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Tema: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

  1. #1
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    Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    (viene de aquí: http://hispanismo.org/literatura/281...-castilla.html)


    Época de Bermudo II de León (985-999)

    1. García I de Castilla (*), muerto a traición por los Velas


    GARCÍA I DE CASTILLA, MUERTO Á TRAICION POR LOS VELAS

    (Anónimo.)


    Reinado era Castilla, Reinado, que no Condado :

    Don García fué el primero Que por rey se ha coronado.

    A Bermudo de Leon Su mensaje habia enviado,

    Demandándole su hermana, Por con ella ser casado.

    Don Bermudo hubo por bien De hacer lo que le es rogado.

    Concertaron que se hiciesen, Las bodas que han concertado

    En Leon, esa ciudad Cabeza que es del reinado.

    Llegados son á Leon Don García y su cuñado,

    Con Don Sancho de Navarra, Que lo iba acompañando.

    Don García entra dentro, Los suyos deja en el campo.

    Los hijos del conde Vela, Que de Castilla hobo echado

    Su padre de Don García, Por maldad que habian obrado,

    Por vengar la su deshonra, La gran traicion han trazado

    De matar á Don Garcia, Aunque eran sus vasallos.

    Disimulan la enemiga, Al Rey besaban la mano;

    El Rey los recibe bien, Recibiólos como á hermanos;

    Tórnales toda la tierra, Que su padre habia tomado.

    Fuése a ver á Doña Sancha, Que lo habia mucho en grado;

    Cobráranse gran amor, Ambos de sí se han pagado.

    Doña Sancha dijo : – Infante, No fuisteis bien consejado

    En no traer vuestras armas, Y venir bien á recado;

    No sabeis quién mal os quiere, D'ello mucho á mí ha pesado.

    -Nunca hice mal ninguno Señora, Dios sea loado,

    Le respondió Don García, Y armas me fuera excusado.-

    Los malos ponen por obra La traicion que han acordado,

    Fuéronse para la plaza , En ella arman un tablado;

    Debajo llevan las armas; Gran revuelta habian trabado

    Con los vasallos del Rey, Sobre tirar al tablado;

    Cerraron todas las puertas, Que ninguna habian dejado ;

    Matan muchos caballeros De los buenos castellanos.

    El Infante que lo supo, A la gran grita ha llegado :

    -Quedos estad, los traidores, No matedes mis criados.-

    Los condes fueron á él Con los venablos alzados :

    Quisiéronlo allí matar, El Infante entró en sagrado

    En Santa María de Regla , Mas allí lo habian cercado.

    Prendiéronlo dentro d'ella, Llévanlo muy deshonrado

    Ante el conde Don Rodrigo, Pariente de los malvados.

    -No me matedes vosotros, El Infante habia hablado,

    Darvos he muy grandes bienes En Castilla mi reinado.-

    Gran duelo hobo dél Don Nuño, A los condes ha rogado

    Que no maten al Infante, Mas ellos no lo han en grado,

    Y la infanta Doña Sancha, Que supo lo que es contado,

    Fuese para allá corriendo; Grandes voces iba dando :

    -Al Infante no matedes Que vos será demandado,

    Pues que sois vasallos suyos Y obligados á amparallo.

    A mí matad, que no á él, Y en él no pongais la mano,

    Pues contra vosotros, condes, En nada no es él culpado.-

    El conde Fernan Flayno A la Infanta habia llegado;

    Dióle muy gran bofetada, En sangre la habia bañado.

    Gran pesar tomó el Infante; De traidor lo está llamando;

    Los condes como alevosos Grandes feridas le han dado;

    Muerto cayera en el suelo. El primer que le hobo dado

    Fué Ruy Vela , su padrino Cuando fuera baptizado.

    La Infanta desque lo vido, Sobre el Infante se ha echado.

    Tomóla Fernan Flayno, Como muy desmesurado;

    Dió con ella por el suelo Y por una escala abajo

    Los malos con crueldad, Al infante habian tomado,

    Dieron con él por el muro, Cayó do está su cuñado

    Don Sancho, rey de Navarra, El cual muy bien lo ha vengado.



