"A lo largo de la Edad Media el señorío de los arzobispos compostelanos llegó a abarcar la práctica totalidad de la Galicia Occidental. Pese a los tempranos privilegios reales en torno al control de fortalezas y el asentamiento de un sistema de fortificaciones teóricamente bien estructurado desde el siglo XIII, a partir del siglo XIV la sede entrará en un proceso de decadencia que pondrá en tela de juicio el papel político que desde la Alta Edad Media tenían los prelados de Santiago. Este proceso conducirá irremisiblemente a un siglo XV plagado de enfrentamientos bélicos que culminará con el asedio de la Catedral compostelana, la revuelta irmandiña y la aparente pérdida de protagonismo de la sede. Curiosamente, es en este mismo período bajomedieval cuando el número de fortalezas episcopales aumenta considerablemente a la par que se da pábulo al asentamiento de fortificaciones ilegales por parte de pequeños grupos señoriales que acabarán conformando confederaciones nobiliarias contrarias al dominio episcopal.
Esto no quiere decir que los prelados se limitaran a ver como la rapiña señorial iba minando un señorío amplio pero con grandes problemas de cara a su gestión territorial, como evidencian los constantes intentos de ordenar y fiscalizar un patrimonio territorial cada vez más fragmentado en el que la nobleza comienza a patrimonializar cesiones temporales de la iglesia. Un análisis cruzado de la arquitectura y la documentación permite vislumbrar, en cambio, una realidad muy diferente de la de unos prelados pusilánimes que gobiernan una sede ahogada e inerme ante la nobleza.
Por ello, se procederá a considerar las estrategias desarrolladas por la sede a través del análisis de las modalidades de tenencia de fortalezas estructuradas por los diferentes prelados de cara a asegurar el control territorial del señorío y generar grupos de nobles si no afines al menos no demasiado contestatarios para con los designios de los prelados. Dentro de estas estrategias aparece la figura del Pertiguero Mayor de la Tierra de Santiago, primera dignidad laica de la sede, que desde unos orígenes ligados a ejecutar –como brazo ejecutor de la jurisdicción eclesiástica- o apoyar las iniciativas de la sede –tanto en sus campañas militares como en el control de sus fortificaciones- pasará a convertirse en una dignidad codiciada por los principales nobles empeñados en enfrentamientos con la iglesia que incluso pretenderán convertir el cargo en una dignidad patrimonial.
Cabe también considerar la fuerte tensión existente en las propias funciones de las principales fortalezas episcopales. Así, el papel de las fortalezas en contextos de enfrentamiento bélico y el uso de la arquitectura fortificada como mecanismo de ostentación del poder debe ser considerado como un elemento coherente con el resto de medios de propaganda episcopal. En este sentido, la presencia de elementos propios de la arquitectura militar y el uso definitivamente bélico de algunos de los principales templos de la sede no debe desligarse de la presencia de elementos más sensibles con las modas y gustos de la época en muchos de los castillos del arzobispado; no siendo rara la presencia de capillas, jardines, patios y fuentes que tienen mucho que ver con la inherente relación entre el diseño señorial de las fortificaciones y su entorno como marcos en los que se desarrollan las funciones más aparentes del gobierno señorial.
Como punto final se propone revisar la propia desaparición a finales del XV del sistema de fortalezas de la mitra. No como consecuencia lógica de la fuerte intervención regia en tierras gallegas, a consecuencia de los endémicos conflictos inter-señoriales de las tres últimas décadas del siglo, sino como estrategia última de una sede preocupada por la pervivencia de su poderío territorial y el reconocimiento de su primacía en el concierto señorial del período más allá de las fronteras galaicas. En este sentido resulta de especial relevancia ver cómo de cara a poner fin a las contiendas con señores las fortalezas reaparecen por última vez. El complejo sistema de fortificaciones se racionaliza y reduce en tamaño para dejar paso a la puesta en marcha a unas exitosas estrategias judiciales.
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En torno a las modalidades de control de las fortificaciones privadas en las tierras del arzobispado de Santiago. Función e imagen de la fortificación privada (siglos XIV-XV) | Carlos J. Galbán Malagón - Academia.edu