Alguien lo tenía que decir en cara y se ha hecho.

Hale, a seguir despellejando curas, obispos y papas mientras Putin y los hotros se deciden con sus amenazas y contramenazas.

Y me voy por donde vine, reconozco que me planté aquí en un arranque de ira.

A pesar de todo, mis mejores deseos.

Adiós.