Rusia, más que un injustamente tratado país, se asemeja más bien al Magog de las hordas salvajes con que ya se ha avisado en diversas profecías, ese enemigo en que se materializarían castigos por la impiedad.
¿O de verdad alguien se cree que la guardia de miles de chechenos sanguinarios que manda Putin a Ucrania son soldados del Arcángel San Gabriel?
Se os ha ido la peonza, definitivamente. No tengo duda de que imploraremos perdón a Dios por haber ofendido al sucesor de Pedro como hemos hecho tantos años.
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