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Tema: La Masonería, secular enemiga de España, nos "obsequió" con la Transición

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    La Masonería, secular enemiga de España, nos "obsequió" con la Transición

    Venganza de la masonería contra Franco y su obra, al que no pudieron derrotar en vida: la "transición", anticristiana, atea y despedazadora de España era la "maravilla" que nos tenían preparada.


    Revista
    FUERZA NUEVA, nº 485, 24-Abr-1976


    LA MASONERÍA CONTRA LA MONARQUÍA

    (Una advertencia muy documentada)

    Ya en 1910, la masonería –como ahora (1976)- intentaba el bocado de España y Portugal, tragándose las dos Monarquías. Fue el papa Pío X quien descubrió el complot. Entonces el Vaticano no actuaba contra las naciones que de alguna manera todavía eran antemural contrarrevolucionario, y, por el bien de la Iglesia y de la sociedad ayudaba a sus legítimos gobernantes.

    En 1908 desaparecía la Monarquía portuguesa. En España, en 1909, sucedía la Semana Trágica. La policía francesa descubría años más tarde, en 1912, que un grupo anarquista se preparaba para asesinar al Monarca español. Unas combinaciones bancarias de la alta finanza convencieron de que era más rentable acabar con Canalejas. Y así se hizo. En 1917, la huelga general revolucionaria, con intento de implicar a España en la guerra mundial a favor de los aliados, puso en peligro casi fulminante de terminar con la Monarquía.

    La masonería solo tuvo algunas dificultades durante el Gobierno del general Primo de Rivera, pero su congénita bondad no le hizo medir la fuerza de la secta. En 1927, un máximo mandamás de la masonería ya se gloriaba de que “los francmasones han conquistado las posiciones que hacen posible la revolución”. El primer intento, en 13 de septiembre de 1928, les fracasó. Pero ya en 2 de marzo de 1931, «Le Figaro» predecía de una manera cierta la desaparición de la Monarquía y los nuevos ministros de la República, cuyos nombres publicaba. El «Daily Worker», órgano del comunismo inglés, tras la intentona de Jaca (1930), escribía: “La Monarquía y la Dictadura están condenadas y su caída es inminente”.

    Proclamada la República, ésta fue su gran ocasión. Sus ministros eran masones, en gran mayoría. De la masonería salieron los borradores de su Constitución. En mayo de 1931 se celebró en Madrid su “Gran Asamblea”, fijando las ideas más disolventes y anticatólicas del texto fundamental republicano. Los hechos revolucionarios de octubre de 1934, el Frente Popular, el asesinato de Calvo Sotelo, la desintegración del Ejército, preparaban la entrega de España al comunismo. José María Gil Robles, en Córdoba, en enero de 1936, se lamentaba así: “Si la francmasonería se hace dueña de nuestro Ejército, no quedará nada que hacer para contener la Revolución”…

    Testimonio de «El Liberal»

    La masonería fue la resistencia criminal que mantuvo a España desangrada, en su afán de entregarla al comunismo. Con toda razón, el periódico masónico «El Liberal», en 14 de octubre de 1936, se gloriaba así de la intervención de la masonería en la Guerra Civil:

    Los masones españoles, que no son simplemente masones, sino que, quién más, quién menos, están todos sujetos a alguna otra disciplina política de izquierdas, piden a sus compañeros de lucha en esta cruzada por la libertad de España que no perdure en ellos ni un momento más la menor sombra de duda sobre su rectilínea actuación. Y proclaman: Que eran masones los que, en su día, allá por el mes de marzo de 1936, denunciaron al Gobierno de entonces que con motivo de una fiesta militar en Marruecos se hizo allí, por los jefes y oficiales reunidos, la apología del fascio, y se brindó con todo descaro por el fascio.

    Que eran masones también los que, con todo detalle, pusieron al corriente al señor Casares Quiroga (presidente del Gobierno y ministro de la Guerra a la sazón) del vasto complot militar que tramaban Franco, Goded y Mola, en confabulación con Portugal, y a base de la sublevación de las tropas de Marruecos y de la Marina de guerra un mes antes de estallar el Movimiento. Se les comunicó igualmente al señor Alonso Mallol y a otros ministros. Masones también son la mayoría de los que, en la prensa, en la tribuna, ante el micrófono, mantienen el fuego sagrado de la causa… Masones, los que en el extranjero trabajan por hacer rectificar el desastroso acuerdo de neutralidad de sentido único y los que contrarrestan el espionaje y la acción internacional fascista que se ejerce contra nosotros de la manara más violenta. ¿Con qué derecho se puede poner por nadie en entredicho a los buenos masones? ¿Quién ha dado más sin pedir nada? ¿Es mucho pedir que por los demás hermanos en la lucha se considere a los buenos masones tan dignamente como los que más en esta magna empresa de liberación del pueblo español?

    Todavía nos parece que se queda corto el plumífero masónico. La masonería fue el secreto de la República, de la miseria y de los crímenes del periodo rojo, del boicot contra España y de las mundiales conspiraciones contra la Victoria del 1 de abril de 1939. Por algo Franco, el 1 de octubre de 1975, todavía podía advertir a España: “Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista de la clase política, en contubernio con la subversión terrorista comunista, en lo social, que si a nosotros nos honra a ellos les envilece”.

