Búsqueda avanzada de temas en el foro

Resultados 1 al 3 de 3

Tema: Infiltración comunista en la Iglesia, en el Postconcilio

  1. #1
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Ubicación
    Madrid
    Mensajes
    4,240
    Post Thanks / Like

    Infiltración comunista en la Iglesia, en el Postconcilio

    "Marxismo y cristianismo: El porqué de una infiltración



    Revista FUERZA NUEVA, nº 528, 19-Feb-1977


    MARXISMO Y CRISTIANISMO: EL PORQUE DE UNA INFILTRACIÓN (I)

    José Maluquer Cueto

    La acción marxista sobre el cristianismo sigue en nuestros días (1977), y en los países donde no se ha implantado la dictadura comunista, dos rumbos. Uno, los intentos de captación de los cristianos, previamente adoctrinados, para sumarlos al marxismo y a la subversión; otro, la campaña de destrucción de la Iglesia Católica, que se lleva a cabo desde dentro por infiltración, e intentando sustituirla luego con Iglesias paralelas, cada vez más heréticas. Hoy informaré sobre la maniobra de captación de los cristianos, y en próximas entregas, sobre las diversas tácticas para lograr la desintegración de la Iglesia: PAX, IDO-C, “Cristianos para el Socialismo”, CELAM y Cuernavaca, “Comunidades de base” y “Grupos proféticos”.

    Conviene decir desde ahora que, por ser el marxismo de ámbito mundial, se ha infiltrado no sólo en el catolicismo y en los protestantismos e Iglesias Cristianas orientales, sino en él mahometismo, como vemos en el Oriente próximo y Norteáfrica, y en el budismo, con enorme repercusión en la política asiática, de lo que es prueba su colaboración en la caída del Vietnam en poder del comunismo.

    Rechazo de la dictadura del proletariado

    El comunismo triunfó en países pobres y atrasados -Rusia y China- por la presión de los campesinos que pedían la tierra y el fin de una guerra, o, caso de la Europa centro oriental, por imposición del ejército rojo. En ningún caso, tal como habían previsto Marx y sus epígonos -entre los que destaca Kautsky-, por insurrección del proletariado industrial urbano, en un país industrializado y con una burguesía dominante, seguida de la instrucción de la dictadura del proletariado, “la tiranía de los más sobre los menos”.

    En Occidente no existen (1977) partidos comunistas numéricamente importantes más que en Francia e Italia, pero están detenidos en su desarrollo por la desconfianza del resto, mayoritario, de la población, que rechaza la dictadura del proletariado y no olvida el terror que denunció Kruschev ni la represión de Praga (1968).

    Por otra parte, el proletariado industrial urbano, al que Marx había confiado la tarea de hacer la revolución, no parece muy dispuesto a cumplir con su misión. La depauperación progresiva del proletariado que había previsto Marx no se ha presentado, y el obrero occidental se siente integrado y satisfecho: sabe que disfruta de un nivel de vida muy superior al del obrero en la URSS.

    Esta deserción lo reconocen teóricos modernos del marxismo -Gorz, Mallet, Bon, Marcuse-, que intentan transferir la misión subversiva a los pueblos del tercer mundo, a los revolucionarios de color (Tricontinental de La Habana en 1966).

    Forzados, pues, por el rechazo general de la dictadura del proletariado y por la insuficiencia de la clase elegida, Berlinguer por el PCI, Marchais por el PCF y Carrillo por el PCE han proclamado el eurocomunismo en la Conferencia de Partidos Comunistas de Europa en Berlín-Pankow (Alemania comunista), en julio de 1976. Renuncian -de mentirijillas- a la dictadura del proletariado, que es sustituida por “todas las clases laboriosas”, que incluyen los “cuadros”, pequeños comerciantes, intelectuales, profesiones liberales; dicen aceptar el juego democrático; reclaman una vía propia para el socialismo, reduciendo la sumisión al PCUS (soviético), a la solidaridad entre los PCs de países comunistas y capitalistas”. Entre los llamados a colaborar están los católicos, cuya importancia se reconoce.

    El Partido Comunista español

    En el caso del PCE, los motivos para liberalizar el Partido fueron aún de más peso. La táctica violenta, que preconizaba la Ibarruri, guerrillas o invasión desde el exterior, apoyadas por la huelga general revolucionaria, había fracasado. Por otra parte, el intento de sumar el Partido de corte stalinista, y que arrastraba una siniestra historia de traiciones y crímenes, a las múltiples coaliciones subversivas españolas antifranquistas después del 40 -ANFD, IDC, Pacto de París, MFD- fracasó al ser constantemente rechazado el PCE por los grupúsculos componentes, especialmente el PCE histórico, dejándole fuera de juego. Había que cambiar de táctica.

    Carrillo, de acuerdo con Moscú, siempre realista, desplazó a La Pasionaria de la Secretaría General del PCE y propugnó la línea pseudodemocrática y la alianza con otras capas de la población y especialmente con los católicos, “que dieron el triunfo a Franco”, y hasta con la Iglesia. Es la “campaña de reconciliación nacional”, burdo engaño que estamos ya (1977) viviendo los españoles.

    La “aportación de los católicos al Frente Común” es para el PCE totalmente decisiva. La lucha abierta contra la Iglesia durante la pasada guerra civil fue un fracaso, y el PCE, ante este hecho, cambio de táctica y presenta hoy la necesidad de atraer a la lucha revolucionaria a la Iglesia”.

