Yo soy abiertamente feminista, y trato de que esto se propague incesamente hasta que hombre y mujer sean totalemente iguales en todo.
Para difundir el feminismo igualitario doy constantes ejemplos:
Si el coche se avería, hago que mi esposa y mis hijas empujen mientars yo atiendo el volante.
Jamás cedo el asiento en el omnibus a mujeres, pues somos iguales de fuertes.
Propuse que, en caso de guerra o conflicto, sean ellas las que vayan a luchar, y nosotros quedemos en casa cuidando a los niños y recibiendo cartas de ellas desde el frente de batalla.
Dejo que ella cargue las enormes bolsas de compras cuando vamos al súpermercado, mientras yo charlo por celular, y le abro el baúl del auto.
La dejo armar el fuego, cortar la carne, salarla, y estar dos horas frente al asador (calcinándose hasta que esté cocida), mientras yo bebo una cerveza y cotorreo con mis amigos.
Que te quedas en cama por que estás indispuesta?. Vamos!!, arriba, esas son mariconadas. A una mujer de verdad, igual al hombre, no le afectan esos dolorcillos!!.
Qué peluquería ni nada: toma el peine y te alisas el pelo en cuatro minutos como yo.
Ese tipo nos insultó por que casi le rozamos el auto: bájate, mi amor, y dale su merecido que yo te aliento desde aquí. Y si se pone feo para ti, llamo a la policía.
la verdad: el feminismo me solucionó la vida, amigos!!!. Eso sí, estoy sacando barriga.
Marcadores