    Lo que no queda en el tintero

    Luis Carrero Blanco, asesinado con gravísimas confabulaciones y no simplemente por las espoletas explosivas de ETA (como ya se viene escribiendo en el extranjero –véase la revista «Integridad», de marzo de 1976, que se publica en Monterrey, Méjico-), en un artículo publicado en «Arriba», del 3 de mayo de 1951 advertía:

    Se vive en nuestros días tan deprisa, cuando no tan frívola y superficialmente, que pocos son los que se toman la molestia de detenerse a analizar el porqué de los hechos, y hasta lo que nos sorprende e impresiona es rápidamente olvidado… Esto ocurre con la masonería. Gravísimos son los daños que a nuestra sociedad han venido infiriendo sus conspiraciones, gravísimas las pruebas contundentes e incontrovertibles que hemos venido acumulando en nuestros trabajos anteriores, que demuestran de manera fehaciente que la masonería no descansa; que desde que nació siguen siendo sus blancos la Iglesia Católica y el resurgimiento de España; que existe un Comité supremo en Europa, titulado Asociación Masónica Internacional, a través del cual se conspira en forma ininterrumpida contra cuanto España representa…

    No hemos jamás de olvidar que entre las fuerzas derrotadas de la Antiespaña por el Movimiento Nacional español ocupaban puesto principal las fuerzas masónicas de nuestra Patria, que, aunque reducidísimas en número, eran, sin embargo, patrocinadoras de todas las traiciones y las que realmente habían abierto las puertas a la invasión comunista y a su enseñoreamiento de nuestro solar.


    Al hundirse la República… forzosamente habían de caer aquellos templos masónicos en que, con artificio, malicia y engaño, había venido forjándose la decadencia española.En dos grupos dividió a la masonería la guerra: el de los capitostes, que, por haber contraído graves responsabilidades criminales, se exiliaron, y aquellos otros que… desconocidos, se acogieron a la paz y a la generosidad de la nueva España… Los principales dirigentes continuaron fuera de las fronteras la acción criminal antiespañola y fueron los constantes voceros de la BBC británica, de Radio París y de muchas otras radios minadas por la masonería o adscritas a su servicio.

    Desde entonces, cuantos vientos de fuera nos soplaron han tenido su principal motor en la dispersión de esa criminalidad masónica por las logias del mundo, a las que, después de haber recibido su auxilio, parasitaron con la levadura de su espíritu criminosoEn esta acción de infiltración masónica no escapan ni las propias jerarquías eclesiásticas, a las que se pretende influir, como a todos aquellos sectores que, cual el Ejército, el Movimiento nacional o los Sindicatos, son considerados por los masones como pilares en que el Régimen se asienta.”

    Así se comprenden algunas cosas

    Así uno va comprendiendo el programa de ciertos reformistas. Porque, además, no deja de ser curioso que el actual (1976) presidente Arias Navarro anunciara un día en las Cortes (1975) una ley contra el comunismo, que después se convirtió contra el terrorismo, y que actualmente ya ha sido esterilizada en honor y gloria de la homologación…

    Pero ya entonces, un periodista inteligente, Manuel de Santa Cruz, comentó:
    Los discursos políticos interesan tanto por lo que dicen como por lo que no dicen. En el de referencia [anti-comunismo], llama la atención que no se diga nada de la masonería. Porque durante la Cruzada, e inmediatamente después, se asociaba sistemáticamente al comunismo en una sola mención “el comunismo y la masonería”. Tanto se empleó esta fórmula doble a la hora de fijar responsabilidades por la tragedia y de atender a la seguridad del Estado naciente, que se convirtió en un tópico”.


    El mismo publicista añade, certeramente: “…Actualmente el extranjerismo reviste en España tres formas nuevas: el europeísmo, el culto a la ONU y la adscripción a las multinacionales ideológicas y filantrópicas…”

    Que la masonería no es cosa de risa, nos lo viene a rememorar… el actual ministro del Ejército, general Alvarez-Arenas: “¿Los enemigos de España hoy? Son los mismos de hace mucho tiempo, sobre todo, a partir de 1936: el comunismo internacional, que no perdona su primera gran derrota en España; la masonería (y estoy convencido de que no es un tópico); los revanchistas y los despechados de toda índole” («ABC», 8-2-76)

    El enemigo sabe lo que busca

    La masonería es inteligente, táctica, gradual en sus avances. Sabía que con Franco, las Leyes Fundamentales y los Principios del Movimiento nacional podía colear, envenenar, intrigar, hacer daño. Pero no era posible su triunfo…

    Pero la venganza masónica es imprescriptible. Desde Méjico, en 15 de marzo de 1975, en mensaje transmitido a todas las logias, la masonería española, una vez más, afirmaba:
    Nuestra fidelidad inalterable al principio de acatamiento y de respeto a todos los regímenes políticos democráticos que hayan sido instaurados por la libre voluntad del pueblo en pleno ejercicio de su soberanía. Este sentimiento de finalidad nos lleva a reiterar hoy, como ayer, que la masonería española sigue considerando a la Constitución republicana de 1931, promulgada en su país por el pueblo español a través de sus legítimos representantes, y defendida siempre en nuestras logias, como la expresión más auténtica de la última manifestación libre de la soberanía del ciudadano español en el marco legal de la vida política del país; que le otorgamos absoluta y total validez para regir las actividades políticas de la nación en el intervalo histórico indispensable que medie entre la desaparición del actual equipo gobernante opresor y la obligada consulta electoral”.


