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Tema: Contra las tres culturas

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    Re: Contra las tres culturas

    Gloria Lora, profesora de Historia Medieval: “ No es cierta la protección musulmana a los mozárabes: fueron cristianos sometidos”

    Por Rafael González


    11 abril, 2021 - 06:50


    En unos días, del 15 al 18 de abril, tendrá lugar el II Congreso Internacional sobre Historia de los Mozárabes, auspiciado por el Cabildo Catedral y la diócesis de Córdoba. Celebrar un congreso de estas características tiene un doble valor: el primero es su peso académico y científico – participan más de 50 expertos nacionales e internacionales- y sobre todo las circunstancias sanitarias en el que se celebrará este congreso, con una gran parte del mismo posible gracias a Internet y las tecnologías de la comunicación. Sobre la mesa, no solo un análisis de la mozarabía desde diferentes ámbitos como la Lengua, la Literatura, la Arqueología, la Historia, el Arte y la Liturgia, con el objetivo de estudiar y reivindicar desde un ámbito académico la historia mozárabe, y con el fin de situar a nuestra ciudad como un referente de esta temática. También la propuesta es ‘arriesgada’, según la directora académica del congreso, Gloria Lora, profesora titular de Historia de la Universidad de Sevilla. Y lo es por cuanto existe un presente, que será tratado en este encuentro, que si bien no es mozárabe sí que comparte con aquellos cristianos una característica principal: el sometimiento. Porque muchos cristianos en el presente están sometidos o perseguidos por el islam y van a tener una presencia importante en este II Congreso.

    La profesora Gloria Lora ha atendido a La Voz de Córdoba para hablar de una cultura, de un pueblo, y una periodo de la historia de España que conoce a la perfección, y lo hace con pasión – moderada- y perspectiva académica. Una profesora que insiste en la desmitificación de leyendas repetidas y en la importancia social y cultural que los mozárabes tuvieron, sobre todo, en nuestra ciudad.


    ¿Quiénes fueron los mozárabes?

    Los mozárabes son los cristianos que se ven sometidos al islam en la etapa medieval, porque para ser ‘mozárabe’ debes estar sometido a un estatuto, que es el estatuto de la Dhimmah Y ese estatuto, que significa distinciones fiscales y en todos los campos de la actividad en general, solo está vigente hasta el siglo XII. Así que, técnicamente, los mozárabes son cristianos sometidos a dominio islámico hasta la etapa almohade. Ya con los almohades no hay estatutos de Dhimmah. Aparte de que tampoco había ya mozárabes en la época almohade.


    El rito mozárabe pervive en alguna iglesia en España.

    Bueno, pervive el rito, las formas religiosas. Pero los cristianos que están en la actualidad sometidos a dominio islámico, a los que también vamos a tratar, no son mozárabes. Y eso hay que distinguirlo. De hecho, presentar en un congreso de carácter científico como es éste una realidad como es la historia mozárabe, que se corresponde con la etapa medieval y trabajar a la vez sobre la misma realidad – cristianos sometidos al dominio islámico en el siglo XXI- es una apuesta arriesgada. Pero no es lo mismo el cristiano sometido en la actualidad que el cristiano sometido en la Edad Media, el mozárabe. Lo único que tienen en común es que son cristianos sometidos a dominio islámico.


    El ’presentismo’ histórico se suele emplear en los medios de comunicación y utilizar políticamente. ¿Es ese el riesgo?

    Sí, es peligroso. Hay que tener muchísimo cuidado, por eso era una apuesta arriesgada. Pero de cualquier forma se trata de reflexionar sobre la situación de los cristianos sometidos a domino islámico diferenciando muy bien lo que es el pasado. Recuerdo que el congreso se subtitula ‘Pasado, presente y futuro de las comunidades cristianas sometidas al islam’ . Y ese subtítulo es importante porque contiene el mensaje de que no es lo mismo un mozárabe que un cristiano perseguido en la actualidad


    Una de las ponencias hablará sobre el derrumbe de la monarquía goda y la implantación del poder emiral, y tengo la impresión de que en la actualidad hablar de mozárabes es como hacerlo de godos y visigodos: son tan desconocidos los unos como los otros.

    Respecto a los visigodos la investigación no para de avanzar, y en el mundo académico sí que se conoce, Lo que pasa es que luego, de forma general, la gente no lo conoce. No se explica prácticamente ni en el Bachiller. A cualquier chaval le hablas de los visigodos y no sabe de qué le estás hablando. Los visigodos son cuatro siglos de la historia de España, es un mundo muy atractivo, bastante conocido y además vamos a tener la suerte de que venga a Córdoba el doctor García Moreno, autoridad mundial en mundo visigodo, pero sobre todo en el impacto que provoca en la sociedad nobiliaria de Córdoba esa invasión.

    Porque Córdoba, bajo dominio visigodo es la capital de la Bética. Siempre se piensa en Sevilla, pero Sevilla no es capital, sino sede del arzobispado. Entonces, Córdoba es la ciudad más importante y Don Rodrigo, el rey, había sido el antiguo gobernador con sede en Córdoba. La aristocracia de Córdoba es muy partidaria de Don Rodrigo, y esto va a ser importante que se conozca bien en Córdoba.


    Córdoba, de hecho, es un escenario importante para hablar de cultura mozárabe.

    Lo es, porque va a ser la capital de Estado. Es decir, será la capital desde la época de los gobernadores – capital del Emirato- y capital del Califato. Entonces, la comunidad mozárabe de Córdoba, junto con la de Toledo, va a ser la más importante. Por eso, la mozarabía de Toledo, junto con la de Córdoba son bien conocidas. Yo siempre reclamo, no obstante, el conocimiento de otras mozarabías que en principio no se conocen, pero por ejemplo la de Mérida es importantísima, o la de Zaragoza. Hay que tener una visión mucho más amplia de los mozárabes, porque ocupan el espacio peninsular. Y hay que tener en cuenta que hasta bien entrado el siglo X, los mozárabes suponen la mayor parte de la sociedad de toda la península. Es la comunidad más numerosa de todo Al Ándalus.


    ¿Y qué ocurre con la población mozárabe tras la Reconquista?

    La comunidad mozárabe es muy consciente de su papel, de su penosísima situación. Se enfrenta al poder muy pronto. Los pactos, cuando se fijan a comienzos de la conquista, les conceden una serie de acuerdos que, rápidamente, los musulmanes no los van a respetar. Y desde un principio, los mozárabes se levantan.

    Así que es una comunidad con muchísima vitalidad. Pero volvemos a esa deformación que tenemos de la España del momento porque siempre se habla del esplendor de la civilización musulmana, y realmente la historia de Al Ándalus es una historia que tiene muchos puntos oscuros. No vale hablar de la historia de Al Ándalus en general, que son 8 siglos, refiriéndonos solo a la etapa de gran esplendor. Y lo mismo pasa con los mozárabes. La historia mozárabe es una historia muy larga, que empieza en el siglo VIII y termina en el XII. Y luego es una historia con muchísimos contenidos. Hay que estudiar la participación que tienen los mozárabes, por ejemplo, en la administración del estado emiral. Emires y califas tienen a mozárabes en cargos de la mayor confianza. O el papel que los mozárabes tienen en la cultura,.