    Un importante trabajo de Santiago Álvarez, miembro del Comité Central del PCE, publicado en la “Revista Internacional” de Praga en junio de 1965, descubre el plan para poner a los católicos al servicio de la subversión comunista. Dice en la pág. 10: “Las dos grandes tendencias ideológicas hoy en nuestro país son la marxista revolucionaria y la católica. Una lucha verdaderamente popular entraña, por ello, la participación masiva de millones de católicos; es preciso, pues, atraer a la Iglesia a esta lucha o neutralizarla. La guerra pasada fue, a este respecto, terriblemente aleccionadora”. Y añade: “Podría objetarse que, si la Iglesia ha perdido influencia espiritual, esta alianza carece de base. Sin embargo, en España, a pesar del retroceso evidente de la influencia de la Iglesia, aún es muy grande y rentable la alianza”.

    Santiago Carrillo remacha en “Realidad Política” (Roma, agosto de 1966): “La única posibilidad de éxito consiste en marchar por el camino de la colaboración entre católicos y marxistas, dejando para el futuro demostrar cuál de las dos concepciones se impondrá”.

    Finalmente, citaremos un discurso de Dolores Ibarruri en el círculo Julián Grimau, en La Habana, en enero de 1966, donde dijo: “Tenemos que atraernos a los católicos, a los estudiantes, a la clase media, que han dado la victoria a Franco, y dividir las fuerzas entre ellos. Por eso es necesario no herir los sentimientos católicos hasta que podamos imponer nuestra ley. Las nuevas corrientes que han asomado entre los católicos franceses, totalmente divididos, pueden ser nuestra gran solución para España”.

    Obsérvese, desde ahora, la alusión a escisiones en la Iglesia. Carrillo, en unas declaraciones a “L´Unitá”, en 1966 también, dijo: “En España existen dos Iglesias: una, la de la Jerarquía, y otra, orientada hacia el porvenir. Para el futuro de España sería muy positivo que los católicos se identificaran con esta nueva Iglesia, que coincide con las aspiraciones progresistas del pueblo”.

    ***
    La doctrina de la Iglesia Católica respecto al comunismo, al marxismo, desde Pío IX en 1846 hasta nuestros días, ha sido constantemente de rechazo y condena. Condena no solo por su ateísmo, sino también como enemigo de los derechos fundamentales de la persona humana. De entre las condenas, cabe destacar las encíclicas “Divini Redemptoris”, en 1937, y “Quadragesimo Anno”, en 1931, de Pío XI, estudios completos y científicos del marxismo y socialismo, magistralmente refutados. “La doctrina comunista se funda esencialmente en los principios del materialismo dialéctico e histórico, ya proclamados por Marx. Esta doctrina enseña que no existe más que una sola realidad: la material, y no deja lugar para la idea de Dios”. “El socialismo ya se considere como doctrina ya como hecho histórico, es incompatible con los dogmas de la Iglesia católica”.

    La condena más tajante es el decreto del Santo Oficio, aprobado por Pío XII en 30-VII-1949: “No es lícito inscribirse en partidos comunistas o prestarles apoyo, ni publicar, difundir libros, periódicos u hojas volantes. El comunismo es, en efecto, materialista y anticristiano. Sus dirigentes, con la teoría y la acción, se muestran hostiles a Dios, a la religión verdadera y a la Iglesia de Cristo. Los fieles que profesan la doctrina del comunismo, aquellos que la difunden y propagan, incurren ipso facto en excomunión reservada a la Santa Sede”.

    Finalmente, recientemente, en 1964. Pablo VI concluye la encíclica Ecclesiam Suam con: “Estas son las razones que Nos obligan, como han obligado a Nuestros Predecesores a condenar los sistemas ideológicos que niegan a Dios y oprimen a la Iglesia y entre ellos, especialmente, el comunismo marxista”.

    El Concilio Vaticano II no es tan explícito

    En cambio, el Concilio Vaticano II no ha sido tan rotundo. Condena al comunismo como “ateísmo”, sin citarlo explícitamente. Verdad es que a continuación cita las encíclicas que lo condena nominalmente de Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI. Pero “el hecho concreto y a la vista, con todas las tortuosas maniobras conciliares evidentes, es éste: el Concilio Vaticano II no se decidió claramente ni por la condena jurídica ni por la condena nominal del comunismo”. Repetidamente los padres conciliares pidieron una condena explícita y nominal del comunismo, pero siempre, a última hora en los borradores del relator monseñor Garrone, había desaparecido la palabra “comunismo” o “marxismo”.

    Una petición reiterada por 435 padres conciliares fue escamoteada. El texto final se aprobó por sorpresa en un fin de semana, con una asistencia reducida. Pero es que, como dijo monseñor Lefebvre, “el Concilio, desde los primeros días, ha estado cercado por los progresistas”. Organizaciones contestatarias y misteriosas, como el Centro Holandés de Documentación, DOC, presionaron, tergiversaron, manipularon constantemente. No hay que olvidar que el DOC, en su última versión el IDO-C, ha resultado ser uno de los peores enemigos de la Iglesia Católica, ahora ya declarado.

    Pues bien, el extremista canónigo don José María González de Ruiz, componente del actual IDO-C, ha afirmado en “Sábado Gráfico”, en enero de 1975: “El material presentado por el DOC fue amplísimamente utilizado por los padres conciliares, hasta penetrar -a veces casi intacto- en las últimas redacciones de los textos más significativos del Concilio. El DOC cumplió su función principal, aportando una buena parte de sí mismo a las conclusiones de la magna asamblea”.

    En este trabajo, destinado a denunciar las infiltraciones en la Iglesia, había que principiar por esta denuncia.

