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Tema: Trump y la orfandad de la derecha.

  1. #141
    Avatar de Valmadian
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Cita Iniciado por Pious Ver mensaje
    Algo que he observado y que parece que nadie se ha percatado de ello es que Joe Biden (errores, incongruencias y contradicciones aparte) es católico y será con probabilidad el segundo presidente católico de los Estados Unidos desde Kennedy.

    Estimado Pious, no se puede negar la mayor y sostener que otros no nos hemos enterado, o que hemos descontextualizado. Esto es lo AFIRMADO, no lo más o menos sugerido implíctamente, o que debido a una incorrecta lectura entre líneas, se ha querido entender. Así, dentro del paréntesis quedan "los pecadillos" del sujeto, como algo aparte: ABORTISTA, PRO-HOMOSEXUALIDAD, PARTIDADRIO DEL GAYMONIO, SUSTENTANDO POR TODA LA ULTRAIZQUIERDA AMERICANA...ETC., para destacar que ES CATÓLICO y que será el segundo presidente católico de Estados Unidos después de Kennedy.

    ¡Ya! ¿y qué más es este tipejo? Y es que una cuestión es estar bautizado en el seno de la Iglesia y otra ser católico de verdad, o sea, coherente pese a todos los pecados confesables en el sacramento de la confesión. Esto recuerda a esa expresión un tanto absurda que se escucha con frecuencia: "sí, yo soy católico, pero NO PRACTICO" ¡Ahí va, toma del frasco! y es que POR DEFINICIÓN: No se puede decir que se es católico y no practicar lo que se dice que es. Es una contradicción en términos.

    Y lo que sería muy de agradecer es que no se nos tome del mismo modo que el supremo ser que se cree el Sr. Juan Manuel de Prada, toma al resto del planeta y la humanidad, y al que eres tan aficionado.

    Otra cuestión es que, en efecto, más adelante se sacarán todos los trapos sucios habidos y por haber en una sociedad tan fragmentaria como lo es la americana, pero para adivinar eso no hacen falta ni una bola de cristal, ni una baraja del Tarot. Asociarán a Biden con la Iglesia Católica, sí, y ¿todo ello gracias a quien? Lo dije ya antes, las churras con las merinas no se pueden mezclar, y aunque Biden hubiera sido de rezar el rosario diariamente, "dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios"

    Desde luego, no sé qué parte es la que no se entiende.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  2. #142
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Estimado Pious, no se puede negar la mayor y sostener que otros no nos hemos enterado, o que hemos descontextualizado. Esto es lo AFIRMADO, no lo más o menos sugerido implíctamente, o que debido a una incorrecta lectura entre líneas, se ha querido entender. Así, dentro del paréntesis quedan "los pecadillos" del sujeto, como algo aparte: ABORTISTA, PRO-HOMOSEXUALIDAD, PARTIDADRIO DEL GAYMONIO, SUSTENTANDO POR TODA LA ULTRAIZQUIERDA AMERICANA...ETC., para destacar que ES CATÓLICO y que será el segundo presidente católico de Estados Unidos después de Kennedy.

    ¡Ya! ¿y qué más es este tipejo? Y es que una cuestión es estar bautizado en el seno de la Iglesia y otra ser católico de verdad, o sea, coherente pese a todos los pecados confesables en el sacramento de la confesión. Esto recuerda a esa expresión un tanto absurda que se escucha con frecuencia: "sí, yo soy católico, pero NO PRACTICO" ¡Ahí va, toma del frasco! y es que POR DEFINICIÓN: No se puede decir que se es católico y no practicar lo que se dice que es. Es una contradicción en términos.

    Y lo que sería muy de agradecer es que no se nos tome del mismo modo que el supremo ser que se cree el Sr. Juan Manuel de Prada, toma al resto del planeta y la humanidad, y al que eres tan aficionado.

    Otra cuestión es que, en efecto, más adelante se sacarán todos los trapos sucios habidos y por haber en una sociedad tan fragmentaria como lo es la americana, pero para adivinar eso no hacen falta ni una bola de cristal, ni una baraja del Tarot. Asociarán a Biden con la Iglesia Católica, sí, y ¿todo ello gracias a quien? Lo dije ya antes, las churras con las merinas no se pueden mezclar, y aunque Biden hubiera sido de rezar el rosario diariamente, "dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios"

    Desde luego, no sé qué parte es la que no se entiende.
    Cuando dije en esa sentencia (gracias por enseñármela) que Biden era católico, me refería a que Biden se denominaba como tal, no que fuese católico, como creo que he puntualizado más adelante. Pido disculpas si mis declaraciones han llevado a confusión alguna, evidentemente que las políticas de Biden distan de ser las de un católico, más bien son anticatólicas, prueba de esto es que los católicos americanos han votado mayoritariamente por Donald Trump.

    Yo quise decir que si Biden es investido presidente, sobre el papel Joe Biden sería el segundo presidente ''católico'' desde Kennedy, no que Biden fuese un católico regio y si así ha sido entendido, pido disculpas por dicha confusión.

  3. #143
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Cita Iniciado por Pious Ver mensaje
    Cuando dije en esa sentencia (gracias por enseñármela) que Biden era católico, me refería a que Biden se denominaba como tal, no que fuese católico, como creo que he puntualizado más adelante. Pido disculpas si mis declaraciones han llevado a confusión alguna, evidentemente que las políticas de Biden distan de ser las de un católico, más bien son anticatólicas, prueba de esto es que los católicos americanos han votado mayoritariamente por Donald Trump.

    Yo quise decir que si Biden es investido presidente, sobre el papel Joe Biden sería el segundo presidente ''católico'' desde Kennedy, no que Biden fuese un católico regio y si así ha sido entendido, pido disculpas por dicha confusión.

    No tengo nada que corregirte, pero de verdad parecía otra cosa, lo siento. Y lo que acabas de mencionar sobre el voto católico a Trump lo suscribo totalmente, y no es algo deseable, pero es que eso. o..., a quedarse en casa.
    Pious dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  4. #144
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Gracias por la aclaración Pious.
    Concuerdo plenamente con aquello que no hay que mezclar la política con la religión, si bien tampoco cabe separarlas.
    Lejos estoy de todo clericalismo.
    Obviamente que también comparto aquello que "las puertas del infierno no prevalecerán", lo que no implica que señale lo que es público y notorio, que la política y la teología de la actual Cabeza de la Iglesia -en su aspecto terrenal claro está- es mucho más dañosa que los supuestos ataques que pueden venir de cierto lado del republicanismo norteamericano.
    En todo caso si ello ocurriera los católicos tendríamos que ser lo primeros en reconocer que Biden por sus gravísimas actitudes publicas repudiables, hace tiempo que ha dejado de ser católico, es más en otros tiempos estaría excomulgado, con lo cual el asunto quedaría solucionado como se debe.
    La historia, maestra de la vida, como enseñaba Cicerón, nos alerta que no hay nada peor que el Caballo de Troya dentro de la propia Ciudadela.
    "Llegará un tiempo en que no toleraran la sana doctrina"...
    Retribuyo los saludos amigo Pious

  5. #145
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.





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  6. #146
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.





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  7. #147
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.





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  8. #148
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Cruda realidad / Las cinco lecciones que deben aprender ya los trumpistas

    Los millones de seguidores de Trump han recibido la lección de su vida que, esperemos, acabará calando y les servirá de mucho provecho. Quienes apoyaron a Trump han probado su fuerza, han visto que ni están locos ni son esa insignificante, irrelevante minoría que desprecian los medios.


    Por
    Candela Sande
    07/01/2021





    El presidente de los Estados Unidos Donald Trump. /EFE


    Ya, ya sé que esta mañana hemos despertado en un mundo mejor, después de que las siniestras maniobras de Trump quedaran neutralizadas por esa Providencia que vela por los progresistas y su lado correcto de la historia y la pesadilla al fin ha terminado. Solo que, naturalmente, no. Homero ha sido retirado de algunas universidades americanas por machista y xenófobo, así que me pondré a la altura de las lecturas favoritas de la progresía -Harry Potter, muy especialmente- para informarles: los millones de americanos que apoyaron con entusiasmo a Trump no han desaparecido por un súbito encantamiento aprendido el Hogwarts, ni se han convertido de manera igualmente mágica a la visión ‘woke’ de las cosas.

    Nope. Por el contrario, han recibido la lección de su vida que, esperemos, acabará calando en ellos y les servirá de mucho provecho. Vamos a ver qué aprendió ayer esa masa de población, no exclusivamente americana, que protesta casi por instinto con la tiranía globalista y progre que se está imponiendo sin apenas resistencia.


    1.- El Gobierno tiene poder, pero no es el Poder

    Imaginemos que, por un caprichoso designio del Destino, Vox obtuviera mayoría absoluta y formara gobierno. ¿Alguien cree de verdad que podría aplicar las políticas que anuncia y por las que la gente les habría votado?

    No digo que fuera inútil, ni que no lo intentara o que no supusiera algún tipo de freno al imparable avance del pensamiento único. Pero creo que todos sabemos que se enfrentaría a un muro formado por demasiados poderes, muchos de ellos inasibles. Está Europa, están los organismos supranacionales, están las finanzas y las multinacionales, está el ‘mundo de la cultura’, está el estamento educativo, están las miriadas de chiringuitos, están los grandes medios.

    Lo vimos en estos cuatro años con Trump, vimos cómo tuvo que ceder y ceder y ceder, aguar sus promesas de continuo, sufrir la traición de sus colaboradores, la resistencia de los jueces, la hostilidad cerrada y unánime de los medios. Se inventaron una conjura con Rusia que devino investigación federal y que le ató de pies y manos durante años.

    No, ganar el gobierno no es necesariamente ganar el poder.

    Los progresistas que se han manifestado, a menudo con violencia y daño, estos cuatro años han dejado claro que no creen en las instituciones democráticas. La desventaja de los trumpistas es que ellos sí


    2.- No van a salir de esta votando

    Es el gran argumento, ¿verdad? Si no te gusta lo que hay, vota. Esta premisa tiene mil objeciones, no siendo la menor de las cuales que hay que esperar a una vez cada cuatro años. Y que no deja de ser una lotería, porque los elegidos pueden decir Diego donde dijeron digo sin mayores consecuencias. Y que se elige entre políticos de carrera previamente seleccionados por los partidos, dependientes de los grandes donantes, que se aseguran por lo general de que no se presenta nadie que pueda dañar sus intereses. Por eso no es casual que para romper esta dinámica tuviera que surgir alguien con fama ya reconocida y una fortuna propia.

