Los Estados Confederados de América
SEPTIEMBRE 8, 2017 BY DISIDENCIALEAVE A COMMENT
Hace unas semanas peleaban derechistas e izquierdistas en la calles de Charlottesville, Virgina, EEUU. El motivo; unos atacar y otros defender una estatua del general Lee, el héroe de la Confederación Americana. El resultado, una auténtica batalla campal con heridos y un muerto.
Los EEUU tuvieron su guerra civil hace más de 150 años, la Unión Americana, de ahí United States of America contra la Confederación, los Confederate States of America. El Norte contra el Sur. El viejo regimen contra el nuevo. La modernidad contra la tradición. El capitalismo contra el comunitarismo.
El Sur perdió y a pesar de todo, la Confederación Americana sigue presente en monumentos, valores, emociones y recuerdos. También en la propaganda que se vierte en su contra

Junto al Norte y no a las ordenes del Norte
En 1776 trece colonias se independizaron de la corona británica. Esas trece colonias estaban divididas en Colonias del Norte, Colonias Medias y Colonias del Sur. Todas se unieron libremente para independizarse del tirano rey del Reino Unido aunque todas tenían identidades diferentes. Los motivos de querer la independencia de Londres eran principalmente los impuestos que tenían que pagar y que al mismo tiempo de pagarlos, no les dejasen ser como otros británicos; en un sistema parlamentario las 13 colonias no elegían representantes al parlamento.
Durante mucho tiempo la progresía ha acusado a los americanos de estar obsesionados como el dinero, y no es cierto. Al ser los impuestos realmente bajos y aún así ser vistos como injustos, los colonos se sentían huérfanos de su patria. Una país lejano, distante, que les usaba como barrera y fuerza de choque de la civilización cristiana contra los indios salvajes en un territorio al otro lado del mar al que desde Londres sólo se veía como un lugar del que extraer dinero y materias primas.
La unión era libre pero los politicos del norte tomaron una serie de medidas que llevarian a la ruptura sentimental e identitaria entre el norte y el sur. Una de las mas importantes fue la creación del Departamento del Tesoro ( este tema enfrento a Jefferson con Hamilton) que posteriormente seria decisivo en la creación de una banca nacional. Esta banca absorbería toda la deuda de los estados y éstos estarían en deuda con Washington, lo cual daría mayor poder al gobierno. Esto no no gustaba a los sureños; si se había hecho una guerra que puede ser tan vista como civil como de independencia, era precisamente para que un gobierno distante no se dijera lo que tenían que hacer con sus vidas ni se les esclavizase con deuda.
Nuestra revolución habrá sido en vano si un granjero de Virginia se empeña con un especulador de Nueva York que a su vez esta empeñado con un banquero de Londres
Thomas Jefferson Recordemos que la mayor parte del capital estaba en el norte lo que dejaba en muy mala posición a los terriorios del sur. Posteriormente el gobierno central de carácter proteccionista , primero el partido Democrata-Republicano y posteriormente el Partido Whig tomaron unas mediadas claramente lesivas para el sur como es la creación de impuestos a la exportación y la importación y otras dañinas leyes en materia agrícola. A lo mencionado anteriormente ha de sumarse el debate sobre la esclavitud que estaba sobre la mesa, pero no era tan importante como la gente o, mejor dicho la Máquina de Propaganda Globalista de Hollywood, nos quiere vender.
Lincoln había apoyado la secesión de Texas de México hacía tan sólo un par de décadas antes de la guerra civil americana y en 1861 no permitía que ese mismo estado se separara de la Unión.
El espíritu de libertad, de comunidad, de religiosidad y de sacrificio que tenían los fundadores de los Estados Unidos de América es asombroso si lo comparamos con la mentalidad de esclavos de la actualidad. La futura Confederación mantuvo esos ideales y casi un siglo después, hizo que se pelearan contra la Unión.
Los estados del sur apelaron al derecho a la separación tal y como habían hecho hacía apenas 80 años contra Inglaterra; que recordemos, eran trece colonias que se independizaron cada una por sí misma, pero con un mando único para asuntos militares. Luego se federaron para lograr la unión. El paralelismo con la secesión exitosa de 1776-83 y la fallida de 1861-65 está ahí, demostrando que el sudismo no es antiamericano sino al contrario. El famoso general confederado Stonewall Jackson dijo que se trataba “de la segunda Guerra de Independencia“.

