Así es, Rodericus. Además, me consta que esas concentraciones multitudinarias de las JMJ las aprovechan también jóvenes de algunas sectas para infiltrarse y captar prosélitos. A río revuelto...

Y lo que dices del efecto del ritmo de la "música" moderna para poner en semitrance a los oyentes también es muy cierto. Se ha llegado al extremo de crear verdaderas ciberdrogas. Ya se sabe qué frecuencia equivale al efecto de tal o cual droga y existen direcciones de Internet de las que los jóvenes descargan música para escucharla después con los mismos efectos que si se fumaran un porro, esnifaran cocaína o se inyectaran cualquier otra cosa. Escogen su droga para escucharla y colocarse igual, pero limpiamente y sin problemas legales al no haber sustancias ilícitas por medio.