Revista FUERZA NUEVA, nº 591, 6-May-1978
Del sainete a la tragedia: UCD-AP
(…) UCD posee a maravilla la cualidad que, según José Meliá, gran conocedor de sí mismo, de su partido y de nuestra clase política, hace la felicidad de los pueblos: “Los pueblos felices -escribe- son los que tienen políticos mediocres”. La sesión de 5 de abril en el Congreso fue en efecto la apoteosis suprema de la mediocridad, y en la cumbre de ella las dos figuras de Abril Martorell y sobre todo la de Jorge Pujol, el futuro presidente de la Generalitat, ¡pobre Cataluña! Es lógica la euforia de Suárez; ¡todo va bien en España! Finalmente UCD, desdramatiza, “porteliza” los valores patrios de la unidad española mientras vuelca su comprensión con la dramatización al máximo de su causa por parte de los partidos y corifeos de la anti-España.
Ahora bien, estos cuatro componentes: camaleonismo, arribismo, mediocridad y neoportelismo, neoazañismo, como lo llama Ismael Medina, del producto UCD; esos contravalores de su democracia de pasillo -un lugar que ahora se denomina “consenso”, como se llama realismo y pragmatismo al chaqueteo- no son patrimonio exclusivo de UCD, sino común y genérico también de los demás partidos, y es lógico que lo reivindiquen. La posición de Martínez Esteruelas censurando a Calvo Sotelo y exaltando a Gil Robles, el hombre que sin convicciones republicanas sirvió a la República, aliándose con Lerroux, el gobernante del estraperlo, para huir después al extranjero al comenzar la guerra; la Gran Derecha, que antes era ultraizquierda, de Areilza, las evoluciones de Osorio; y la política cambiante de AP en reverencia a Suárez, confirman sin lugar a dudas la identidad esencial de todas las fracciones políticas de nuestra democracia, que se llaman a la parte y piden a UCD el disfrute de la igualdad de oportunidades en el banquete promiscuo de la vieja política.
Pero este sainete de partidos representa la tragedia de España, porque la CEDA rediviva, el Frente Popular gobernando de hecho, el separatismo victorioso como nunca, el terrorismo en auge y la imagen y el papel internacional de España por los suelos bajo las etapas del Gobierno Suárez, ¿acaso no configuran una situación análoga a la de la República de 1936? Con plena razón, con razón profética, afirma Ismael Medina en “El Alcázar”: “Suárez es ya el caos”.
Salicio
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