"... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)
Lo que habría que preguntarse es por qué ninguna instancia religiosa o tradicional recurre este acoso legislativo a las personas normales ante el Tribunal Constitucional.Se trata de una ley minuciosa, de casi 60 páginas y 99 artículos, que tiene por objeto suprimir la «el concepto socialmente establecido de hombre o mujer» y sustituirlo por «la identidad de género sentida» por cualquier persona en cualquier momento. La ley afecta a las obras, las palabras e incluso los pensamientos (el odio se considera un agravante), por omisión o comisión, que supongan una diferenciación por razones de sexo. Su aplicación incluye todos los ámbitos de la vida social, públicos o privados; afecta a la vida familiar (que equipara absolutamente las parejas de cualquier orientación sexual con la familia tradicional, y promueve actuaciones «preventivas» y la acogida de niños LGTB en casas habilitadas al efecto); al ámbito laboral y al educativo (sea público o no, en todos ellos se impedirán los manuales sostengan la discriminación sexual «socialmente» admitida); a la sanidad, que proporcionará a los LGTB una especial atención para sus transformaciones físicas y para la reproducción asistida; al ámbito de la justicia y al ejército. Y eso en todas las dependencias públicas o privadas (el uso de los baños para hombres o mujeres dependerá de la identidad de género sentida); y para todas las edades, incluidos los menores que atendiendo sólo a su inclinación recibirán la «atención sanitaria» de ayuda a su desarrollo físico, es decir, que podrán ser objeto de las cirugías de cambio de sexo. Los LGTB, dada su «especial vulnerabilidad» recibirán un trato tan de favor en todos esos ámbitos que hasta se invertirá la carga de la prueba en los procedimientos judiciales. Asimismo se emprenderán acciones de concienciación contra la discriminación en todos los terrenos. Todo ello, incluido el desarrollo de la ley, formará parte de las competencias de una Agencia Estatal contra la discriminación por orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales, ente independiente, pero de derecho público estatal, cuyos miembros serán elegidos entre «personas de reconocido prestigio en la defensa contra la discriminación de las personas LGTB» y que tendrá extensiones en todas los organismos de la administración.
En otras palabras: la ley entregará un poder totalitario a los LGTB y a sus parciales, que extenderán obligatoriamente su ideología y prohibirán cualquier forma de defensa o acción que responda a la distinción natural entre el hombre y la mujer. Y eso bajo penas gravísimas, multas desproporcionadas, inhabilitaciones, cierres de negocios, cuando no privación de libertad con agravantes especiales.
Porque una cosa es la igualdad y la no discriminación por razones de sexo o cualquier otra (que recoge el art. 14 de la Constitución) que están ya de sobra reconocidas y otra muy distinta imponer una cosmovisión homosexualista a toda la sociedad y la penalización de la discrepancia hacia ella, que es de lo que tratan todas estas leyes totalitaristas aberrantes. (Por cierto, deberían empezar a aplicarla en el deporte, donde los sexos están ferozmente segregados en las competiciones y nadie dice ni pío).
¿Por qué ya nadie impugna esas leyes pidiendo proteger el derecho a la libertad de expresión y de opinión de los discrepantes? ¿También hay ya miedo hasta de pedir la defensa jurídica de derechos reconocidos?
En cualquier caso, sepan los (muy felices) autores de estas aberraciones totalitarias que la vigencia de las leyes que redactan tienen fecha de caducidad: el regreso a la normalidad heterosexual llegará en unos 25-50 años cuando la Sharia está implantada en toda Europa Occidental y se dé la vuelta a la tortilla.
Última edición por ALACRAN; 20/06/2017 a las 11:58
"... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)
Esto es verdad, lo malo es que no afectará esa gran apostasía sólo a los defensores de Sodoma, sino a todos lo que aquí se encuentren.En cualquier caso, sepan los (muy felices) autores de estas aberraciones totalitarias que la vigencia de las leyes que redactan tienen fecha de caducidad: el regreso a la normalidad heterosexual llegará en unos 25-50 años cuando la Sharia está implantada en toda Europa Occidental y se dé la vuelta a la tortilla.
....Y yo no diría que con el Islam se vuelve a la "normalidad heterosexual"; sino a la generalización de la poligamia y el concubinato (de carácter heterosexual, eso sí).
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