    En este congreso hay una cosa que va a quedar clara. Y es que los árabes, evidentemente, tuvieron un gran papel en la difusión del saber en la Edad Media, pero es que la cultura mozárabe es de base fundamentalmente ‘isidoriana’. E Isidoro de Sevilla, en la Etimologías, reunió todo el saber de la época y son los mozárabes los que difunden ese saber. Entonces espero que quede un poco aclarada esa cultura bastante elevada de los mozárabes y no el oscurantismo que se les achaca.


    Sí, porque como usted comentaba antes, se eleva el esplendor árabe y se oscurece, creo que equivocadamente, a los cristianos de entonces.

    Pero creo que es por un desconocimiento completo de la Historia. Es decir, se ha deformado – a veces de una manera consciente- la historia de Al Ándalus, presentándonos solamente el aspecto luminoso. Pero cuando esta historia se analiza en toda su complejidad, vemos que tiene puntos oscuros, como todos los imperios. Y luego eso que se habla sobre la tolerancia ¿Pero qué están ustedes diciendo? Hay una convivencia de culturas, pero nada más. Hay coexistencia, que es distinto, entre tres comunidades diferentes: la judía, la cristiana y la musulmana. Pero eso no quiere decir que convivan de forma pacífica. Y eso está más que demostrado.

    Dígame que posibilidad tiene una minoría militar de imponerse sobre varios millones de habitantes. No les queda más remedio que pactar y ser tolerantes. Pero esos pactos luego son muy duros y muy difíciles de cumplir. Nada de que son pactos benignos. Los pactos son muy duros porque la imposición fiscal es terrible. Y luego, a los mozárabes se les tiene prohibido el acceso a cualquier lugar de importancia en la comunidad musulmana aunque, de forma puntual, los gobernantes pidan la ayuda de mozárabes. Pero la realidad es completamente distinta a lo que una lectura rápida de la historia de España pueda sugerir.

    Otra de las cosas que queremos tratar es sobre la protección del islam para judíos y cristianos. Sí, protegidos. Pero cuando se analiza esa ‘protección’ descubres que eran pueblos completamente oprimidos.





    Hacía referencia al subtítulo del congreso que habla de pasado, presente y futuro de la cultura mozárabe ¿Cómo se mirará hacia el futuro?

    La cuestión religiosa actual se va a tratar en mesas redondas, en las que se hablará de la situación ahora mismo, terrible, por cierto. Además vendrán, como vinieron en el primer congreso, tanto laicos como religiosos que están viviendo la guerra en el día a día y saben lo que es no poder ir a una misa, y el que te destruyan todo.

    Tratarán de debatir sobre el futuro tan difícil que se les está plantando a estas comunidades ante el crecimiento de la radicalidad que tiene el islam. El crecimiento de estos grupos radicales ha roto toda posibilidad de seguir adelante.


    ¿A quién está dirigido este congreso?

    En realidad está dirigido a cualquier persona que quiera conocer lo que fue el mundo mozárabe y la realidad de ahora. Es un congreso académico, se publicarán las oportunas actas y eso está al servicio de la comunidad científica. Pero el lenguaje que se va a utilizar está al alcance de cualquiera. Es decir, puede asistir cualquier persona. Piense que hay más de mil inscritos que vienen de más de 30 países diferentes. Estas son las posibilidades de Internet (ríe) porque, claro, con una pandemia sería imposible. Tal vez estas cifras expresan mejor que nada el interés que se tiene por el conocimiento de lo mozárabe o de los actuales cristianos que viven estas situaciones.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.lavozdecordoba.es/actual...nos-sometidos/
    ALACRAN dio el Víctor.

  2. #82
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    Re: Contra las tres culturas

    Paco Álvarez: "La línea histórica española entronca más con Roma que con Al-Ándalus"

    El investigador publica Romanos de aquí, un compendio de historias destinadas a rescatar la herencia cultural notoria de Roma en la península.

    Luis H. Goldáraz Seguir a herrero_tejedor

    2021-04-13



    Dice Paco Álvarez que a los españoles parece habérsenos olvidado venir de los romanos. Así lo atestigua nuestra manera de enseñar nuestra historia y también el abandono en el que tenemos los numerosísimos yacimientos romanos que trufan el paisaje de la península. Para él, una de las claves del asunto se deja ver precisamente en lo poco que conocemos a los hispanos ilustres. Personajes cuyos nombres han sobrevivido miles de años y que "protagonizarían películas y series de haber nacido en Britania o la Galia, pero que tuvieron la desgracia de hacerlo en Hispania". Por eso, precisamente, acaba de escribir Romanos de aquí (La Esfera de los Libros), un compendio de "historias estupendas sobre los romanos nacidos en Hispania", que además va recorriendo la geografía peninsular y dibujando un paisaje que, en cierto modo, nos llegó heredado de aquella civilización que sentó las bases de todo lo que se instalaría después en la vieja piel de toro. Hablamos con él:


    Pregunta: ¿Por qué Roma?

    Respuesta: Porque Roma es nuestra primera cohesión. Hasta Roma éramos un montón de tribus distintas; distribuidas de aquella manera; peleadas, a veces. Pero desde Roma fuimos Hispania. Somos todos hispanos. Y los hispanos de aquella época se consideraban, además de hispanos, romanos. Toda la península está llena de vestigios romanos que demuestran que cada una de las ciudades eran iguales entre sí. Mérida era igual que Segóbriga o que Baelo Claudia. Sus ciudadanos tenían los mismos derechos. Roma es donde empezamos como unidad. Fue el inicio de nuestra historia compartida.


    P: Mencionas que parte del desconocimiento de la importancia de Hispania en la historia de Roma, y viceversa, se debe a la Leyenda Negra. ¿Cómo se explica eso?

    R: Todo esto tiene que ver con que cuando se volvió a escribir Historia, con mayúsculas, fue a partir de la Edad Moderna. Los primeros historiadores habían sido los griegos y los romanos. Después, durante la Edad Media, existieron crónicas centradas en reinados concretos, pero que tampoco se pueden considerar Historia como tal. Y por último llegamos a la Edad Moderna. O incluso todavía después, en el XVIII, cuando volvimos a desarrollar la disciplina histórica más o menos como la conocemos ahora. Esa nueva escritura de la Historia coincidió con puntos álgidos de la Leyenda Negra. Cuando Gibbon, el historiador inglés, escribió su historia sobre la decadencia de Roma, los británicos todavía tenían el recuerdo reciente de la derrota humillante que sufrieron contra Blas de Lezo, por ejemplo. Evidentemente, me refiero a que era una época de gran rivalidad entre las principales potencias europeas. Así se entiende precisamente que el propio Gibbon, después de decir explícitamente que la mejor centuria de la historia de la humanidad había sido la que se inició con el gobierno de Trajano, es decir, la de los emperadores hispanos, se diese cuenta de su "error" y decidiese rectificar. Los ingleses, a partir de ahí, comenzaron a inventarse disparates, como que Adriano no era hispano, por ejemplo. O que la dinastía de ese siglo no era la Ulpio-Aelia, que son los apellidos de Trajano y Adriano, sino la Antonina. Pues bien, el único "antonino" que hubo fue Antonino Pío, que fue adoptado por Adriano y obligado, además, a adoptar él mismo como descendientes a los sobrinos de este: Marco Aurelio y Lucio Vero. Por el contrario, todas las mujeres de los emperadores durante ese siglo fueron hispanas; casi todos los cónsules de ese siglo fueron hispanos; y todos los emperadores fueron o hispanos o descendientes de hispanos. Y aún así, nosotros mismos, los españoles, llamamos a esa dinastía la dinastía Antonina. Es que hasta Cómodo, el último de ellos, firmaba como Aelio al final de su reinado y se consideraba descendiente directo de Trajano.


