para hablar de cualquier otro tipo de fin.

    3. A los ángeles les corresponde ser predestinados como los hombres, aunque nunca hubiera habido miseria en ellos. Pues el movimiento no se especifica por el punto de partida, sino por el de llegada. Ejemplo: No importa que algo blanco, antes de ser blanco, haya sido negro, gris o rojo. De modo parecido, para ser predestinado no importa que alguien sea predestinado a la vida eterna saliendo de un estado de miseria o no. También puede decirse que conceder un bien superior al merecido es algo que pertenece a la misericordia, como ya dijimos (q.21 a.3 ad 2; a.4).
    4. Aun cuando por un privilegio especial a algunos se les revele su predestinación, sin embargo no es conveniente que se revele a todos, porque los predestinados se desesperarían, y la seguridad de ser predestinado podría parecer una negligencia.

    Además yo ya dejé un par de citas bíblicas que indican claramente que sí hay predestinación.

    Sobre su última cita, no leí ese libro nuevo (bueno, no tan nuevo), pero en nada contradice a la predestinación, pues como dije, una cosa es ser libre, que lo somos, pero otra cosa es que la Divina Providencia ya sabe lo que va a pasar y ha pre-determinado nuestro destino, lo ha regulado. Dios ya ha ordenado todo desde la eternidad, es decir, por fuera del tiempo, por fuera de este universo, porque Él está por encima de todo. Así que ojo con las posturas laxas, vaya ser que caiga en un pelagianismo.

    PS: La predestinación es una Teoría sí, no una "hipótesis"; además es un dogma.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  18. #18
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    Re: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Hay otra cuestión que me produce verdadera perplejidad, o sea, ¿se está insinuando que Cristo no quiere la salvación de todos los hombres? Entonces ¿para qué se encarnó? ¿para qué trajo la Verdad? ¿para qué se dejo crucificar? No me estoy refiriendo al hecho de que muchos hombres renunciasen voluntariamente a la salvación, ni a que hoy en día siga sucediendo lo mismo y ocurra hasta con premeditación y alevosía, ¡no! No me refiero a eso, sino al hecho de que el Hijo se encarnó buscando la redención del género humano y eso significa todos los hombres. Y cuidado, porque negar lo que manifiestamente nos dicen Los Evangelios se puede llegar a entender como jansenista, una herejía.

    ......
    ¿Quién ha insinuado eso, hombre? Una cosa es que Dios quiera que todos nos salvemos, otra muy distinta es que eso vaya ha ocurrir.
    No es que se tenga que creer que tal o cual persona se va a salvar, porque ya sabe que está predestinada, no; para salvarse hay que estar dentro de la Iglesia (estar bautizado), tener fe y hacer buenas obras, así que quien está fuera no se salva y Dios ya sabe quién se va a salvar y quién no...
    Claro, NO hay que caer en el janseísmo ni mucho menos en el calvinismo, pero así como usas toda esa energía para condenar dichas herejías, condena también al pelagianismo, a los blandos que piensan que todos van a ser salvados, a los luteranos que piensan que sólo con tener fe ya basta, a los tibios que serán vomitados...A los modernistas ecumenistas que piensan que todas las religiones son iguales...
    Tengo entendido que los herejes que más abundan hoy en día, son estos últimos, no los primeros.
    Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.

    Plinio Corrêa de Oliveira.

  19. #19
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    Re: Una duda sobre la predestinación.

    Cita Iniciado por Nicus Ver mensaje
    ¿Quién ha insinuado eso, hombre? Una cosa es que Dios quiera que todos nos salvemos, otra muy distinta es que eso vaya ha ocurrir.
    No es que se tenga que creer que tal o cual persona se va a salvar, porque ya sabe que está predestinada, no; para salvarse hay que estar dentro de la Iglesia (estar bautizado), tener fe y hacer buenas obras, así que quien está fuera no se salva y Dios ya sabe quién se va a salvar y quién no...
    Claro, NO hay que caer en el janseísmo ni mucho menos en el calvinismo, pero así como usas toda esa energía para condenar dichas herejías, condena también al pelagianismo, a los blandos que piensan que todos van a ser salvados, a los luteranos que piensan que sólo con tener fe ya basta, a los tibios que serán vomitados...A los modernistas ecumenistas que piensan que todas las religiones son iguales...
    Tengo entendido que los herejes que más abundan hoy en día, son estos últimos, no los primeros.
    A ver si lees bien y deja de INVENTARTE cosas que yo no he dicho. Además si no he hablado de aquellos a quienes mencionas no es más que porque no han venido al caso, ¿o es que pretendes darme lecciones? Cuida tus afirmaciones y deja de copiar a otros. Y mi "energía" la gasto en lo que yo considero oportuno.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  20. #20
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    Re: Una duda sobre la predestinación.

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    Cita Iniciado por CRISTIÁN YÁÑEZ DURÁN Ver mensaje
    Estimados:

    1º la predestinación es un dogma de Fe.

    "Dios, por un designio eterno de su voluntad, ha destinado a determinados hombres a la eterna bienaventuranza”

    ” El principal argumento de la Sagrada Escritura es Rom 8, 29.