    ***
    El Magisterio de la Iglesia, negando la licitud y posibilidad de entendimiento de católicos y marxistas, se ve singularmente confirmado, si necesidad de confirmación hubiera, con las declaraciones de destacados comunistas, que no han asimilado la maniobra o que recelan de la misma. Veamos unos cuantos ejemplos, que creo convincentes.

    El secretario general del PCF, el mismo Marchais que ha lanzado el eurocomunismo francés, en una entrevista con A. Moine (1972), declara: “Nosotros los comunistas profesamos una filosofía materialista y dialéctica y consideramos que nuestro Partido no podría desempeñar su papel si no fundara su acción en este materialismo dialéctico. No queremos crear ilusiones en este punto: entre el marxismo y el cristianismo no es posible conciliación teórica alguna, ni cabe ninguna convergencia ideológica”. Ya el antecesor de Marchais, Thorez, el de “la mano tendida”, había dicho: “El materialismo filosófico de los comunistas está lejos de la fe religiosa de los católicos”.

    Veamos ahora el testimonio de marxistas leninistas españoles del Partido del Trabajo de España. El máximo dirigente, Eladio García, ha dicho en Sevilla (1976): “El marxismo es contrario al idealismo. Ni los Cristianos para el Socialismo ni elementos procedentes de cualquier militancia cristiana podrían ingresar en el PTE. Hay que comprender que el materialismo dialéctico excluye toda posibilidad de seres espirituales. Otra cosa es colaborar con nosotros para la conquista de ciertas parcelas”. Y Sánchez Carrete, dirigente del PTE para Cataluña, recalca: Considero que no es posible militar en el Partido y tener creencias religiosas, ya que éstas están en contradicción con el materialismo dialéctico. Esto no impide que considere conveniente ahora la más estrecha colaboración con las fuerzas progresistas cristianas para el establecimiento de la democracia y luego para la transición al socialismo”.

    Y finalmente, decisivas por su autoridad, vayan las manifestaciones de Kazimier Carol, ministro de Asuntos Religiosos en Polonia. Dice en “Newsweek”, en febrero de 1975: “¿Se puede ser a la vez miembro del Partido Comunista y cristiano? Yo creo que no. La pertenencia al PC es un compromiso ideológico. Si la base del Partido es el materialismo dialéctico, uno no puede ser a la vez materialista y creer en Dios”. Y en una conferencia posterior, termine diciendo: “Como comunista, yo combatiré sin descanso a la Iglesia, tanto desde el punto de vista ideológico como filosófico”. Es esta la política de los países donde está implantado ya el comunismo. Donde ha de conquistar aún el poder, se halaga al cristiano, como hemos visto.

    Y, para terminar, veamos lo que dice Lenin en “Parti ouvrier et religión”. Ed. Soc. II, 315. “El marxismo es el materialismo. Como tal, tan inexorable hacia la religión como el materialismo de los enciclopedistas del XVIII o de Feuerbach. Debemos combatir la religión, es el abecé del todo materialismo y, por consecuencia, del marxismo. Pero el marxismo va más lejos. Dice: hay que saber combatir la religión, y para ello explicar al pueblo, en materialista, las fuentes de la fe y de la religión. La lucha antirreligiosa no puede limitarse a predicas abstractas, debe estar ligada a la práctica concreta de la lucha de clases que tiende a suprimir las raíces sociales de la religión”.

    Creo que está claro.

    José MALUQUER CUETO

    (continúa)

    Última edición por ALACRAN; 30/03/2022 a las 13:12
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  2. #2
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Ubicación
    Madrid
    Mensajes
    4,240
    Post Thanks / Like

    Re: Infiltración comunista en la Iglesia, en el Postconcilio

    “Objetivo final: EXTINCIÓN TOTAL DE LA IGLESIA”


    Revista FUERZA NUEVA, nº 529, 26-Feb-1977


    Objetivo final: EXTINCIÓN TOTAL DE LA IGLESIA (y II)

    José Maluquer Cueto

    En la primera parte de este informe vemos que el marxismo actúa sobre la Iglesia católica en dos frentes: captación de cristianos para servir al socialismo marxista, en los países donde no domina el comunismo, y suplantación y destrucción final de la Iglesia instituida. Vamos al principiar hoy el estudio de este segundo objetivo.

    Desde el principio conviene sentar que no todos los movimientos subversivos que se esfuerzan en destruir a la Iglesia son exclusivamente marxistas. Sí lo son, y totalmente, PAX y Cristianos para el Socialismo, pero no el IDO-C o los “Grupos Proféticos”, aunque en todos se descubre la presencia de agentes comunistas, como iremos viendo en cada caso. De todos modos, es difícil separar, prescindir del estudio de unos movimientos al considerar otros. Están sospechosamente enlazados entre sí; por ejemplo, se descubre el IDO-C en Cuernavaca (Méjico), en Cristianos para el Socialismo o en las “Comunidades de Base”. El final de PAX enlaza con el principio de IDO-C. Además, se encuentran los mismos dirigentes en movimientos diferentes; por ejemplo: Cristianos para el Socialismo y “Comunidades de Base” enlazan a través de directivos comunes, y el uno es totalmente marxista y el otro no.