    P: ¿Pero tiene sentido seguir hablando de la influencia de la Leyenda Negra entre los historiadores extranjeros hoy en día?

    R: A ver, no todo es tan así. Pero todavía hoy sobrevive en ciertos sectores extranjeros la Leyenda Negra. Mira, una cosa que pasa es que vivimos en una época en la que todo el mundo quiere ser víctima y nadie quiere ser culpable. Y los Estados Unidos, que evidentemente son la primera potencia mundial en todos los aspectos, también el cultural, tienen graves problemas de culpabilidad. Claro, es que asesinaron a todos los nativos de su tierra. Existe hasta un género cinematográfico entero sobre cómo los blancos mataron a los indios: el Western. Ahora, sin embargo, en esta época de la corrección política, como haber matado a los indios es visto como una losa, hay que inventarse que haya sido otro el que lo haya hecho. ¿Y quién estaba en Estados Unidos antes que los colonos ingleses? Pues los españoles. Ya está, muy sencillo: los españoles mataron a los indios. Cosa que es tan fácil de demostrar que es falsa como ver el porcentaje de población nativa o mestiza que hay en Estados Unidos, el 0,7%, y compararlo con el porcentaje de población nativa o mestiza que hay en México, superior al 90%. El problema de todo esto, que es tan burdo, es que existe gente en la propia España que no está dispuesta a sentirse orgullosa de su pasado. A los nacionalistas y a los comunistas, así, con todas las letras, todo lo que sea bueno de España no les gusta. Encima hay medios de comunicación donde se les da pábulo, luz y taquígrafos; por lo que terminamos diciendo que el 12 de Octubre no hay nada que celebrar. ¿Pero cómo que no hay nada que celebrar? Por favor, si llevamos el derecho romano al otro lado del charco...


    P: Pero, siendo Roma la extensión de todos sus dominios, incluyendo Hispania, ¿qué sentido tiene equiparar ahora Hispania con España?

    R: Sí, sí, si no es una cuestión de equiparar. Claramente, Hispania es Roma. Yo lo que reivindico, de hecho, es la unidad de toda Roma, que, si quieres, se parece más a la ciudadanía europea. Simplificando mucho, la cosa se parece un poco a eso. Uno era romano estuviese donde estuviese. Un hispano podía vivir en Alemania, en Hungría o en Italia, y ya no era peregrino en ningún sitio. Eso a mí me gusta. Y creo que es algo que hay que recordar y que reivindicar. Porque muchas veces damos por hecha la ciudadanía o la democracia, como si fuera algo que nos hubiera sido otorgado, pero no, señor. Si algo hemos visto en la pandemia, con los riesgos que puede entrañar un Estado de Alarma prolongado, es que la libertad nos la jugamos todos los días. Eso por un lado. Por el otro, reivindicar Hispania en España tiene más que ver con reivindicar esa cohesión de la que te hablaba al principio. La cohesión peninsular. Fíjate que cuando Felipe V gana la Guerra de Sucesión y se proclama rey de España, el rey portugués le envía una carta de protesta y le dice que no puede autoproclamarse rey de España porque no es rey de Portugal. España e Iberia es todo lo mismo. Lo que quiero decir es que, evidentemente, no hay una continuidad de Estado desde Roma hasta hoy. No hay una continuidad poblacional, ni siquiera. Lo que ha habido de forma continuada desde entonces son dos cosas: por un lado el mestizaje y por el otro el derecho. Los visigodos adoptaron muchas de las costumbres romanas y las mantuvieron. Los francos, por ejemplo, cuando llegaron a la Galia la llamaron Francia. Los anglos llegaron a Inglaterra y la rebautizaron también. Los Godos llegaron aquí, sin embargo, y ni se les ocurrió que esto fuera Gotia. Esto era Hispania. Hay un continuum.


    Porque muchas veces damos por hecha la ciudadanía o la democracia, como si fuera algo que nos hubiera sido otorgado, pero no, señor


    P: Se habla siempre de la asimilación cultural de los bárbaros y de la peculiaridad de que los conquistadores acabaran siendo "conquistados" por la cultura predominante romana. ¿Quieres decir con lo que acabas de mencionar que esa asimilación fue más fuerte en la península?

    R: A ver, claro, todo esto son simplificaciones. Habría que profundizar mucho más y matizar el asunto. Pero en rasgos generales esas son reflexiones válidas. Recaredo, cuando firma el acta del III Concilio de Toledo, en el que abandona el arrianismo, firma como Flavio Recaredo Rex, haciendo un guiño, como si él fuera heredero de los flavios. Los godos se consideraban, de algún modo, continuadores de la civilización. La ruptura con Roma, si quieres, pudo venir con Al-Ándalus. Pero ni siquiera tanto, porque Al-Ándalus es la que recupera gran parte del conocimiento antiguo que se había perdido. Desde Platón, que no existiría de no haber sido traducido en Bagdad al árabe, hasta la medicina, la irrigación, las termas y demás. Muchísimas cosas que consideramos árabes son originalmente romanas. Por otro lado, además, habría que añadir que aquí, aunque vino mucha población árabe tras la conquista, lo que pasó fue que mucha otra población que ya estaba, simplemente cambió de religión. No hubo tanto movimiento étnico. De hecho, hubo menos mestizaje en Al-Ándalus que en cualquier otro momento histórico de la península, por cuestiones de las propias leyes islámicas. Y cuando concluyó la Reconquista los musulmanes fueron expulsados. Sin tener en cuenta que los romanos estuvieron en la península tantos siglos como los musulmanes, que es algo que parece que se nos ha olvidado.


    P: Eso me parece interesante. ¿Hasta qué punto hemos olvidado nuestro pasado romano y no le damos la importancia que tiene?

    R: Pues no le damos casi ninguna importancia, para la que tuvo realmente. Cógete un libro de texto de la asignatura de Historia de España de 4º de la ESO. Ahí, los fenicios, los griegos y los romanos son un tema. El verdadero temario, propiamente hablando, empieza con los musulmanes. Esto me hace acordarme de la típica pregunta que me hacen a veces: ¿Tú crees que somos más romanos o musulmanes? Pues sólo hay que mirar nuestro arte, que es figurativo. Velázquez, Murillo… Todo eso no existiría si nuestra herencia fuera exclusivamente musulmana. ¿Quiere decir esto que no tenemos influencia musulmana? Por supuesto que no. Y menos mal, porque es algo que también nos enriquece. Pero lo que no hay que hacer es perder el foco. El continuum que tenemos es con Roma, no con Al-Ándalus. Los hispanos eran romanos y continuaron conectados a ese pasado a través del tiempo. De Adriano se rieron en Roma la primera vez que intervino en el Senado por el acentazo hispano que tenía. No sabemos si sería acento andaluz (risas). Luego ya no se rieron tanto cuando fue emperador, claro.


