Re: UPyD, ¿voto estratégico?
Te refieres al desastre que es la Ley D'Hont, con unos efectos archiconocidos desde antes que entrase en vigor, y que prefieres una ley de proporcionalidad directa. Bien, esto lo queremos mucha gente, es más en realidad la primera no se ajusta a la Constitución, dado que establece unas discriminaciones positivas en favor de ciertos grupos y sus votantes.
Bueno, pues esto es una cuestión y otra que el Carlismo, hoy muy dividido en capillas, vaya a aliarse con grupos que NO comparten los principios irrenunciables de la Tradición. Lo que los grupos carlistas deben hacer ya en mi opinión, es convocar un congreso nacional para la fusión de todos. A su vez, el problema no es sólo la ley electoral vigente hoy en España, también es necesario disponer de una autoridad única nacional, de organización y de medios. Y hay que empezar la obra por los cimientos, es decir, por los pueblos y los barrios, por los centros escolares y por las empresas, por las parroquias y por los clubes deportivos..., en resumen, "hay que construir la sociedad de otro modo, o nos dará lo mismo qué ley electoral tengamos, esta de ahora o cualquier otra.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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