    En el caso del marxismo, el objetivo final es la extinción total de la Iglesia, aunque el objetivo inmediato, de transición, no sea el de liquidar la Iglesia, sino sojuzgarla y ponerla al servicio de la revolución comunista. Para ello previamente se trataría de reformar la Iglesia, eliminando las estructuras “opresivas y alienantes”; introduciendo en ello la lucha de clases, como recomendaba Lenin; enfrentando seglares, sacerdotes y obispos y destrozando la jerarquía. Rompiendo la unidad de la Iglesia y negando la autoridad papal. Sustituyendo al magisterio por el “colectivo” de los laicos. Desacralizando (1). Es lo que pretendía PAX, que estudiaremos seguidamente.

    Movimiento PAX (2)

    Fue fundado en 1945 en Polonia, aunque luego pretendió que su ámbito fuese mundial, por el coronel Piasecki, subordinado al PC polaco. Se presentó en el extranjero como un movimiento de los católicos progresistas polacos, pero de hecho lucha por la integración de los católicos en la construcción del socialismo y para llevar a cabo la marxistización de la Iglesia, introduciendo la lucha de clases en su seno. Según Piasecki (“Problemas esenciales”, 1955), también “PAX se esfuerza en la captación y orientación de los movimientos progresistas de Europa occidental y del mundo”. La influencia es mayor por partir de la católica Polonia.

    En realidad, PAX, agencia secreta, es un instrumento de la policía política comunista UB y de la Oficina de Cultos. Su creación acordaba con la política de Stalin respecto a las religiones: utilizarlas como instrumentos de dominación, destrozarlas en su interior, tal como insinuó la Ibarruri en La Habana en 1964, en lugar de la desaparición pura y simple desde el principio, que quería Lenin. Por esto, como órgano de la Internacional Comunista, pretendió ser mundial y dependió naturalmente de la KGB soviética, y en ella de la 3ª División, la INU, responsable de la guerra psicológica y de la manipulación e intoxicación colectivas (3). Por ello, la desestalinización supuso un quebranto para PAX, que perdió importancia internacional.

    PAX cuenta (1977) con medios poderosos: una editorial, diarios, revistas, funcionarios retribuidos por el Partido Comunista polaco y considerables recursos.

    PAX, pugnando por expansionarse y respaldada por la diplomacia polaca, se infiltró pronto en los medios católicos progresistas de Francia, clero, órdenes religiosas, movimientos apostólicos, actuando durante diez años sin tropezar con obstáculos en la autoridad eclesiásticas, como etapa previa a su introducción en el Concilio Vaticano II, donde logró infiltrarse en la Oficina de Prensa conciliar. PAX fue fuertemente apoyada por la prensa progresista francesa, como “Informations Catholiques Internationales” (ICI), que luego se volcó apoyando al IDO-C, y a Temoignage Chretien”.

    La organización PAX fue frenada en Polonia por la valiente resistencia de la Iglesia polaca y del cardenal Wyszynski y detenida en su expansión mundial por la condena de la Santa Sede, en un documento que envió al Episcopado y superiores religiosos franceses (ver final Nota 2) en junio de 1963, desenmascarando a PAX. Este informe, inusitadamente claro y rotundo, fue eficacísimo. Así y todo, PAX no ha desaparecido (1977), y la persecución religiosa arrecia en Polonia. PAX se ha prolongado en la organización ZNAK, agencia del IDO-C en Polonia y con “Slant” del Reino Unido que enlaza también con IDO-C. Puede admitirse que IDO-C ha tomado el relevo de PAX. “Slant” está fuertemente infiltrado de comunistas como Dunman, del PCGB, especialista en ecumenismo.

    IDO-C (4)

    Como ya adelantamos, monseñor Lefebvre señaló que el Concilio Vaticano II fue, ya desde la fase preparatoria, cercado por los progresistas que, en realidad, iban más allá del progresismo (5). Ejemplo de ello fue PAX, y más importante aun la actuación del CCCC (Centro de Coordinación de Comunicaciones sobre el Concilio) ultra progresista, que actuaba sobre la prensa conciliar, y DOC (Centro Holandés de Documentación Conciliar), del ala izquierda, radical, y prácticamente herética de la Iglesia católica holandesa (6). DOC se amplió pronto, internacionalizándose, y editó sus boletines en cinco lenguas. En realidad, más que un órgano de información conciliar fue un instrumento de presión e influencia. El extravagante “canónigo” José María González Ruiz -como ya adelantamos en nuestra entrega anterior-, actualmente (1977) del IDO-C, dijo en “Sábado Gráfico”, en enero de 1975, que el DOC cumplió su función principal durante el Concilio, aportando buena parte de sí mismo a las conclusiones de la magna asamblea. Su material penetró -a veces casi intacto- hasta en las últimas redacciones de los textos más significativos del Concilio. (Sobre el triunfalismo de DOC, que llegó a creerse que era el Concilio, ver CIO 1973, página 201).

    Al terminar el Concilio, concluyó también CCCC, que fusionó con DOC, dando origen a IDO-C (Centro Internacional de Información y Documentación relativo a la Iglesia postconciliar), “grupo internacional cuyo cuartel general se halla en Roma, aunque nunca fue una organización católica romana, con una red de ramificaciones que abarca el mundo entero”. IDO-C se integró luego en el Consejo Mundial de Iglesias, promarxista, y en sus filas caben católicos, protestantes, judíos, agnósticos… (7). Los numerosos documentos que elabora o “interpreta” no se presentan a nivel popular sino a nivel para especialistas superiores, y se evitan en ocho lenguas, siendo su ámbito mundial. Está apoyado por numerosos periódicos o revistas, tales como “Slant”, ICI, “Tablet”, “The Month”, “The Critic”, y enlazado, a veces, con directivos comunes, con grandes editoriales progresistas como Herder, Burns-Odtis, Sheed. En España representa (1977) las publicaciones y el “Boletín Internacional de IDO-C”, la revista (promarxista) “Cuadernos para el Diálogo”, lo que equivale a toda una definición política.