    P: Otra de las cosas que denuncias en el libro es que tenemos olvidados los numerosos yacimientos romanos dispersados por la península y que podrían servir para establecer un tipo de turismo cultural que reanime las zonas de la España vacía.

    R: Sí, sí. Totalmente. Mira, hace una semana publicaron en todos los medios una noticia de agencias que decía que habían encontrado en Turquía un anfiteatro romano. Fue noticia en todos los periódicos. Pues bien. Aquí, en Alcalá de Henares, hay otro teatro romano. Sabemos dónde está y está sin desenterrar. Aquí, eh, al lado de Madrid. Y en Sisapo, en la provincia de Ciudad Real, hay una ciudad entera sin desenterrar. E incluso en los sitios que están desenterrados, como Baelo Claudia, sólo está desenterrado el 25%. Ya está. Existen otros tantos pueblos de Castilla en los que están localizadas varias villas romanas, pero no se desentierran. Y luego mucho hablar de la España vaciada. ¡Pero si lo tenemos ahí! Con esto yo siempre pongo el ejemplo de Stonehenge. Stonehenge, con todos los respetos, son cuatro piedras. El dolmen más pequeño de Antequera es más impresionante. Pero Stonehenge es mundialmente conocido. Está en todos lados. Y nosotros, que tenemos auténticas virguerías, las tenemos ahí tapadas. Mira, yo tuve un desencuentro con unos irlandeses hace tiempo por una cosa de estas. En Irlanda hay un faro del siglo XIV que es anunciado como el faro en funcionamiento más antiguo del mundo. Yo les escribí y les mandé documentación sobre el Faro de Hércules, en La Coruña. El que hicieron lo romanos en el siglo I. Les dije eso, claro. Perdóneme usted, pero cuando su faro empezó a lucir el de aquí ya llevaba 1.400 años luciendo. ¿Y tú crees que alguien desde alguna institución ha intervenido y les ha dicho a los irlandeses que por lo menos no digan mentiras? Pueden decir que el suyo es el faro medieval más antiguo que funciona, a lo mejor. Pero no de la Historia. Ese es el de Hércules. Pues es así todo. Como siempre, a los políticos sólo les importa la España vaciada cuando hay elecciones. Y les importa la cultura… pues nunca. Porque entre otras cosas, si se sacase a la luz el patrimonio que tenemos se demostraría la cohesión que existe. Que entre Irún y Cádiz, o entre Cartagena y Cataluña, no hay diferencias de origen. Todo viene de lo mismo. No hay razas ni Rh distintos.


    P: Claro, pero eso no quita para que exista la entidad política de España separada de la de Portugal, por ejemplo. Quiero decir que, por más que el origen sea el mismo, el devenir de la historia ha seguido su curso y las entidades políticas no han dejado de variar por ello.

    R: Sí, eso está claro. Pero otra cosa que hay que tener en cuenta es que quien quiere separarnos no nos quiere más fuertes, lógicamente. La historia de la separación de Portugal tiene idas y venidas. Y si las cosas hubieran sido un poco diferentes a lo mejor la unificación continuada de la península habría podido llegar a ser posible. Hay quien dice que si Felipe II, en vez de poner la capital en Madrid, la hubiese puesto en Lisboa, hubiese conseguido incorporar a los portugueses a la corona de una manera más eficaz. Pero bueno, así son las cosas. Los nacionalismos periféricos actuales, que se basan en entes que no sólo no existían en la Hispania romana, sino que no han existido nunca, son realidades que sólo existen en la cabeza de los nacionalistas. Quimeras que les ayudan a diferenciarse del resto. Esa es la clave del asunto. Los nacionalistas son personas que se consideran distintas al resto. Y si alguien reivindica la diferencia es porque en el fondo se siente mejor que los demás, no igual. Eso no es muy democrático. Cuando yo hablo del pasado común romano lo hago reivindicando el derecho, sobre todo. Un pasado común que nos iguala más allá de cualquier otra consideración política. La democracia lo que busca es eso: la igualdad de oportunidades y de derechos de los ciudadanos. Un ejemplo claro lo encontramos en Francia, después de la Revolución Francesa, cuando promovieron que todo el mundo pudiera hablar francés como una manera de garantizar la igualdad de oportunidades. Por eso ahora todo el mundo en Francia habla francés. Aquí, en cambio, lo que fomentamos es la diferencia. Es una cosa que no favorece a los niños. Favorece a los políticos, en todo caso. Favorece que dejemos de ser iguales; que no seamos romanos. Que seamos distintos. Que no tengamos todos los mismos derechos.


    Cuando yo hablo del pasado común romano lo hago reivindicando el derecho, sobre todo. Un pasado común que nos iguala más allá de cualquier otra consideración política. La democracia lo que busca es eso



    P: Por volver al libro. Una de las cosas que me han llamado la atención y que no conocía demasiado es la importante influencia del "partido hispano", por llamarlo de alguna manera, en Roma.

    R: Bueno, a ver, la cosa no es tan clara. Yo en el libro lo que pretendo es hacer afición. Y luego ya, si he conseguido que te interese el tema, que investigues tú por tu cuenta. En este caso no está claro que los hispanos se agrupasen como tal. En ningún caso eran como un partido político de los de ahora. Lo que sí que es cierto es que hubo muchísimos hispanos que estuvieron muy cerca del poder en momentos clave. Además se reconocían como hispanos. Construían sus casas de una manera determinada, mantenían una cierta herencia compartida… No sé. Es complicado. Que los hispanos dijeran que debían unificar fuerzas y apoyarse entre ellos porque les venía bien que Trajano fuera Emperador no se puede saber. Al final, también se consideraban romanos. Hay algún caso, pero muy pocos, que incitan a pensar en alguna cosa de ese estilo. En uno de los libros de Tito Livio, por ejemplo, uno de los personajes le dice a otro algo así como que ahora le va a hablar como hispano y no como romano. Pero por lo general los romanos eran romanos hubieran nacido donde hubieran nacido. Lo que sí que resulta curioso es que haya habido un cónsul de la República, o un tribuno de la plebe, gobernando Roma, sin que nosotros le hayamos dado importancia. Que haya habido tantísimos cónsules. Alguno que llegó a serlo tres veces. No sé. Casos como esos, sin ser Emperadores, habrá habido unos cincuenta, en más de un milenio de Historia. Y de esos cincuenta casos, veintitantos fueron hispanos. Es una burrada. También hay ejemplos de gobernadores de regiones como Britania o Germania que habían nacido en Granada. Son cosas llamativas. Porque si un britano hubiera gobernado la Hispania romana te aseguro que existiría una serie de Netflix.


    P: ¿Por qué se desconoce tanto la influencia de los hispanos en el Imperio Romano?