La cuestión étnica, política, económica y social
Aquí vamos a ver la fractura más claramente; los sureños rechazaban los valores yankees de la Democracia como gobierno-dictadura de la mayoría, entre muchos otros. Temían con motivo que el norte cada vez más poblado impondría su voluntad democráticamente al sur. Así, el norte era Federalista frente al sur que era Confederalista. Las palabras y los modelos se parecen, en la práctica eran muy diferentes. Si el gobierno central aprueba una ley en un estado Federal, los estados están obligados a cumplirla. En cambio en una confederación, un estado puede rechazar esa ley en su territorio.
Económicamente el sur formaba parte de un sistema semejante al de los países del Caribe o Brasil, un modelo exportador de materias primas que iban a los mercados y fábricas textiles de Europa. Se comerciaba poco con el norte y en general se aborrecía su modelo de capitalismo intensivo y grandes ciudades con factorías escupiendo humo. Los lazos de sangre y lealtad, restos del antiguo régimen europeo, eran más importantes que el dinero. El sureño prefería trabajar la tierra y en general, a pesar de ser un territorio protestante, trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
Los orígenes de esta mentalidad menos obsesiva con la ganancia económica y más ocupada en cuestiones de buen gobierno, honor, caballerosidad, lealtad y buenos modales hay que buscarlos en varios sitios. Uno de los que se menciona poco es la diferencia de la composición étnica del Sur y el Norte. Desde fuera es fácil decir “eran americanos de origen británico” o “eran anglosajones protestantes“. Si se mira de cerca, se ve que esto es un error. En el Norte predominaba la población mayoritariamente inglesa con un importante añadido germánico. No era raro ver apellidos holandeses o alemanes entre los pobladores de los estados norteños, ni una mentalidad bastante más puritana. En el Sur ademas de no encontrarnos a estos germánicos ni puritanos, había una buena cantidad de pobladores de origen céltico (por tanto no anglosajón) tanto del Ulster como de Escocia. A esto se le tiene que añadir los cajun y acadianos de origen francés (y español, sobre todo de Málaga) y los isleños ( origen de las Islas Canarias) que vivían en Louisiana y Texas y que antes habían peleado contra los peligrosos apaches además de haber fundado lugares tan importantes como San Antonio de Texas (Remember The Alamo!). Durante la guerra, el norte se dedicó a importar europeos, alemanes sobre todo, a condición de que se alistaran como militares ahondando en la brecha étnica entre los dos territorios. Y para rematar, la liberación de los esclavos acabaría con un Sur étnicamente irreconocible y con unas tensiones raciales enormes. Así fue como sucedió, pero eso a los del norte no les importaba porque no vivían ahí. Hay quien dice que la guerra civil americana consistió en que Massachussets fue quien ganó la pelea y se impuso al resto.
Los estados del sur tampoco eran una sociedad de castas donde imperase la supremacía racial. No sólo no eran antisemitas, sino que fue el norte quien trató peor a los pocos judíos que había en el país y el Sur quien tuvo a un Secretario de Estado como Judah Benjamin. Dos naciones indias, los Chocktaw y los Cichkasaw pelearon como confederados. Hubo negros libres que también lo hicieron. A pesar de esto, los CSA no se libran de ser acusados de cualquier cosa desde el presentismo progresista actual que necesita sacar todo el rato una versión fictícia del asunto. Da igual que la discriminación racial del sur fuera la misma que la del norte y que el trato que se diera a los negros, nativos y chinos fuera tan mala en el norte como en el sur, como corresponde a esa ley indiscutible de la historia que nos dice que “Diversidad = Conflicto”.
En cuanto a la economía esclavista, el modelo económico tenia en parte una base de cantidad de esclavos, negar esto sería estúpido. También es cierto que es nuestro deber decir que la mayoría de pobladores de los estados del sur llegaron a la conclusión de que tener esclavos no era rentable . Un esclavo ha de ser comprado y mantenido, tiene que ser enseñado y todo ese coste debe de ser amortizado. Por supuesto que debía de ser cuidado porque matar a un esclavo implicaba tener que comprar un nuevo. Tener un esclavo costaba mucho dinero y este esclavo era muy poco productivo no solo por estar obligado, sino por el propio trabajo en si mismo. Todo esto sumado a la lesgislación imperante suponía que la esclavitud tenia los días contados; el coste-beneficio no era favorable y por eso, con la excepción de grandes terratenientes, el 95% de los sureños jamás tuvo esclavos en propiedad.
Dos territorios bien diferenciados con sentidos de la moral distintos, con una composición étnica diferente, con culturas cada vez más opuestas. La fractura era inevitable y la secesión posible. Los EEUU eran dos países en uno.