    Esto no ha caído en saco roto. En la revista «Triunfo» -la de la estrella de las cinco puntas-, al reaparecer el 10 de enero de 1976, proclamada ya la Monarquía, descaradamente se desafía así: “El hecho de que se acepte la conversión de España en Monarquía y la instauración de un Rey… no impide que tengamos un respeto considerable a la Historia. Si nadie pide ahora la República es porque es imposible y porque en estos momentos abriría brechas graves en el país…”

    La estrategia contra la Monarquía

    … La masonería sabe que una Monarquía levantada sobre la unidad de España, con participación orgánica, justicia social, ambiente de paz y sin huelgas, con personalidad internacional inmune a las presiones de multinacionales y del mundialismo sinárquico… tendría un poder de progreso y paz nacionales irrebatibles y perennes.

    Por eso la masonería inicia su ataque con el trasvase de la Monarquía del 18 de Julio y de las Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional, al intento de una Monarquía grisácea, parlamentaria, democrática, sufragista, compatible con el hundimiento de la economía…

    Toda esta artillería responde a lo que proféticamente había anunciado Luis Carrero Blanco:
    La masonería y el comunismo, los dos grandes enemigos de la Iglesia católica, quieren convertirnos o en República laica –pasando, si fuera necesario por una Monarquía liberal puente-, o en una República vasalla de Moscú. Por eso se atacan instituciones y personas con las más burdas calumnias”...

    Jaime TARRAGÓ
    Última edición por ALACRAN; 21/12/2019 a las 20:40
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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    Re: La Masonería, secular enemiga de España, nos "obsequió" con la Transición

    “Los masones, la caza de brujas y otras hierbas”:
    Revista FUERZA NUEVA, nº 501, 14-Ago-1976

    LOS MASONES, LA “CAZA DE BRUJAS” Y OTRAS HIERBAS

    No hace tanto tiempo que revistas como FUERZA NUEVA e “Iglesia-Mundo” emprendieron con valentía una campaña de desenmascaramiento y denuncia de la existencia, eficiencia e influencia de la masonería en España. Nuestros cándidos escritores “liberales” como el ínclito Néstor Luján pusieron el grito en el cielo del “Gran Arquitecto” masónico jurando y perjurando con aplomo y suficiencia que esa campaña antimasónica no era otra cosa que la versión española de la “caza de brujas” americana.

    Pero ahora la liberal y pluralista revista “La Gaceta Ilustrada” nos sorprende, en su número 1.031 del 11 de julio de 1976, con un documentado y “autorizado” artículo de Eliseo Bayo, titulado “Hablan los masones”.

    En este informe sobre la masonería española, aquí y ahora, se recogen las afirmaciones y manifestaciones de tres masones cualificados: Fernando Valera, José Zaplana y Constantino Álvarez. De él, entresacamos las siguientes y “elocuentes” afirmaciones, corregidas y aumentadas con breves y personales apostillas.

    YA VUELVEN LOS DEL MANDIL Y LA ESCUADRA

    “… el espíritu de la masonería no ha muerto y ha sido alimentado discretamente por las logias que no han dejado de funcionar en las catacumbas durante los últimos cuarenta años. La vuelta de los masones significa que, en la perspectiva democrática que se avecina, la masonería puede desempeñar un papel activo en la vida del país”.

    ¡El país! La misma terminología que la del señor Fraga y otros epígonos. ¡Atención, pues, españoles, no a la Vuelta Ciclista a Francia, ni a la “Marxa de la Llibertat” de Cataluña, sino a la vuelta de los masones a España! No sólo no han “vuelto” ya los comunistas (…) sino los de la escuadra y el mandil. ¿Para qué? Para implantar en España la partitocracia y el estado liberal. Nueva coincidencia con la “reforma” del señor Fraga, la “ruptura” del señor Suárez, y la “traición” de la Asamblea Conjunta [obispos-sacerdotes].

    Ya vuelven, mejor, ya han vuelto los masones, con la “reconciliación y la amnistía” en los labios y el odio en el corazón, y el desquite en los puños. “Durante muchos años se ha hablado de los peligros de la conspiración masónica. Si lo que se quería decir era que los masones habían jurado odio eterno al Régimen, la afirmación podía ser cierta”.

    Ahí está la confesión, rotunda y clara, que tantas cosas puede aclarar en esta “ceremonia de la confusión” en que nos hallamos hundidos los españoles. Entre otras, el asesinato del primer presidente del Gobierno de Franco, almirante Carrero Blanco; o el odio y la violencia desatados de media Europa, cuando el Régimen se decidió aplicar la ley a los criminales y asesinos de ETA o el FRAP.

    LOS “ENEMIGOS DE LA VIOLENCIA VENGA DE DONDE VENGA”

    (…) Después de confesar sin tapujos que el presidente norteamericano Gerald Ford, el príncipe Eduardo, esposo de la reina de Inglaterra y el presidente francés Giscard son masones (los tres grandes patrocinadores de la democracia liberal española), dicen que “los masones españoles son contrarios o enemigos de toda violencia. Cómo se concilia esta afirmación con ese odio eterno al Régimen de Franco, es cosa que no aclaran los masones españoles. Tal vez algún futuro documento de la Conferencia Episcopal Española pudiera hacerlo. Esperemos. Mientras tanto, constatemos la “justificación” de ese odio eterno de la masonería española al Estado franquista: la bárbara represión y purga de masones del 1940 (…)

    “Los masonesafirma Constantino Álvarez- no somos una sociedad secreta sino discreta, y no intervenimos, como sociedad, en la política. Sin embargo, es cierto que, aun contando con tan pocos miembros afiliados, el número de masones en las Cortes durante la República alcanzó casi las tres cuartas partes de su composición”.