    Pero luego está, claro, el peliagudo asunto señalado por Stalin: que no importa quién vote, sino quién cuente los votos. No hablaré de ‘pruebas’, si lo prefieren, pero los indicios de fraude electoral en las pasadas presidenciales son lo bastante alarmantes como para justificar una investigación, y nada resulta más sospechoso que quienes aseguran que ha sido unas elecciones limpias no quieran reivindicarse demostrándolo con una investigación a fondo.

    La prueba, al fin, es que casi una mitad de americanos cree que les robaron la elección.

    Los tribunales, incluyendo el Supremo, no han sentenciado que las elecciones fueron justas; simplemente, se negaron a mirar siquiera. Hasta en 60 ocasiones


    3.- Las instituciones no van a protegerte, ni tampoco la Constitución

    Los progresistas que se han manifestado, a menudo con violencia y daño, estos cuatro años han dejado claro que no creen en las instituciones democráticas. La desventaja de los trumpistas es que ellos sí.

    ¿Por qué es una desventaja? Porque es una idolatría, pura y simple. Los americanos comunes no creen meramente en su sistema, en su Constitución: los reverencian. Cuanto más dejan los hombres de creer en lo sobrenatural, más sobrenaturalizan aquello en lo que creen. El presunto fraude se basa en eso: que es difícil creer que pueda violarse tan sagrado proceso.

    Pero las instituciones no pueden ir más allá de los hombres que las dirigen. Los tribunales, incluyendo el Supremo, no han sentenciado que las elecciones fueron justas; simplemente, se negaron a mirar siquiera. Hasta en 60 ocasiones. ¿Y qué vas a hacer ahora?


    4.- No pongas tu confianza en los príncipes, porque no salvan

    Una lección con milenios de historia (Salmo 146), pero que siempre conviene recordar. Y grabarlo a fuego.

    Apoyar a Trump tenía todo el sentido del mundo. Creer que él era el movimiento es sencillamente un disparate. ¿Qué ha conseguido, al fin? Poner a los suyos a los pies de los caballos, hablar mucho y muy fuerte y hacer poco. ¿Qué va a ser de todos los que han confiado en él cuando decía que no iba a ceder, cuando insinuaba que tenía ases en la manga para aburrir?

    Trump nunca fue Trump, creo que lo he dicho. Trump catalizó una opinión muy extendida, algo vaga, y se subió a la ola. Pero esto no va de Trump, ni va a acabar con Trump. Al menos ahora, gracias a Trump, todos esos millones de americanos se han conocido a sí mismos, han probado su fuerza, han visto que ni están locos ni son esa insignificante, irrelevante minoría que desprecian los medios.


    5.- La acción callejera no sirve para nada

    Esto debería grabárselo a fuego la derecha o, en general, todas las tendencias que no coincidan con las dominantes. ¿No se han fijado que las protestas, violentas o no, multitudinarias o menos, que obtienen lo que desean o, al menos, una narrativa amable en la opinión publicada van siempre en la misma dirección, avanzan siempre los mismos objetivos?

    Nada de esto sirve para el otro lado. Si estás en el otro lado, tus protestas son fascismo puro, intentos de golpe de Estado, intolerable atentado contra la paz pública, y justifica cualquier represión.




    _______________________________________

    Fuente:

    Cruda realidad / Las cinco lecciones que deben aprender ya los trumpistas (actuall.com)

  9. #149
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    Un día para que la derecha que apoya a Trump se dé cuenta de lo desamparada que está

    DEJA AL PRESIDENTE SIN OPCIONES

    Carlos Esteban


    07 enero 2021





    Guau. Cuando escribí que el panorama político americano de los últimos meses se había convertido en una trepidante película del mejor Hollywood, nunca pensé que iba a acabar con la escena de un tipo disfrazado de búfalo y pintado con la bandera de las barras y estrellas en la tribuna del Congreso, o con un menda que carga sonriente con un atril con el sello del Senado de vuelta a casa, suponemos, para ponerlo en el recibidor.

    Lo de ayer fue un absoluto desastre, pero quizá no por lo que suponen muchos medios y analistas, incluso de bandos enfrentados. Voy a intentar explicarme.

    La acción callejera no sirve para nada. Nunca. Ni manifestaciones ni marchas ni protestas. El problema es que el conservador asediado ve, no sé, un ‘rodea el Congreso’ de podemitas, o una marcha feminista a escala nacional, o los meses de ciudades americanas ardiendo, con pillaje y violencia e incluso muertos, y contempla cómo las autoridades y los medios justifican, ‘comprenden’, admiten y ceden a las demandas, y piensa: “¡Eso es lo que tenemos que hacer nosotros, movilizarnos! ¡Hay que salir a la calle, es la única manera de que nos escuchen!”.

    Y, mira, no, no has entendido nada de lo que has visto. Las marchas ‘progresistas’ son una mera escenificación, una coreografía, una danza en celebración de la victoria. No están pensadas para amedrentar al Poder, sino a ti, al ciudadano; para que aceptes luego la cesión por parte de las autoridades de nuevos privilegios a los grupos que protestan. “Ya ven ustedes -vienen a decir los gobernantes-, el Pueblo ha hablado. No nos queda otra que darles lo que quieren”.

    Pero esa es una herramienta para la progresía. No para ti, olvídalo, en serio. Lo tuyo se presentará como asustante, fascista, violento. Justificará cualquier reacción represiva. Tus propios representantes políticos lo condenarán unánimes y todos los medios de peso, todos, lo presentarán como un intolerable intento de golpe de Estado. Porque tú no tienes el megáfono, y ellos sí, y porque Los Miserables es solo un libro/un musical y la Toma de la Bastilla fue una escenificación que no hubiera cambiado régimen alguno si el régimen no estuviera ya podrido y en manos de traidores. Es un símbolo, y va bien como tal, que todavía es la Fiesta Nacional en Francia.

    Dejemos la palabra a la diputada podemita estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, que opinaba así sobre las algaradas de Black Lives Matter en mayo: “La razón de ser de las protestas es hacer que la gente se sienta incómoda. Los activistas se sirven de esa incomodidad con el status quo & defienden cambios políticos concretos. El apoyo popular es a menudo escaso al principio & va creciendo. Mensaje para quienes se quejan de que las exigencias de la protesta incomodan a otros: esa es su razón de ser”. ¿Ven? Bueno, pues esto se lo aplican a ellos mismos, pero no vale para ti, al contrario.

    Como no escribo para eremitas de la Tebaida ni para los nativos de Sentinel del Norte, doy por hecho de que a estas alturas ya todos habéis visto la movida de ayer, cuando se iba a votar la aceptación de los votos de los electores de los estados y decidir así quién será el próximo presidente de Estados Unidos. Si no es así, Marcial Cuquerella es su hombre, no se lo pierdan.

    Sé que es horriblemente frustrante, que la prensa y, en consecuencia, todo el mundo ha olvidado ya los incendios de ciudades de Black Lives Matter (“mostly peaceful”) en los meses pasados o, por citar algo más parecido a lo de ayer, cuando los manifestantes ocuparon el Edificio Hart del Senado para protestar contra la nominación para el supremo del juez Kavanaugh. Pero patalear sirve exactamente para nada.

    Esta frustración ha llevado a muchos trumpistas a apuntar lo extraño de este caso, que un país que invierte billones -con ‘b’- de dólares en seguridad tenga una sedes del poder tan fácilmente asaltables por unos matados a los que cualquier policía del mundo disolvería en un pispás; a colgar en redes vídeos en los que se ve cómo los policías son los que retiran las barreras para que pasen los asaltantes; a insinuar una operación de falsa bandera, con antifas colándose entre las filas de pacíficos ‘trumpers’ para liarla parda; a denunciar la muerte de una mujer desarmada a manos de un policía; a preguntarse por qué no se aceptó la intervención de la Guardia Nacional; a escandalizarse de que las redes sociales censuraran un vídeo del propio Trump llamando a la calma y deslegitimando toda violencia. Pero, ¿saben qué? Da. Exactamente. Igual.

    Miren, Trump lleva meses vociferando que los demócratas han robado las elecciones y más o menos la mitad de los americanos lo creen. Y luego convoca al núcleo duro de sus partidarios en Washington en el día clave. En serio, ¿qué creía que iba a pasar? ¿Puede haber habido antifas infiltrados que movieran el cotarro? Sí, claro, pero, ¿de verdad les parece imposible que una muchedumbre de ‘rednecks’ cabreadísimos hicieran por sí mismos lo que se hizo? No sé, no me imagino a Trump tan terminalmente ingenuo.

    Varios de los legisladores republicanos que habían sacado pecho ante sus votantes comprometiéndose a rechazar los votos electorales han recogido velas después de esto. Kelly Loeffler, por ejemplo, que explica: “Los sucesos que se han producido esta mañana me han obligado a reconsiderar mi postura, y no puedo ya en buena conciencia objetar a la certificación de estos electores”. Kelly, corazón, ¿sabes lo que estás diciendo? Una de dos: a) “No, nunca he creído en el mito del megafraude, solo pensaba que muchos de mis votantes lo creen y quería asegurarme la reelección” o b) “Claro que ha habido fraude, que ha ganado en realidad Trump pero, sinceramente, me importa un rábano y ahora mismo me haría quedar mal apoyarle”. Elige.

    Todo esto no quiere decir en absoluto que lo de ayer no vaya a tener consecuencias, e importantes. En primer lugar, deja a Trump no solo sin opciones, sino susceptible de ser detenido en cuanto ponga un pie fuera de la Casa Blanca. También ‘justifica’ una purga de trumpistas a escala nacional. Y un descrédito absoluto de las instituciones: no creo que se olvide en mucho tiempo la imagen de Toro Sentado en la tribuna.

    Pero al menos servirá para una cosa: para que la derecha que ha apoyado a Trump, que ha puesto sus esperanzas en Trump, se dé cuenta de lo desamparada que está, que deje de soñar con el sistema y advierta que el campo de juego está diseñado para que pierdan siempre. La Posguerra Mundial ha terminado, señores.




