Re: El general carlista Miguel Gómez Damas y su apresamiento en Portugal
Miguel Gómez y Damas nació en la villa de Torredonjimeno el día 5 de junio de 1785; siendo bautizado el 7 de julio. En 1808, abandonó la carrera de Derecho y se presentó al duque de Montemar para combatir a los franceses, siendo <<el primero que se me presentó en Jaén, en defensa de S.M>>, según afirmó el propio conde.
Tomó parte en la batalla de Bailén como subteniente y participó en diversas acciones hasta que fue hecho prisionero durante una acción en Castalla en junio de 1812. Fue conducido a Francia hasta que se fugó del depósito de Autum y se presentó al general en jefe del segundo ejército, Francisco Javier de Elío. Tras un consejo, se le reafirmó como subteniente y teniente y en septiembre de 1812, se graduó como capitán. Se retiró del servicio activo en 1816.
En diciembre de 1815, se desposó con Vicenta de Parada.
Tras retirarse se dedicó a administrar bulas en Jaén, hasta que se produjo el sublevamiento de Riego y la proclamación de la "Pepa", cuando empezó a conspirar contra el gobierno. En 1822, se vio obligado a abandonar a su familia y se presentó al conde de Montemar para contactar con las tropas realistas. Fue delatado en Buendía y puesto en libertad tras sobornar al juez. En octubre sirvió en las tropas realistas tomando parte en la acción de Nazar. En 1823, fue ascendido a 2º comandante y marchó a Extremadura. En 1824, fue nombrado comandante, puesto en el que continuó hasta 1827, año en el que se retiró a su tierra.
Con posterioridad, frenó la sublevación en Cádiz en la que fue asesinado Antonio del Hierro Y Oliver, a causa de lo que fue fue elevado a comandante de Algeciras hasta su destitución por ser partidario de Carlos V.
Se volvió a Madrid con su familia, y tras la muerte de Fernando VII pasó a Navarra, donde sirvió a las órdendes de Zumalacárregui como jefe de su estado mayor. En 1834, fue ascendido a brigadier por Carlos V. Derrotó a Espartero en Garvea en diciembre de 1834. En 1835 derrotó a Evans y Jáuregui en Hernani, siendo ascendido a mariscal de campo.
En 1837, a la vuelta de la expedición que le hizo famoso (La expedición del General Gómez), fue encarcelado en Urquiola. Durante la visita del barón von Rahden, le respondió, al preguntarle éste si necesitaba algo -estaba en una habitación de 30 pies cuadrados- <<No quiero nada, tengo todo lo que deseo>>.
Fue puesto en libertad poco antes al Convenio de Vergara, al que no quiso acogerse. Marchó a Francia, siendo uno de los generales que protegió la entrada de Carlos V en Francia. A partir de entonces vivió en Burdeos hasta 1846, cuando intentó extender la guerra de los matiners a Andalucía. La ausencia del agente carlista que debía ponerles en contacto con el interior y la falta de la organización que esperaba en Andalucía, hizo que Gómez se retirara a Lisboa, donde intentó extender la "guerra de los matiners" hasta 1849.
En 1849, dio permiso a los que lo desearan de acogerse a la amnistía de Isabel II, no acogiéndose a ella a pesar de la precariedad de su situación. Los isabelinos llegaron a prometerle una gran cantidad de dinero a cambio de que el nombre de Gómez apareciera el primero entre los amnistiados.
En 1859, será deportado a Londres acusado de instigar contra el régimen liberal. El 11 de junio de 1864, Gómez realizar el que Alfonso Bullón de Mendoza llama el hecho que más honra la memoria del general Gómez: reconoce a Isabel II. <<Puede parecer el afirmar que la mayor gloria de un general del ejército de Don Carlos se halle en reconocer a los derechos de Isabel II al trono de España. Pero esta aparente contradicción se desvanece cuando observamos la fecha en que está firmada la petición que hace Gómez de que se le sean revalidados los cargos y honores en el ejército cristino y la de su muerte, acaecida entre la noche del 15 al 16 de noviembre de 1864. No nos encontramos pues ante un hombre que acepta la situación de España con el propósito de volver a ella y disfrutar de los ingresos que le correspondiesen en virtud del convenio de Verdara, sino ante un anciano enfermo, que tras venticuatro años antes de su patria trata, antes de morir de asegurar a su esposa los recursos necesarios para la subsistencia>> afirma el historiador en un apéndice de La expedición del general Gómez.
Todo el mundo moderno se divide en progresistas y en conservadores. La labor de los progresistas es ir cometiendo errores. La labor de los conservadores es evitar que esos errores sean arreglados. (G.K.Cherleston)
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