    El Comité Internacional de IDO-C consta de quince miembros, de los cuales dos eran españoles: Miret Magdalena, de la revista (promarxista) “Triunfo”, y el padre Antonio Montero, que fue en España director de la revista “Ecclesia”. Entre otros miembros de España se han citado el padre Arias, del diario “Pueblo”, don Cipriano Calderón, de la revista “Ecclesia”, P. R. Duocastella, de “ISPA”, padre Martín Descalzo, padre Díez-Alegría, José María González Ruiz, don Joaquín Ruiz- Giménez, de la revista “Cuadernos para el Diálogo”.

    IDO-C “contesta” la Iglesia desde dentro, infiltrado, insidioso, sin enfrentarse, como recomendaba Lenin. Ultra- progresista, jerarquía paralela. Nueva Iglesia, en fin. Ejemplo de su modo de actuar (CIO 191): cuando fue convocado, para octubre de 1971, el Sínodo de Obispos en Roma, el “Movimiento de cristianos solidarios”, movido por el IDO-C, convocó en todo el mundo un Sínodo paralelo “de la base”, pues no podía admitirse monopolizara el acontecimiento el Vaticano, fue la Operación Sínodo, que en España se inició el 8 de septiembre de 1971 en el Colegio de las Madres Reparadoras de Barcelona. Esta operación del IDO-C fue desautorizada por la Santa Sede (CIO 257).

    Parecido es el caso de la Operación Concordato: en noviembre de 1973 se intentó negociar directamente con el Estado español un concordato extremista, clandestino, elaborado por los padres Montero Carvajal, a espaldas de Roma, nuevo ejemplo de intento de crear una “jerarquía” paralela que rompiera la unidad de la Iglesia. Otro ejemplo es la fallada Operación Moisés, en junio de 1966 (ver CIO 82 y 87) que pretendía también anular la actual jerarquía de la Iglesia. Otro sería la Asamblea Conjunta de septiembre de 1971.

    IDO-C, estado mayor de la revolución en la Iglesia, suele estar detrás de todos los movimientos subversivos religiosos. Así lo encontramos en “Cristianos para el Socialismo”, en Cuernavaca (obispo Méndez Arceo), y sobre todo tras los “Grupos Proféticos”, “Comunidades de Base”, “Movimiento de Cristianos Solidarios”, que en gran parte son obra suya pero que parece que se les escapan ya de las manos.

    IDO-C tiene, aparte de PAX, abundantes contactos con el comunismo (CIO 192, 220), pero no parece ser una organización típicamente marxista. Más bien enlazaría con una sinarquía. Según informó detalladamente, en enero de 1968, la revista inglesa “Approaches”, IDO-C sería una rama del “Grupo Católico Internacional de Influencia y Presión” y del “Concilio Americano para el establecimiento de la Democracia bajo Dios”, meta-progresistas, y del judeomasónico “Secular Establishment”, enlazados todos entre sí y que no serían más que la antesala de la Sinarquía, que ya anunciaron los “Protocolos de los Sabios de Sión” y las logias. (8).

    José MALUQUER CUETO

    (1) Ver, para el estudio completo de la estrategia y la táctica comunistas de ataque a la Iglesia, la admirable obrita del IDOPA “Planificación comunista para España” Ed. Asociación Universitarias Españolas, Alfonso XI, 4, Madrid, 3ª edición 1976.

    (2) Ver “Espionaje soviético en la Iglesia católica. El affaire PAX”. Ed. Afrodisio Aguado. Madrid, 1965. Pierre Lenert, “L’Eglise catholique en Pologne”, Paris 1962, y “Planificación comunista para España”, que lleva en anexo el importantísimo documento de la Santa Sede sobre PAX.

    (3) Ver John Barron, “KGB” Bentam Book. Ed. 4ª (Edición en español de Méjico). En el organigrama de la KGB, la 5ª sección de la 5ª Dirección tiene como misión la vigilancia y dirección de las religiones dentro de la URSS.

    (4) “El IDO-C, ¿una jerarquía paralela?” Ed. Agencia Informativa CIO. Avda. Generalísimo, 4, Madrid, 1973, y el volumen de CIO, reuniendo los boletines publicados durante ocho años, en 1973, pág. 119, al que nos referiremos a menudo bajo la sola sigla CIO, y “Planificación comunista para España”, I. c. página 167 y siguientes.

    (5) “Perspectives Conciliaires” por Mons. Marcel Lefebvre, en “Itineraires” Julio 65. Pág. 95.

    (6) CIO 247: “El Metacristianismo holandés” y 181: “La Iglesia en Holanda”

    (7) CIO, pág. 195

    (8) Ver “El IDO-C, ¿una jerarquía paralela?” l. c. págs. 29 a 44

    John Leo: “The Critic” dic. 1967

    Borrego: “Infiltración comunista mundial”. Ed. FUERZA NUEVA, 1976. pág. 295 y siguientes.

