LA CAÑADA COMO METÁFORA


Los gravísimos enfrentamientos acontecidos en la Cañada Real Galiana, poblado mayoritariamente ilegal construido cerca de Rivas-Vaciamadrid, han puesto en evidencia que en esta España de color rosa Zerolo, el barraquismo, la miseria y la exclusión social, son un sarpullido incómodo en la primera potencia del talante baboso. Un fenómeno que se localiza con mayor frecuencia en el extrarradio de nuestras metrópolis, siempre tan sofisticadas, globales e impolutas, y que estallan por generación espontánea como consecuencia de una condensación de factores sobradamente conocidos. Pura física social.

Una realidad indigesta de narrar en estas horas de euforia europeísta, porque las liendres y la sarna no son el mejor soporte para publicitar perfume en el papel a cuatricromía de los dominicales y prensa seria. Pues lo verdaderamente rentable para las lustrosas industrias de comunicación y los gacetilleros en nómina, son la exaltación sin tregua de las memorias histéricas al uso, los regalos bucodentales del bazar-progresismo en el poder y la última payasada del salvapatrias periférico de turno. El espectáculo debe continuar. Y que mejor bocado que la carnaza mediática bien calculada para la morralla lobotomizada con memoria de ameba.

Es por ello, que la Cañada y sus gentes sintetizan a la perfección el drama de esta España desgobernada desde La Caixa y las patronales del ladrillo y el canapé. Una sociedad fragmentada, a punto de saltar en mil pedazos por la negligencia de una clase política responsable del deterioro de las condiciones de vida de los españoles y la explotación repugnante de miles de personas a las que se les prometió el paraíso y se encontraron atrapadas en un infierno sin papeles.

Un infierno que guarda semejanzas extraordinarias con los barrios multiculturales y civilizados de la "banlieu", en donde la ley ha dejado de existir y la policía ya no se atreve a entrar.

Preparémonos, porque vienen curvas y don Mariano ya no me parece que sea ninguna solución. Ya me entendéis.


Arnau Jara