Sin duda alguna. El problema del artículito es que ni siquiera dejaba lugar a una razonable posición dubitativa. Releyéndolo tantas veces como se quiera, solo se puede ver que rezuma desprecio hacia los mendigos, y como bien dice Kontra, esa actitud es inadmisible para un católico. Pero claro que hay oportunistas que se hacen pasar por mendigos para obtener réditos. Al igual que los hay también que se disfrazan de clérigos, de ciegos o de galenos... La novela picaresesca es un género muy español y está plagada de ejemplos como éstos.
Pero es una cuestión demasiado sangrante la de la miseria económica, y solo pueden conocer la verdadera magnitud del dolor que produce ésta aquellos que han vivido inmersos, por unas u otras razones en ella, o han estado muy próximos. Por tanto: "A cualquiera que te pida, dale" (y déjate de remilgos...).
Porque, además... si se da limosna a alguien que parece un mendigo y se comporta como un mendigo, pero luego resultare que no lo fuere... ¿qué pasaría?, ¿acaso habríamos dejado de arreglar el mundo por ello?. No consideremos a la miserable limosna que entregamos de vez en cuando, nada mas que lo que es: una miserable forma de aligerar nuestros bolsillos y de limpiar nuestras conciencias. A veces somos demasiado duros con nuestros iguales.
Es como mi abuela (que Dios la tenga en Su Gloria) que recuerdo nos decía: 'a ese no le deis, que luego se lo gasta en vino'. A lo que mi padre siempre le contestaba: 'yo le doy un duro y que él luego se lo gaste en lo que le dé la real gana. A ver si encima voy a tener que fiscalizar en qué emplea esa miserable moneda que yo le entrego'. Y yo pienso lo mismo que mi padre. Me trae sin cuidado en qué emplee mi limosna el beneficiario de la misma. Me gustaría que lo empleara en algo bueno, pero desde el momento en que yo se lo entrego, ya no es mi dinero sino el suyo. Amén de que N.S. Jesucristo me ordena que tengo el deber de preservarme el juicio sobre la supuesta buena o mala fé del hombre o la mujer al que yo entrego mis estúpidas monedillas que sobran cada día en mis bolsillos. Si juzgamos tan a la ligera, o con tanta severidad, a nuestro prójimo, quizás de esa misma forma seamos juzgados por Dios algún día.
Por tanto, DEMOS LIMOSNA A QUIEN DE BUENA FÉ NOS LA PIDA, Y DEJEMOS DE PREOCUPARNOS TÁNTISIMO POR COSAS QUE NO NOS INTERESAN.
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Y lo que de verdad debiera preocuparnos son las razones por las cuales a nosotros, en estos tiempos de crisis, todavía nos sobra algún dinero para satisfacer ciertas diversiones innecesarias, e incluso vicios, mientras tantos pasan privaciones y viven sumidos en la miseria. Eso es lo que en realidad debiera de preocuparnos... entre otras cosas, porque a todos se nos pasará algún día factura por ello.
Mientras que jamás se nos recriminará por las limosnas que entreguemos (por muy 'erradas' que creamos que éstas fueran, si lamentablemente así ocurriera...).
"A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva" (Evangelio de San Lucas)
Un saludo
Y en el Evangelio de San Lucas, podemos leer:
"A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva" (Lucas 6:30)
"No resistáis al que es malo" (Mateo 5:39) y en el mismo versículo Jesús da un ejemplo de lo que enseña: "antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra".
...
"Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.
A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.
Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.
Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso".
El juzgar a los demás (Mt. 7.1-2)
"No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir".
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P.D.: Y no olvidemos que hay sitios dónde ya ni siquiera piden limosna, sino JUSTICIA:
«En África no queremos limosna, sino justicia». eldiariomontanes.es
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