MEDICINA PREVENTIVA
Concha Vázquez de Benito (Catedrática de Árabe Universidad de Salamanca)
INFLUIDA POR LAS CORRIENTES QUE llegaban del otro lado del Estrecho, la medicina en el período nazarí será, entre todas las ciencias existentes, la más cultivada. Los reyes nazaríes, además de promover su estudio, darán acogida y protección en su corte a médicos procedentes de otras regiones de España.
Este es el caso de Muhammad II(1273-1302), quien aún teniendo como médico privado al entonces famoso lbn al-Sarray ( m. 1330), admitirá también en su corte médicos procedentes de otras regiones de la Península, especialmente de Murcia, atraídos por la seguridad que proporcionaba el buen gobierno de la corte nazarí.
Uno de los que acude a Granada es el murciano al-Riqutí, que crea una Escuela de Médicos, a la que pertenecerá entre otros Ibn Hudayl al-Tuyibí (+ 1352), maestro del también médico lbn al-Jatib. Otro murciano que asimismo se dirige a Granada, donde vivirá hasta el final de sus días dedicándose a la enseñanza de la medicina es lbn al Raqqam (+ 1315).
Aprendizaje memorístico
En la Granada nazarí, se enseñaba medicina en la madrasa o centro de enseñanza superior —creada a mediados del s. XIV— juntamente con las enseñanzas de derecho, tciencias del Islam y disciplinas de carácter filológico. El texto médico que se leía era la famosa Uryuza o poema didáctico sobre la medicina, conocida en el mundo latino como Canticum, compuesta por el iraní Avicena para enseñanza y aprendizaje del futuro médico: los musulmanes eran expertos en componer estas obras didácticas mnemotécnicas en verso en cualquier rama del saber: gramática, agricultura, matemáticas, etcétera.
Hay que destacar en el período nazarí los escritos de tres médicos sobre la peste negra —peste bubónica y pulmonar— que en mayo de 1348 entró por el puerto de Almería en la Península y diezmó la población de Granada.
El primero es un opúsculo debido a lbn al-Jatib, cuyo título completo es Libro que satisface a quien pregunta acerca de la terrible enfermedad de la peste. El segundo lleva por título Descripción de la peste y medios para prevenirla, del autor almeriense Ibn Jatima (1324-1369). Finalmente, el escrito por el médico de Segura de la Sierra (Jaén), Muhammad al-Saqurí (1326-fin de siglo) con el título Información exacta sobre la epidemia.
Todos ellos tienen en común entre sí, además de su brevedad —una decena de páginas, a excepción del de lbn Jatíma—, la insistencia en el contagio como causa de la propagación de la epidemia y en la necesidad de adoptar medidas de carácter higiénico para combatirla, basadas fundamentalmente en la limpieza con agua fría, fumigaciones para sanear la atmósfera, el aislamiento del enfermo, el lavado de vestidos y utensilios y la prohibición de frecuentar baños públicos cuando tanto ulemas como alfaquíes atribuían el origen de la peste a un castigo divino y, en Europa, a una conjunción astrológica. El escrito del granadino lbn al-Jatib sobresale en este sentido por su clara idea del contagio y las medidas necesarias para combatirlo.
Las redacciones que sobre medicina teórico-práctica de la época nazarí han llegado hasta nosotros son en su mayoría los escritos del citado médico. El llamado Práctica del que emplea su talento médico en favor de aquellos que ama se desarrolla en dos partes. La primera contiene la descripción y tratamiento de las enfermedades que afectan a cada órgano del cuerpo humano, enumerados desde la cabeza hasta los pies. La segunda lista los males que afectan al cuerpo en su conjunto es decir, fiebres, inflamaciones, roturas, dislocaciones y mordeduras o picaduras de animales venenosos.
Emborracharse es bueno
Hay también en esta segunda parte un capítulo dedicado a la cosmética del cuerpo y otro sobre los efectos de las bebidas alcohólicas y los métodos para contrarrestarlos.
El autor justifica su tratamiento del tema por dos causas: una, porque el médico musulmán tiene que tratar a personas de otros credos, como los esclavos, cristianos y judíos, a quienes su religión les permite hacer usos de bebidas alcohólicas, y otra porque el médico puede estimar que el consumo de vino puede beneficiar al enfermo como remedio terapéutico. Esta prescripción llegó hasta la medicina europea y así, el médico Bernardo de Gordonio (+ 1318-20) afirma en su libro Lilio de la Medicina: "Como dice Avicena, es bueno emborracharse una vez al mes, non por la bondad de la borrachera sino porque a causa de ella se produce vómito, sudor y defecación que limpian el cuerpo".