    R: Porque no se estudia demasiado. El ejemplo más llamativo es el de Teodosio, desde mi punto de vista. La civilización católica, creo yo, tiene tres patas hispanas. Una es Osio, el obispo de Córdoba, que convoca el Concilio de Nicea; otra es Teodosio, el último emperador de la Roma unificada, que fue el que dijo que la única religión del Imperio era la cristiana; y otra es San Dámaso, que fue quien le encargó a San Jerónimo qué libros había que traducir al latín para que formaran parte de la Biblia. Esos tres personajes son hispanos y sin esos tres personajes el cristianismo sería distinto. Eran romanos, sí, pero eran hispanos. Y ahí volvemos a lo mismo. Si Teodosio fuera alemán, estaríamos todo el día escuchando cómo este tío influyó en la creación de la religión europea y cosas por el estilo. Sin embargo, como es hispano, ni puñetero caso. No importa. No se estudia. No se reivindica su legado ni su importancia.


    P: Y en ese fenómeno que denuncias, qué piensas que ha influido más, ¿la desidia española para reivindicar su Historia o el interés extranjero de no reconocerla?

    R: Pues las dos cosas. Mira, Trajano, en Madrid, sólo tiene una calle de tres manzanas. Ya está. No tiene ningún monumento en Madrid. Lo tiene en Inglaterra, eso sí. Una estatua estupenda al lado de la Torre de Londres. Y en Buenos Aires también. Se lo menciona incluso en el himno rumano. Pero aquí no. Yo he llegado a tener discusiones con gente que dice que no podemos considerarle hispano. Pues ya me dirás tú qué era entonces. Si nació aquí. O sea, ¿por qué no puedo estar orgulloso de nuestro pasado? ¿Qué problema hay en eso? ¿Quién quiere que no estemos orgullosos de ser españoles? Al final, con nuestras luces y sombras, como todos, hemos influido una barbaridad en el curso de la humanidad. Dimos la vuelta al mundo, descubrimos América, llevamos la civilización romana alrededor del orbe… Es entendible que en algunos momentos concretos de la historia, con las rivalidades nacionales a flor de piel, algunos extranjeros quisiesen sembrar la duda del verdadero valor de las aportaciones españolas. Lo que es increíble es que los propios españoles lo hagan también. Y cuando hay españoles que lo hacen siempre es porque tienen una agenda detrás encaminada a destruir nuestro sistema. Luego, si de camino se cae España, no les importa en absoluto.


    P: Ese es un tema recurrente. Pero yo me pregunto hasta qué punto esos recelos de los propios españoles por reivindicar su historia tienen que ver antes con el miedo al nacionalismo y, más concretamente, a la utilización de la historia que hizo el franquismo durante la dictadura.

    R: Pues bastante. Claro que tiene que ver. Pero la tendencia de los españoles a hablar mal de España es más antigua que Franco. Es casi una seña de identidad. Ahí está la famosa estrofa de Bartrina: "Oyendo hablar un hombre, fácil es / saber dónde vio la luz del sol / Si alaba Inglaterra, será inglés / Si reniega de Prusia, es un francés / y si habla mal de España... es español". Yo trabajé durante mucho tiempo en una multinacional francesa y tenía un compañero que me decía que él identificaba a los españoles porque eran los que peor hablaban de su país. Eso sí, si alguien se acercaba y criticaba a España también, eran los primeros en levantarse y encararse con él. Es todo un poco así. Aunque eso no quita que exista el miedo al nacionalismo, claro. El nacionalismo franquista hizo mucho daño. Porque ninguna ideología puede apropiarse de lo que es de todos. Hasta ahora todavía sobreviven ciertas relaciones mentales entre lo español y lo franquista. De hecho, para mí, no fue hasta la Eurocopa de 2008, con el gol de Torres, que pude ver a todo el mundo sacando la bandera sin ningún pudor ni vergüenza por la calle. Antes de eso parecía que decirse español era reconocerse filofranquista, o algo así. Pero lo curioso es que ese daño afecta también a la inversa, porque la gente parece haber olvidado que los republicanos eran también españoles. Y se consideraban muy españoles, además. Sólo hay que leer la literatura del exilio, plagada de cantos a España y de llantos por la patria perdida. Azaña mismo les dijo a los separatistas aquello de que toleraba que no les importase la República, pero no que no les importase España, porque el sentido de la patria no es un mito, etcétera, etcétera. Y los exiliados, después de la guerra, lo que hacían en sus países de acogida era fundar el Colegio Español, o asociaciones españolas. No tenían problemas de ningún tipo con eso. Por otro lado, la tan recuperada bandera republicana, más allá de que fue efectiva durante un periodo cortísimo de tiempo, ni siquiera estaba bien traída. El propio general Vicente Rojo reconoció que no debería instaurarse, pues el morado, supuestamente traído del pendón de Castilla, no era morado, en realidad. El pendón de Castilla era rojo, sólo que se había desteñido con el tiempo. Así es todo. La izquierda antifranquista juntó todo en el mismo lado: España, la bandera, el escudo, Franco… ¿No hay por ahí un vídeo de Pablo Iglesias diciendo que no se siente cómodo diciendo la palabra España porque ese es un concepto en el que gana la derecha? Pues eso. De lo que no se da cuenta cuando dice cosas como esas es de que los que reivindican la bandera republicana también están reivindicando España. Lo que pasa es que hay mucha ignorancia. Porque la bandera republicana sólo representa a un bando. Pero la bandera que tenemos ahora no es exclusivamente de un bando. Es muy anterior a la Guerra Civil y al franquismo. Todos conocemos su historia, que se inició en 1785. Creo que Franco no vivía entonces. Y el escudo actual, aunque es bastante parecido al que hemos tenido siempre, se estableció en 1981, cuando Franco ya estaba bastante muerto. Ahora no. Ahora parece que Franco está vivo otra vez. Pero en los ochenta estaba muerto, estoy seguro. No sé. Para mí es evidente que tenemos un grave problema cultural y educativo. Y de patriotismo también. Pero, precisamente por eso, por donde hay que empezar a construir es por el patrimonio y por la historia. Si la gente no conoce su historia es muy fácil engañarla.


    Los que reivindican la bandera republicana también están reivindicando España


    P: Eso me recuerda a la cita que rescatas de Pérez-Reverte. Aquello de que una persona rellena el paisaje que tiene delante con las lecturas que atesora. Y que por eso es posible que los ignorantes contemplen unas ruinas romanas y sólo vean piedras.

    R: Por supuesto. De eso va el asunto. Pasa con todo. Fíjate, ahora en el sistema educativo nuevo, que cambian cada quince días, yo ya no sé qué porras se va a estudiar. Pero lo que sí que está pasando es que se están estudiando 17 historias distintas de España. Eso no es historia de España, por supuesto, porque a cada Autonomía le interesa su propio relato. En Canarias han llegado a decir que por qué tienen que estudiar los ríos de Europa en Geografía. Bueno, pues por la misma razón por la que tiene sentido estudiar historia de la Literatura Universal, chico. ¿O qué quieres, ser borrico? Quiero decir que si lo único que estamos haciendo es criar ignorantes, la gente que después no conocerá la Historia ni la filosofía será mucho más fácil de manipular. Eso es lo que quieren los políticos. No nos quieren más listos.


    P: Otra cuestión. ¿Qué diferencia exactamente a ese regionalismo que mencionas del nacionalismo español al que dice contraponerse?

