Re: Políticos de bajo perfil
Según mi parecer, una de las causas por las que la gente no está ya a bofetada limpia se debe en buena medida a dos razones: debatir sin debate o, si se prefiere, replicar las burradas que se oyen, leen, ven, etc., sin entrar al trapo directamente, y hacerlo a través de las redes, así al no haber contacto directo se puede decir de todo sin que pase nada. Muchos piensan que este es un método cobarde, pues no se da la cara. En parte si, aunque yo creo que es más bien cómodo: le dices de todo menos bonito a cualquiera desde la tranquilidad de tu ordenador, y al tiempo sabes que nadie te va a molestar en tu ámbito íntimo, salvo alguna reacción escrita a la que se responde con un "y tú más".
Pero una cosa es que cada hijo de vecino siga este método y otro que sea el método adoptado por aquellos que, de un modo u otro, si tienen una influencia social clara y comportándose así lo único que logran es añadir más ruido a este gallinero. Un ejemplo concreto lo tenemos en Pío MOA, que molesta a muchos, a izquierda y a derecha, y también a muchos tradicionalistas, pero cuyo trabajo es sumamente enjundioso porque maneja información a puñados, la cual puede ser contrastada con lo que si fuesen datos falsos hace tiempo que lo habrían defenestrado socialmente, lo que no es verdad. Cierto es que si lo han intentado y lo siguen intentando aquellos mindundis morales, los intelectuales mugrosos de neurona a 15 céntimos el pensamiento sublime de cartón y purpurina, pero él aunque parece que le duele, quizás por su aspecto frágil, no se inmuta y sigue con su labor de dejar para la memoria lo que a golpe de esperpénticas leyes ilegales, infumables tentativas de tapar como sea toda una labor de genocidio , soltando la mierda a paletadas sobre quien no puede defenderse y que cuando estaba en vida mantenía a las ratas en las alcantarillas. Pero, y este el es pecado de MOA, es que debería soltárselas a la cara, en vivo y en directo, a esa fauna de múridos sus mentiras y calumnias. Al fin y al cabo, MOA no escribe con pseudónimo, como hacemos la mayoría bajo nuestros "nicks", ¡maldito anglicismo! como tantos otros con los que estamos rompiendo nuestra lengua y, con ello, nuestra identidad hispana.
Pío MOA en Alertadigital no deja de dar puntada con hilo, pero en el caso concreto que nos ocupa afirma él mismo que no dijo y comenta lo que debería haber dicho. Lo peculiar es que eso que calló y sobre lo que escribe, es lo mismo que pensamos muchos millones de españoles pero que casi nadie se atreve a soltar a gritos, en público y con nombres y apellidos. Los dos parágrafos siguientes corresponden a un artículo suyo titulado "Como la izquierda ha fagocitado intelectualmente a la derecha" escrito a modo de reflexión sobre lo que fue el acto de presentación de su libro La guerra civil y los problemas de la democracia en España en los salones del Casino de Madrid.
"Existe en España un grave problema de cultura democrática, que permite estos hechos, o que se impongan leyes antijurídicas llamadas de género o la llamada ley de memoria histórica totalitaria en su concepción, identificada con los asesinos de las chekas y de la ETA y deslegitimadora de la transición y de la monarquía. Cosas como estas definen un régimen destructivo bajo el manto de algunas formalidades democráticas, una democracia antidemocrática como ya lo fue la república, que va carcomiendo las posibilidades de una convivencia en paz y en libertad.
La izquierda y los separatistas, que no en vano fueron juntos en la guerra civil que ellos mismos provocaron, tienen una idea clara de lo que debe ser la democracia: que manden ellos. La derecha, ni eso: se limita a la economía que “lo es todo”, sin ningún principio ideológico medianamente firme. Hoy el PP es abortista, igual que Podemos o el PSOE. Es pro ley de memoria histórica, que cumple incluso con más fervor que el PSOE Mantiene las leyes de género, continúa la política de colaboración con la ETA, etc., etc. Su única diferencia con los separatistas es que más que en disgregar a España piensa en disolverla en la Unión Europea, cediendo ilegalmente a la burocracia de Bruselas la soberanía española por grandes toneladas, como dijo un ministro del PP sin que nadie le contradijera."
Cómo la izquierda ha fagocitado intelectualmente a la derecha – Alerta Digital
Así, con estos mimbres, sólo vamos a acabar a tortazo limpio otra vez, sólo que hoy al estar soltando las bofetadas a través de Internet, lo único que hacemos es posponer el momento inevitable para más tarde, sólo se logra eso.
Última edición por Valmadian; 23/12/2016 a las 13:10
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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