Re: Respuesta: Católicos Hebreos
Sí, creo que estos me convencen más que los judíos mesiánicos, por ejemplo por la persecución que parecen estar sufriendo. Estos parecen que sí son verdaderos cristianos, aunque no estoy seguro...
En 1946 el Gran Rabino de Italia Israel Zolli también se bautizó, y se desempeñó como asesor bíblico en la Congregación para la Doctrina de la Fe, mientras que junto con su familia trabajó anunciando a Cristo a sus hermanos judíos en Italia. Es importante resaltar que el Rabí Zolli fue pieza clave en la reforma del Misal Romano que fue aprobado en el Concilio Vaticano II; la Oración por los Judíos que se reza en la Oración Universal del Viernes Santo, que antiguamente decía “por los pérfidos judíos”, fue cambiada por “por el Pueblo Judío, a quien Di-s habló primero”... fue compuesta por el Rabí Zolli.
Eso me hace desconfiar.
Contrario a los judíos mesiánicos, que llaman a sus congregaciones “sinagogas mesiánicas”, los católicos de tradición hebrea no se reúnen en sinagoga alguna. Cada quien está incardinado en la parroquia del barrio donde residan y allí colaboran en la catequesis, en los ministerios litúrgicos propios del laicado, en los diversos grupos apostólicos parroquiales, en la integración con la comunidad parroquial, la evangelización, la animación vocacional, la pastoral ecuménica y juvenil.
Lo bueno es que no se reúnen en sinagogas como judíos, sino en capillas como cristianos. Esto me parece positivo, además dicen estar bautizados, cumplir con los demás sacramentos y creen en el Mesías y en el Evangelio.
Por lo que veo hay varios grados de conversión del pueblo israelita al cristianismo:
1- Judíos ortodoxos anti-sionistas: que rechazan la inmundicia del Talmud y del Sionismo, y por lo menos viven de acuerdo a la Torá, como los judíos antiguos. Ya que se oponen al Estado Sionista (Satánico) de Israel, deberían convertirse al catolicismo.
2- Judíos mesiánicos: que a pesar de reconocer el Mesías, continúan siendo judíos y reuniéndose en sinagogas. Y además son de índole protestante anti-católica. Si dejaran de ser anti-católicos, y se convirtieran de verdad sería estupendo.
3- Católicos judíos: creo que estos sí son verdaderos católicos, aunque tienen que tener cuidado de no caer en las farsas provenientes del CV2. Y tampoco deberían defender a Israel, no al Estado Sionista de Israel, tampoco a Palestina. Yo soy de la idea de hacer un Reino Cristiano de Jerusalén, donde convivan pacíficamente judíos convertidos al cristianismo, palestinos musulmanes(y que estos se conviertan también) y palestinos cristianos; pero el Estado Sionista de Israel hay que destruirlo para siempre, porque es del mal.
Esto es un claro Signo de los Tiempos, en especial de los Últimos Tiempos, en los que el mundo presencia una serie de acontecimientos que, en la mayoría de los casos, son fatales. Debemos ver en los católicos de tradición hebrea un ejemplo de la misericordia de Di-s que no quiere que ninguno de Sus hijos de pierda, pero que a la vez desafían a la Iglesia a que no olvide sus orígenes, sus raíces, su infancia espiritual e histórica... que se encuentran en el Pueblo Judío.
Sí, parece que el fin está cerca.
El Papa Benedicto XVI denunció en agosto de 2005 en la Sinagoga de Colonia (Alemania) el resurgimieto del antisemitismo, especialmente en círculos cristianos.
No me lo creo, los cristianos no podemos ser anti-semitas, sino anti-sionistas. Anti-semita es cosa de pagano, pero ni siquiera los nazis son anti-semitas. Ser anti-semita es cosa de loco.
En fin, no me queda todo claro, pero debemos seguir orando por la pronta conversión del pueblo judío y la consiguiente destrucción del Estado Satánico Sionista de Israel. Creo que he dejado clara entonces, mi postura acerca del conflicto Israel-Palestina. Ni uno ni otro, sino un Estado Cristiano de Jerusalén.
Bueno, esto es sólo un humilde análisis.
“Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.
Plinio Corrêa de Oliveira.
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