    R: Completamente nada, claro. Es lo mismo. Es reivindicar el ser distintos. Lo que hemos hablado antes. Todo lo que promueva la diferencia es lo único que les interesa a las 17 autonomías. ¿Por qué, de repente, hace un par de años se empezó a hablar de que León se separara de Castilla? ¿O por qué de pronto se ha recuperado el bable en Asturias? El bable no lo hablaban ni las vaques. Pero de pronto hay una Real Academia de eso. Dinero a espuertas. Recursos sin limitaciones. Para todo lo que sea ser distintos hay dinero. Y uno de los problemas es precisamente que la educación y la arqueología depende de las Comunidades Autónomas. No depende del Gobierno central. Por eso no hay un relato común. Hay 17 relatos. Y así pasa lo que pasa, que cuando se descubre algo que puede afianzar la idea de unidad en España no hay recursos. Sólo los hay para cosas que demuestren, yo qué sé, que la gaita es murciana. Pero para demostrar que la gaita vertebra el país no hay dinero. Yo lo que no sé es para qué tenemos un Ministerio de Cultura, directamente.




    _______________________________________

    Fuente:

    Paco Álvarez: "La línea histórica española entronca más con Roma que con Al-Ándalus" - Libertad Digital - Cultura

  3. #83
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    Re: Contra las tres culturas

    Cita Iniciado por Mexispano Ver mensaje
    La democracia lo que busca es eso: la igualdad de oportunidades y de derechos de los ciudadanos. Un ejemplo claro lo encontramos en Francia, después de la Revolución Francesa, cuando promovieron que todo el mundo pudiera hablar francés como una manera de garantizar la igualdad de oportunidades. Por eso ahora todo el mundo en Francia habla francés. Aquí, en cambio, lo que fomentamos es la diferencia. Es una cosa que no favorece a los niños. Favorece a los políticos, en todo caso. Favorece que dejemos de ser iguales; que no seamos romanos. Que seamos distintos. Que no tengamos todos los mismos derechos.
    Venga, claro que sí. ¡Agradezcamos a los políticos como el hereje y jacobino abate Gregoire o el masón Jules Ferry el aniquilamiento de la diversidad cultural y lingüística de Francia en nombre de la idolatría moderna de la igualdad! Seguro que eso favoreció mucho a aquellos niños que, por no conocer el idioma de sus abuelos, nunca pudieron comunicarse con ellos, perdiéndose para siempre gran parte de la cultura tradicional y avergonzándolos de ser lo que eran.

    P: Otra cuestión. ¿Qué diferencia exactamente a ese regionalismo que mencionas del nacionalismo español al que dice contraponerse?

    R: Completamente nada, claro. Es lo mismo. Es reivindicar el ser distintos. Lo que hemos hablado antes. Todo lo que promueva la diferencia es lo único que les interesa a las 17 autonomías. ¿Por qué, de repente, hace un par de años se empezó a hablar de que León se separara de Castilla? ¿O por qué de pronto se ha recuperado el bable en Asturias? El bable no lo hablaban ni las vaques. Pero de pronto hay una Real Academia de eso. Dinero a espuertas. Recursos sin limitaciones. Para todo lo que sea ser distintos hay dinero. Y uno de los problemas es precisamente que la educación y la arqueología depende de las Comunidades Autónomas. No depende del Gobierno central. Por eso no hay un relato común. Hay 17 relatos. Y así pasa lo que pasa, que cuando se descubre algo que puede afianzar la idea de unidad en España no hay recursos. Sólo los hay para cosas que demuestren, yo qué sé, que la gaita es murciana. Pero para demostrar que la gaita vertebra el país no hay dinero. Yo lo que no sé es para qué tenemos un Ministerio de Cultura, directamente.
    Al final va a resultar que fueron las autonosuyas artificiosas como Pastilla y Jabón o la Andalucía morisco-gitana las que vertebraron el país, y no la religión católica y el legado mismo de Roma. Igualito defender la restauración de una región milenaria como León al separatismo, oiga. Por no hablar de que uno de los tesoros más importantes que nos legó Roma precisamente fue la lengua romance, de la que ese bable «que no hablaban ni las vaques» forma parte. ¡Y pensar que Jovellanos, patriota donde los haya, ahora sería considerado separatista por el entrevistado por querer constituir en su día una Academia de la lengua asturiana! En fin, estos separadores son una máquina de crear separatistas...

    Saludos en Xto.
    Última edición por ReynoDeGranada; Hace 3 semanas a las 12:09
    AlfonsoVIII dio el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  4. #84
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    Re: Contra las tres culturas

    Cita Iniciado por ReynoDeGranada Ver mensaje
    Al final va a resultar que fueron las autonosuyas artificiosas como Pastilla y Jabón o la Andalucía morisco-gitana las que vertebraron el país, y no la religión católica y el legado mismo de Roma. Igualito defender la restauración de una región milenaria como León al separatismo, oiga. Por no hablar de que uno de los tesoros más importantes que nos legó Roma precisamente fue la lengua romance, de la que ese bable «que no hablaban ni las vaques» forma parte. ¡Y pensar que Jovellanos, patriota donde los haya, ahora sería considerado separatista por el entrevistado por querer constituir en su día una Academia de la lengua asturiana! En fin, estos separadores son una máquina de crear separatistas...

    Saludos en Xto.
    Me parece ver en tu mensaje una exaltación del legado de Roma y a la vez del hecho regional español (aun prescindiendo de las modernas "autonomías"). Sobre ello quiero hablar.

    Sin ánimo de extenderme (pues no estoy seguro de captar bien tu mensaje) y ciñéndome solo a un matiz, señalo para los defensores de "identidades regionales" que, especialmente, Roma fue su mayor aniquiladora en Hispania, no habiendo dejado, salvo los vascos, ni rastro del legado celtíbero (en lenguas, costumbres, derecho) que debía ser de lo más rico y variopinto (turdetanos, arévacos, lusitanos, ilergetes, etc, etc). Es una pena que los defensores de identidades no añoren aquello (100% hispánico) que Roma nos arrebató. (Pero vamos, que yo no lo condeno. eh)

    No sólo eso sino que, precisamente fue el antiguo Derecho Romano la doctrina jurídica usada para centralizar las naciones y otorgar soberanía absoluta a los monarcas bajomedievales. En España, el caso de Alfonso X y las Partidas. Nada hubo más opuesto a los fueros medievales que el derecho romano.

    La Roma antigua fue el paradigma del centralismo; todos sus territorios eran gobernados desde Roma, sin ningún protagonismo específico de ellos.

    Así que, sin ánimo de seguir profundizando, no atisbo muy bien cómo se pueden ensalzar juntas a Roma y a las identidades regionales. Porque lo lógico siempre fue entender, al modo de un Giménez Caballero la apelación a Roma para ensalzar la España imperial (no precisamente el hecho regional).

