Historia de una traición: el caso del "bocazas" Andrew Neather
Un "plumilla" que estuvo al servicio del Partido Laborista se ha querido colgar medallas y en realidad ha destapado una de las grandes maniobras inmigracionistas.
Todos contemplamos con asco el panorama de nuestra política nacional y cada vez miramos con mayor distancia a unos políticos que nos demuestran a marchas forzadas que son todos iguales. Muchos pensamos que vivimos en un sistema que, lejos de representar los intereses del pueblo, tal y como corresponde a la teoría democrática, alimenta una plutocracia en la que si no tienes dinero no accedes al poder real –que no está ni en los partidos ni en el gobierno- y tienes que limitarte al ritual del papelito cada cuatro años y a indignarte en los debates cíclicos que el poder organiza a su medida.
Pero, contrariamente a la idea hispanófoba, tan extendida entre nuestro pueblo, de que lo que presenciamos solo sucede en España, nos tememos que la realidad es bien distinta. El periodo británico London Evening Standard ha publicado el pasado 23 de octubre un artículo firmado por el ex consejero de Tony Blair, Jack Straw y David Blunkett, Andrew Neather, que debería de movernos a todos a reflexión. El artículo se titula Don´t listen to the whingers - London needs immigrants, que significa algo así como "No hacer caso a los llorones – Londres necesita inmigrantes".
Neather, hoy "periodista" pero antaño redactor de los discursos del Partido Laborista, explica, sin que tenga la menor trascendencia y para sorpresa de la gente decente, que la inmigración masiva que hoy existe en el Reino Unido ha sido el fruto de una política deliberada, elaborada desde el gobierno británico para "ayudar a diseñar socialmente un país verdaderamente multicultural".
Según Neather, él escribió el decisivo discurso de Barbara Roche</B> de septiembre de 2000, que llamaba a relajar los controles sobre la inmigración y que suponía un cambio radical respecto de la política migratoria desarrollada entre 1971 y 2000. En este período, solo los extranjeros con familiares que ya estuvieran aquí podían instalarse en el país. ["sólo"]
Según dice Neather, el informe nació en un think-tank del gobierno de Tony Blair denominado Performance and Innovation Unit y fue publicado en enero de 2001 bajo el título de RDS Occasional Paper no. 67. En el seno de este informe había un capítulo aparentemente anodino titulado Migration: an economic and social análisis (Inmigración: un análisis económico y social). Neather afirma que las ideas sobre la cuestión inmigratoria que contenía fueron rodeadas de un gran secreto y en los círculos de Whitehall había una verdadera "paranoia para que no llegara a los medios". En el seno del gobierno "había un rechazo a discutir lo que un incremento en la inmigración podía significar, especialmente para la clase trabajadora blanca". Según el ilustre "periodista", "esto aparecía así incluso en el informe: cuando se hablaba de ´incidencia social´ era solo "la relativa a los inmigrantes". Al parecer se creía que con la nueva política migratoria se conseguiría "volver obsoletos" los argumentos de la derecha en contra de la "diversidad" y, aún hoy, Neather aboga por hablar del tema migratorio abiertamente, dado que, si los inmigrantes se marcharan, el país sería "mucho menos interesante". [!]
Esta noticia, en un país en el que los medios hayan hecho su trabajo, debería llevar a hacerse algunas preguntas. Primero cabría preguntarse si, en democracia, las decisiones se toman o no contando con el pueblo. Porque, al menos en teoría, la toma de decisiones democráticas es de abajo a arriba y no al revés, tal y como Neather confiesa que hizo su gobierno. Sorprendentemente, en el Reino Unido gobierno y oposición han mantenido un acuerdo tácito sobre inmigración que ha convertido a aquél país en una sociedad "verdaderamente multicultural". Dado que Neather admite que existía "paranoia" a que el informe trascendiera y los votantes castigaran en las urnas la fechoría de los políticos, lo que el gobierno de Blair combatía no eran las ideas "de la derecha" sino la reacción del pueblo británico.
Así las cosas, en una sociedad coherente, Neather y sus cómplices serían expulsados del juego democrático pero esta confesión de parte, sorprendentemente, no ha tenido las consecuencias necesarias. No obstante, The Daily Mail ha hecho publico un artículo el pasado 26 de octubre titulado "Dishonest" Blair and Straw accused over secret plan for multicultural UK (Los "deshonestos Blair y Straw acusados de [alentar] un plan secreto para un Reino Unido multicultural). Según el articulo, "los responsables laboristas amenazaron a los líderes tories William Hague y Michael Howard con calificarles de racistas para disuadirles de criticar esta iniciativa oculta".
Como puede verse, algo como la política inmigratoria es decidida completamente al margen del pueblo y, sin duda, la multitud de "asociaciones" que proliferan alentando de manera directa e indirecta la inmigración masiva en Occidente están en sintonía plena con una caterva de multimillonarios que deciden -para que lo sufran los demás- la deportación de seres humanos que el ultracapitalismo necesita. Neather en su artículo hace meridianamente clara la alianza de la plutocracia con el progresismo izquierdista, desde Prisa hasta los "antisistema".
Personalmente, me gustaría saber cuantos "Neather" hay en Occidente y cuantas medidas de este tipo se han tomado en nuestros países. En el Reino Unido –y también en España- harían muy bien en criticar menos las supuestas ideas del hoy boyante British National Party y ponerse a pensar si es que sus políticos "respetables" tienen todavía un asomo de decencia. Artículos como el de Neather hacen preguntarse cada vez más a la gente si viven en un sistema que realmente les representa o si, por el contrario, se limitan a existir en el seno de una dictadura que se perpetúa, no a pesar, sino gracias al ritual de las urnas. Un lugar, en definitiva, donde lo que menos cuenta son las personas, aunque se sirva de tontos útiles y de una muy "progresista" guardia pretoriana, capaz de eliminar física o políticamente a todo el que se oponga a los designios de los señores del dinero.
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Más sobre el asunto, muy completo (The Telegraph):
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