    Mitterand: “La politique des Francs-Maçons”. Ed. Roblet. Pág. 170


    Última edición por ALACRAN; 30/03/2022 a las 13:11
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  3. #3
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Ubicación
    Madrid
    Mensajes
    4,240
    Post Thanks / Like

    Re: Infiltración comunista en la Iglesia, en el Postconcilio

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Marxismo y cristianismo (III): “Cristianos para el socialismo”

    Revista FUERZA NUEVA, nº 534, 2-Abr-1977


    MARXISMO Y CRISTIANISMO (III): “CRISTIANOS PARA EL SOCIALISMO”

    José Maluquer Cueto

    Hemos visto ya, en la primera parte de este estudio, cómo los partidos comunistas occidentales, PCI, PCF, PCE, se han visto obligados, para romper el cerco de recelo y rechazo, a proclamar un falso aperturismo, puramente táctico: el eurocomunismo. El motivo no ha sido el cultural que imagino Gramsci, sino la necesidad de atraerse unas masas europeas que son antimaterialistas por su antigua impregnación cristiana. Este es, en mayor grado aún, el motivo del llamamiento a los católicos españoles por el PCE, que ha tenido que reconocer la importancia decisiva de los católicos en España “que dieron la victoria a Franco”. Por ese mismo motivo también, la Internacional Comunista atribuye capital importancia a la conquista de las muchedumbres católicas iberoamericanas, donde el pueblo sigue siendo religioso.

    Hispanoamérica es para el comunismo tierra de misión, su misión. Por esto es, en el Chile de Allende, que nace como organización el movimiento Cristianos para el Socialismo (CPS), que luego se extiende por Sudamérica; y en Brasil, la Educación Liberadora de Pablo Freire. Y en Méjico, en Cuernavaca, donde se forjan los clérigos que proclamarán la “teología de la liberación” y la “teología de la violencia” en toda América. Y esta subversión se ve facilitada por las condiciones socioeconómicas sudamericanas: bajo nivel de vida, diferencias económicas, poca industrialización, monocultivos, explotación por el gran capitalismo internacional y las multinacionales, yanquis principalmente.

    En España y en El Escorial

    El reclutamiento y la formación -o deformación- del clero, adecuado para la revolución en América, progresista primero y marxista, luego, fue objetivo de interés preferente, del que es ejemplo, la reunión de El Escorial en 1972 y la recientemente (1977) celebrada en Madrid. Sobre Hispanoamérica han caído clérigos de lo más comprometido en Europa, especialmente españoles, holandeses y belgas, muchos de los cuales hubieron de ser expulsados de Ecuador, Argentina, Méjico o Chile, mientras otros acabaron en la guerrilla, como Camilo Torres o Pedro Laín, matando y muriendo.

    La cadena de la evolución político-religiosa a partir del Vaticano II podría ser: progresismo (PAX y CPS), comunismo ateo o bien progresismo, comunidades de base y grupos proféticos -con nihilismo final-, acompañados de desacralización, “muerte de Dios” y antropocentrismo. En América se ha dado preferencia a la primera vía, la que pasa por Cristianos por el Socialismo. Los precedentes podrían ser el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, procomunista, en Argentina y Uruguay; el grupo SAL -Sacerdotes para la Liberación-, en Colombia, laicizados, marxistas y en rebeldía; ONIS, en Perú; el importante CELAM (Congreso Episcopal Latinoamericano), prosocialista y radicalizado desde el Congreso de Medellín en 1968; la democracia cristiana de Frei, que franqueó el paso al marxista Allende; los ensayos del “obispo rojo” Sergio Méndez Arceo, en Cuernavaca (Méjico)…

    El caso de Cuernavaca es sobremanera interesante; descubre la conexión de los diversos movimientos subversivos que atacan a la Iglesia. El obispo Méndez Arceo, amigo de Allende, Fidel Castro y el “Che” Guevara, promueve el CPS y ampara los disturbios maoístas en la Universidad de Méjico; es invitado públicamente por las logias, que visita, y defiende la masonería en el Concilio. Aprueba el ensayo del prior Roger Lemercier, que impone el constante psicoanálisis freudiano a los frailes benedictinos de Cuernavaca, prohibido luego por la Santa Sede. Sergio Méndez acogió y apoyó al misterioso padre Iván Ilich, de origen judío, venido de tras el Telón de Acero, agente secreto durante la segunda guerra mundial. Iván Ilich, ayudado por otros religiosos venidos también del Este como Ceuslavs Hoinaki o Joan Goss (CIO, 273), creó en Cuernavaca el CIDOC (Centro intercultural de Comunicación), que forma religiosos para el marxismo; ya más de 2.000 para Iberoamérica y Europa (y en ella España). CIDOC es apoyada por IDO-C y el Concilio Americano para el establecimiento de la Democracia bajo Dios, y mantenido económicamente por las fundaciones Rockefeller y Guggenheim, todos sospechosos de integrar la sinarquía. Vemos, pues, aunados marxismo, judaísmo, freudismo, con masonería y sinarquía, bajo la dirección técnica del IDO-C.

    Apoyo de Allende y Castro

    Cristianos para el Socialismo, CPS, llamado por algunos con mayor exactitud “cristianos para el marxismo”, “que no es una fórmula vacía de sentido, sino una propuesta significativa” (Fierro-Mate), y por otros, con intención, “cristianos por el socialismo” irrumpe en la vida pública en el Chile precomunista de Allende en 1971 con un Secretariado de los Cristianos por el Socialismo, “Grupo de los 80”, del que es alma el jesuita Gonzalo Arroyo, que se comprometían en la construcción del socialismo marxista en Chile. Se entrevistaron con Allende y con Fidel Castro, a los que prestan acatamiento y de los que reciben apoyo y consignas. El movimiento se extendió rápidamente y acoge a religiosos y laicos de varias confesiones cristianas.