    De nuevo, la falta de lógica aflora en las palabras de los prohombres de la masonería española. ¿Cómo, sin intervenir en política, logran acaparar las tres cuartas partes de la República? Es un secreto de la discreta y “secreta” masonería española (…)

    LOS DEFENSORES DE LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA INORGÁNICA

    Estos masones españoles, que no han roto un plato en su vida, hacen, a renglón seguido, una singular profesión de fe democrática.

    Nosotros queríamos, y queremos, una sociedad libre, igualitaria y fraterna. Somos defensores del progreso, y estamos contra todo dogmatismo.” Casi, casi, como la profesión de fe democrática de nuestro joven Rey ante el Congreso americano o la declaración programática de su primer Gobierno. Los masones españoles son acérrimos defensores del progreso del imperio inglés, el norteamericano o el europeo, todo menos del español; y están contra todo dogmatismo, menos el masónico. Las cosas claras y en su punto.

    A continuación, don Fernando Valera, jefe del “gobierno republicano” en el exilio, del Supremo Consejo del Grado 33 para España, nos descubre el velo de la responsabilidad que a los masones les cupo en el establecimiento de la II República y el Estado Liberal de ayer, y del que ahora tratan de implantar con la ayuda de los “tontos útiles” y “compañeros de viaje”, una vez desaparecido Franco de la escena política:
    El clericalismo sigue considerándose el enemigo secular en la medida en que predicamos ideas de tolerancia, comprensión y libertad, enseñamos sentimientos humanitarios y practicamos normas de paz y de vida en común… guardando en todo momento las tradiciones liberales del país, y contribuyendo en todo momento al restablecimiento de los periodos del régimen constitucional y democrático, con los cuales coinciden los momentos de esplendor de la institución (masónica) en España”.

    Más claro, agua, Ahí tenemos plasmados los hechos, los fines y las metas de la masonería de ayer y de hoy, coincidentes en todo y por todo con la actual reforma constitucional del Estado y Régimen constitucionales. Y ¿no habrán sido las cortes de Franco, las Cortes de la “reforma”, los instrumentos materiales (¿o formales?) para el cumplimiento de la voluntad masónica en España? Ahora nos damos cuenta del alcance exacto de aquella célebre afirmación de Franco: “el enemigo está dentro”. Afirmación explicitada días antes de su muerte y en la plaza de Oriente: “Todo ha sido una conspiración de la masonería y del comunismo”. Masonería y del comunismo que, vencidos en 1936, levantan ahora su cabeza, triunfantes y boyantes, y “amnistiados” por esas mismas Cortes de Franco, las cuales les permiten ya decir y afirmar sin rebozo:
    Es cierto que los hombres de la masonería contribuimos de forma muy especial al triunfo de la II República. Poco antes de abril de 1931 nos reunimos la Gran Logia en Asamblea y de allí salió un acuerdo que luego se plasmaría en gran parte en la Constitución de 1931”.

    A nosotros nos gustaría saber también el día, la hora y los componentes de la Asamblea masónica que decidió el asesinato del almirante Carrero Blanco, y la Asamblea que ha decidido, “nemine discrepante”, la vuelta del Estado Liberal masónico en puertas (…)


    Angel GARCÍA



    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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    Re: La Masonería, secular enemiga de España, nos "obsequió" con la Transición

    “Masonería”:


    Revista FUERZA NUEVA, nº 507, 25-Sept-1976

    Masonería

    Para muchos ingenuos, para otros no tan ingenuos y para las izquierdas en general, así como para los que amparados en los eslóganes demócrata-liberales vienen haciendo el juego a los eternos enemigos de España, hablar de la masonería, del peligro que desde siempre (y más ahora) significa para nuestra Nación, para su cultura cristiana y para la defensa de los auténticos valores de la persona humana, sabemos suena a tópico, a exageración diabólica, cuando no a un pensar decimonónico o, a lo menos también, como una muestra de nuestro constante y supuesto afán de “cazar brujas”.

    Esto lo sabemos, pero la verdad es que la masonería existe, está aquí, en el país, y si siempre ejerció su nefanda influencia en la vida nacional, ahora, desde que fue asesinado Carrero Blanco -crimen típicamente masónico- su poder de decisión en la Patria se ha visto aumentado en proporciones insospechadas.

    Y esto no lo decimos por decir. Si analizamos los contenidos de muchas “planchas” de la secta dirigidas a sus “hermanos” españoles en estos últimos años -a partir de la misma fecha de la Victoria del 1 de abril de 1939- y de los conciliábulos y decisiones de los “Grandes Orientes” en relación con la vida española, podremos ver, sin duda alguna, cómo la mayor parte de las consignas dadas por los supremos mandos masónicos a los “Hijos de la Viuda”, se van cumpliendo con rigor y justeza casi matemática.

    Desde la muerte del Caudillo Francisco Franco y, por consiguiente, desde el primer Gobierno de la Monarquía instaurada, la influencia masónica en España es cada vez más grande, y no sólo por el hecho más o menos anecdótico de que las Logias ya empiecen a funcionar, casi sin recato, en algunas poblaciones y que las “tenidas” más o menos formales entre “hermanos” de este o aquel lado de nuestras fronteras sean frecuentes y arrojen positivos resultados para sus propósitos demoledores contra el ser español. Su gran propósito es el derrumbamiento del Régimen del Estado nacido de los ideales del 18 de Julio, prácticamente ya consumado. El retorno de la partitocracia, del internacionalismo capitalista y marxista, como fuente de auténtico poder en la vida nacional, está ahí, a la vista de todos. Sólo falta para el total hundimiento de lo creado a partir de la Victoria de 1939, reducir a cenizas institucionales a estamentos aún con vida propia y que representan al Movimiento Nacional, o influir decididamente, mediante la infiltración en otros más permanentes o bien minar aquellas -como el Ejército o las Fuerzas de Orden Público- que, inevitables en cualquier Estado, significan aún en España una auténtica reserva de los valores morales y patrióticos y, por tanto, un valladar a sus intentos de destruir la Patria como tal.

