LA MODERNIDAD... DEPARTAMENTO DE BELIAL
En un cuento de Hermann Hesse, “Una velada en casa del doctor Fausto”, nos pinta Hesse una escena en que el famoso Fausto y un amigo suyo, el Doctor Eisenbart, asisten a una muestra que el mismo Mefistófeles les hace a ambos de un artefacto de su diabólica invención. Este invento consiste en hacer presentes los sonidos del futuro. Cuando Mefistófeles pone el chisme aquél a funcionar, sonidos del porvenir son convocados: ruidos, música jazz, poemas modernos, comentarios de personas del siglo XX… Ambos doctores quedan perplejos.
Eisenbart dice: “Es terrible. No cabe duda de que la humanidad, cuya vida hemos auscultado en esta pequeña muestra, está trastornada. Son nuestros descendientes…los que profieren cosas tan peligrosas, tristes y confusas, los que emiten gritos tan horrorosos, lo que cantan versos idiotas e ininteligibles. Nuestra descendencia, amigo Fausto, acabará en la locura”.
Fausto es más optimista: “Pudiera ser que en el sitio donde nos hallamos esté emplazado, dentro de cien años, un manicomio y que hayamos escuchado fragmentos de sus voces y gritos… Pero lo que me pone en guardia son esos sonidos, esos gritos que no son producidos ni por voces humanas ni por instrumentos músicos. Suenan a algo realmente diabólico… Sólo los demonios pueden producir tales sonidos”.
Pero, por una vez y sin que sirva de precedente, es Mefistófeles el que hace el comentario más atinado:
“Efectivamente, hemos escuchado sonidos diabólicos. La tierra, señores, que ya actualmente es en una mitad propiedad del diablo, dentro de cierto tiempo le pertenecerá por entero y constituirá una parte, una provincia del infierno. Usted se ha expresado con cierta dureza y repulsión sobre el concierto de sonidos y palabras de este infierno terrestre. Pero a mí me parece interesante y hermoso que incluso en el infierno exista la música y la poesía. Este departamento pertenece a Belial. Yo encuentro que cumple de maravilla su cometido”.
Cuando uno escucha música moderna, poesía moderna y contempla arte moderno… Siente que este relato de 1929 fue premonitorio.
Publicado por Maestro Gelimer
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