    Al año siguiente, en abril, se celebró en Santiago un importante encuentro internacional CPS, al que asisten 400 congresistas de 27 países (entre ellos España), iberoamericanos sobre todo, con observadores de la URSS, PAX y Vietnam del Norte. Preside monseñor Sergio Méndez, pero lo repudia el cardenal Silva y el episcopado sudamericano. En la Comisión Teológica Asesora están Gustavo Gutiérrez, autor de una “Teología de la Liberación”; el “politruck” Hugo Assmann, el dominico Morello, Pablo Richard, el catalán Rovira Belloso, el italiano Julio Girardi, el obispo luterano Helmut Frenchs... Se publicaron un “Documento de Trabajo” y un “Documento Final”, carta magna de CPS, que sentimos no poder reproducir y comentar por apremios de espacio.

    En la “Resolución Final” se afirma el compromiso con una única revolución global hacia el socialismo (marxismo), que excluye cualquier otra vía, “en contra de la Conferencia Episcopal Latino-Americana y la tradición de la Iglesia”. Se proclama el fracaso de una tercera vía y se excluye la neutralidad o el apoliticismo. Se afirma que “los cristianos aceptan la alianza estratégica (no solamente táctica) con los marxistas, caminando unidos en una acción política común”, tal como recomendaron inequívocamente a “los 80” el “Che Guevara” y Castro. Se afirma luego que “esta inserción exige por parte de los cristianos el aceptar el método de análisis marxista”, “única forma existente de conseguir una liberación integral”, rechazando la “ingenuidad política de la dignidad de la persona humana, la libertad, etc.”. Se afirma que “la lucha de clases debe extenderse al nivel ideológico, para hacer posible la formación de conciencias revolucionarias”. Se afirma el papel político el sacerdote en esta lucha revolucionaria.

    La plana mayor de la subversión clerical iberoamericana, el CPS, se reunió luego, en julio de 1972 (observen cómo se queman etapas), en España, en El Escorial, en la Casa de los SS. CC. La organización corrió a cargo de las Misioneras de Bérriz y del Instituto Fe y Secularidad. La mayor parte de los 350 asistentes eran misioneros de varias nacionalidades, muchos españoles, junto con dirigentes del CPS, como el padre Arroyo, amigo de Allende, o el jesuita brasileño Hugo Assmann, o teólogos de la liberación y de la violencia, como el peruano Gustavo Gutiérrez o el sacerdote belga padre Comblin, expulsado de Brasil. Con ellos, dos obispos españoles, monseñor Osés, de Huesca, y monseñor Palenzuela, de Segovia. Según informó la agencia CIO, el motivo de reunirse en España no fue sólo el no haber sido autorizados en América por las autoridades civiles eclesiásticas, sino el que, “teniendo como uno de sus fines la deformación de los misioneros que han de ir a Iberoamérica y siendo en su mayoría españoles, lo mejor era concienciarlos desde antes de su partida. Formación política, marxista, de los misioneros, para su participación en la lucha subversiva e incluso guerrillera”.

    CPS ha ido extendiéndose por toda América, aunque en menos escala que en Chile. Es importante en Méjico, donde es apoyado por el obispo Sergio Méndez.

    En Europa, CPS halla menor acogida: no suele ser un movimiento de masas, sino limitado a minorías de religiosos comprometidos y de teóricos de la subversión cristiano-marxista, como Girardi, Díez-Alegría, Chenu o Congar. Pero cuajó en Italia y en España. En cambio, es inexistente tras el Telón de Acero, donde se impone la sumisión total de los que aún son cristianos.

    En Italia, CPS se apoya en la ACLI, Asociación Católica de Trabajadores Italianos, que se ha radicalizado hacia la izquierda. Celebró un Congreso en Bolonia, en 1973, que se considera continuidad del de Santiago de Chile, y otro en Nápoles, desautorizados por Roma (“Iglesia-Mundo”, núm. 62, 8-12-73).

    Otra vez en España

    En España la primera reunión tuvo lugar en Ávila, en enero de 1973. “Nos hemos un reunido 200 cristianos, provenientes de diversas provincias de España -obreros, estudiantes, sacerdotes, religiosos e intelectuales-, para reflexionar sobre el sentido de nuestra fe desde una opción de clase marxista”. En el “Documento Final” se lee: “Constatamos el proceso revolucionario y de lucha de clases en curso y reflexionamos sobre su incidencia sobre nuestra fe, llevándonos hasta una opción y militancia socialista (marxista), tenemos también una tarea pendiente: la construcción de una Iglesia libre de todo enfeudamiento”. De este documento se tiraron 60.000 ejemplares, que fueron ampliamente difundidos.

    Los CPS catalanes, 250, se reúnen aparte, en la “Catalunya Nord”, en Perpiñán, en diciembre de 1973, y publican un “Documento Perpiñán” (Fierro-Mate, pág. 222), donde se propone reformar la fe, liberándola de toda “impregnación burguesa” y adoptando el lenguaje de los oprimidos”. Estimula a los cristianos a avanzar en la militancia y praxis socialistas. Denuncia las posturas antirrevolucionarias de la Iglesia-institución: “Nuestro intento es ser cada vez más cristianos y más marxistas”.

    Una reunión importante fue la de la “zona centro”, en marzo de 1974. En el “Documento de Marzo” (Fierro-Mate, págs. 177 y 194), después de repetirse las declaraciones acostumbradas y de invitar a todos los cristianos marxistas a ingresar en la militancia organizada de CPS, se insiste sobre todo en la “crítica marxista” de la religión, “utilizada durante siglos como mecanismo de alienación religiosa al servicio de las clases dominantes” y en la reconstrucción de una Iglesia identificada con la liberación de los oprimidos. Se repiten, pues, los tópicos de Perpiñán.

