El artículo de Rino Cammileri rezuma desprecio por los pobres y pienso que es inadmisible para un católico.
No es verdad, como dice Cammilleri, que la Iglesia y el Estado hagan innecesario pedir en la calle. No es verdad que la mejor forma de ejercer la caridad sea a través de instituciones mediadoras, ni que hacerlo de forma directa sea contribuir al "fraude".
No es verdad que en los tiempos actuales ya no haya pobres. No es verdad que todos los mendigos sean estafadores que nadan en la abundancia. Y todas esas asunciones de Cammilleri son insultantes para muchas personas que lo están pasando mal. Puede que haya una minoría de caraduras, pero la mayoría de mendigos son sinceros y están pasando dificultades que ninguno de nosotros querríamos. Si uno quiere ayudar de manera directa, también puede establecer controles.
El discurso de Cammilleri me resulta muy familiar. Se lo he escuchando a calvinistas y protestantes del tipo César Vidal; se lo he escuchado a hooligans liberales y a capitalistas sin entrañas; se lo he escuchado también a progres de toda especie, aunque estos últimos saquen a la Iglesia de la ecuación. Y de políticamente incorrecto no tiene nada: la mayoría de gente piensa así y nunca le da ni un céntimo a los "pordioseros".
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