La estructura interna del libro de lbn al-Jatib sigue una misma pauta: descripción de la enfermedad, descripción de las causas que la producen y de sus síntomas, indicación del tratamiento en relación con los medicamentos y régimen alimenticio pertinente. El autor añade en ocasiones un apartado que denomina consejos y advertencias, donde señala aspectos esenciales que se han de tener en cuenta, y también otro titulado remedíos simpáticos, en el que enumera procedimientos curativos de carácter mágico y popular, cuyo empleo está arraigado en el tratamiento de ciertas enfermedades —una de ellas es la epilepsia, por ejemplo— y que asimismo toma de la medicina islámica.
En suma, la finalidad de esta obra es ofrecer un manual de medicina práctico que sirva de utilidad y fácil manejo para el médico.
La segunda obra que nos ha legado lbn al-Jatib es un poema didáctico sobre la medicina, de igual estructura y contenido que el citado en prosa. Su finalidad es ser un libro de texto que sirva de aprendizaje para el futuro médico, También Razi y Avicena son autores de sendos poemas sobre medicina o Uryuzas. Esta forma de enseñanza deja huella en medicina medieval cristiana. El primer libro de medicina que se redacta en castellano, El Sumario de la Medicina, de Francisco López de Villalobos (Salamanca, 1498), está escrito en verso. Su autor basa y sumariza sus asertos médicos en los libros tercero y cuarto del libro del canon y le da forma de rima, con el fin de facilitar al futuro médico el aprendizaje de la parte práctica de la medicina.
La tercera obra es un libro de higiene que recibe el nombre de Libro del cuidado de la salud durante las estaciones del año, que lbn al-Jatib redactó entre los años 1362 y 1371, y que dedica al sultán nazarí Muhammad V. La obra consta de dos partes claramente diferenciadas. La primera versa sobre las estaciones de año, sus características, las alteraciones que causan y su influjo en el cuerpo humano. La segunda se centra en la fisiología del cuerpo humano y la tercera en los elementos que son imprescindibles para el hombre como el aire, los alimentos, la evacuación, el sueño y los estados anímicos, etcétera. El libro establece el tratamiento para cada enfermedad según la estación del año y el régimen que deben seguir el niño, el anciano y el viajero.
Este libro tiene precedente en el pequeño opúsculo de Averroes (1126-1198) Sobre la conservación de la salud y en el Régimen de la salud del judío Maimónides (+ 1204). La obra es en realidad un manual teórico práctico sobre dietética y adopción de un modo de vida ordenado, ya que el objetivo prioritario de la medicina árabe es la prevención de la enfermedad.
lbn al-Jatib redactó otros dos tratados que aún no han vuelto a ser encontrados: un escrito de embriología titulado Sobre la formación del feto y un apéndice al mismo, de nombre Determinación de la última etapa de la formación del feto y también un tratado Sobre la triaca o antídoto universal contra todo tipo de veneno, un tema frecuente de la medicina árabe cuya investigación se dice que le costó la vida al médico malagueño al-Qalnar en 1351.
Otro texto médico de la Granada nazarí que nos ha llegado son fragmentos de la obra de Muhammad al Saquri llamada Regalo del que ruega y reposo del que reflexiona. En él se estudia todo lo relativo a la diarrea, hemorragias intestinales y hemorroides. El mismo autor escribió un libro de Experiencias ó Recopilaciones de Medicamentos con tratamientos empleados en casos médicos concretos.
Sacar flechas y curar fracturas
La cirugía está representada por la obra del médico de Crevillente Muhammad al-Safra, que desarrolló su actividad en distintas ciudades de la Península Ibérica y del Norte de Africa, completando su formación médica en Granada. El título de su obra es Indagación y ratificación sobre el trata miento de las heridas. Con toda probabilidad fue escrito en Fez después del año 1344 y su finalidad era enseñar al médico la práctica de la cirugía. En él se mencionan 36 tipos de tumores, la cura de heridas como extracción de flechas o el arte de reducir las fracturas y dislocaciones.
Su experiencia procede de la tradición islámica y de la obra del cordobés Abulcasis, autor de un Libro que permite actuar a quien quiere prescindir de otras compilaciones, distribuida en 30 volúmenes, uno de los cuales, sobre cirugía, fue traducido al latín y muy estudiado en Europa.
Granada tuvo también el Maristán, hospital fundado por Muhammad V. Estaba destinado a acoger a enfermos pobres, pero no parece que en él hubiera asistencia ni enseñanza médica, al contrario que en otros hospitales del Norte de Africa y de Oriente, donde los médicos adquirían su experiencia y formación inicial en los hospitales de forma idéntica a las prácticas que realizan hoy en día los estudiantes de medicina en los hospitales universitarios.
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