    (SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc.)



    (*) Este García era hijo del conde de Castilla Sancho García.
    Última edición por ALACRAN; 09/05/2021 a las 18:06
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  2. #2
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    2. Muerte de los traidores Velas.



    MUERTE DE LOS TRAIDORES VELAS.

    (Anónimo.)


    Los hijos del conde Vela De traiciones han usado :

    Mataron con gran aleve Al primer rey castellano.

    Don Garcia habia por nombre, Postrer conde muy lozano :

    Matáronlo allí en Leon Donde estuvo desposado

    Con la infanta Doña Sancha. Don Ramiro, qu'es su hermano,

    De Leon habia salido Muy armado y á recado,

    Y puso cerco á Monzon, Que de Castilla es reinado.

    El alcaide que lo tiene, Fernan Gutierrez llamado,

    Dentro los ha recibido, A su pesar, mal su grado.

    Cuando supo la traicion, Mucho se les humillando,

    Convidólos á comer; Muy bien los habia engañado.

    Escribió luego secreto A ese buen rey Don Sancho

    Que viniese á socorrerlo Que lo tenian cercado

    Los hijos del conde Vela, Esos traidores malvados.

    Luego el buen rey de Navarra Con sus dos hijos hermanos,

    Y mucha gente consigo , En Monzon los han cercado.

    Prendieron á todos tres, Vivos los habian quemado.

    Hernan Flayno, ese traidor, Se les habia escapado :

    Mudárase los vestidos, Cabalgó sobre un caballo

    Sin llevar silla ni freno, Un capote cobijado,

    La capilla en la cabeza, En piernas iba el malvado.

    Entróse dentro en los monjes ; No se halla aunque es buscado
    .
    El rey bueno de Navarra , Su hijo, habia casado

    Con la infanta Doña Sancha, Con la cual fue desposado

    El otro infante García, Que á traicion habian matado,

    Y la infanta Doña Sancha A su suegro asi ha hablado :

    Buen Rey, si no me vengais Del traidor Fernan Flayno,

    Que fué en matar al Infante, Que mucho á mi ha lastimado,

    Don García vuestro hijo Jamas me verá a su lado.-

    El rey Don Sancho mandó Que el monte sea cercado :

    Prendido lo habia en él Al alevoso malvado.

    Trujéronlo do es la Infanta , A ella lo han entregado,

    Y fizo en él tal justicia Que lo mató por su mano.


    (SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc.)



    Última edición por ALACRAN; 09/05/2021 a las 13:11
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  3. #3
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    3. Ataúlfo, Arzobispo de León, calumniado y expuesto a un toro, se libra haciendo un milagro


    ATAULFO, ARZOBISPO DE LEON, CALUMNIADO Y EXPUESTO Á UN TORO POR
    ÓRDEN DE BERMUDO II, SE LIBRA DE ÉL HACIENDO UN MILAGRO


    (De Lorenzo de Sepúlveda.)

    En Leon reina Bermudo; Hijo fué del rey Don Sancho;

    A Ataulfo, su arzobispo, Con el Rey lo habian mezclado.

    Dijeron al Rey qu'es moro, Y que tiene concertado

    De entregarles á Galicia Do él tiene el obispado;

    Creyó el Rey que era verdad, Aquesto que le han contado.

    Jueves era de la cena, Quando el Rey le habia mandado

    Que se venga para Oviedo , Do el Rey lo está aguardando.

    El Arzobispo que supo El mensaje que le es dado,

    Adereza su persona , Y á Oviedo habia llegado.

    Fuérase á San Salvador, Que es templo á Dios dedicado,

    Por hacer la su oracion Y decir misa en sagrado.

    Esos alcaldes del Rey, Mucho lo han denostado,

    Diciendo que ántes debiera Ir al Rey, besar la mano,

    Que no entrar en la iglesia , Como habia entrado.