    _______________________________________

    Fuente:

    Un día para que la derecha que apoya a Trump se dé cuenta de lo desamparada que está - La Gaceta de la Iberosfera

  10. #150
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    SE CONSOLIDARÁ Y PREVISIBLEMENTE CRECERÁ

    El rey ha muerto, viva el rey: el trumpismo después de Trump

    Carlos Esteban

    19 enero 2021






    Lo primero que hará el presidente Biden a partir del día 20, en los primeros días de su mandato -que auguramos fugaz-, será enterrar el legado de Donald Trump. Se dará inmediatamente la vuelta a todas sus medidas, para volver en seguida a retomar el plácido y seguro camino de la revolución corporativa globalista que el neoyorquino había venido a turbar.

    Nuestro querido El País, ese ‘diario de referencia/reverencia’ del progresismo cuyo cadáver sostienen en muerte cerebral los bancos y el gobierno, lo expresa de un modo muy gráfico en su titular de primera del lunes: ‘Biden enterrará la era Trump con una avalancha de decretos’.

    Esa es la idea, enterrar, ‘damnatio memoriae’, arrasar todo lo conseguido en estos cuatro años, sembrar de sal el terreno y, en lo posible, extirpar el nombre de Donald Trump de la memoria de América. No se dan cuenta de que el gran legado de Trump, su gran obra, su mayor contribución ha sido precisamente provocar todo esto, todo lo que ha ocurrido en la campaña electoral, todo lo que ha ocurrido y está ocurriendo desde las elecciones presidenciales.

    Porque, seamos sinceros, fuera de una sobresaliente gestión económica, Trump no ha hecho prácticamente nada que vaya a sobrevivirle más allá de unos meses. No levantó el muro, no expulsó a los ilegales, no desmontó antifa o Black Lives Matter, no trajo a casa todas las tropas, no se salió de la OTAN, no metió mano a los monopolios tecnológicos que se están ocupando de su entierro. No, no, no, no.

    Se salió del leonino Acuerdo de París sobre el clima y de la OMS, algo que revertirá Biden el primer día. Todo volverá al ‘status quo ante’, como en el epílogo de esas pelis de terror en un apacible pueblecito americano, que tras catástrofes paranormales para alimentar mil pesadillas, vuelve a ser un apacible pueblecito americano, con el pequeño Jimmy subiéndose al amarillo autobús escolar en la última escena.

    Salvo que no, esta vez no. Gracias a lo que parte del komentariat ha denominado el ‘Trump Derangement Syndrome’ -la enfermedad mental que hace espumear y perder la cabeza a los enemigos de Trump a la sola mención de su nombre-, los progresistas han descubierto sus cartas de golpe y la rana se ha dado cuenta de que la estaban cociendo.

    Lo que es habitual en España -que cada vez que llega la izquierda al poder arrase lo poco que haya aprobado la derecha y nos administre dos tazas más de arroz-, no lo ha sido en la democracia continua más vieja de la tierra. Al otro lado del charco se jugaba con la ficción de la continuidad; el avance hacia el ‘wokismo’ -la exacerbación de lo políticamente correcto- era gradual, sin sobresaltos, más en los medios, la academia y la cultura que en las instituciones, que iban dos pasitos por detrás.

    Pero la reacción a Trump ha disipado por completo esa sensación de normalidad institucional. No hay manera humana de hacer creer a nadie que lo que estamos viviendo sea un traspaso de poderes normal, o que Estados Unidos siga siendo lo que siempre ha sido. Algo se ha roto, una ilusión, un espejismo, y no hay modo de volver a meter el genio en la botella.

    Si me apuran, la situación es casi ideal, dadas las circunstancias. Todos se han quitado la careta, se ha hecho evidente el colegueo entre los poderes fácticos en sus intentos de dudosa limpieza por deshacerse de Trump, los trumpistas se han dado cuenta de golpe de que, pese a la incesante propaganda, no son cuatro gatos, al contrario y, sobre todo, los ‘wokes’ han caído en el más estúpido y fatal de los errores: creer que sin Trump no hay trumpismo.

    La fuerte personalidad de Trump, su estilo inimitable y el fanatismo personalista aparente en sus seguidores más leales han hecho pensar a muchos políticos y opinadores que Trump creó el trumpismo y que, muerto el perro, se acabó la rabia.

    Pero Trump, necesario como iniciador y aglutinador del movimiento, es a estas alturas y desde hace ya algún tiempo más un obstáculo que un factor de verdadero cambio. Sus gestos de fanfarrón fueron útiles para llevar a la izquierda nacional e internacional al paroxismo y que se delataran, pero ya han superado su fecha de caducidad. Políticamente vivo -Trump 2024- es un estorbo; como mártir caído en la lucha desigual, como leyenda, es mucho más valioso.
    Porque, respóndanme con el corazón en la mano: ¿tiene alguna mínima posibilidad el Partido Republicano de volver a su política bushiana de “invade el mundo/invita al mundo”? ¿Puede seguir el GOP cerrando los ojos a la inmigración ilegal masiva? ¿Puede seguir siendo una plataforma política ganadora sostener que el interés de las grandes empresas coincide con el interés de Estados Unidos? No, imposible. Ni siquiera una vuelta a Reagan y su “amanecer en América” es remotamente probable. Estamos en otra fase del juego, totalmente inexplorada.

    El trumpismo -quizá no sea la palabra adecuada, pero eso es ya irrelevante- seguirá, se consolidará y, frente a las agresivas políticas de los demócratas, previsiblemente crecerá. Solo que ya no será en torno a un líder que, adorado por muchos, muchos otros encontraban abrasivo e irritante, poco ‘presidencial’.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://gaceta.es/actualidad/el-rey-...20210119-0705/
    ALACRAN dio el Víctor.

  11. #151
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    9 de enero de 2021

    EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA I





    Siguiendo al autor Jesús G. Maestro, él ha hablado del inminente fracaso de la Democracia en esta época posmoderna. Hoy, lo hemos visto. Junto a ese fracaso, vemos el hundimiento de Estados Unidos de América y su fin como primer potencia mundial, pero con ello, veremos el arrastre hacia abajo de toda nuestra Civilización Occidental.

    Hoy, 6 de enero de 2021, es un día tan histórico como ese 09 de noviembre de 1989 en que con la caída del Muro de Berlín, el régimen soviético y el Imperio Ruso se derrumbaban. Anoche, la dualidad de las protestas afuera del Capitolio de la ciudad de Washington D.C., y la sesión y la ratificación de los resultados electorales en la sesión conjunta de ambas cámaras parlamentarias, con lo que Joe Biden ya queda formalmente aupado como Presidente Electo de EUA, quedó patente el divorcio existente entre el pueblo y su clase política... para colofón, la toma del edificio legislativo por un grupo de exaltados pintorescamente vestidos, sin que, en principio, las fuerzas de la Policía del Capitolio, --corporación que no depende ni del gobierno del Distrito de Columbia ni del Ejecutivo Federal, sino de la Mesa Directiva del Congreso, encabezada por Nancy Pelosi-- se opusieran a la entrada de los manifestantes al recinto, siendo la extravagante pandilla la que entró hasta el salón de plenos y ocupase las curules, mientras que el resto de la masa de protestantes fue repelido con violencia, con un saldo de cuatro personas muertas, destacando el caso de la veterana de la Fuerza Aérea, Ashli Babbitt, sin que los medios mostraran la misma indignación que mostraron ante la muerte, después confirmada por sobredosis, del delincuente George Floyd.

    El extraño hecho tiene muchos elementos para suponer que fue una operación de "falsa bandera" realizada por personas con vínculos a Antifa o Black Lives Matter, aunque también, sobre todo el sujeto vestido de chamán indígena, cuyas fotos circularon por todo el mundo, aunque al principio fue ligado a dichos grupos, también circularon fotos que lo vinculan a movimientos de supremacismo blanco, aunque es muy probable que sea un agitador profesional (según eso es un actor de poca monta) que vende sus servicios a grupos políticos de uno u otro bando sin escrúpulo alguno. Detrás de esta vanguardia, entraron simpatizantes sinceros de Trump que ahí sí, fueron rechazados con fuego de la policía del recinto, produciéndose las muertes. Sin embargo, recientemente ha habido la confirmación de que sí se contó con la participación de infiltrados de esos movimientos de la Extrema Izquierda en la toma del Capitolio.

    También, resulta increíble la hipocresía de los medios de comunicación que minimizaron siempre las manifestaciones violentas de las feministas radicales y de los movimientos identitarios antes mencionados en los pasados meses, con su vandalismo, destrucción de patrimonio privado y público y saqueos, que para ellos eran "protestas pacíficas", y ni qué decir la censura de las redes sociales hacia el mismo mandatario; y todo para terminar con el proceso de demonización de Trump que inició desde que anunciara, en 2015, sus intenciones de buscar la primera magistratura de la República del Norte.

    Desalojado el recinto, los legisladores volvieron a sus curules y escaños, y terminaron por certificar la elección, sin que la oposición de algunos representantes y senadores Republicanos alcanzara para revocar los resultados; atacándose igualmente al Vicepresidente Mike Pence, de quien esperaban, en su calidad de Presidente del Senado, de alguna manera revocara los resultados, que favorecían al dúo conformado por Joe Biden y Kamala Harris.

    Los acontecimientos que se presentan son la manifestación de una situación muy compleja, razón por la cual la abordaré en una serie de posts, para empezar, en el presente, trataré de explicar porqué las impugnaciones de Trump no procedieron.


    La Improcedencia de las Impugnaciones:

    En un post anterior, señalé que el fraude electoral --porque yo no tengo duda de que, efectivamente se realizó, es claro que Biden no cuenta con un apoyo popular tan grande como del que goza el magnate neoyorkino en diversos sectores del electorado, y esto ha quedado patente; puesto no se han visto manifestaciones de apoyo ni júbilo a favor del -- fue planificado tomando en cuenta de que los propios defectos del sistema electoral y del sistema federal norteamericano lo blindarían, haciéndolo inimpugnable, y aquí explicaré por qué, más allá de la visión tan simplista de que tanto el Vicepresidente Pence, como los Jueces que fueron nominados por Trump y los otros de origen conservador, le traicionaron; esto no es tan así, pues aquí debemos tomar en consideración primero, la naturaleza misma de la Constitución estadounidense de 1787.

    Para un mexicano, o de cualquier país hispanoamericano o incluso europeo, la Constitución es una Ley fundamental en la que se contienen las normas supremas que regulan la convivencia entre los elementos que conforman al Estado: su población, a la que se le da derechos, el gobierno, al que se le fijan límites, y el papel del territorio sobre el que se asienta la población y el gobierno hace valer el orden jurídico que emite el Estado, en ejercicio de su Soberanía y es vigente sobre dicho espacio material. Pero para los gringos, el papel de la Constitución va más allá y tiene que ver con el origen del país, que tiene sendas diferencias con el origen del México actual, pese a que en ambos países se encuentre vigente un sistema federal.