    2º Por supuesto que Santo Tomás creyó en la predestinación y dedica en la Prima Pars de la Suma Teológica, la Cuestión XXIII específicamente a esta verdad y la continúa en la cuestión XXIV.

    3º Lo que la Iglesia condena como herejías son las doctrinas erróneas acerca de la Predestinación que se refieren, principalmente, a dos puntos:
    -Si hay en el hombre algún mérito, razón o motivo de su predestinación.
    -Cuál es la relación entre la predestinación y la actividad libre del hombre.

    Respecto a lo primero hay tres herejías:

    -Orígenes: “Dios predestina a la Gloria en atención a los méritos contraídos por el alma en su existencia previa a su unión con el cuerpo.”
    -Los pelagianos: “Dios predestina a los hombres a la gloria en razón de los méritos naturales obtenidos en esta vida.”
    -Los semipelagianos: “Dios predestina a aquellos que por propia actividad natural emprenden el camino de la salvación”
    -Algunos teólogos: Dios confiere la gracia, y con ella la Gloria, a quienes prevé que harán buen uso de ella.

    En cuanto a lo segundo existen errores contrapuestos:
    -Algunos sostienen que nuestras oraciones y buenas obras pueden cambiar los designios de Dios sobre el hombre.
    -Otros juzgan absolutamente inútiles y superfluas nuestras buenas obras y oraciones, pues la predestinación divina no las tendría para nada en cuenta.

    LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI



    "El plan de Dios sobre los elegidos.

    Ahora bien: sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman, de los que según sus designios son llamados. Porque a los que de antes conoció, a ésos los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó a ésos también llamó[/I]; y a los que llamó, a esos los justificó; y a los que justificó, a ésos también los glorificó. ¿Qué diremos, pues, a esto? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?. El que no perdonó a su propio Hijo antes le entregó por todos nosotros ¿Cómo no nos ha de dar con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Siendo Dios quien justifica, ¿quién condenará? Cristo Jesús, el que murió, aún más, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, es quien intercede por nosotros. ¿Quién nos arrebatará al amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? Según está escrito:

    Por tu causa somos entregados a la muerte todo el día, somos mirados como ovejas destinadas al matadero.

    Mas en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó. Porque persuadido estoy que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles, ni las virtudes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá arrancarnos al amor de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor.


    Rom. 8, 28-39

    Si hablamos de predestinación como Providencia divina antes de la Creación del hombre, sí, pues la (Providencia) empieza por un conocimiento acompañado de amor que es el principio de la predestinación eterna... para terminar con la glorificación que es el término de la predestinación. Pero si se está hablando de otro tipo de predestinación limitante del libre albedrío por el cual el hombre (genérico) se salva o condena (individual y colectivamente, o lo que es lo mismo: juicio personal y juicio universal), entonces es cuando surge la discrepancia.

    La cita está plagada de incógnitas ("a los que de antes conoció" para Él no existe el tiempo, pero para las criaturas y toda la Creación, sí); ¿y todo el párrafo siguiente? De toda la cita no es difícil deducir lo que ya Cristo afirma: "Quién cree en Mi, vivirá"

    Por otro lado, el hecho de que Santo Tomás piense en la predestinación como una parte de la Providencia divina (según lo explicado en Rom 8 28-39), no obsta para que considere que el hombre tiene libre albedrío, y ya reproduje la cita. Lo que no tendría sentido es que, tal como se han manifestado algunos, Dios pre-determine todos los actos de los hombres porque, entonces, no habría justificación para la salvación, ni habría necesidad de conocimiento y conciencia, ni..., todo aquello que justifica su Providencia.

    El siguiente es el texto de las cinco proposiciones de Jansenio condenado por el Papa Urbano VIII:

    "1ª Algunos preceptos de Dios no pueden ser cumplidos por los justos con sus fuerzas actuales, a pesar de su buena voluntad y de sus esfuerzos; y les falta igualmente la gracia que se los haga posibles.

    2ª En el estado actual de la naturaleza caída no se resiste jamás a la gracia interior.

    3ª En el estado de la naturaleza caída, el obrar necesariamente no priva de la libertad exigida para el mérito y el demérito; basta con no obrar violentamente.

    4ª Los semipelagianos admitían la necesidad de la gracia preveniente interior para cada uno de los actos, sin excluir el comienzo de la fe. Su herejía consiste en decir que la gracia debe ser tal que el hombre pueda resistir a ella.

    5ª Es opinión semipelagiana el afirmar que Cristo derramó su sangre por todos los hombres sin excepción."


    (Fuente: J. Bonatto. Op., cit. pág., 548)

    Es menester recordar que los pelagianos (Pelagio y Celestio) negaron el pecado original y la necesidad de la gracia para obrar el bien. Mientras que los semi-pelagianos (Casiano y Vicente Lirinense) admitían la necesidad de la gracia en orden a hacer obras meritorias para el cielo, pero no la consideraban necesaria para lograr la primera conversión y la perseverancia en el bien. Esta doctrina fue condenada en el Sínodo de Orange (529), aprobado por el Papa Bonifacio II.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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