    Respondió el Arzobispo Que no habian bien hablado ,

    Que muy mas guiado era El, y todo buen cristiano,

    Ver al que era Rey de todos, Que no al rey que era mundano.

    Mandó el Rey traer un toro; Esquivo era y muy bravo;

    Metiéranlo en la plaza, Que estaba ante el palacio :

    Acosáronle muy recio; Ensañado, está bramando,

    Y que mate al Arzobispo Tenia determinado.

    Ya habia dicho misa Aquese Arzobispo honrado;

    Saliérase de la iglesia, Do el toro está allegado.

    El toro cuando lo vido, Arremetió denodado;

    Llegándose cerca dél Muy manso habia quedado.

    El le trabó de ambos cuernos; En las manos le han quedado.

    El toro arremetió a aquellos Que dél habian mal hablado;

    Muchos d'ellos dejó muertos, Huyéndo se es ido al campo.

    El Arzobispo bendito, A la iglesia se ha tornado;

    En ella puso los cuernos En memoria de lo pasado;

    Loando está á Dios del cielo Por el milagro contado.

    (SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc.)





    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  4. #4
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    4. Al mismo asunto


    AL MISMO ASUNTO.


    (De Juan de la Cueva.)

    Del obispo Don Astolfo, Obispo de Santiago,

    Estaba el rey Don Bermudez, Sin por qué, mal enojado,

    Movido de lisonjeros Que al Obispo han levantado

    Mil criminosos insultos, Estando de todos salvo;

    Por lo cual, el Rey se aíra Y manda determinado

    Que para Oviedo lo citen, Donde tenia aparejado

    En medio de una gran plaza, Un toro, el mas fiero y bravo,

    Que para el horrible hecho, habia sido hallado.

    Diéronle al Obispo aviso Luego que á Oviedo ha llegado,

    De lo qu'el Rey ordenaba , Que vaya á dar su descargo,

    Quizá mudará opinion De la sentencia que ha dado.

    Don Astolfo, oyendo aquesto, Respondió muy esforzado :

    -Iré á ver el Rey del cielo, Primero que al rey humano;

    Qu'es á quien debo servir, Y quien d'el me hará salvo,

    Y me guardará justicia , Aunque él me tiene citado.-

    Esto diciendo el Obispo En la iglesia entró, y alzando

    Las manos á un Crucifijo Dijo, ante él arrodillado :

    -Señor, que en aquesta cruz Por mi culpa esteis clavado,

    Las sacras carnes abiertas, Clavado de piés y manos,

    Pues vos sabeis mi inocencia, Y que en nada soy en cargo

    De lo que me culpa el Rey, Dios mio, haced un milagro

    De suerte que se conozca, Y el mundo todo vea claro,

    Cuán fuera estoy de tal culpa, Y el Rey cuán ciego en su engaño.-

    Luego se fué, y revistió ; Dijo misa el varon santo,

    Y en acabándola sale, Do está el toro, denodado,

    Y sin turbacion ni miedo, Sin pena ni sobresalto,

    Aunque los que lo miraban Sentian el duro caso,

    La muerte cercana y fiera A que iba condenado.

    El toro viendo al Obispo A él se vino paso á paso,

    No con el feroz denuedo Que solia, mas tan manso,

    Que ante el Obispo se inclina, De su braveza olvidado ,

    Y entrambos cuernos le puso Al santo Obispo en las manos,

    Que al punto que los tocó En ellas se le quedaron ,

    Volviéndose luego al monte Tan manso cual ántes bravo.

    El Obispo entró en la iglesia , Y al altar los ha llevado,

    Donde los puso en su nombre, Y en memoria del milagro,

    Y sin querer ver al Rey Se fué alegre á su obispado.

    (CUEVA, Coro febeo, etc.)


