Re: La afrenta de los energúmenos
Tengo un íntimo amigo que es publicitario y, ocasionalmente, le suelo señalar algunos aspectos acerca de lo pésimos que suelen ser muchos anuncios. Y el me responde siempre que "de algo hay que comer". Esto viene al caso porque estoy recordando una publicación en tres volúmenes sobre la vida y obra de Picasso, cada uno dedicado a cada etapa de su pintura. Lo que no recuerdo, porque no era mía dicha trilogía, es su referencia bibliográfica. Pero sí recuerdo que venía una reproducción de una carta del pintor a algún amigo o familiar, no sé, a alguien de su confianza. Y en dicha carta le comentaba las penalidades que estaba pasando en París. Y en ella le confirmaba cómo pintaba lo que querían que pintase, no lo que a él le apetecía, porque pasaba mucha hambre.
Resumiendo, una parte de su obra, quizás la más esperpéntica, se debe al pésimo gusto de los snobs de la época, a los donnadies aupados al poder del dinero, o sumergidos en la estulticia de la moda, y a la necesidad de llenar el estómago del pintor. Hoy en día, vemos como los snobs siguen abundando, ahora se manifiestan yendo a deglutir extraños delicatessen en restaurantes de diseño
, o los vemos asistiendo a cursos de "esnifamiento" de vinos..., por poner dos ejemplos, pero si escarbásemos en sus orígenes y sus vidas cotidianas nos daríamos cuenta de lo vulgares que son. Sin embargo, estos personajillos de novela de ambientillo modernista progre de tres al cuarto, son los que provocan que tal o cual botella de aquella Marca de vino, cueste hoy tres veces más que ayer. En cuanto a Picasso no lo justifico, a mí su pintura nunca me ha gustado nada, aunque sabía pintar. De Miró no me interesa nada y coincido en que Dalí era un genio.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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