José Legrá es mi vecino. Toda la gente del barrio lo quiere y lo saluda incluso desde la otra acera "Legraaaaa, ¡campeón!" y él saluda, orgulloso, levantando la mano agradecido. En el bar donde desayuna, en la tienda donde compra, todos saben que Legrá es un negro al que no le gustan las negras. Digo yo que muy dueño es de tener sus prefencias ¿no?.
El tema es que hasta ahora no me consta que nadie lo haya llamado "racista" pero, según está el patio, un día de estos saldrá Esteban Ibarra o cualquiera de los voceros del pensamiento único y le dirán "xenófovo" al campeón de boxeo mientras fantasean con los aplausos de los comparsas de este sistema tan tolerante y demócrata. Como bien dice Ordóñez, aburre ya tanta hipocresía.
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