Relaciones Exteriores
Los Estados Confederados de América en 1861 buscaron el apoyo de Francia y el Reino Unido sin éxit. El fallo en materializar la masacre de nordistas en Antietam y la caida en manos de la Unión de la gran ciudad del sur, Nueva Orleans, fue vista como síntoma de debilidad por parte de los europeos. En noviembre de 1863, la diplomacia confederada se reunió con el papa Pío IX sin éxito tampoco. El Gran Capital Financiero e Industrial que dominaba los intereses de las naciones europeas apoyaba decisivamente a los suyos y ningún país europeo mandó embajadores a los recién creados Estados Confederados de América. Un país así tan opuesto a las dinámicas políticas y económicas de la época no podía sino ser en términos diplomáticos, un apestado mundial,
En cuanto a las simpatías populares por un bando u otro, la mayoría de europeos no escogió ninguno de ellos y sólo estuvieron atentos a cuanto una guerra moderna podía enseñarles. Sí se pudo observar la tendencia de que los tradicionalistas europeos partidarios del ancien regime o los anarquistas apoyaban moralmente (y algunos incluso fisicamente alistándose como voluntarios) a los confederados mientras que los liberales, demócratas, masones y los nacientes socialistas, a la Unión. Un ejemplo conocido fue el anarquista mutualista Proudhon que mostraba simpatías por el Sur y su enemigo ideológico Marx, por los muy capitalistas estados del Norte. Los románticos, los amantes de la libertad, de las tradiciones, de la moral caballeresca y del honor y la lealtad estaban igual que hoy, con el Viejo Dixie.

La esclavitud
La esclavitud era cosa corriente en aquella época, especialmente en el mundo islámico. Sin embargo en Europa y sus territorios de ultramar había caído en un progresivo desuso por su ineficiencia económica. En los EEUU existía el movimiento abolicionista, pero la guerra civil americana no se hizo para acabar con la esclavitud. Hay demasiados documentos que demuestran claramente que el motivo real fue el de aumentar el poder del gobierno federal central y limitar el de los estados miembros.
Aparte de lo citado anteriormente en el apartado modelo económico y social, debe de decirse que la esclavitud si bien fue un tema que estaba siendo discutido por ambas partes, no fue hasta La Batalla de Antietam en la que el ejercito del norte perdió una enorme cantidad de hombres, que Lincoln usó el tema de la esclavitud como medio para atraer tropas y dinero. Decir que Lincoln era un antiesclavista convencido es demasiado decir. A Lincoln le interesaba la unión mas que cualquier otra cosa y si hubiera habido otro motivo para la causa unionista lo hubiera usado igual.
Para algunos, Lincoln es un personaje extremadamente siniestro en la historia Americana, un autentico tirano cuyos únicos objetivos eran el poder central, el control y acabar con la libertad. Alguien con unas intenciones diametralmente opuestas a la de los fundadores de los Estados Unidos. Un presidente que no pretendía liberar a los negros sino esclavizar tanto a blancos y a negros bajo una autoridad centralizada. Sin llegar a esas exageraciones, pensaba y sentía que la secesión era un mal enorme para los americanos, el presidente decía cosas así.
“Yo diré, entonces, que no estoy ni he estado nunca a favor de la igualdad social y política entre las razas blancas y negras, que no estoy ni he estado nunca a favor de crear jurados de negros, de que puedan ser funcionarios del gobierno, ni casarse con los blancos, y decir además que hay una diferencia física entre las razas blancas y negras que creo que haría imposible para las dos razas vivir en términos de igualdad social y política, y en la medida en que no pueden vivir así, mientras permanezcan juntos debe haber una posición de superior e inferior, y yo, como cualquier otro hombre, estoy a favor de tener la posición superioridad asignada a la raza blanca”
Esto no es un fallo de Lincoln, al contrario, sino un testimonio de lo consciente que era de la situación del momento. Es la izquierda sociológica en permanente proceso de invención de la Historia según sus gustos y necesidades la que afirma que la Confederación era mala por la esclavitud y por tanto había que destruirla, convirtiendo a Lincoln en un héroe de su causa. Uno de los suyos.
