SOBRE LOS AFRANCESADOS Y SUS DEFENSORES
Españoles descuartizados por napoleónicos, por estas proezas brindaban los "afrancesados".
VICEPRESIDENTA ESPAÑOLA DEL SIGLO XXI ABOGA POR LOS AFRANCESADOS
Aunque no tengo la costumbre de leer periódicos, accedí a leer lo que sigue, después de ofrecérmelo un amigo que pretendía, por lo visto, que le acompañara en su perplejidad. No lo consiguió, pues a mí esta gente que nos gobierna no consigue sorprenderme por más que lo intenten, la verdad sea dicha. De esta gente me lo espero todo, cualquier cosa. Y, secundando la invitación de mi amigo, leí lo que sigue -no me hagan ustedes que copie textualmente.
“María Teresa Fernández de la Vega compareció en la rueda de prensa del último Consejo de Ministros pertrechada de un centenar de ejemplares de Miguel Artola y realizó dos afirmaciones de las que dejan estupefacto a cualquiera…”. El libro en cuestión es algo así como una apología de los “afrancesados”, esa gentuza que, en su traición infame colaboró, dócil y sumisa, con las fuerzas de ocupación napoleónicas, en contra de sus propios compatriotas. Por cierto, espero que esos libros que regaló tan pródiga los haya pagado de su bolsillo. En caso de que regale libros a costa del erario, espero que me envíe uno a mi casa.
María Teresa Fernández de la Vega hizo una valoración:
“Ellos –se entiende que, para ella, los afrancesados- fueron los que por primera vez defendieron un concepto de Gobierno responsable, que debía ocuparse de que los ciudadanos accedieran al bienestar e incluso a la felicidad.”
Voy a decirle yo a la Sra. Vicepresidenta la baja estofa de la que estaban hechos esos miserables “afrancesados”. Y le recomiendo que vaya, Sra. María Teresa, a leer los documentos de la época que registran datos reales, y no teorías que, a la postre, derivan de calenturas mentales y degeneran en la alucinación progresista.
Por ejemplo, en Jaén hubo uno de esos “afrancesados” que por nombre llevaba el de Juan Gil de Giraldes, era un funcionario municipal. Su adhesión al gobierno de ocupación fue tal que “cuando las tropas francesas conseguían algunas victorias, era para él un día de jubileo, que no se desdeñaba de manifestar públicamente, al paso que también se alegraban cuando sabía la muerte de algún buen patriota, como sucedió el día en que ocurrió la desgracia de que en esta capital fue fusilado ignominiosamente el heroico partidario español Don Pedro del Alcalde, pues después de verificada su muerte estuvo el Don Juan Gil regocijándose en un festín de bebidas, de modo que para todo el común de vecinos tiene el concepto de un serio afrancesado”, así consta en los archivos municipales del Ayuntamiento de Jaén, con estas palabras textuales que se escribieron en la Sesión del 12 de diciembre de 1812, una vez que Jaén se había visto libre de los gabachos. Y más infame que los franceses, violadores y asesinos de españoles... Más infame que todos ellos es su “afrancesado”; como, por ejemplo, el tal D. Juan Gil de Giraldes. ¡Menudo hijo de perra hay que ser para, llamándose español, brindar a la salud de los que matan españoles! Eso es un afrancesado, Sra. Fernández de la Vega… Déjese de pamplinas de ciudadanía, bienestar y felicidades que no son las mías. Todo esto, Sra. María Teresa, puede leerlo usted en un artículo de D. Emilio Luis Lara López:
http://hispanianova.rediris.es/articulos/03_001.htm#17
Y para ilustrar lo que la Vicepresidenta decía sobre el bienestar que, al parecer vinieron a traernos los "afrancesados", valga esta perla: “...propiamente se ven en las calles algunos de aquéllos a quienes el Pueblo miraba con más horror por su decidida adhesión al Gobierno intruso y a las máximas del tirano, a cuya sombra han hecho grandes negociaciones”, se dice en esos mismos fondos documentales. Bienestar, en efecto, bienestar para ellos y a costa de todos los demás, pues a la sombra de los ocupantes "han hecho grandes negociaciones": forrándose, como siempre.
Los “afrancesados”, Sra. Vicepresidenta, eran todos unos limpiabotas de los franceses, unos indignos lacayos de los Bonaparte (Napoleón y Pepe Botella). Los afrancesados aspiraban a un puesto que les resolviera las lentejas, cuestión ésta de las lentejas que viene ya de los tiempos del Antiguo Testamento, cuando lo de Jacob y Esaú. Para ello no regateaban de su bolsillo, pagando festines con los que celebrar descalabros patrios y victorias enemigas. ¡Menudos bufones del francés! ¿Le pongo a Vd. un ejemplo, para que me comprenda lo que era un afrancesado? Pues, ¡venga!: piense Vd. en un francés que, en plena ocupación nazi, se nos hace íntimo de las SS, pues, eso, eso es un "afrancesado", Sra. Fernández de la Vega.
Eso son en la Historia los “afrancesados”, colaboracionistas. Pero a la luz de sus declaraciones, Vicepresidenta, constato contrariado que esos miserables han tenido una pléyade de descendientes que todavía son capaces de reivindicarlos.
¡Lástima que el Cura Merino no los matara a todos!
Publicado por Maestro Gelimer
http://librodehorasyhoradelibros.blogspot.com/
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