    Primero que nada, recordemos, Estados Unidos surge de la unión de 13 entidades políticas diferentes, independientes unas de otras, pero todas ellas sujetas al mismo tiempo, a la corona británica, cada una, había sido colonizada aparte de la otra y en momentos históricos diferentes, y con condiciones distintas fijadas en las cartas de colonización otorgadas por el rey en turno que se sentara en el trono de San Eduardo el Confesor. No era lo mismo Virginia, colonizada en tiempos de Isabel I Tudor, a fines del siglo XVI, que Carolina, colonizada bajo Carlos I Estuardo, a mediados de la centuria siguiente, o Georgia, bajo Jorge I de Hannover a inicios del siglo XVIII. Por ello, cuando se da la lucha por la Independencia, las colonias conforman una confederación, y al terminar la contienda y alcanzada la liberación respecto de Londres, viene la búsqueda de conformar un todo unificado, y así, surge la Constitución de Filadelfia, como un pacto en el que las 13 entidades originarias establecen, primero que nada, la forma en que se va a gestionar su asociación conformando un ente colectivo, haciendo valer ese lema, tan importante que aparece en el escudo nacional: de pluribus unum, esto es: de muchos, uno.

    Así, veamos lo que dice el proemio de esta Carta Magna, traducido al idioma español:

    NOSOTROS, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, estatuimos y sancionamos esta CONSTITUCION para los Estados Unidos de América.

    Es decir, el objeto principal de esta ley constitucional, es conformar esa unidad por la asociación de los 13 Estados originales, Estados independientes y soberanos que aceptan crear una persona jurídica colectiva a la que se someten, pasando a ser entidades federativas que entregan una parte sustancial de su Soberanía al Estado Nacional, no tanto regular la relación entre el Estado y los individuos, lo que motivó que posteriormente se agregara el llamado Bill of Rights, con las diez primeras enmiendas a ella, esto es, se hizo un añadido para contemplar tal aspecto, por lo que estamos en principio, ante un verdadero pacto federal.

    De este modo, el polémico sistema electoral indirecto, vigente desde entonces, tiene por objeto precisamente que sean los estados constituyentes del ente federal, los que determinen al Presidente, en quien ellos han delegado su Soberanía para ser representados por éste al exterior. Así, se establece en el artículo 2, sección primera, punto 2, qu cada estado establecerá las reglas para la elección, no directamente del primer mandatario, sino de los electores que participarán de su designación:

    Cada Estado nombrará, del modo que su legislatura disponga, un número de electores igual al total de los senadores y representantes a que el Estado tenga derecho en el Congreso, pero ningún senador, ni representante, ni persona que ocupe un empleo honorífico o remunerado de los Estado Unidos podrá ser designado como elector.

    Es decir, cada Estado establece sus leyes electorales para la designación de sus electores o representantes en el Colegio Electoral, mismo que emite el voto que designa al mandatario. Por ello, los estados clave en la elección del 03 de noviembre pasado, gobernados o con legislaturas con mayoría Demócrata, hicieron reformas que permitieron un voto por correo sin medidas de seguridad, o el empleo de urnas electrónicas que fueron contratadas a la empresa Dominion de antecedentes oscuros. Y aquí entra un increíble error de parte de la defensa de Trump al planear la impugnación del proceso y del que ya había hablado: la elección presidencial la concibieron como si fuese una elección federal, y no es así, la elección presidencial se hace el 06 de diciembre, cuando los electores se reúnen en el Colegio, y pronuncian sus votos por cada estado; lo que hubo un mes antes, fue un cúmulo de cincuenta elecciones locales para designar a tales representantes.

    Por ello, el hecho de pretender que Texas impugnara las reformas electorales en Michigan o Georgia era a todas luces improcedente, porque implicaba romper el pacto federal al permitir que un estado se inmiscuyera en los asuntos de otro, sentando un precedente gravísimo que permitiría que luego, por ejemplo, California pudiese combatir ante los tribunales el establecimiento de leyes pro-vida en algún estado conservador o que se diese un caos de estados impugnándose leyes locales los unos a los otros. La Suprema Corte, correctamente, negó entrada a esta demanda; cuando posteriormente, se pretendió impugnar en cada estado, la situación era ya extemporánea.

    Ahora, esperar que Pence revocara por sí mismo la elección resultaba esperar que violentara la constitución, pues tampoco parece que, pese a que así se afirmara por Trump y sus partidarios, éste tuviese, en su calidad de presidente de la Cámara Alta, las atribuciones de declarar nulos los comicios, véase la enmienda XII, misma que desarrolla más el esquema de la calificación de la elección, y lo que debe hacerse en caso de que ninguno de los candidatos logren la mayoría:

    Los electores se reunirán en sus respectivos Estados y votarán mediante cédulas para Presidente y Vicepresidente, uno de los cuales, cuando menos, no deberá ser habitante del mismo Estado que ellos; en sus cédulas indicarán la persona a favor de la cual votan para Presidente y en cédulas diferentes la persona que eligen para Vicepresidente, y formarán listas separadas de todas las personas que reciban votos para Presidente y de todas las personas a cuyo favor se vote para Vicepresidente y del número de votos que corresponda a cada una, y firmarán y certificarán las referidas listas y las remitirán selladas a la sede de gobierno de los Estados Unidos, dirigidas al presidente del Senado; el Presidente del Senado abrirá todos los certificados en presencia del Senado y de la Cámara de Representantes, después de lo cual se contarán los votos; la persona que tenga el mayor número de votos para Presidente será Presidente, siempre que dicho número represente la mayoría de todos los electores nombrados, y si ninguna persona tiene mayoría, entonces la Cámara de Representantes, votando por cédulas, escogerá inmediatamente el Presidente de entre las tres personas que figuren en la lista de quienes han recibido sufragio para Presidente y cuenten con más votos. Téngase presente que al elegir al Presidente la votación se hará por Estados y que la representación de cada Estado gozará de un voto; que para este objeto habrá quórum cuando estén presentes el miembro o los miembros que representen a los dos tercios de los Estados y que será necesaria mayoría de todos los Estados para que se tenga por hecha la elección. Y si la Cámara de Representantes no eligiere Presidente, en los casos en que pase a ella el derecho de escogerlo, antes del día cuatro de marzo inmediato siguiente, entonces el Vicepresidente actuará como Presidente, de la misma manera que en el caso de muerte o de otro impedimento constitucional del Presidente.

    La persona que obtenga el mayor número de votos para Vicepresidente será Vicepresidente, siempre que dicho número represente la mayoría de todos los electores nombrados, y si ninguna persona reúne la mayoría, entonces el Senado escogerá al Vicepresidente entre las dos con mayor cantidad de votos que figuran en la lista; para este objeto habrá quórum con las dos terceras partes del número total de senadores y será necesaria la mayoría del número total para que la elección se tenga por hecha.

    Pero ninguna persona inelegible para el cargo de Presidente con arreglo a la Constitución será elegible para el de Vicepresidente de los Estados Unidos.

    Es decir, Pence se situó únicamente en el papel constitucional: sólo podía abrir los sobres conteniendo los votos emitidos por el Colegio Electoral; debemos recordar que, en su calidad de Vicepresidente, puede encabezar las sesiones del Senado y dirigirlas, PERO NO INTEGRA EL PODER LEGISLATIVO, SINO QUE ES PARTE DEL EJECUTIVO; de hecho, no participa en el debate ni vota, salvo en caso de empate, es decir, sólo en un caso excepcional, por lo más, sólo le compete conducir las sesiones y pronunciar, una vez tomadas, las determinaciones de la Cámara.

    Claro, en el sistema jurídico del Common Law, hay un enorme margen para la interpretación del texto constitucional, pero creo que lo que hicieron tanto los tribunales, como el Vicepresidente, fue elegir proteger el pacto federal, antes que cuestionar la legitimidad del proceso electoral y de la elección de Biden.

    Hay que ver la diferencia con el caso mexicano, que nosotros contamos con una legislación electoral claramente definida y con un sistema de medios de impugnación electoral, un órgano autónomo que organiza las elecciones y lleva la cuenta de votos, y un sistema de tribunales estatales y federal en el que se llevan a cabo las impugnaciones electorales; aparte, nuestro sistema para elegir al Presidente de la República es por vía de sufragio popular directo, y esto porque nuestra constitución actual, la de 1917, no contiene en sí misma el pacto federal, ése se encuentra obviado, pues ya se firmó en febrero de 1824 en el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, por lo que nuestra Ley Fundamental queda reducida a ser, eso sí, un marco supremo de legalidad, por lo que nosotros entenderíamos la posibilidad de reformar o incluso cambiar la constitución, sin que esto afecte al pacto federal, mismo que ya digámoslo así, se encuentra a salvo, como un acto fundacional que ocurrió en el pasado y ya permanece inalterado, después de todo, los "Conservadores" que planteaban el modelo de Estado Unitario fueron derrotados definitivamente en 1867 y el Federalismo quedó implantado, aunque su existencia en México siembre ha sido más teórica que real o efectiva, y lo mismo ocurre en otros países; pero no en EUA, donde el cambiar la constitución implicaría hacer un nuevo pacto federal.

    En todo caso, lo que podría criticarse tanto a Pence como a los tribunales federales, incluyendo a la Suprema Corte de Justicia de EUA, es que, decidiendo salvar la Constitución de un probable golpe dado por las masas favorables a Trump, hayan puesto en charola de plata la ocasión para que los Demócratas hagan su propio golpe, suprimiendo libertades, como ya empieza a mostrarse con la censura a Trump en todas las redes sociales y a varios canales o personas con ideas que cuestionen lo sucedido en el proceso electoral. Con el control del Senado, obtenido igualmente de manera poco claro en los comicios para seleccionar a los senadores por el estado de Georgia, los Demócratas contarán con la mayoría en ambas cámaras, con lo que quizá puedan reformar la Constitución para otorgar el rango de estados tanto al Distrito de Columbia como a Puerto Rico, con fin de aumentar el Colegio Electoral a su favor, así como aumentar el número de Jueces de la Suprema Corte, a fin de contrarrestar la actual mayoría que ejercen los conservadores en la integración actual del alto tribunal... para algunos, como Dinesh D'Souza, estas ya son políticas dirigidas para establecer un régimen de partido único o hegemónico.