    La labor disgregadora y antiespañola de la masonería no descansa. Mas ahora, con afiliaciones que podrían parecer insospechadas de hombres que todo se lo deben al Régimen del 18 de Julio, en el que hicieron su carrera política, aun cuando, analizando las cosas, nada puede extrañar de quienes fueron en su día falangistas, más tarde solamente “franquistas”, después “apolíticos” aperturistas, para seguir declarándose a continuación demócratas y liberales, cuando no marxistas. Como otros que iniciaron su religiosidad en Acción Católica, después se pasaron al Opus Dei y, cuando ya no creyeron esta alineación “rentable”, se dieron mucha prisa en darse de baja en la “Obra” para ingresar de neófitos en la “secta”.

    Todo ello bajo el amparo también del exterior, y la gran colaboración de los “hermanos” que hicieron la guerra en el lado nacional, que fueron “vencedores” y que como tales ocuparon cargos de confianza y mando -aún los ocupan algunos, sin duda- en la Administración del Estado.

    No es un cuento todo esto ni de hadas ni de brujas. Es, sencillamente, la realidad de lo que está ocurriendo y que el pueblo español, sencillo y llano, tiene derecho a saber. Y si alguien tiene duda, que consulte textos y artículos periodísticos en publicaciones “democráticas” allende nuestras fronteras. Aquí, en España, le será difícil, pues la masonería es “ahora” tema tabú, al parecer, para nuestra prensa, en general y para nuestras autoridades en particular. Al menos en cuanto a condenarla o perseguirla.

    Y, como final, recomendar la lectura, auténticamente esclarecedora, de los propósitos masónicos contra el Estado nacional español y sus Fuerzas Armadas y de Policía publicados en el diario “El Alcázar” del pasado 17 del corriente mes de septiembre, que ponen al descubierto las consignas del “Gran Oriente de Francia” a sus “hermanos españoles”.

    Ramón de TOLOSA



    Última edición por ALACRAN; 01/07/2021 a las 13:09
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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    Re: La Masonería, secular enemiga de España, nos "obsequió" con la Transición

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    "España, en pleno baño masónico"


    Revista FUERZA NUEVA, nº 531, 12-Mar-1977

    ESPAÑA, EN PLENO BAÑO MASÓNICO

    No ignoramos la fronda de confusiones que hoy interesadamente defienden el ataque masónico. En el mismo seno de la Iglesia se han producido fenómenos típicamente masónicos, para minusvalorar su entidad maléfica. Desde la conferencia del padre Riquet, en 1961, en la logia Volney du Grand Orient de Laval, hasta la intervención del obispo Perezil, en 1971; desde que en 1938 monseñor Beaussart, coadjutor del arzobispo de París, entregara a Pío XI la ficha de diecisiete cardenales, arzobispos y obispos, hasta las intervenciones del IDO-C, durante el Vaticano II; desde las instrucciones del B’nai-B’rith al cardenal Bea hasta las contradicciones del padre Caprile en “La Civiltá Cattolica”, circulan aguas cenagosas en creciente inundación. Sin marginar la literatura de Alec Mellor hasta la del jesuita Ferrer Benimelli.

    Procuraremos aclarar algunos puntos ahora que, según “Le Point”, está preparándose la legalización de la masonería en España. Decían algunos agoreros que no existía, y resulta que está viva y coleando. Y así digamos, expeditivamente que la incompatibilidad entre la masonería y la pertenencia a la Iglesia sigue vigente. Por encima de todas las veleidades y sondeos, nada ha cambiado en la Iglesia para tolerar la conllevancia con la masonería. Y no aludimos ya a los muchos documentos y disposiciones pontificias contra la masonería. Más recientemente, Juan XXIII, en el artículo 247 del Sínodo Romano, hacía presente que “en lo que se refiere a la secta masónica, recuerden los fieles que las penas establecidas por el Código de Derecho Canónico siguen estando en vigor”. Y el cardenal Seper, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en respuesta al obispo Luigi Orlandi, le escribe:

    En la carta número 1.599, fechada el 17 de abril de 1973, vuestra excelencia se ha dirigido a este Sagrado Dicasterio para preguntar las líneas de acción a seguir respecto a las personas que se adhieren a la francmasonería. Hasta el día de hoy, la legislación que está en vigor sobre esta materia no ha sufrido ninguna variación” (“La Documentation Catholique”, Paris, 18-XI-1973).

    Y los mismos masones están acordes en esto: “Estamos íntima, profunda e incurablemente persuadidos de que nuestra posición ideal, metafísica, ética, política, social, humana, está en contraste incurable con la Iglesia”, afirma L. Lupi, en su “Rispondo ai gesuiti”, en unos artículos publicados en 1959, p. 32, en un volumen editado oficialmente por la masonería italiana.

    Si tuviéramos que añadir un argumento más, destacaríamos que Pablo VI ha beatificado al mártir polaco padre Maximiliano Kolbe. Y toda la vida del padre Kolbe fue una lucha, cuerpo a cuerpo, contra la masonería. Fundó la Milicia de la Inmaculada, principalmente para combatir a los francmasones y otros agentes de Satanás. Luego, las simpatías y los brazos abiertos a la masonería son lo más contrario al cristianismo.

