Respuesta: Escudo de Guipúzcoa

Iniciado por
txapius
Bienvenido, Dionisio
No entiendo la relación entre los requetés de Artajona y los cañones de Velate.
En la historia que yo conozco, la batalla de Velate es un episodio de uno de los intentos de reconquista de Navarra por parte de los franceses, que apoyaban al depuesto rey francés de Navarra. Tal como lo cuenta Pablo Gorosabel, los guipuzcoanos derrotaron al ejército francés. Y los franceses no consiguieron conquistar Pamplona, que, supongo, estaría defendida por navarros. ¿O no?
Estimado Txapius es que no tiene relación como acontecimiento o hecho. Simplemente es una forma de homenaje "in memorian" ante una batalla heroica. Los carlistas tenemos esa "fijación" con los acontecimientos que engrandecieron España. Por cierto mi abuelo materno, José Miguel Garmendia Aristi, requeté, era uno de los diputados forales de Guipúzcoa cuando se hizo esta petición de los de Artajona.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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