    Así, es claro que quien diseñó el plan para forzar el triunfo electoral de Biden tomó en cuenta los defectos y las características del sistema electoral y en general, de la Constitución de EUA. Ante esto, no cabe duda de sentirse uno un tanto inquieto cuando recuerda, por un lado, la entrevista hecha en los años 80 al ex-espía y desertor soviético de la KGB, Yuri Bezmenov, quien habla de todo el proceso de provocar una decadencia en el enemigo a través de la infiltración en la educación y el ámbito cultural del enemigo, y recuerda además la tesis de Sun Tzu, que plantea que la clave para obtener la victoria es conocer las fortalezas y debilidades del enemigo y también las propias, buscando que esas debilidades se volteen en contra del enemigo, y este se encuentre ya derrotado antes de proceder al uso de la fuerza en contra de él.

    Todos estos acontecimientos, a mi parecer, constituyen la evidencia completa del fracaso definitivo de la Democracia como forma de gobierno en nuestro mundo actual. En particular, las fallas del sistema político y electoral de EUA, ya en otro post, hablaré de cómo sin embargo, esto ha dejado al descubierto cómo el sistema en realidad, ha servido para la imposición de una oligarquía compuesta actualmente por los ámbitos de las altas finanzas, las tecnológicas y los medios de comunicación y entretenimiento. ¿Qué pasará como consecuencia de ello, después de que gran parte del pueblo de EUA, esos 75 millones que votaron por el magnate norteamericano, se han dado cuenta que el sistema ha sido en buena medida, un engaño y ha sido volteado en su contra por unas élites egoístas que han identificado al empresario inmobiliario y a la masa de deplorables, como sus enemigos?

    Creo que lo veremos en los próximos días...



    _______________________________________

    Fuente:

    EL MUNDO SEGUN YORCH: EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA I
    Última edición por Mexispano; 08/02/2021 a las 17:30

  12. #152
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    Re: Trump y la orfandad de la derecha.

    19 de enero de 2021

    EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA II





    Errores y Fracasos de Trump:

    Ya había yo escrito un post anteriormente sobre los errores de Trump, en la que hablaba de los errores cometidos por el todavía Presidente de EUA que, yo creía, podía tener consecuencias en los resultados electorales... y creo que, al final los tuvieron, tanto en que le enajenaron votos de parte del electorado, como igualmente, le llevó a menospreciar ciertos riesgos, internos y externos, que terminaron por volverse en su contra y fortalecer a sus adversarios, pero aquí detallamos algunos que creo, finalmente le estallaron en la cara y condujo a este final representado en los disturbios del Capitolio del pasado 06 de enero. En otras palabras, pretendo señalar aquí las razones por las que creo que el neoyorkino no fue nunca el Titan Patriota del que hablan muchos youtubers y blogeros que exageraron sus esperanzas y expectativas sobre su actuar.


    1.- El costo de la inexperiencia:

    Donald Trump me recordó mucho, no a López Obrador, con el que muchos de los analistas mexicanos, opositores a éste, lo comparan, sino al caso de Vicente Fox, quien hace veinte años llegó al poder, aupado por el Partido Acción Nacional (PAN) conformando el primer gobierno no salido del PRI en 70 años; en ambos casos, se trata de personajes emanados del ámbito empresarial, ambos amantes de la declaración escandalosa y el gesto mediático, ambos, tachados en buena medida de locos o impulsivos, y ambos, bastante noveles en el ámbito político, y eso que Fox, previo a buscar la Presidencia de la República, fue Gobernador del estado de Guanajuato y diputado federal, ambos fueron igualmente relacionados con la llamada "extrema Derecha" --en el caso de Fox, se le relacionó con grupos como el Yunque (grupo de características masónicas de discurso supuestamente cristiano), o la asociación Desarrollo Humano Integral, D.H.I.A.C.-- los dos, igualmente, no pertenecían a la militancia veterana y tradicional de sus partidos; y por último, los dos personajes no dejaron de lucir durante su Presidencia como novatos en el ejercicio de la política.

    Es curioso que Trump se hiciera un nombre como un paradigma de la negociación y al llegar al poder, no fuese capaz de lograr negociación alguna con sus opositores, es cierto que los Demócratas, y los oligarcas mostraron desde el principio una cerrazón completa a tratar y transigir con él; sin embargo, es claro que, pese a sus constantes alardes de tener pruebas e información comprometedora para ellos, o con los que incluso les podía llevar ante la Justicia, estos nunca se sintieron presionados u obligados a condescender con Trump en algo, tal parece que, lo que en realidad tenía contra ellos, o era muy poco o no lo suficientemente fuerte como para obligarlos a sentarse a la mesa.

    Trump parece que quedó pasmado ante la enorme diferencia que existe entre la Política, sucia, corrupta y que a la vez, corrompe, y el mundo de los negocios inmobiliarios; al parecer, nunca lo comprendió y reaccionó como si fuese un gobernado más quejándose del sistema. Los cambios que tuvo en su Gabinete, especialmente en la cartera de la Secretaría de Estado, (tardó casi un mes en designar a Rex Tillerson como Secretario, quien se mantuvo en el cargo hasta 2018, siendo sustituido por Mike Pompeo, quien ha tenido una gestión gris) así lo demuestran; le fue difícil encontrar al que, en esencia, debe ser un hábil gestor e interlocutor, tanto al exterior, en la relación con las otras potencias mundiales, y al interior con todas las fuerzas políticas, fuesen partidistas o fácticas. Tal pareciese que buscara no a alguien capaz de negociar y conseguir acuerdos, sino a alguien que le fuese totalmente fiel a él.

    Además de ello, no supo traer un equipo totalmente nuevo, que no dependiese de los viejos "dinosaurios" del Partido Republicano, y así, se contrapunteó con John Bolton, los Bush o Mitt Romney, e incluso, también tuvo conflictos con gente que le apoyó para llegar al poder y que podía representar un cambio, como fue Steve Bannon, quien era vilipendiado por los medios tradicionales, cómo no, como parte de la temida "extrema Derecha".

    Esta inexperiencia, sumada a defectos tales como su egocentrismo, su falta de humildad para buscar rodearse de asesores que le hubiesen permitido sortear los temporales, haber sabido tratar y negociar en el ámbito político, le pasó factura.


    2.- "Si no tumbas al sistema, el sistema te tumba a ti":

    Esta magnífica frase, que explica en sí misma lo ocurrido con el desastrado final de la Administración Trump, es del analista en materia de seguridad nacional y política español, Jorge Gómez, que apareció como invitado en el programa del Dr. José Miguel Gaona, La Reunión Secreta, transmitida en Youtube en el canal de Íker Jiménez el pasado 08 de enero, muy recomendable, para que lo vean, ya que explica con claridad mucho de lo que ha pasado.

    Trump se presentó como el crítico al establishment, a la oligarquía conformada por la Clase Política, la industria tecnológica, Hollywood y la industria de los medios de comunicación y el entretenimiento y las altas finanzas; de igual manera, se la pasó diciendo que iba a drenar el pantano de la corrupción en Washington D.C.... por supuesto, en Q-Anon se estuvo diciendo que estaban listos los operativos para aprehender a medio mundo y que se contaba con información que se iba a revelar, etc. En realidad, nunca pasó nada.

    ¿Porqué los procesos revolucionarios de Inglaterra, en el siglo XVII, Francia en 1792 o Rusia en 1917-18 terminaron con la ejecución, respectivamente de Carlos I, Luis XVI y María Antonieta o Nicolás II y familia? Porque la Revolución se trata de destruir un sistema para la implantación de otro, en los tres casos, los asesinatos, que no verdaderas ejecuciones decretadas como resultado de procesos judiciales en contra de dichos monarcas, fueron necesarias en el sentido de destruir por completo el sistema anterior y no dar oportunidad a su restablecimiento, --En los casos británico y francés, sin embargo, se dio una restauración monárquica posterior, pero bajo unas nuevas bases surgidas de lograr un consenso con los revolucionarios-- si Trump se quería presentarse o provocar una verdadera revolución en EUA para limpiar la política estadounidense, debió proceder contra los más altos representantes del sistema contra el que se había lanzado; no que los hubiera matado, pero si tenía pruebas de corrupción, delitos diversos y demás, debió haber procedido contra ellos.

    Tuvo cuatro años y no aplicó la legislación antimonopolios contra Disney, por ejemplo, sino al contrario, bajo este mandato, la "casa del ratón" se hizo más poderosa y creció; Hollywood fijó, a través de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, reglas para la "inclusión" y sujetar las producciones fílmicas a la línea de lo "políticamente correcto", sin que se actuara por el Estado contra una normatividad que, aunque privada, atentaba contra la libertad de expresión y era, en realidad, tanto o más discriminatoria que lo que intentaban evitar; Hillary Clinton, Obama, etc., continuaron haciendo un activismo a favor de la división y el odio; no previno la actuación de Black Lives Matter o de Antifa, lo que implicó que sus servicios de inteligencia, o no contaron con la afirmación necesaria, o no obedecían sus órdenes ni cumplían con su deber.

    Cuando tenía la mayoría en las cámaras, no lanzó tampoco ninguna propuesta de reforma legal al marco de las redes sociales; hasta ya durante la campaña de 2020 habló de derogar una disposición legal que brinda demasiada manga ancha a éstas, pero... ¿porqué esperó tanto para hacerlo? ¿porque primero aprovechaba las redes sociales para andar de pendenciero y hasta que se confrontó ya abiertamente con ellas ya dijo que había que meterlas en cintura?

    Finalmente, Trump no pasó de amenazar con "soltar el Kraken", mismo que en vez de ser un temible monstruo marino, parece que fue solo un organismo del zooplancton. Como resultado, solamente fue molesto para el sistema, pero no lo suficiente como para destruirlo o reformarlo, como resultado, el sistema lo aplastó con todo su poder este 06 de enero y los días subsecuentes: la Clase Política y los distintos grupos de la oligarquía, ahora sí, se unieron todos para destruirle al mismo tiempo.

    Pero la verdad, ahora me hago la pregunta: ¿Realmente quería cambiar el sistema? ¿Realmente quería drenar el pantano, o sólo era pura retórica?