    La masonería es política

    Todos los aires pánfilos de filantropía desinteresada, en torno de la masonería, se derriten al comprobar su rabioso intervencionismo en la vida de las naciones, al servicio de la descristianización. En el libro “La politique des francs-maçons”, de Jacques Mitterrand (*), gran maestre del Gran Oriente francés, hay información abundante. Mitterrand certifica que la masonería está opuesta diametralmente a la Iglesia católica, a pesar de los celofanes con que quiere envolver su odio refinado. Afirma Mitterrand:

    Un humanista no acepta ninguna dictadura, cualquiera que sea el origen; con esta visión, el humanista rechaza el papado, tanto en razón de sus poderes exorbitantes como en razón de su infalibilidad proclamada” (p. 175)

    Por esto Mitterrand se enfrenta con la Iglesia católica y con el Vaticano II, por no aceptar que en la Iglesia esté el depósito de la verdad revelada. Dice Mitterrand:

    Queda en entredicho la lectura de este texto. ¡Maestra de verdad! Franca, sin duda, en términos tan categóricos, tan definitivos en su brutalidad. Jamás, en una expresión tan sorprendente, la Iglesia no había señalado su voluntad imperiosa de imponer su dogma ni había subrayado que este dogma era la única verdad. Es preciso, pues, honestamente, plantearse la pregunta de saber sobre qué puede desarrollarse un diálogo con un interlocutor que declara en exordio a este diálogo que él es el maestro de la verdad por la voluntad de Dios” (p. 179-180).

    Mitterrand descubre la alianza que hay entre la masonería y los progresistas. Y junto a sus alabanzas a Méndez Arceo, Camilo Torres, al padre Chaine, Marc Oraison, Teilhard de Chardin, al cardenal Suenens y tantos otros que hoy desgarran la unidad interna de la Iglesia, les dice:

    A esos católicos que se han unido a las acciones liberadoras del porvenir humano, a los que se han comprometido en la acción en tal sentido, los masones les tienden las manos, porque para el masón, el hombre -cualquiera que sea- que ama y respeta a los otros hombres, que está dispuesto a discutir el dogma, que rompe las cadenas de la servidumbre, es ya un masón sin mandil”.

    Y más explícitamente:

    Estos católicos avispados no han sido engañados por la propaganda conciliar: ellos han juzgado las insuficiencias o las omisiones del Concilio, pero se acogen al clima que contribuyó a crear la exigencia de una verdadera renovación de la Iglesia. El carácter contestatario y liberador de estos católicos no puede sino hacerse acreedor de la simpatía de los francmasones” (p. 189).

    Así la masonería se vale siempre de los partidos políticos y de la llamada democracia para lograr sus objetivos. El mismo Mitterrand descubre sus tácticas:

    Los francmasones del Gran Oriente de Francia, en los veinte últimos años que han transcurrido han intervenido en todos los problemas a brazo partido. La defensa y el perfeccionamiento de las libertades republicanas, el derecho a la objeción de conciencia, la denuncia de la energía nuclear con fines de destrucción masiva, la nacionalización de la enseñanza, los problemas de la juventud, el planing familiar y el derecho a la libre procreación, la situación de los trabajadores franceses y de los trabajadores inmigrantes; esta muestra reducida testifica los cuidados de las logias de incrustarse en la realidad presente dándole las soluciones de los francmasones” (p. 87)

    Todavía se hace más evidente el dominio internacional de la masonería y sus ambiciones de avasallamiento, con este testimonio del propio Mitterrand:

    Los francmasones… estudian la posibilidad de un gobierno mundial. Una vez más, la Iglesia encuentra, en su camino, la amenaza del pensamiento libre, animador de toda acción democrática, y la francmasonería liberal es una de sus protagonistas. Que se trate del problema escolar, que se trate de los derechos de la ciencia, de la libertad, de la cultura o de la libertad sexual, del socialismo o simplemente los derechos del hombre: el dogma es el límite del pasado, el pensamiento libre tiende hacia el futuro” (p. 170)

    Otros datos

    Lo que significa este lenguaje, para los no iniciados, se puede traducir más llanamente. La masonería es la impulsora del aborto, de la destrucción de la familia y de la moral cristiana. En el libro “La Contraception”, de M. y A. Blacque Belair, se encuentra este dato:

    La organización masónica francesa Gran Oriente de Francia reunió en París, del 6 al 10 de septiembre de 1965, 400 delegados franceses y extranjeros. Todos ellos afirmaron su aprobación plena y entera a los principios y designios del planing familiar y exhortaron a todos los francmasones a sostenerlos activamente. Se declararon en favor de la modificación de la ley de 1920 que prohíbe la venta de anticonceptivos, de una liberación de la ley sobre el aborto y de la organización de la educación sexual para adultos, con integración de esta educación en los programas de estudios escolares y universitarios” (p. 116-117. Ed. Librairie Maloine).

    También Mitterrand demuestra el odio feroz de la masonería contra la libertad escolar. Lo dice así:

    La salvaguardia de estos derechos exige que el niño reciba una enseñanza que respete su libertad en potencia. Solamente la enseñanza laica puede dar al niño a todas las posibilidades de su porvenir, permitiéndole, cuando sea hombre, determinar él mismo y por sí mismo sus opciones religiosas, morales y políticas, sin coacciones previas” (p. 101).

    Y para que no haya lugar a dudas, aclara:

    Cuando, siempre en nombre de la libertad, una nación, acepta que sean abiertas en su territorio escuelas confesionales, entrega a sus hijos a la enseñanza dogmática... Es todo un tinglado para proclamar el derecho de los padres… Para los francmasones, por encima del derecho de los padres, están los derechos del niño” (pp. 100- 101).