    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  5. #5
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    EPOCA DE ALFONSO V, DE LEÓN (999-1028)


    5. Alfonso V casa a su hermana Teresa con Abdalla, rey moro de Toledo, quien, castigado
    de un ángel por haberla gozado, la devuelve a su hermano


    ALFONSO V CASA Á SU HERMANA TEREA CON AUDALLA, REY MORO
    DE TOLEDO,
    QUIEN CASTIGADO DE UN ÁNGEL POR HABERLA
    GOZADO,
    LA DEVUELVE A SU HERMANO.

    (Anónimo.)

    En los reinos de Leon El Quinto Alfonso reinaba :

    Una hermana tiene el Rey; Doña Terea se llama.

    Audalla, rey de Toledo, Por mujer se la demanda,

    Y el Rey con muy mal consejo Lo que le pide otorgaba.

    Movióse el Rey á hacerlo Porque el moro le ayudaba

    Contra otros reyes moros De quien él se recelaba.

    Mucho á la Infanta le pesa En se ver tan denostada,

    De la casar con un moro, Siendo la Infanta cristiana.

    No aprovechar con el Rey Las lágrimas que lloraba,

    Ni los ruegos que le ruegan Para revocar la manda.

    El Rey la envió á Toledo Adonde Audalla estaba :

    Recibióla bien el moro; En la ver mucho se holgaba.

    Procuro de haber su amor; Quiere gozar de la Infanta :

    Ella con crecido enojo Aquesta razon hablaba :

    - Yo te digo que no llegues A mí, porque soy cristiana ,

    Y tú, moro, de otra ley De la mia muy lejana.

    No quiero tu compañía, Tu vista no me agradaba;

    Si pones manos en mí, Y de tí soy deshonrada,

    El ángel de Jesucristo, A quien él me ha dado en guarda,

    Herirá ese tu cuerpo, Con su muy tajante espada.-

    No se le dió nada al moro De lo que la Infanta hablaba :

    Cumplió en ella su querer, Dueña el moro la tornaba.

    Dende á muy poco rato El ángel de Dios lo llaga :

    Dióle grande enfermedad, Sobre el moro cae gran plaga.

    Cuidó el Rey ser d'ella muerto, Y que de tal mal no escapa :

    Llamó á sus ricos-hombres, Con la Infanta los enviaba

    A Leon, donde está Alfonso : Gran presente le llevaban

    De oro y piedras preciosas, Que en gran valor estimaban.

    Llegados son á Leon, La Infanta monja se entraba,

    Do vivió sirviendo a Dios Honesta vida, muy santa ,

    En aquese monasterio, El que de las Huelgas llaman.


    (SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc.)





    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  6. #6
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    6. Al mismo asunto



    AL MISMO ASUNTO.

    (De Juan de la Cueva)


    Forzado el rey Don Alonso Del daño que le hacia

    Desde Córdoba el rey moro, Que sus tierras le corria,

    Haciendo en ellas entradas, Robándolas cada dia;

    Vino á verse en tanto aprieto, Que la fuerza d'él le obliga

    A hacer un fiero hecho Contra razon y justicia ;

    Y era dalle al rey Abdalla, Que en Toledo residia,

    En casamiento á su hermana, A quien él en tanto estima,

    Porque le ayude y defienda Del estrecho en que se via,

    Con que entiende reprimir Del moro andaluz la ira.

    Resoluto en este acuerdo, Sin mas acuerdo le envía

    Sus mensajeros á Abdalla, Y de su intento le avisa.

    El moro aceptó el recaudo, Y las alianzas firma,

    Cual pidió el rey Don Alonso, Sin que cosa contradiga :

    Antes le envió á dar gracias Por merced tan escogida ;

    Y en señal de aquella gloria, Por él tan encarecida,

    Mandó que á todo su reino Se le avise y aperciba ,

    Que la celebren con zambras Y con leilas su alegría.

    En lo mismo ocupa el tiempo Don Alonso, y ejercita

    Alegres fiestas, y juegos De cañas, toros, sortija.

