Es un rojete, pero es un rojete muy especial. Yo diría que es un topo nazbol (como el nombre de su revista, "El Viejo Topo") que influye más en los patriotas que en sus supuestos camaradas del PCE. Muchos patriotas le siguen y difunden sus opiniones como si fuera una autoridad. Mira, por ejemplo, qué clase de disyuntivas tramposas plantea y cómo entran al trapo algunos falangistas:
Engatusa a los falangistas con sus heterodoxias malintencionadas y luego los difama atribuyéndoles la culpa de la suspensión del acto. Y a todo esto, algunos tradicionalistas en Twitter entran al trapo y dan crédito a su versión maliciosa. Misión cumplida. Intoxicación lograda.
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