- Madrid. Bicentenario del Dos de Mayo: mesa redonda sábado 26 abril
- Guipúzcoa. Museo Zumalacárregui cerrado por obras
Madrid, abril 2008. Nos encontramos a casi doscientos años del alzamiento del pueblo español, por Dios y por el Rey, contra los invasores franceses, portadores de las ideas de la Revolución.
Imitando a los liberales doceañistas, el gobierno de la antihistórica comunidad autónoma de Madrid, en manos del PP, está invirtiendo mucho dinero público en hacer llegar a la gente una visión de la llamada Guerra de la Independencia como una "revuelta" de los españoles contra los enemigos externos e "internos", dando a entender que fue una lucha por traer el liberalismo a España, eso sí, independiente del francés. También tenemos ataques como el del hereje César Vidal, con un reciente libro cuya tesis es negar el papel de la Iglesia Católica y la Religión como motivos principales de la resistencia. No faltan los que maldicen a aquellos españoles por haber frenado la entrada de la "modernidad" en España, como el novelista Arturo Pérez-Reverte. Los socialistas, por boca de José Bono, quieren que la milenaria España haya nacido en 1812. "Memoria histórica".
La realidad es muy otra. Lo decía Don Sixto Enrique de Borbón en su mensaje a los carlistas de 6 de enero de este año:
"Escribo en los umbrales de 2008, a los dos siglos de la llamada 'francesada'; que no fue una revuelta nacionalista antifrancesa, ni menos aún una revolución liberal, sino un levantamiento primero, y una guerra después, contra los principios y los hombres de la Revolución francesa, encarnados en los soldados de Napoleón, y a favor de Dios, la Patria y el Rey. Sí, el trilema que después ondeará en nuestras banderas, como entre tanto en la guerra realista de tiempos del Trienio (1820-1823), y que encontramos operante ya en 1808. Sólo la habilidad de los en verdad, a la sazón, escasísimos elementos liberales, movidos por las logias, engañando al pueblo español, pudo revertir el signo del conflicto. En efecto, a través de la Constitución doceañista, calco al menos parcial de la francesa jacobina de 1791, y con el auxilio del débil Fernando VII, se produjo a la postre el triunfo intelectual y político de lo que heroicamente se combatía con las armas. Hubo, es verdad, afrancesados que sostuvieron al hermano de Napoleón. Pero los más eficaces fueron los que oponiéndosele en apariencia hicieron posible el triunfo de las ideas que sus soldados llevaban en la punta de las bayonetas.
"A los dos siglos de 1808, cuando tantas conmemoraciones de tantos bicentenarios que arrancan de esa fecha están prontas a aparecer, no puede faltar la voz de la Tradición española, que modestamente abandero, para oponer tantos 'otros' bicentenarios: el que descubra la verdadera faz de la llamada (con término nada feliz) Guerra de la Independencia; el que denuncie la matriz liberal y por lo mismo antitradicional y antiespañola de la Constitución de Cádiz; y el que engarce esos procesos y fenómenos con los que llevaron a la mutilación cruenta de las Españas americanas, de los reinos de Ultramar, que nunca fueron colonias, y que desde entonces sufren, aún con mayor intensidad que la porción situada geográficamente en Europa, los frutos del desorden y la traición fundacionales. Resulta instructivo recordar los planes precisos 'para humillar a España' concebidos por los ingleses, puestos por obra en 1741, en Cartagena de Indias, de la Nueva Granada, o en 1806 y 1807, en Buenos Aires y Montevideo, del Río de la Plata. Como también observar que, por lo menos desde 1810, la Francia napoleónica e Inglaterra, mientras guerreaban entre sí en Europa, se concertaban en el Ultramar para destruir allí la monarquía hispánica."
El sábado 26 de abril, a las doce del mediodía, el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, con la colaboración del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, organiza la mesa redonda "La llamada Guerra de la Independencia en la historia contemporánea de las Españas". Con la participación de los profesores Miguel Ayuso, Andrés Gambra y Consuelo Martínez-Sicluna, y de los historiadores Francisco José Fernández de la Cigoña y José Antonio Gallego.
Se celebrará en la Fundación Francisco Elías de Tejada, calle José Abascal (ant. General Sanjurjo), 38, bajo izquierda, de Madrid.
Estas convocatorias y muchas otras en la Agenda de las páginas para suscriptores de FARO y en el Tablón de anuncios de nuestra web
Ormaiztegui, abril 2008. El Museo Zumalacárregui nos envía el siguiente aviso:
El Museo Zumalacárregui, centro de referencia para el conocimiento y disfrute del siglo XIX en el País Vasco, permanecerá cerrado al público desde el 18 de abril hasta finales de julio de 2008. Su objetivo es acometer la renovación de sus instalaciones, complementado con una ampliación temática sobre el siglo XIX y la colocación en la exposición de las nuevas colecciones adquiridas a lo largo de los últimos años. Perdonen las molestias.
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Agencia FARO
http://carlismo.es/agenciafaro
[Dejamos el aviso sobre el Museo Zumalacárregui, porque don Tomás luchó también en la francesada y en las guerras realistas, además de en la primera carlista. En todas del lado de los buenos.]
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