    Y para completar este panorama, no será en balde que se conozca el parentesco entre la masonería y el marxismo. Mitterrand escribe:

    En el país en donde el capitalismo pensaba haberlo corrompido, las fuerzas vivas han hecho revivir la francmasonería: en Santiago de Chile, el francmasón Allende renueva la tradición de los grandes libertadores, todos francmasones” (página 203).

    Si uno compara este programa masónico y el reformismo que actualmente está invadiendo y debilitando a España, no le costará mucho de encontrar la identidad. Y por el hilo se saca el ovillo.

    La masonería lo ha dicho

    Jacques Mitterrand, rotundamente, hace este reto:

    Entre la España franquista y la masonería hay una lucha a muerte(p. 201).

    Probablemente a estas horas (1977) estamparía que “había” tal lucha. Porque las realidades -y la legalización que se anuncia, sin ser desmentida-, sobrepuja todo optimismo masónico. En 14 de abril de 1960, en unas instrucciones del Gran Oriente español, en el apartado quinto, se detallaba:

    Es necesario provocar desconcierto entre los españoles y desacreditar a los hombres más representativos del país. Hay que desunir todo lo posible, favoreciendo los grupos políticos que se intenten crear frente a los actuales poderes españoles. La colaboración ha de ser más directa con los que se inspiren en los principios demoliberales de tendencias moderadas, pues éstos son los que pueden abrir paso a una situación política que nos permita la reinstalación en nuestro país. Esta cooperación no supone que nos separemos de los grupos demócratas que, desde posiciones de extrema izquierda, trabajan también por el triunfo de sus ideales. Los qq. hh. han de considerar que estos últimos están llamados a detentar el poder en una segunda fase posterior”.

    Ya se entiende, ¿verdad? Primero los centristas, los de la política de “la moderación”. Luego… ya vendrán los genocidas…

    En el apartado sexto del mismo documento, se lee:

    La tarea en estos momentos ha de ser disminuir la influencia de la Iglesia española, restringiendo su libertad de acción, minando su supremacía sobre las conciencias y poniendo obstáculos a su magisterio sobre la juventud. Removida la oposición que nos presenta la Iglesia, se abriría un prometedor futuro a las logias. Esta labor es la más adecuada en las actuales circunstancias”.

    Y en el apartado séptimo hay esta consigna:

    Tarea urgente es colaborar por la amnistía, apoyar las tendencias separatistas, desacreditar toda medida de gobierno sistemáticamente y fortalecer los vínculos con las organizaciones en el exilio, prestando especial atención a las orientaciones del Spanish Democrat Defense Committee”.

    Desgraciadamente, no hay que demostrar como todo esto se ha transformado en hechos y amenazas para España. Y es que la masonería tiene pendiente su venganza sobre nuestra Patria. Nada menos que Eliseo Bayo, en “Gaceta Ilustrada”, del 11 de julio de 1976, en un artículo titulado “Hablan los masones”, divulgaba lo que los propios masones, en este caso Fernando Valera, José Zaplana y Constantino Álvarez, afirman de la masonería en España. Mientras, José Zaplana mentía descaradamente al decir que la masonería “había actuado muy discretamente durante la República, Fernando Valera, grado 33, confiesa que “es cierto que los hombres de la masonería contribuimos de forma muy especial al triunfo de la II República. Poco antes de abril de 1931 nos reunimos la Gran Logia en asamblea y de allí salió el acuerdo que luego se plasmaría en gran parte en la Constitución de 1931”. (…)

    Y, como si nada, se nos dice:

    Alguien, un masón que coordina el movimiento masónico en España y que guarda en el mayor de los secretos el número actual de afiliados y de logias, afirma que un baño de masonería no le vendría mal al país, por cuanto significaría fortalecer la convivencia nacional, tolerar las ideas de los contrarios y proceder a reconstruir el país sobre la vía del entendimiento y del diálogo”.

    Lo que no dice es en qué consiste este “entendimiento y diálogo” Porque los masones que, durante la República, por un instinto patriótico, se separaron del Frente Popular, durante el periodo rojo fueron asesinados intencionadamente bajo consignas masónicas, como Salazar Alonso, Abad Conde, Melquiades Álvarez, el general López Ochoa, Rico Abello, todos ellos masones, pero que fueron purgados por la propia masonería para castigarles sus veleidades anticomunistas.

    Hacia la III República

    La masonería quiere destruir la Monarquía de don Juan Carlos. Si la Monarquía fuera fiel a sus características fundacionales sería imbatible. Pero si la monarquía degenera en un régimen liberal, con el socialismo aupado, con los separatismos desenvueltos, con el inmoralismo permitido, con la prensa desatada, con la universidad en manos del marxismo, es imposible que resista el embate. En la revista “Cronos”, de la masonería mejicana, después del derrumbamiento de la monarquía liberal, se dice:

    España es ya una logia masónica que comprende las cuatro quintas partes de la Península Ibérica. Es un templo a la libertad, la bondad y la virtud, erigido el memorable 14 de abril de 1931, bajo la presidencia del venerable maestro Alcalá Zamora”.