    No sólo eso; los mayores admiradores modernos de la influencia de Roma en España y del Imperio español (Giménez Caballero, Ramiro Ledesma) no fueron regionalistas sino todo lo contrario. De hecho, Ramiro Ledesma llegó a afirmar en1931 (II República) , y de un modo general:

    66 La defensa de una política de concesiones a los núcleos regionales que piden y reclaman autonomías equivale a defender el proceso histórico de la descomposición española. Equivale a mostrarse conformes con lo peor de nuestro pasado, como deseosos de que sea permanente nuestra derrota. Equivale a una actitud de rubor y de vergüenza por haber sido España algún día un Imperio. Equivale de hecho a creer que España es una monstruosa equivocación de la Historia, siendo, por tanto, magnífico ir desmantelándola piedra a piedra hasta su aniquilamiento absoluto.

    http://www.maalla.es/Libros/Ramiro%2...-Antologia.pdf


    Sin embargo, por otra parte, veo que tu firma en el foro contiene una frase de Ramiro Ledesma...



    En fin, perdón si no he entendido bien tu mensaje, que será lo más probable.
    Última edición por ALACRAN; Hace 2 semanas a las 14:33
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  5. #85
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    Re: Contra las tres culturas

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    Me parece ver en tu mensaje una exaltación del legado de Roma y a la vez del hecho regional español (aun prescindiendo de las modernas "autonomías"). Sobre ello quiero hablar.

    Sin ánimo de extenderme (pues no estoy seguro de captar bien tu mensaje) y ciñéndome solo a un matiz, señalo para los defensores de "identidades regionales" que, especialmente, Roma fue su mayor aniquiladora en Hispania, no habiendo dejado, salvo los vascos, ni rastro del legado celtíbero (en lenguas, costumbres, derecho) que debía ser de lo más rico y variopinto (turdetanos, arévacos, lusitanos, ilergetes, etc, etc). Es una pena que los defensores de identidades no añoren aquello (100% hispánico) que Roma nos arrebató. (Pero vamos, que yo no lo condeno. eh)

    No sólo eso sino que, precisamente fue el antiguo Derecho Romano la doctrina jurídica usada para centralizar las naciones y otorgar soberanía absoluta a los monarcas bajomedievales. En España, el caso de Alfonso X y las Partidas. Nada hubo más opuesto a los fueros medievales que el derecho romano.

    Así que, sin ánimo de seguir profundizando, no atisbo muy bien cómo se pueden ensalzar juntas a Roma y a las identidades regionales. Porque lo lógico siempre fue entender, al modo de un Giménez Caballero la apelación a Roma para ensalzar la España imperial (no precisamente el hecho regional).

    No sólo eso; los mayores admiradores modernos de la influencia de Roma en España y del Imperio español (Giménez Caballero, Ramiro Ledesma) no fueron regionalistas sino todo lo contrario. De hecho, Ramiro Ledesma llegó a afirmar en1931 (II República) , y de un modo general:

    66 La defensa de una política de concesiones a los núcleos regionales que piden y reclaman autonomías equivale a defender el proceso histórico de la descomposición española. Equivale a mostrarse conformes con lo peor de nuestro pasado, como deseosos de que sea permanente nuestra derrota. Equivale a una actitud de rubor y de vergüenza por haber sido España algún día un Imperio. Equivale de hecho a creer que España es una monstruosa equivocación de la Historia, siendo, por tanto, magnífico ir desmantelándola piedra a piedra hasta su aniquilamiento absoluto.

    http://www.maalla.es/Libros/Ramiro%2...-Antologia.pdf


    Sin embargo, por otra parte, veo que tu firma en el foro contiene una frase de Ramiro Ledesma...



    En fin, perdón si no he entendido bien tu mensaje, que será lo más probable.
    Creo que no me has entendido correctamente Alacrán (o yo no me he sabido explicar):

    La idea imperial romana tiene muy poco que ver con el uniformismo centralista del Estado-nación (de hecho, esa tendencia en España surge con el resquebrajamiento del Imperio por iniciativa de masones liberales como Alcalá Galiano, que negaba la existencia de la nación española) y sí mucho con la integración de diversos pueblos en torno a dicha idea, simbolizada en el fascio («e pluribus unum») : la famosa unidad de destino en lo universal joseantoniana. De haber significado lo primero, dudo que España, como heredera de Roma, se hubiera dedicado a escribir gramáticas de lenguas indígenas en América en lugar de erradicarlas como en las colonias anglosajonas, cuando muchas lenguas europas ni siquiera disponían de una propia. Para afirmar tan aventuradamente que Roma fue centralista habría que ignorar toda la compleja estructura de provincias, diócesis, etc... que la componía. La centralización del Estado tiene mucho más que ver con las doctrinas modernas de Bodino, Grocio, Hobbes... que apuntó Elías de Tejada en sus famosas 5 rupturas de la Cristiandad que con el foralismo basado en el derecho natural. Más información sobre esto aquí:

    https://elmanifiesto.com/tribuna/527...l-imperio.html

    En cuanto a esas declaraciones de Ramiro, convendría no descontextualizarlas, pues hacen clara referencia al separatismo. Porque en la Conquista del Estado también se decían cosas como éstas:

    Articulación comarcal de España

    La primera realidad española no es Madrid, sino las provincias. Nuestro más radical afán ha de consistir, pues, en conexionar y articular los alientos vitales de las provincias. Descubriendo sus mitos y lanzándolas a su conquista. Situándolas ante su dimensión más próspera. Por eso el nuevo Estado admitirá como base indispensable de su estructuración la íntegra y plena autonomía de los Municipios. Ahí está la magna tradición española de las ciudades, villas y pueblos como organismos vivos y fecundos. No hay posibilidad de triunfo económico ni de eficacia administrativa sin esa autonomía a que aludimos. Los Municipios autónomos podrán luego articularse en grandes confederaciones o comarcas, delimitadas por un margen de exigencias económicas o administrativas, y, desde luego, bajo la soberanía del Estado, que será siempre, como antes insinuamos, indiscutible y absoluta. Para vitalizar el sentido comarcal de España, nada mejor que someter las comarcas a un renacimiento que se realice al amparo de realidades actualísimas y firmes.

    https://www.filosofia.org/hem/193/lce/lce011b.htm

    Pero hay sobre todo el hecho indudable de que grandes núcleos hispánicos se inclinan hoy a una estructura federal del Estado. A nosotros se nos considera injustamente como partidarios de un rabioso unitarismo. No hay tal. Lo que sí nos preocupa es la captura de un contrapeso nacional que impida la reclusión de las energías regionales en los pequeños orbes de su vida. Cuando llega el momento de que la unidad hispana comparezca ante las miradas universales y se encargue del timón europeo, sería absurdo y criminal que se interpongan las aspiraciones de rango localista, desarticulando la eficacia de nuestro pueblo.

    Es, pues, sólo admisible y deseable un Estado federal en España, en tanto se acepte y admita por todos la necesidad de incrementar los propósitos de imperio. Hay muchos espíritus débiles y enclenques que creen que esto del imperio equivale a lanzar ejércitos por las fronteras. No merece la pena detenerse a desmentir una tontería así. Por de pronto, el imperio sería la idea común que adscribiese a los pueblos hispánicos un compromiso de unidad. Pues concedidas las autonomías –aunque, claro es, de régimen administrativo tan sólo–, ¿se nos quiere decir qué contrapeso unitario equilibraría la tendencia a polarizarse en torno a las capitalidades de las regiones? ¿El que representan los intereses económicos comunes? Es insuficiente, porque las corrientes esas fluctúan, y si hoy favorecen una cohesión, mañana pueden favorecer lo contrario. Y no hay que hacer demasiadas llamadas a la Historia, sino llenar a nuestro pueblo de compromisos actuales, fecundos, que tengan su raíz y su fuerza en el presente vivo.

