(…) ¡Mirad cuan grande carga dio Jesús á Pablo , en que llevase por el mundo su nombre! La misma codició San Ignacio para su sagrada orden con el nombre de Jesús, que han llevado á todos los reinos de los dos mundos, en todas partes sitiados de persecuciones desde su principio, con las cuales han edificado en el provecho universal su mérito. Si miramos sus mártires, son infinitos á los que el peso del nombre de Jesús ha derribado las cabezas, hundido los hombros, quebrantado el cuerpo y roto los brazos, siendo la sangre vertida de los muertos, manantial de vivos para morir por él.
Peregrinan, navegan, predican, enseñan, escriben; padecen en el mar, en la tierra, en los desiertos y poblados; peligran en los propios y en los extraños, y no menos In mari, et in falsis fratribus ( en el mar y en los falsos hermanos. Parece que san Ignacio pronunció á sus hijos las mismas palabras, cuando los edificaba, que Cristo á san Pablo cuando le derribó para edificarle : Yo les enseñaré cuánto conviene que padezcan por el nombre de Jesús» lo que les enseñó padeciendo tan eslabonadas persecuciones en todas partes y de todos. Parte es de la vida de san Pablo la imitación de toda su vida. (…)
(Quevedo, Vida de San Pablo Apóstol)
|
Marcadores