    En el “Boletín Oficial del Supremo Consejo del Grado 33 para España y sus Dependencias”, número 393, del tercer trimestre de 1931, se podía leer:

    La República es nuestro patrimonio. Acaba de inaugurarse en España una República fundada en los tres grandes e inalterables principios, pilares básicos y exclusivos de toda organización política humana: Libertad, Igualdad, Fraternidad… La nueva República nace libre de todo pecado y con la enorme fuerza de todas las virtudes civiles. Podemos decir que es la imagen perfecta, modelada por dulces manos, de nuestras doctrinas y principios. No es posible realizar una revolución política más perfectamente masónica que la revolución española. Si nuestra satisfacción es hoy tan legítima como intensa, no menor tiene que ser nuestra previsión. El inmenso patrimonio moral que España acaba de recibir es, ante todo, y por encima de todo, patrimonio de nuestra institución”.

    En el “Boletín Oficial”, número 8, del primer trimestre de 1931, de la Gran Logia Española, se testifica:

    Como españoles y francmasones que contemplan hecha ley la estructura liberal de un nuevo Estado engendrado por los inmortales principios que fulguran en el Oriente (palabra del ritual para designar el altar del venerable en Logia, y de una manera general y esotérica la suprema dirección judía de la Masonería ya que el Templo, Israel, está al Oriente), tenemos que sentirnos satisfechos. A los francmasones que integran el Gobierno provisional, al alto personal, compuesto, asimismo y en su mayoría, de hermanos, nuestro aliento les acompaña”.

    Lo que decía Franco

    Por esto Franco, lúcidamente, estaba convencido:

    Es inimaginable que los vencedores de una guerra cedan el poder a los vencidos diciendo: aquí no ha pasado nada y todo debe volver al punto de partida, o sea, a cuando se instauró la República. Eso sería un abuso y una traición a la Patria y a los muertos que lucharon en la Cruzada por salvar a España” (4-II-1963).

    Y el mismo Franco confiaba plenamente en la continuidad de esencial del Estado surgido de la Cruzada. Son palabras de Franco:

    Tengo la seguridad de que los tres Ejércitos defenderán siempre el Régimen que, desde luego, podrá evolucionar con arreglo a futuras situaciones políticas mundiales, pero que mantendrá inalterables sus postulados esenciales. Querer transformarlo en un sistema liberal sería dar entrada a una República, conservadora al principio, pero que daría paso al comunismo” (3-V-1969).

    Y, con visión perfecta, refiriéndose a don Juan de Borbón, Franco juzgaba con plenitud de verdad:

    No cabe duda de que este príncipe, don Juan, está completamente entusiasmado con el liberalismo. Eso sería una solución para que los vencidos de ayer sean los vencedores de mañana: eso es lo que desean todos los rojos del exilio. España se convertiría en una segunda Cuba” (2-III-1963).

    Y todavía, machaconamente, Franco vaticinaba:

    Pues la monarquía liberal que desea traer don Juan duraría poco y daría paso a la república que desembocaría en el comunismo. Este desenlace es el que no quiere ver el príncipe ni los que le siguen en su actual política” (6-IV- 1964).

    Y para que no quede lugar a dudas, reseñamos también este juicio apodíctico y magistral del Generalísimo Franco:

    En este asunto estoy de acuerdo con el pensamiento de Lequerica, que opina que don Juan desea pasar una esponja al Movimiento Nacional, al decir que ha de ser el rey de todos los españoles y que a todos se debe por igual; a todos los vencidos (frases de Lequerica), separatistas vascos; separatistas, de la CNT, republicanos de varios matices y terroristas también, ¿por qué no?, todos son españoles. A todos se les brinda desde arriba y como regalo de gigantesca novedad el restablecimiento de sus antiguas posiciones… Si se llega a eso algún día, los rojos, después de haber sido derrotados en los campos de batalla, harían una campaña de escándalo en la prensa como ellos saben hacerlo; luego, unas elecciones amañadas y tendríamos el Frente Popular en el poder. República y comunismo después y para siempre. El rey también quiso volver a la democracia (1931), aconsejado por Berenguer y los palatinos. Las consecuencias, ya se sabe cuáles fueron. De no ser por nuestra Guerra de Liberación, España sería comunista, un satélite dominado por Moscú, y los españoles esclavos de Rusia. Parece mentira que lo que hemos visto y sufrido no haya servido de escarmiento a toda persona medianamente culta y sensata” (15-I-1962).

    Conclusión

    El baño masónico ya riega a toda España. Las aguas suben. Si se permite que la masonería cumpla sus proyectos, la paz de España está terminada. Y con ella, la Monarquía, que solo durará lo que interese a la maduración de los futuros pasos de destrucción de España. ¿Algunos se ríen? También María Antonieta, dos años antes de que la decapitaran, en una carta escrita a la princesa de Lamballe, Gran Maestre de las logias femeninas del Gran Oriente, en 27 de noviembre de 1791, le escribía:

    Yo he leído con interés lo que se hace en las Logias francmasónicas que vos habéis presidido en el principio del año y con lo que me habéis regocijado tanto. Yo veo que no se ha hecho más que cantar canciones y se ha hecho también el bien. Vuestras Logias nos han conmovido al liberar prisioneros y casas a las jóvenes; ello no nos impedirá el dotar a las nuestras y colocar a los niños que tenemos en nuestras listas”.

    Los que hoy en España, ponderan “la reconciliación”, la “política de moderación”, el desdramatizar, el quitar motivos emocionales, el “legalizar lo que está a nivel de calle”, son tan ciegos para ellos, para la Monarquía y para España, como María Antonieta dos años antes de que cayera en redondo su cabeza, seducida por las mismas endechas del ritmo masónico todos los tiempos.


    Jaime TARRAGÓ

    (*) No confundir con su hermano François Mitterrand, dirigente socialista y presidente francés entre 1981 y 1995


    .
    Última edición por ALACRAN; 09/05/2022 a las 12:49
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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