    Luego, CPS ha ido extendiéndose por toda España, con asambleas en Valencia, en 1974; Tarrasa, 1975, etc., Infiltrándose en parroquias, conventos y movimientos apostólicos. En Madrid tienen más de medio centenar de centros; en Barcelona es importante en el cinturón de la capital; en Sabadell, Tarrasa, Granollers… Crece rápidamente.

    ***
    Hubiera querido discutir las tesis de CPS y tratar de refutarlas, pero me falta ya espacio y sobre todo, preparación teológica. Por otra parte, mi propósito era sólo informar, dar la voz de alarma, desenmascarar la maniobra y señalar las líneas de ataque de la subversión. Sin embargo, me permitiré algunas, inconexas, consideraciones finales

    Antes era difícil este estudio porque faltaba aún la doctrina CPS, se conocían sólo los atisbos de los ideólogos (o activistas) precursores, Girardi, Farner o Garaudy. Ahora se dispone de una base de partida, con las resoluciones de los congresos CPS en Santiago, Bolonia, Ávila, Perpiñán o de “Marzo”. Son coherentes y rotundos.

    Resumámoslos y de paso tendremos el esquema de la “teología de la liberación”. Como hemos visto, CPS repudia la sociedad capitalista y afirma que no tiene remedio ni mejora. En contra de León XIII, del Vaticano II, de Medellín, arbitrariamente se afirma que no existe otra alternativa, una tercera vía entre capitalismo y comunismo, y no hay evolución posible; es irremediable la revolución. Tabla rasa. La violencia es también lícita.

    Se rechaza el pluralismo socialista y se sienta que la única solución es el marxismo y el materialismo dialéctico, sin justificarlo tampoco. Los cristianos son de alistarse, aceptar la praxis sin discusión, son militantes (no sólo aliados) y han de renunciar, en cambio, a toda intención de proselitismo cristiano, tal como dispuso el Che Guevara. “Los cristianos no pueden pretender imponer sus propios dogmas en la lucha revolucionaria; deben venir sin la pretensión de evangelizar a los marxistas”. El cristianismo revolucionario se halla constreñido a abandonar su fe.

    Como final y arbitrariamente, se denuncia a la Iglesia “constantiniana” como ligada a los intereses económicos de la burguesía. Precisa erradicarla y fundar una Nueva Iglesia del Pueblo, que acabará en un cristianismo marxista, con el ateísmo como fondo.

    Se habrían logrado así los dos objetivos previstos en la planificación comunista: llevar las masas al marxismo y destruir la Iglesia y la religión.

    Algo que es irrebatible

    Pero lo más importante, el punto de partida, es la pretendida convergencia de cristianismo y marxismo, su compatibilidad. “La pretendida incompatibilidad es un cuento”, afirma caprichosa y chocarreramente el ex jesuita José María Díez Alegría, que agrega que Marx le ha ayudado a descubrir a Jesucristo. Pero como vimos en la primera entrega, el magisterio de la Iglesia, los teóricos marxistas, los filósofos imparciales, coinciden en afirmar rotundamente la incompatibilidad del cristianismo con el marxismo: “son dos formas de fe que se excluyen radicalmente”. Esto es irrebatible.

    Algunos de los primeros ideólogos de CPS, como Richard, en su afán de no romper totalmente con la Iglesia, se preguntaban si era posible separar el marxismo, en cuanto a teoría científica, de la ideología marxista, de su filosofía; separar la praxis del ateísmo. Entonces, para un cristiano podría ser lícito el utilizar el marxismo como mero instrumento económico social. (...)

    Los CPS dicen haber llegado al marxismo por la caridad, por el amor al prójimo; pero será solo el amor al proletariado industrial urbano -de alto nivel de vida, con seguridad social, libre-, que da la casualidad que es el que, según Marx, ha dejado de ser el instrumento de la revolución. Y, sin embargo, son muchos los que sufren, aun sin ser proletarios.

    Pero a Marx no le movía la caridad, que rechazó indignado; el marxismo es una teoría científica en la que no interviene la compasión, el amor, que no son categorías racionales. Aquí tampoco acertó, pues CPS. (…)

    Cristianos para el Socialismo cae en la vieja herejía saducea y pretende construir la sociedad marxista –“Reino de Dios sobre la tierra” (sic)- sin Dios. El teocentrismo pasa a antropocentrismo; la teología se queda en sociología. Desacralización. Muerte de Dios. Queda sólo el “cristianismo horizontal”, un Cristo redentor social, humano, que aún es admitido porque “tenemos constancia histórica de su existencia”. Cristianismo ateo.

    José MALUQUER CUETO

    (continúa)


    Última edición por ALACRAN; 30/06/2022 a las 13:20
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Temas similares

  1. Vaticano II, Iglesia española y Postconcilio: CRÓNICA DETALLADA
    Por ALACRAN en el foro Crisis de la Iglesia
    Respuestas: 14
    Último mensaje: 27/09/2019, 23:38
  2. Respuestas: 0
    Último mensaje: 01/06/2017, 10:52
  3. La infiltración masónica en la Iglesia Católica
    Por Hyeronimus en el foro Crisis de la Iglesia
    Respuestas: 23
    Último mensaje: 08/03/2016, 18:20
  4. Respuestas: 1
    Último mensaje: 30/12/2013, 18:09
  5. Vandalismo de los párrocos en el postconcilio
    Por Gothico en el foro Religión
    Respuestas: 4
    Último mensaje: 18/06/2009, 11:55

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •