El problema de la disyuntiva entre Tercera República, desde mi punto de vista, es que en ambos casos quienes están dispuestos a ostentar el timón (o sea, la Casta actual o la que quiere ser Casta en lugar de la Casta; o más Casta aún que ahora, igual que los políticos franquistas reconvertidos en demócratas que con tal de seguir ostentando el sillón junto a la Casta de nuevo cuño no dudaron en unirse al festín de buitres que los "próceres de la patria" se han dado con España desde 1975, y cuyas consecuencias aquí tratamos) comparten una cosa en común: el odio por lo que significó España para tantos que lo vivieron y su deseo por "europeízarnos -o sea deshispanizarnos- plenamente", a mayor gloria de la masonería anticristiana y por tanto anti-Hispanidad (pues odia con todas sus fuerzas lo que ello significó) que en su día ya trató con ahínco de desembrar la Unidad Hispánica en trozos y que tratan de hacerlo con la España peninsular aún a día de hoy. Sería un "cambio de superficie, pero no de esencia", respecto al funesto régimen actual. Por lo cual no termino de verlo claro. Y lo dice alguien que no puede ver ni en pintura al Rey felón que ha liderado el proceso de desmantelamiento y deshispanización de las Españas.
Dicho esto, yo solo observo dos posibles banderas:
-Restauración de la Cruz de Borgoña. Bajo la cual la Hispanidad se mantuvo unida durante mucho tiempo bajo una Monarquía Católica.
-Restauración de la bandera española (o la Cruz de Borgoña) con el Águila de San Juan y los escudos de las Españas, en tanto que este fue una vez emblema de los Reyes Católicos, sin duda alguna unos verdaderos y grandes monarcas a los que se debe mucho de lo que llegó a ser la Hispanidad y, lo más importante de todo. Los que consiguieron que las Españas volvieran a ser una mediante la unión de muchas (excepto la otra España peninsular, Portugal), unas Españas aglutinadas por la religión católica y una Tradición que se había forjado en los duros tiempos de la lucha contra el invasor islámico. Su noble empresa, aunque no cumplida del todo plenamente hasta unos 70-80 años más tarde, significó mucho y los que nos consideramos herederos de la misma en vez de la "España oficial actual", debemos sentirnos inspirados, creo yo, por ella.
No es casualidad que hoy en día las manos ejecutoras de la destrucción y deshispanización de las Españas se encarguen, desde bien pequeñitos, en inculcarnos odio (mediante la Leyenda Negra, el marxismo cultural, etc...), a través de prensa, sistema educativo, ingenierías sociales varias, etc... frente a dichas gestas, la esencia y los símbolos que las representan que son los que deberían ser restaurados en el justo lugar que por historia y Tradición les corresponden.
Tricolores y Segundas Repúblicas masónicas anticatólicas, antiespañolas y deshispanizantes (pues esto y no otra cosa quieren muchos de los "republicanos" actuales, excepto excepciones), no, gracias. Ya tuvimos bastante en aquellos funestos años que precedieron a la Gloriosa Cruzada de Liberación Nacional, reacción justa a los problemas de una España que, pensándolo bien, no resulta muy diferente a la que ahora nos ha tocado vivir. Pues no son pocos los paralelismos existentes entre ambas Españas, en el fondo. Ha sido, en ambos casos, la extracción de la argamasa (Tradición, cultura y religión, o el Dios, Patria y Rey -Rey tradicional, católico y templado, no el Rey masónico antiespañol actual-) que mantenía las Españas o la mayoría de ellas unidas y cohesionadas, la que ha precedido que todo el edificio, ante la falta de la argamasa que lo sostenía, haya caído o esté a punto de hacerlo. Solo la restauración de esa argamasa puede funcionar como cura natural, mano de Dios, de la enfermedad actual. No por nada es precisamente un odio profundo hacia todo ello lo que tratan de inculcarnos las anti-Españas que hoy por hoy controlan el poder, pues saben que solo un despertar pleno de esa argamasa y una reacción en ese sentido puede impedirles (y no fórmulas alternativas de gobierno extranjerizantes) llegar a alcanzar lo que llevan más de un siglo persiguiendo con ahínco. Pero, naturalmente, aquí entra en juego lo que comenté antes que se nos trata de hacer desde que nacemos.
Perdonénme, si así a bien lo tienen ustedes, por el tocho y por mis muchos fallos a la hora de considerar temas de una materia en la que aún estoy lego.
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