    3.- No se asumió realmente como Presidente:

    Al igual que hiciera Fox en México, Trump devaluó la investidura presidencial. ¿Porqué? Porque en ambos casos apostaron por una posición demagógica, de buscar una "cercanía" con el electorado. Es decir, aunque no se llegue a las cotas del ceremonial de la corte británica, el protocolo funge, en buena parte, como una garantía, en lenguaje simbólico, de respeto hacia el poder; lo que hemos visto en México, desde el año 2000, es una progresiva falta de respeto a la figura del Primer Mandatario que ha sido impulsada por él mismo, ¿cómo olvidar el ridículo de las botas vaqueras de charol de Fox para un banquete de Estado, a Felipe Calderón enfundado en una casaca militar que le quedaba grande y el respectivo kepí calado hasta los ojos, un Enrique Peña cometiendo errores de expresión motivados por el pánico escénico ante su innecesaria sobreexposición mediática o a López Obrador luciendo supuestas coronas tradicionales indígenas elaboradas con panes y flores?

    Esto se explica por la tendencia mundial en los últimos años, propia de la Democracia, a degradar el protocolo a fin de acercar la figura del gobernante al pueblo, del cual, presuntamente, emana. De manera similar a lo que ha ocurrido en la Iglesia tras el Concilio Vaticano II y la eliminación de símbolos de la autoridad papal como la tiara, el fanon o las quirotecas o guantes litúrgicos. Como he dicho, el ser humano es un "animal simbólico", los símbolos del poder influyen en dotar a su titular de un marco de respeto y de que se encuentra investido, precisamente, de la autoridad que, en el caso de una república, le ha sido conferida por los electores; no en balde, Pericles lucía siempre su yelmo corintio como símbolo de su investidura militar como Estratega para la defensa del Estado Ateniense, los Cónsules de la República Romana usaban franjas púrpuras en sus togas y túnicas, además de la escolta de lictores; en Hispanoamérica, el uso de la banda presidencial, reviste simbolicamente al titular del Poder Ejecutivo de su autoridad.

    En EUA, ciertamente, son más austeros en cuanto símbolos externos del poder presidencial, aunque hay elementos como el Despacho Oval, los vehículos oficiales, como la famosa Bestia, y sobre todo el protocolo; ahora, si bien es cierto que en EUA el Presidente se permite algunas chabacanerías, como contar chistes malos en el desayuno anual con la prensa, o a veces, como en el caso de Bill Clinton, que lucía su talento musical tocando el saxofón... a pesar de ello, mantenían las formas, y los norteamericanos siempre han mantenido un respeto enorme hacia la figura del titular del Poder Ejecutivo de la Nación, al que han trasladado casi esa misma aura de veneración, que sus "padres" británicos dirigen hacia su monarca.

    Trump, mediante el Twitter, no se expresaba como el mandatario de la primer potencia mundial, puesto que al lado de la cuenta oficial como President of the United States o por sus iniciales: POTUS, mantuvo la personal: @realdonaldtrump, y en ella prefería continuar con su explosiva forma de expresarse en la red social, y ¿cómo lo hacía? quejándose y despotricando contra esa Clase Política, las élites y ese sistema que, decía, pretendía limpiar... sin hacerlo nunca, eso sí, se ponía en la misma sintonía que lo hace cualquier ciudadano medio de EUA, México, España, Inglaterra o Argentina al quejarse de su gobierno y de los "políticos" en general; era más que nada, una medida demagógica. Sin embargo, al hacerlo, fue perdiendo el respeto a la figura presidencial, es cierto que Trump respetó la libertad de expresión y dejó que un subnormal como Alec Baldwin se burlase de él, finalmente, es común que en los programas de comedia se parodie al Primer Mandatario o a muchos otros altos funcionarios o personajes de la política en EUA; es de recordar que, al inicio de su mandato, e incluso en campaña, Obama sufrió también multitud de burlas en que se le pintaba como inepto y que tenía que recurrir a los sabios consejos de Hillary Clinton para sobrellevar el peso del cargo presidencial, pero una cosa muy distinta es haber dejado que algunos personajes como Whoopi Goldberg comenzaran no ya con burlas o parodias de comedia política perfectamente entendibles, sino con un verdadero discurso de odio, de amenazas de muerte y decidido a provocar animadversión contra el mandatario y división social... ¿porqué no lanzó medidas de contrapropaganda? ¿porqué no empleó la Ley contra quienes impulsaban la sedición y lanzaban claramente amenazas? ¡Esas sí eran extralimitaciones a la libertad de expresión!

    Como resultado, devaluó la investidura presidencial.

    "The Donald" no supo tampoco convertirse en un líder para el Partido Republicano, éste, creo que pudo haber tenido como candidato a Ted Cruz, y quizá hubiera sido una Presidencia que pudo haber reconducido a EUA hacia sus valores tradicionales sin caer en la espiral pendenciera y de confrontación que siguió Trump; sin embargo, el discurso populista del neoyorkino fue el que caló en la gente y fue la elección de la nominación presidencial, a un outsider, que terminó incluso confrontado con la cúpula de su partido, lo cual por supuesto, se vio reflejado en lo que vimos, cómo al final, fue abandonado por el partido en sus impugnaciones al proceso.

    Por último, parece que ni siquiera pudo someter al orden a dichos órganos de inteligencia, mismos que, desde hace cien años, por ejemplo, con el FBI desde Hoover, han sido Estados dentro del Estado. En pocas palabras, Trump careció de una base de poder real que le permitiese asumir el control de todos los medios que le hubiesen permitido combatir a sus enemigos y haber hecho limpia en el Gobierno; como bien dicen algunos comentaristas, tuvo éste o la titularidad de la administración, mas no obtuvo realmente el poder.


    4.- Una propaganda basada en crear expectativas y el morbo:

    Trump también abandonó la promoción de programas realistas y de los logros de su administración para centrar su discurso en el ataque a las élites y la Clase Política, no salió de ahí; sus logros en materia económica, y en seguridad --sin que durante su mandato se registraran ataques terroristas-- o su indudable papel en iniciar la pacificación del Medio Oriente, sobre todo aliviando la presión a Israel, que ha sido desde 1948 la manzana de la discordia en la región, quedaron siempre en segundo plano, por el contrario, su promesa de "drenar el pantano" salía siempre primero... y nunca la cumplió.

    Pero además, creo que lo peor fue haber creado, impulsado y respaldado el "movimiento" de Q-Anon, ya lo habíamos comentado antes, mismo que llevó a la difusión de disparatadas teorías de la conspiración, creando expectativas de esa supuesta lucha contra el "pantano" pero que nunca se cristalizó en nada: no cayó ningún pez gordo ya fuera por las tramas de prostitución de menores de Jeffrey Epstein o por su más que probable asesinato en prisión, ni por las tramas de abuso y acoso en Hollywood en el caso de Harvey Wenstein, y por supuesto, la impunidad de la que goza hasta hoy Kevin Spacey, entre otros más, como los hermanos Affleck, tampoco, se demostró que el llamado Pizzagate fuese cierto y hubiese una investigación seria y detenidos en consecuencia. Todo quedó en agua de borrajas.

    Por supuesto, mucho partidario de Trump cree a pies juntillas en lo expuesto por esas tesis conspiranoicas, mismas que no quedaron probadas, pero sólo demuestran la falta de criterio existente entre mucho del electorado y el cómo se puede manipular a las masas mediante la demonización del adversario, lo cual ha contribuido enormemente a la división de la sociedad norteamericana.


    5.- Aislacionismo y poca comprensión hacia Hispanoamérica:

    En el siglo XVII, el Conde-Duque de Olivares, Primer Ministro del gobierno del Rey Felipe IV de España, tuvo que intervenir en la Guerra de los Treinta Años, sabiendo que aquella aventura bélica sería nefasta para la Monarquía Hispánica, señalando las razones por las cuáles se intervenía en un conflicto originalmente centrado al interior del Sacro Imperio Romano Germánico, lo que hoy vendría a ser Alemania, comentó: "tenemos que luchar para mantener nuestra reputación."

    España saldría de aquella contienda derrotada tras Rocroi en 1648 ante un ejército francés organizado bajo criterios más modernos y adaptados a la evolución del armamento, mientras España mantenía la organización en tercios ideada por el Gran Capitán a fines del siglo XV, y que a lo largo de 150 años había asegurado la supremacía ibérica en los campos de batalla, pero que para el momento, había sido superada; sin embargo, lejos de lo que típicamente se cree, los españoles tras Rocroi pudieron concentrarse en recuperarse económicamente, y bajo Carlos II, en realidad, vivieron una época bastante próspera y en la que se dio una reorganización y mejora del ejército que volvería a ser temible en la Guerra de Sucesión y posteriormente en la Guerra de la Cuádruple Alianza.

    Trump probablemente tomó en cuenta que más aventuras bélicas serían nefastas para EUA en el momento actual, la realidad es que recibió unas fuerzas armadas agotadas tras los belicosos mandatos de Bush Jr. y Obama, ciertamente, y como lo veremos en el próximo post más a detalle, Trump tuvo grandes éxitos en la pacificación de Medio Oriente: en Siria, colaboró con Putin para derrotar al ISIS, y logró, mediante maniobras diplomáticas, estabilizar la situación del Estado de Israel, quien firmó tratados de paz y de reconocimiento con varios Estados musulmanes; logró también, un acercamiento con Corea del Norte, que, sin embargo, no cristalizó en llegar a un acuerdo permanente del que se derivara una desnuclearización de la península asiátiÇacional y hacia la modernización; lo que le falta son garantías de subsistencia de su régimen dinástico.

    Sin embargo, la eliminación del General Iraní Qasem Soleimani --a mi modo de ver, muy posiblemente no intenciada,-- fue un error que amenazó con echar por tierra la situación en Medio Oriente y sus logros en la pacificación de la región; la posterior aceptación de las bajas ocasionadas por la represalia persa, y la renuncia a escalar la situación con Teherán, si buen conjuró el peligro de una conflagración seria; ante la incógnita de la verdadera magnitud o existencia del arsenal nuclear iránio, quizá fue prudencia, pero también se mostró que renunciaba a luchar por mantener la reputación de EUA, lo que ha contribuido a envalentonar más a la República Islámica, que no ha renunciado a sus sueños expansionistas e intervenir en Siria como el principal sostén del régimen de Assad. Lo ocurrido en Líbano o

    Pero donde se encuentra quizá el más sorprendente abandono o desinterés de su administración es al sur del Río Bravo. Creo que no aquilató la verdadera fuerza representada por la Izquierda Latinoamericana y el posible riesgo que ésta, centrada en la Habana, y que tiene en Caracas a su mayor basa actualmente. La posible intervención del régimen de Maduro en las maniobras electorales de Biden, a través de Dominion empresa que fabricó las urnas electrónicas y elaboró el software para el cómputo de votos en las elecciones del 03 de noviembre pasado, ni la posible infiltración en Antifa o BLM de agitadores cubanos y venezolanos, misma que, según algunos trumpistas de origen caribeño, se encontraban presentes en las manifestaciones violentas de los meses pasados.