    Llegó el dia de las bodas, Alegre en toda Castilla,

    Y sola Doña Teresa, La novia, gime y suspira ,

    Y con encendido llanto, Ante un Cristo de rodillas,

    Dice : -¡Oh Salvador del mundo! Que las altas jerarquias

    Hiciste, y el trono eterno De tu trina esencia habitas,

    Y las celestiales formas, Que ilustran el mundo, pisas :

    Tú, que ensalzas la humildad, Y la soberbia derribas,

    Por la que el soberbio ángel Derribaste de su silla :

    Tú, que al pueblo de Israel Libraste de su fatiga,

    Y para poder librallo, Tu favor le diste y guia,

    Y era solo un rey no mas El que á tu pueblo seguia:

    Pues, Dios mio de Sion, Que obras estas maravillas,

    ¿Qué hará una mujer sola, De dos reyes combatida?

    Si para uno tu ayuda Fue visiblimente vista,

    Esa te pido, Dios mio, Y suplico no permitas

    Que sea mujer de un pagano Quien tiene puesta tu crisma.-

    En esto estaba ocupada La triste Infanta afligida,

    Cuando los febeos caballos Al Océano se inclinan :

    Ciérrase con noche el mundo, Con el mar se envuelve el dia,

    Tiende sus alas el sueño, Con que al reposo convida:

    Ya con priesa alzan las mesas, Cesan los saraos que habia.

    Levántase el rey Abdalla, Y a dormir se va, y envía

    Luego por la desposada, Que ante él puesta, él se le humilla ,

    Y como quedaron solos, El moro mil niñerías

    Le dice , y con mil regalos La regala y acaricia.

    Pídele las bellas manos Para besar, y ella esquiva

    Las huye, y vuelve ceñosa , Y al moro, que se arde, mira.

    El vuelve , y dícele amores, Ella lo aparta y desvía,

    Pidiéndole que la deje, Y tal intento no siga ,

    Porque morirá primero Que tal yerro hacer permita.

    Viendo el moro su esquiveza, Le dice : - Señora mia,

    ¿Porqué con ese rigor Me tratais, pues sois mi vida,

    Mi bien , regalo y contento, Y en dulce amor recebida

    Por mi señora y mujer, Por mi gloria y compañía ?

    Si os causa ese descontento, Juzgar qu'es mi suerte indina

    De tal premio, ved, señora, Que soy rey de tanta estima,

    Cual es el Rey vuestro hermano, Pues en toda Berberia

    Es estimado mi nombre, Como temido en Castilla. –

    Esto le decia el moro, Y ella llorando le oia,

    Apartando d'él los ojos, Que aun su vista le ofendia.

    Viendo Abdalla, que ya el ruego Ningun efecto hacia,

    Quiere que haga la fuerza Lo que no la cortesia.

    Y así dejando el respeto, Asió d’ella, y dijo: -¡Mira

    Infanta doña Teresa, Que es mucha tu demasia!

    No huigas de mi querer, Pues eres ya mujer mia.-

    Esto dijo airado el moro, Y con fuerza d'ella tira ;

    Ella se defiende d'él, Y al cielo su alma envia,

    Rogándole que la ayude, Porque ya se debilita.

    Y forcejando con él, Dijo, en el cielo la vista :

    - Señor, no me desampares, Y en este aprieto me anima,

    Y permite antes mi muerte, Que en tal cosa le desirva.

    Las plegarias de la Infanta Del justo Dios siendo oidas,

    Estando en su mayor fuerza En su orgullo y su porfia,

    El moro cae sin sentido, Sin habla, y casi sin vida :

    Echaba en blanco los ojos, Lanzaba negra saliva,

    Daba voces mal formadas, Que oillas causaba grima.

    A los gemidos y estruendo Que basqueando hacia ,

    Acudió su guardia, y viendo A su rey en tal fatiga,

    Dan voces, acude el rey Don Alonso, y con la grita

    Que daban, volvió en su acuerdo El moro, y dice : -Ya es vista

    La voluntad que tu Dios, Cristiana , quiere que siga,

    De cuya mano me viene Este castigo, y me priva

    Casarme yo con cristiana Siendo moro; y pues me obliga

    Su poder a que lo haga, Yo dejo tu compañía,

    Que no quiero contender Con quien así me derriba.

