Abdica el Jefe del Estado
La noticia del día es esta: D. Juan Carlos abdica en su hijo D. Felipe. No han tardado las tertulias y todos los conciliábulos en alborotarse, y tampoco la ultraizquierda en movilizarse para reclamar sus aspiraciones republicanas.
Pues yo, como carlista, proclamo ¡¡¡ Viva Don Sixto Enrique !!!
Aun a sabiendas del resultado, considero que es el momento de que Don Sixto Enrique de Borbón Parma reclame lo que en Derecho, es decir, lo que por legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio le corresponden.
Como decía ya sabemos el resultado de la legítima reclamación, pero al menos que a través de ella muchos españoles sepan que el Carlismo, con su Abanderado al frente, sigue existiendo en España.
¡Viva el Rey Legítimo!
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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