VICENTE BLASCO IBÁÑEZ: "LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS" Y BIOGRAFÍA DE CONCEPCIÓN IGLESIAS.
- En estos días he estado leyendo a este afamado escritor valenciano de orígenes aragoneses. La verdad es que tenía ganas de esta lectura, pues desde hace tiempo propios y extraños me la han recomendado.
Recordaba alguna adaptación cinematográfica y una serie que ese hizo de su vida, amén de una biografía que ahora me he vuelto a leer.
Bien, pues en base a Los cuatro jinetes del Apocalipsis y de la biografía de Concepción Iglesias hablaremos de este autor:
1)- Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez. Biblioteca "El Mundo".
- Una novela en dos volúmenes que tenía en casa desde hace mucho tiempo. Creo que sus novelas regionales son de mejor calidad. Acá estamos ante una novela propagandística, en connivencia con algún político francés frente a la Primera Guerra Mundial.
Sin duda Blasco Ibáñez demuestra sus dotes descriptivas y narrativas. Mezcla (Como a un servidor le gustaría para sí) con soberbio talento lo autobiográfico y lo imaginativo. Enlaza diálogos e historias desde Sudamérica a Europa con mucha habilidad.
Lo que ocurre es que me termina aburriendo muy pronto esto de los "aliadófilos". No soy "aliadófilo" por razones similares a las que no soy "germanófilo". En España en aquella época en muchos casinos se vivían auténticos sainetes politiqueros, y que hombres como Unamuno o Blasco Ibáñez participaran de eso no dice mucho en su favor.
Presentar a los alemanes como una especie de demonios predeterminados tampoco lo veo, sin por ello decir que eran santitos. No entiendo tanto odio a los "imperios centrales" cuando Francia, siendo la primera imperialista, es presentada como un remanso de libertad.
Como digo, en esta novela se ve el talento del autor, pero también demasiado sus fanáticas supersticiones acerca del republicanismo, el anticlericalismo y el afrancesamiento. Algo relativamente parecido a Arturo Pérez Reverte. Por lo que prefiero en un futuro ir a por Cañas y barro o La barraca, por las que aún guardo curiosidad.
A todo esto, la película protagonizada por Glenn Ford está totalmente cambiada hacia la Segunda Guerra Mundial. Hace poco la pusieron en no sé qué canal y ya decía yo que no me cuadraba....
2)- Blasco Ibáñez. Un novelista para el mundo. De Concepción Iglesias. Ed. Silex.
Pues retornando a la biblioteca paterna, he vuelto a leer esta biografía a la que de pequeño le hinqué el diente pero apenas guardaba memoria de ello.
Es una biografía que conecta la exhaustividad con la síntesis, lo cual es muy de agradecer. Desde lo más recónditos orígenes de Blasco Ibáñez hasta su infancia, adolescencia, su época de agitador político, sus comienzos literarios, sus idas y venidas, sus amores y desencuentros, sus encarcelamientos, su época de colonizador en la Argentina, su pobreza y riqueza, el Blasco conferenciante, el Blasco reclamado en los Estados Unidos, el Blasco que se atreve como guionista cinematográfico....Es el Blasco de los periódicos al chalet de la Malvarrosa, es el Blasco de los Alpes a la vuelta al mundo, el Blasco de la polémica en México. Aquel que dijo que quisiera que la mayor obra literaria fuera su propia vida, y a viva fe que lo consiguió.
Es el amigo de Benito Pérez Galdós y Joaquín Sorolla, es el Blasco en la Gran Guerra, el Blasco del descanso en Menton; el Blasco que decía defender a los humildes (Por ello decía criticar a la Iglesia) mientras que se acomodó como grácil señorito.
Es el Blasco que conoció el reconocimiento en vida pero también muchos sinsabores de parte de más de un colega literario. Es el Blasco que renuncia a la Academia por su fanatismo político. Es el Blasco retratado por Zamacois y Palacios Valdés. El Blasco de la vuelta al mundo.
Una personalidad que parece rompedora pero que al final, como decimos, siempre es lo mismo. Un talento literario desde lo regional valencianista a lo hispano-universal. El Blasco que rehusó una condecoración de un sultán turco, el que también rehusó con cierta pena la ciudadanía francesa por no perder la española. Una vida prolífica y tremebunda.
Me ha ayudado mucho a hacerme una idea general acerca de este protagonista de una parte importantísima de nuestra historia, historia que vivió a partir de su propia existencia y que marcó, como tantos españoles, acaso la senda de un desastre que parece no querer acabar.
Las cartas con Pérez Galdós y las experiencias narradas por el autor ayudan muchísimo a forjar esta buena biografía, reitero, bien redactada y encauzada; aun con errores típicos al hacer alguna referencia al carlismo.
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