En la desconocida constitución de los estados confederados se ve claramente que la intención de los del sur es proteger la esclavitud al tiempo que limitarla (se prohibía importar esclavos). No porque creyesen que estaba mal, sino porque ya no era rentable. La discriminacion hacia los negros es algo que estaba todavia en el norte y en el Sur y continuo durante mucho tiempo. En los EEUU hoy día los negros no son el colectivo que es discriminado por su raza sino los blancos, a los que además se les pide constantemente que se culpen a sí mismos por privilegios imaginarios. Por supuesto después de la guerra la esclavitud sigio existiendo si bien no ya en Occidente, sino en el mundo árabe.
Repetimos por si no ha quedado claro, la causa del enfrentamiento no fue la esclavitud y en esa misma época se dieron cuenta de la guerra de propaganda que se libraba en paralelo a la de verdad. Gente como el general Robert E. Lee no era un esclavista fanático. Anarquistas abolicionistas como Lysander Spooner (del que habrá un “Vidas disidentes”) estaban frontalmente en contra de la esclavitud como institución por cuestiones morales y al mismo tiempo su moral les hacía defender los derechos del Sur a separarse de un Norte tiránico.

Los estados confederados despues de la guerra
La derrota en la guerra ocasiono la creación de un grupo llamado Ku Klux Klan, brazo armado del partido Democrata que era pro esclavitud y que posteriormente fue defensor de la segregación racial en contraposición del partido republicano que siempre estuvo en contra. En el año 1900 el Partido Republicano tenia 22 congresistas negros, el primero del partido Democrata llegó en 1935
Fue el partido demócrata quien se nego a aprobar la ley de derechos civiles usando el filibusterismo en el senado y es hoy quien ha clientelizado el voto negro; a su modo y a pesar de su negricismo militante, es una estrategia totalmente utilitarista. Los negros siguen sin ser rentables económicamente de forma directa, pero indirectamente sirven a los propósitos demócratas votando de forma sistemática por ellos como esclavos fieles a sus amos. No quieren que ningún negro salga de la plantación demócrata.
Los estados del sur están orgullosos de su pasado y no gusta nada que los del norte vayan allí y hagan una Memoria Histórica Yankee y derriben estatuas que fue uno de los motivos de la reunión de Charlottville ya que iban a derribar la estatua del General Lee llegó a ser un declarado antiesclavista a diferencia del General de la Union, Ulysses S. Grant (más tarde presidente) quien tuvo esclavos y a los que hubo de liberar cuando fue nombrado comandante en jefe.
El legado que nos deja la Confederación es del de la lucha por la libertad a pesar de la desigualdad de fuerzas. El valorar el honor y la lealtad por encima del dinero. El defender una forma de vida y unas tradiciones. Es un buen legado y nadie mejor que el general Lee para ejemplificarlo. El general Lee no hubiera tenido problemas con la abolición de la esclavitud y era partidario de mantener la Unión porque pensaba que la secesión debilitaría a todos. A pesar de eso dijo que él no empuñaría la espada contra su estado natal, Virginia, sino lo contrario. La guerra empezó y Lee rechazó un alto mando en el ejército de la Unión. Se vistió el uniforme gris de los confederados y empezó (tras un inicio bastante malo) a demostrar en los campos de batalla como en inferioridad numérica y material se podía ganar si el ingenio y la voluntad no fallaban. Finalmente derrotado tras cuatro años, Lee se rindió y empezó a trabajar para reconstruir el sur. Su fama no sólo se convirtió en leyenda en el Sur, también lo hizo en el Norte.
De él se dijo tiempo después.
Fue un enemigo sin odio, un amigo sin dobleces, un soldado sin crueldad, un vencedor sin opresión y una víctima sin queja. Fue un servidor público sin vicios, un ciudadano sin maldad, un vecino sin reproches, un cristiano sin hipocresía y un hombre sin picardía. Fue un César sin su ambición y un Federico el Grande sin su tiranía, un Napoleón sin su egoísmo y un Washington sin su recompensa.
Contra la Confederación, la izquierda ha usado el asunto de la esclavitud como arma permanente contra ella, sobredimensionando su importancia. Con el general Lee esto no sirve, pero aún así le odian. No soportan que fuera un hombre de honor y virtud del que ningún enemigo pudo decir nada malo. Un monumento al general Lee o al soldado confederado representa las virtudes sureñas aborrecidas por la izquierda y su miseria moral. Desde el general Lee hasta el más humilde campesino convertido en soldado, los valores, la moral, la valentía y la virtud, eran la misma. Eso para la izquierda es insoportable y no importa cuantas estatuas derriben, seguirán sin poder ser como esos hombres a los que juegan a despreciar porque nunca serán capaces de aspirar a ser como ellos.
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