    El imperio nace con las diversidades nacionales que obedecen y siguen los fines superiores de un Poder más alto. De aquí que la idea imperial sea la más eficaz garantía de respeto a la peculiaridad de las comarcas.

    https://www.filosofia.org/hem/193/lce/lce121.htm

    Siempre hemos creído que debe modernizarse el concepto comarcal, de forma que comprenda tanto los núcleos históricos como aquellos que se enlacen por conexiones actuales de sentido económico y comercial. Véase un ejemplo: la Confederación del Ebro, que extiende intereses comunes de regadío por territorios de tan diversa filiación histórica, como es la Rioja, la Navarra meridional, Aragón, sur de Cataluña, impide de seguro la fijación de un régimen autonómico idéntico al que se hubiera forjado hace quince años. Por eso ponemos tanto interés en que se robustezcan las entidades municipales. Estos organismos, una vez purificados de las extrañas faenas a que han venido dedicándose, pueden mejor que nadie tejer de nuevo las líneas articuladoras de las comarcas. Una vez acordada por las Cortes la preferencia federal, deben los municipios tender sobre el suelo patrio la red auténtica de las ramificaciones fecundas. Es el único medio de que no se intercepten voces artificiosas que reclaman ilusorias redenciones. Cuando los intelectuales de un gran pueblo no se elevan por cobardía histórica a la concepción nacional y pierden la justificación de los fines imperiales, acaecen las polarizaciones en torno a pequeños focos románticos, de cien kilómetros de radio, engendradores de todas las decadencias. Cuando muy pronto se proyecte sobre España la necesidad de su articulación federalista, conviene eludir el influjo de esos núcleos, y para ello nada mejor que el contacto inmediato con el pueblo. De ahí nace nuestro deseo de vigorización de la vida municipal, de atención a los clásicos concejos, que pueden muy bien ser la más limpia voz del pueblo.

    Rutas y Lides Hispanas: Por Cataluña, contra el separatismo

    Palabras de José Antonio:
    “España, aunque no sea ni mejor ni peor que las demás naciones, desde luego es distinta. Tiene características muy acusadas, que es preciso respetar, si no se quiere ir al fracaso, porque sería necio el luchar contra la Naturaleza. Por otra parte, la tradición española es demasiado fuerte y rica, y nosotros no vamos a cometer el desatino de desaprovechar esas existencias y lecciones de la tradición. Nuestro país ha vivido anteriormente muchas experiencias sociales, políticas y económicas que hoy en el mundo empiezan a reivindicarse. Tenemos en nuestra Historia ejemplos de legislación agraria y ganadera que puede hoy mismo aplicarse con feliz eficacia; así como la organización por gremios y oficios, y los fueros municipales, y los montes y bienes comunales, y la «mesta», y tantas otras costumbres que nacieron y prosperaron a impulso de la necesidad propia y característica de la raza” (El Pueblo Vasco, de San Sebastián, 9 de enero de 1935)

    “La Falange sabe muy bien que España es varia, y eso no le importa. Justamente por eso ha tenido España, desde sus orígenes, vocación de Imperio. España es varia y es plural, pero sus pueblos varios, con sus lenguas, con sus usos, con sus características, están unidos irrevocablemente en una unidad de destino en lo universal. No importa nada que se aflojen los lazos administrativos, mas con una condición: con la de que aquella tierra a la que se dé más holgura tenga tan afianzada en su alma la conciencia de la unidad de destino, que no vaya a usar jamás de esa holgura para conspirar contra ella” (Discurso sobre la revolución española. Madrid, 19 de mayo de 1935) “Entendida España así, no puede haber roce entre el amor a la tierra nativa, con todas sus particularidades, y el amor a la Patria común, con lo que tiene de unidad de destino. Ni esta unidad habrá de descender a abolir caracteres locales, como ser, tradiciones, lenguas, derecho consuetudinario, ni para amar estas características locales habrá que volverse de espaldas –como hacen los nacionalistas- a las glorias del destino común” (Discurso pronunciado en el Centro local de Falange. Pamplona, 15 de agosto de 1934).

    José Antonio ¿Contrarrevolucionario? | Desde Mi Campanario

    Falangistas como José María Fontana denunciaban las tendencias centralistas como ajenas al nacionalsindicalismo:

    Fontana mantuvo una visión crítica con el carácter centralista del nacionalismo español. Ya en 1933 se manifestaba contrario respecto al «españolismo homogeneizador», que a su juicio «sólo haría crecer el separatismo».[2]​ En ese sentido, llegó a defender la tesis de un federalismo sustancial como forma de organización polítco-administrativa, y la doble capitalidad de Madrid y Barcelona.[10]​ El historiador Ismael Saz ha venido en considerar los planteamientos de José María Fontana como un catalanismo falangista.[11]​ Por otro lado, durante los tiempos de la Segunda República también fue crítico con las políticas de la Generalidad de Cataluña.[n. 2]​

    En 1977 se manifestaría en estos términos respecto a la política del Régimen franquista y la política autónomica de la Transición:[13]​

    Ya en 1940 deslizamos la observación de que subsistía el problema y eran inoperantes las seudosoluciones adoptadas después de la guerra civil [...] Por desgracias fuimos profetas, y en 1976 ha explotado el llamado problema regionalista por causa y culpa, previsibles, de una falsa política, de los titubeos y de las lamentables equivocaciones producidas [...] Porque los errores de 1939-1975 son hoy sustituidos por las «soluciones», ya ensayadas y fracasadas, del estatutismo republicano de 1931-1936 [...] Los hechos difernciales no son hechos justificativos de nacionalidad y menos de separación. De ahí el tremendo error cometido coactivamente contra los hechos diferenciales naturales y apolíticos. La unidad no es uniformidad ni es centralismo. La unidad es un hecho tan natural como la variedad, y en defensa de tales doctrinas estuvimos los falangistas, apoyados en la doctrina joseantoniana, desconocida, desdeñada y hasta oscurecida por algunos miembros centristas de los gobiernos de los últimos cuarenta años, con la penosa y lamentable cosecha que hoy estamos recogiendo.

    Fontana también se posicionó en contra de la infravaloración de las lenguas regionales, algo de lo que responsabilizaba a los «monárquicos de camisa azul».

    https://es.m.wikipedia.org/wiki/Jos%...na#Pensamiento

    Podría seguir enumerando ejemplos, pero creo que con estos queda bastante claro que la Falange y la doctrina nacionalsindicalista siempre fueron regionalistas, foralistas y contrarias al centralismo homogeneizante.

    Y ya por último, hay que admitir que Giménez Caballero era un poco dado a los sarcasmos y a las excentricidades intelectuales, pues llegó a decir que la catolicidad de España residía en haber acogido a moros, luteranos, judíos y cuáqueros bajo su «signo fundidor y antirracista». Más diverso y menos uniforme que aquello...

    Saludos en Xto.
    Última edición por ReynoDeGranada; Hace 2 semanas a las 15:07
    Trifón dio el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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