Me dijo una vez un Sacerdote Jesuita muy sabio: ''Sudarás la limosna en tu mano, porque es tan culpable quien da una mala limosna como quien la recibe''
Lamentablemente se encontró el la limosna un negocio para quienes ''viven de arriba'', porque mucha de esa gente (en Argentina) cobra los que se conocen como ''Plan Trabajar'' que es una dádiva gubernamental hacia los desocupados, a los que le giran dinero a cambio de votos, y muchos de esos que mendigan reciben estos Planes.
Además, como dato curioso, en uno de los subtes de Capital Federal (Buenos Aires) hay un hombre cojo que pide monedas, ese mismo hombre es dueño de un Maxi-Kiosco en la Capital, y mientras él mendiga, la mujer atiende el Kiosco.
Igual no digo que no se deba dar, pero si el mendigo es del ''barrio'' o de la zona, uno lo conoce y sabe que hace cuando nadie lo ve, y bueno quedará también en la Providencia de Dios el que uno dio esa limosna con buena intención y desconociendo lo que probablemente haga ese hombre con ese dinero (No así si se le da dinero a alguien que vive y duerme borracho día tras día)
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