    Realmente, me parecen sobradas las expectativas que se generó sobre todo en numerosos exiliados venezolanos que vieron en Trump una esperanza de ayuda externa para destruir al régimen criminal de Nicolás Maduro, lo más que hizo el Presidente norteamericano, fue apoyar a Juan Guaidó, quien al final ha sido un fiasco. Para el neoyorkino, la política exterior consistía en cerrar todos los conflictos externos en los que EUA estuviese envuelto para concentrarse en el interior; de ahí su desinterés en lo que pasaba en su extranjero cercano, lo que propició, sin duda, el fortalecimiento de la Izquierda en Hispanoamérica, lo que, probablemente repercutió en el fortalecimiento de la extrema Izquierda, igualmente, en el seno del propio Estados Unidos. Un ejemplo de esa falta de comprensión de la amenaza de la Izquierda Hispanoamericana, es la extraña relación que entabló con el Presidente López Obrador, como ya lo dije aquí; al que al parecer lo vio como alguien similar a él, como un outsider igualmente enfrentado a la Clase Política, ignorando que, en realidad, AMLO es el producto más acabado y decadente de ésta.


    6.- Otros Errores de Cálculo:

    También podría señalarse la mala respuesta que dio Trump a la Pandemia del Coronavirus, aunque ahí es de tomar en cuenta que en mucho, los Gobernadores Demócratas sabotearon todo intento de coordinar un esfuerzo nacional conjunto para hacerle frente; además de decretar férreos confinamientos con vergonzosos incumplimiento de parte de algunos de los mandatarios estatales demócratas más notorios, como el caso de Gavin Newsom de California; o el Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, que ha anunciado reabrir la economía, ya que Biden ganó y ya no es necesario crear una contracción económica de la cual culpar al ocupante de la Casa Blanca.

    Sin embargo, eso no quita que Trump no haya minimizado al principio la pandemia, aunque no ha sido el único gobernante que lo hizo, igualmente lo hizo el Gobierno de Suecia, Bolsonaro en Brasil o AMLO en México, y realmente ningún gobierno en Occidente ha sido capaz de enfrentar la pandemia de manera efectiva, y aún en Corea del Sur o Japón, han tenido sus oleadas de la enfermedad; si Nueva Zelanda no ha sufrido la pandemia en esas dimensiones, es porque se trata de un país prácticamente aislado, y que pese a sus bellezas naturales, o la fama alcanzada como locación para la saga fílmica de El Señor de los Anillos, no atrae mucha gente, al ser muy caro como destino turístico.

    La impugnación electoral fue pésimamente planteada, pues implicaba vulnerar el pacto federal, tan fundamental para los norteamericanos, tal y como lo comenté en el post anterior.

    Pero quizá el error mayor fue el día 06 de enero; el establecer un plantón frente al Capitolio el día de la certificación de los resultados electorales por el Legislativo, fue un evidente ejercicio de fuerza contra los parlamentarios, mostrando el apoyo popular con el que cuenta. De ahí a que se prendiera la mecha, era prácticamente previsible, y cayó redondito, se podría decir, en la trampa de los Demócratas, que querían, precisamente, que pasara algo así para tener armas contra el mandatario.

    Hasta aquí este balance de los errores que, en buena medida provocaron el fracaso final de Trump en su mandato; en el próximo post, haré una relación de los logros de Trump, que no son pocos, porque si bien no fue ningún Titán Patriota, si ha sido un personaje que cimbró los cimientos del sistema norteamericano, y mostró, como nadie antes, las falencias del mismo, hizo que muchos abrieran los ojos, ha sido como Lacoonte o Casandra, que advirtieron a los troyanos del final inminente, y como a ellos, quien tiene el poder detrás de los hilos, (los dioses olímpicos en Troya, los oligarcas tecnológicos y financieros en EUA) buscaron que no fuera escuchado.




    _______________________________________

    Fuente:

    EL MUNDO SEGUN YORCH: EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA II

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    20 de enero de 2021

    EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA III--EL LEGADO DE TRUMP





    Mis lectores deben haber visto a lo largo de este tiempo que yo, sinceramente, simpaticé con Trump, también últimamente, con los acontecimientos recientes, he decidido tomar una postura más objetiva en torno a él; para lo cual, me han ayudado bastante las crónicas y análisis de John Acquaviva, un periodista venezolano exiliado en Inglaterra, quien es muy recomendable dada su objetividad. Como yo, el nativo de Maracaibo no oculta su filiación a una postura "conservadora", pero ha procurado ser centrado y no dejarse llevar como otros youtubers que han sido una muestra del fanatismo pro-Trump más recalcitrante e irracional, cuando no, interesado, como han sido los canales de Eduardo Menoni o Nelsy Michel (Bellísima 1), o un argentino que se hace llamar Zanma, igualmente venezolanos en el exilio, pero que han difundido disparates como las supuestas capturas de Isabel II, el Papa Francisco I, Tom Hanks o de la presunta aparición próxima de John Kennedy Jr. que no murió sino estaba escondido del "Cabal comunista" que encabeza George Soros... O que Trump contaba con la ayuda de una Alianza, en la que incluso participan extraterrestres, y que los magnates que integran el mencionado Cabal, tienen minas en Marte donde esclavizan gente... por no decir que otros salieron defendiendo el terraplanismo y elevaban al magnate neoyorkino a niveles mesiánicos como el Titán Patriota... ¡todo un Eren Jaeger,! y por supuesto, esta sarta de locuras eran parte de la torpe campaña viral desatada por él en redes sociales bajo el membrete de Q-Anon.

    Pero es muy importante para evaluar lo que acontece el disponer de conocimientos que brinden herramientas para distinguir el trigo de la paja y analizar la realidad: La lectura de la obra del Coronel español Pedro Baños Así se Domina el Mundo, o del libro de Jesús G. Maestro Ensayo sobre el Fracaso de la Democracia en el Siglo XXI, y los vídeos de otros integrantes de la Escuela del Materialismo Filosófico, como Paloma Hernández y Daniel López, así como del historiador y divulgador cristiano Francisco Gijón, han sido bastante iluminadores.

    Así que hay que ver las cosas como son: en el post anterior, hablé de lo que yo considero fueron errores o faltas de Trump que le llevaron a perder la reelección, pero aquí hablaré de lo que creo, ha sido lo más importante que quedará como su legado a futuro... y no, no me refiero a sus políticas económicas o de relaciones internacionales; todas ellas serán revocadas por Biden-Harris, quienes echarán atrás el proyecto de renacimiento de EUA como potencia económica e industrial para diluirlo en el proceso de Globalización que favorece a los intereses de los magnates financieros y tecnológicos en sus negocios con China y para la consecución de sus utopías de Gobierno Mundial y transhumanismo, que se estrellarán con la realidad del poder del dragón rojo por un lado y de un Islam, por el otro, a los que solamente les habrán pavimentado el camino para la hegemonía mundial.

    Tampoco, desgraciadamente, lo será su compromiso con la defensa del derecho a la vida y a la libertad religiosa y de conciencia, que también caerá bajo la amenaza de las políticas "progresistas" llevadas a cabo por la administración Demócrata ahora entrante.

    No, el verdadero legado de Trump será bastante más trascendente que un cuerpo de legislación o de medidas administrativas, y quizá, fue algo de lo que no fue al cien por ciento consciente, es más, él no lo reveló, las circunstancias hicieron, que de noviembre de 2020 a enero de 2021, los mismos hechos revelaran las tramas ocultas del poder.

    Estos cuatro años lo que hicieron fue, en realidad --y esto es algo que no quería Trump-- echar por tierra el mito del excepcionalismo norteamericano, a decir verdad, esto fue la conclusión de un proceso que comenzó desde la Presidencia de George Bush Jr., la presidencia del texano y la posterior de Obama, comenzaron a abrir las puertas a la radicalización política y a la polarización, así como a mostrar las primeras grietas que se habían mantenido cubiertas por un delgado enjarre que se fue descascarando hasta finalmente caerse por completo bajo el mandato del neoyorkino.

    Quizá, el hecho de que Trump no buscara un enemigo externo, como en su momento había sido el Comunismo Internacional impulsado por la URSS, para posteriormente, bajo Bush Jr. y Obama, éste fuera el terrorismo islamista de Al-Qaeda, hizo que los norteamericanos se vieran a sí mismos como enemigos, o más bien, al mirarse a sí mismos, evidenciaron sus propios problemas y los defectos de un sistema que durante 230 años se ha presentado y vendido como perfecto, pero que no lo es.

    EUA surgió como un experimento de la aplicación de las ideas de la Filosofía de la Ilustración y del Racionalismo Inglés: las doctrinas de Rousseau, Montesquieu, Locke y Hume, así como las de Adam Smith, diseñando un sistema de Democracia Representativa, pesos y contrapesos que evitaban la concentración de poder y una economía de libre mercado, que evitaría la imposición de una tiranía. Sin embargo, como todas las utopías, que terminan estrellándose con la realidad, el sueño liberal y democrático de EUA se estrelló con la natural tendencia de los sistemas democráticos, --y lo repito, tal y como ya en la Antigüedad lo estudiaron Platón, Aristóteles y Polibio-- a corromperse, degradarse y transformarse en una oligarquía o de plano, en una tiranía, cuando no, la democracia es sólo la máscara detrás de la que está en realidad un régimen autoritario ejercido por las élites que engañan a las masas y las responsabilizan, como dice Jesús G. Maestro, de sus errores o excesos.

    La Independencia se hizo por así convenir a la élite de terratenientes esclavistas como Thomas Jefferson o George Washington, segundones de familias nobiliarias británicas enriquecidos en América, que evidentemente, deseaban proteger sus fortunas de las imposiciones fiscales decretadas en Westminster, pintaron a un Jorge III despótico y brutal, cuando era un órgano representativo: el Parlamento Británico, el que les impuso contribuciones sobre el té y otros productos, sin darles la oportunidad de enviar diputados al mismo. En realidad, fue una rebelión de unos oligarcas bajo la excusa democrática contra un régimen incipientemente democrático y ya firmemente constitucional, pero que se guiaba por el típico colonialismo británico que contrastaba con la incorporación plena de América a la Corona Española, que permitiría en 1810, el envío de diputados de los Virreinatos al Constituyente de Cádiz.

