Me parece una aberración que el alcalde Francisco Javier León de la Riva, del Partido Popular (desconozco si es católico o no) sea quien designa al pregonero.
Aberración también es que el pregonero siendo ateo acepte el tal cometido.
Tanto el uno como el otro están desnortados, lo cual es lógico tratándose de un político y de un escritor con hambre de popularidad.
¡¡¡Vaya espectáculo!!!
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