    En diciendo estas razones Abdalla sigue su via

    Para Toledo, y la Infanta Luego desde a pocos dias

    Se fué á Oviedo, a un monesterio, Do monja acabó su vida.


    (CUEVA, Coro Febeo, etc.)


    Última edición por ALACRAN; Hace 4 semanas a las 11:52
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  7. #7
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    Re: Romances de los siglos X y XI (reyes de León: Bermudo II, Alfonso V y Fernando I)

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    EPOCA DE FERNANDO I, REY DE LEÓN Y CASTILLA (1029-1065)

    7. Traslación del cuerpo de San Isidoro desde Sevilla a León.


    TRASLACION DEL CUERPO DE SAN ISIDRO DESDE SEVILLA Á LEON.

    (De Lorenzo de Sepúlveda.)


    Almucamuz de Sevilla Vasallo es del rey Fernando;

    El Rey tiene gran deseo, Como es tan buen cristiano,

    De haber algun santo cuerpo Para Leon el nombrado,

    Donde ha hecho sepultura Para sí y sus procreados.

    A Almucamuz envía mensaje : Que le dé le ha demandado

    A santa Justa y Rufina , Que en ella han martirizado,

    Almucamuz lo prometió, Y ofreciólas muy de grado :

    Dos obispos enviara Que las traigan á recado :

    Don Alvaro de Leon, Que en él tiene el obispado;

    Y el buen obispo de Astorga, Don Ordoño era llamado.

    El Rey los ha proveido ; Gran haber les habie dado.

    Llegados son á Sevilla , A Almucamuz habien hablado;

    Pidiéronle las dos santas Como las habie mandado.

    Almucamuz les respondió, ¿Dónde están? que lo ha ignorado.

    Los obispos como buenos En oracion se han echado;

    Tres dias están en ella; Todos los han ayunado,

    Suplicando á Dios del cielo En esto muestre milagro,

    Para que sepan dó están Los cuerpos benditos, santos.

    Al cabo de los tres dias Sant Esidro se ha mostrado :

    Dijoles : Siervos de Dios, Nuestro Dios no lo ha en grado,

    Que de aquí lleveis las santas, Que este pueblo sevillano

    Cristianos lo ganarán, Y Dios tiene ya ordenado

    Que en ella queden sus cuerpos Para su ayuda y su amparo :

    Serán de ella las patronas, Y su guarda habrán á cargo;

    Mas por vuestra santidad, Y honra del rey Fernando,

    De quien recibe servicio, Mi cuerpo os ha otorgado,

    Que lo lleveis á Leon, A quien aquí os ha enviado.

    Los obispos que lo oyeron Sin habla habian quedado.

    Esidro los santiguo, Ellos en sí habian tornado :

    Preguntáronle quién era, Sant Esidro ha replicado :

    -Yo soy Esidro, arzobispo De Sevilla, que os le hablado :

    Allá en Sevilla la vieja Mi cuerpo habréis hallado.

    Para allá van con el Rey, Que lo iban acompañando.

    Cavaron do Sant Esidro Les habia revelado :

    Allí hallaron su cuerpo, Salió olor muy sublimado

    Que consolara á los moros, Y tambien á los cristianos.

    Tomarlo quiso Almucamuz, Mas la vista le ha faltado ;

    Tambien el entendimiento; De nada se habie acordado.

    Pártense para Leon, Gran gente lo acompañando :

    Por el camino do vienen Hizo muy grandes milagros.

    Lleváronlo á la iglesia, Que el Rey habie edificado:

    San Esidro le llamaban Cuando lo han consagrado :

    Dióle grandes heredades Con que siempre fué honrado.


    (SEPÚLVEDA, Romances nuevamente sacados, etc.)


    continúa aquí: http://hispanismo.org/literatura/282...-castilla.html



    .
    Última edición por ALACRAN; Hace 4 semanas a las 12:05
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

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