    No en balde Jefferson fundaría el Partido Demócrata que, desde un principio, se mostró como el Partido de la élite terrateniente y esclavista sureña, y que promovería la secesión de los estados Confederados durante la Guerra Civil, contra el Partido Republicano conformado por la burguesía industrial que surgía en los estados norteños, tras la contienda, el partido que adoptaría como logotipo la silueta de un burro se disfrazaría como defensor de algunos inmigrantes o minorías, como el caso de los Irlandeses y Católicos, que hasta el día de hoy tienen en su mayoría (incluyendo a la Jerarquía) una férrea militancia demócrata pese a la agenda totalmente contraria a los valores y doctrina cristianas que maneja tal instituto político, quizá por la fobia hacia los Republicanos y su identificación con el puritanismo protestante y el temor al anticatolicismo de esa América Profunda de raíces calvinistas y anglicanas. Sin embargo, el partido Demócrata se resistió a las reformas para lograr la igualdad plena de las personas de raza negra con los blancos en los años sesenta, y aún hoy, ese proteccionismo hacia las minorías raciales encubre en realidad, una mentalidad de segregación y de clasificar a las personas en guetos por su origen étnico, misma que en lo que ha desembocado es en la imposibilidad en EUA de conformar una verdadera identidad nacional ante un conglomerado de identidades gentilicias, como diría Jesús G. Maestro, que se oponen a la unidad del Estado.

    Así, no es de extrañarse que hoy en día el Partido Demócrata esté identificado con las élites financieras, tecnológicas y mediáticas, despreciando a las clases medias tanto industriales como rurales, a los que llama, en palabras de Meryl Streep, como los deplorables... olvida la actriz aquella foto que circuló hace algún tiempo que la muestra, a mediados de los años setenta, viajando en el metro de Nueva York haciendo castings y buscando oportunidades de trabajo, en pocas palabras, cuando ella era una de los deplorables, a los que desprecia por entretenerse con la lucha libre o el fútbol de la NFL, en vez de con alguna pedante y pretenciosa película de Darren Aronofsky.

    Lo que mostró Trump es precisamente la división al interior de EUA entre esas élites y las masas sobre todo entre las nuevas generaciones, en particular de los millenials, de inmigrantes y otras minorías que, movidas por la envidia y el resentimiento, emociones empleadas como medios de manipulación, se oponen a los originales WASP (White Anglosaxon Protestant) que conformaron al país, porque nos guste o no, EUA es una construcción de los colonos británicos, que luego trajeron consigo a los africanos como esclavos, y posteriormente abrieron las puertas a inmigrantes de los más diversos orígenes... para que siguieran siendo la mano de obra en las labores que ellos no querían desempeñar... y que ahora descubren pasmados que se han quedado sin país, que éste no les pertenece, y probablemente, nunca les ha pertenecido, sino que siempre ha sido propiedad de unas élites egoístas y mezquinas, que les desprecian y los utilizan.

    Han descubierto que el sistema no está para protegerlos ni darles libertades, sino para defender los privilegios de esas élites, para excluirles realmente de las decisiones y aplastar a quien, como Trump, haya sido por demagogia o haya sido sinceramente, se presente como defensor realmente del pueblo y sus verdaderas demandas: paz, trabajo, pan en la mesa, seguridad, unidad, libertad de pensamiento y expresión, religión y familia. Mientras que las élites están decididas a intentar hacer realidad sus utopías de dictadura de mercado global, con la división social, libertinaje y esclavitud vía el crédito y la banca para reducir a la población a meros consumidores y trabajadores anónimos que no tengan libertad ni derechos para vivir o tener los hijos realmente que quieran y educarlos de acuerdo a los mismos principios y virtudes que les llevaron a ser una de las sociedades más prósperas de la Historia y un verdadero imperio, para quedar siendo meros engranajes sin nombre de una maquinaria mundial que beneficie sólo a algunos y a cambio les consuele con la ilusión de la permisividad y promiscuidad sexual, como única expresión de libertad, el entretenimiento sin fin vía series y películas vacías, o el olvido de sus miserias mediante las drogas...

    Trump abrió los ojos de la gente de EUA y ahora se han dado cuenta que por 230 años han sido engañados y víctimas de un fraude por parte de sus élites. La Utopía de la Democracia, del Destino Manifiesto y del Excepcionalismo Norteamericano ha caído, el 06 de enero muchos decían que EUA ya no parecía la primer potencia mundial, sino una república bananera más; y eso es cierto: quedó claro que nada distingue ni nada inmuniza a la sociedad norteamericana de tener problemas sociales como cualquier otra nación del planeta, el mismo sistema si bien puede evitar la concentración de poder en un solo individuo o grupo, no fue lo suficientemente fuerte para contrarrestar el poder de grupos o individuos económicamente fuertes, quienes además obtuvieron ese poderío económico gracias al propio sistema de libre mercado y libre competencia, que propició el ascenso de grandes monopolios desde el siglo XIX: Rockefeller, JP Morgan, BlackRock, Disney, y hoy Microsoft, Apple y las administradoras de redes sociales. Estos personajes, lejos están de ser comunistas, ellos son los hijos de un capitalismo salvaje desprovisto de moral y ahora se vuelven en contra de ese mismo sistema para evitar que les surjan competidores que sean capaz de desbancarlos.

    Como él dijo en su discurso de despedida, ha iniciado un movimiento, un movimiento de resistencia a las élites globalistas que han hipotecado en realidad, el futuro de su país a los intereses de China o de la Casa de Saud, un movimiento que buscará defender sus valores cristianos y liberales contra la oligarquía de plutócratas que ha quedado al descubierto, ejerciendo la censura, impidiendo la libre discusión de las ideas y demonizando a los que no concuerdan con ellos; ha sido esta Oligarquía la que ha dividido a la sociedad y pregona venganza contra quien no comparta el credo que pretende imponer. Es este grupo quien, desde la soberbia del vencedor y en posición dominante pretende acallar a quienes no se dobleguen a sus dictados. Ya antes de Trump, Ross Perot y otros personajes han intentado romper con el bipartidismo ejercido por una clase política que en realidad parece estar más de acuerdo en sus intereses, programas y posturas que lo que aparentan, ¿Trump formará un nuevo partido que podrá tener éxito? El Partido Reformista de Perot se extinguió con su campaña y no tuvo continuidad, los Partidos Libertario y Verde, existentes desde hace mucho en EUA, no levantan más allá de lograr diputaciones locales y algunos condados poco importantes dispersos aquí y allá, cuando no, son en realidad parasitarios de los dos grandes.

    Pero ojo: también es erróneo pensar que Trump actuó como un caudillo impulsado únicamente por su iniciativa o sus ideales; evidentemente, detrás de él se encontraba otra parte de las élites norteamericanas, fundamentalmente las industriales tradicionales, opuestas a las financieras y tecnológicas, como la industria petrolera que aplaudió que el neoyorkino impulsara el fracking y el logro de la autosuficiencia energética o el sector aeroespacial. Precisamente, creo que hay indicios de que esta lucha no ha terminado y me parece que el nuevo caudillo que tomará la estafeta de este sector como abanderado del pueblo llano, será ni más ni menos que Elon Musk... recientemente ha habido algunos gestos de su parte que parece le llevarán a esa posición y ha lanzado ya varias puyas contra la actitud de las redes sociales.

    ¿Qué pasará ahora? Biden llega a la Casa Blanca con la sombra y la sospecha de ilegitimidad que se evidencia en una toma de posesión carente de público, escoltado por miles de soldados, y arropado por las élites tecnológica financiera, mediática y de la farándula que pretenden hacer pasar su triunfo como el de la libertad, cuando es lo contrario, es el triunfo de su dominio y el divorcio entre ellas y el resto de la población, simbolizado por una plaza, el National Mall, vacío de gente y rellenado con banderas. El pronóstico, al respecto, es reservado.





    Por lo demás, creo que la administración de Biden tenderá a revertir todo lo hecho por Trump. De entrada, será un mandato dominado por las discusiones bizantinas en torno a cuestiones de raza y género; en segundo lugar, no creo que dure mucho como Presidente, quien asumirá en realidad el control de la administración será Kamala Harris, y ayer, Biden dio un mensaje en que parecía despedirse ya de este mundo, señalando que siempre llevará al estado de Delawere, donde residió gran parte de su vida y al que representó en el Senado "en su corazón"... cuando dicha entidad se encuentra a menos de dos horas de Washington D.C. A mi parecer, dentro de un año o dos, Biden renunciará por incapacidad mental ante el avance de su senilidad, con Harris al frente, las políticas "progresistas" y las de corte socialdemócrata, iniciadas por Obama, continuarán: regulaciones, altas tasas impositivas, subsidios y créditos al por mayor.

    De igual manera, y para cumplir con los compromisos adquiridos con los comerciantes de la muerte, no solo con el fomento a la industria del aborto y los sucios negocios del canibalismo moderno en la industria cosmética y farmacéutica que emplea los restos de los fetos abortados o sus células madre, proveídos por Planet Parenthood, sino que veremos de nueva cuenta volver a EUA embarcarse en costosas aventuras bélicas difundiendo no la Democracia, sino la miseria, como hicieran Bush Jr. o más bien Obama, con palabras amables y sonrisas justificándolo, sin obtener un beneficio real para el cada vez más alicaído coloso del norte... eso si no se desata el conflicto mismo en su interior.

    De esta manera, y en cumplimiento de las tesis Globalistas, que Soros plasma en su libro La Burbuja de la Superioridad Norteamericana, EUA dejará de ser la gran potencia, pero no para lograr sus sueños irrealizables de "Gobierno Mundial" o la utopía deshumanizante del transhumanismo, sino que la realidad lo hará despertar ante el ascenso imparable de China, y de otros monstruos como el Islam, que habrán despertado para abalanzarse sobre los despojos de lo que ellos mismos han matado.

    El American Dream, terminó hoy.




    _______________________________________

    Fuente:

    EL MUNDO SEGUN YORCH: EUA: EL FIN DE LA DEMOCRACIA III--EL LEGADO DE TRUMP
    ALACRAN dio el Víctor.

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