Re: Monedas carlistas
Como yo de numismática no sé casi nada, (ya he dado mi apoyo en el otro hilo, ¡je,je!), sí puedo hacer una apostilla. Para los publicistas (especialistas en Derecho público, no publicidad, que los hay que no se enteran
) y para los teóricos de Estado moderno como los administrativistas (derecho administrativo), éste ha de reunir una serie de rasgos, además de los tradicionales territorio con fronteras definidas y no fragmentado, gobierno y población estable, también hay otros factores: sistema jurisdiccional regulado (constitución y codificaciones), tribunales, ejército (este concepto es más discutible) y acuñación de moneda propia, se debe añadir emisión de sellos.
Es importante este aspecto de la moneda, particularmente para comprobar el hecho de que existió El Estado Carlista, algo que muy poca gente sabe, y quienes sabiéndolo se permiten menospreciarlo. Pues vayan estos comentarios por su reivindicación.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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