He tenido la ocasión de leer ambos comentarios (de Alacrán y de Martín Ant) y las diferencias saltan a la vista. Sobre lo que comenta Alacrán no puedo sino sorprenderme por el tono de la argumentación (que escrita con el debido sosiego pudiera ser debatida e incluso asumida, al menos parcialmente), ya que queda convertida con ese tono en algunas "coces" con bastante poca elegancia y desde mi punto de vista (todo lo personal que vuacedes quieran) inasumible. No obstante, voy a aportar las ideas que creo pueden ser de interés:
No estoy de acuerdo en lo que dice Alacrán de que, de haber vivido más Fernando III se hubiera expulsado a los moros de España, por un motivo puramente militar: habría llegado a las puertas de Granada como Aníbal a las de Roma: con unas líneas de suministro tremendamente dilatadas, después de unas victorias todavía no consolidadas contra una ciudad y un Reino todavía muy fuertes económicamente para hacerles frente desde una posición de desgaste y debilidad cristiana. La primera consecuencia de una victoria, militarmente hablando, es precisamente la debilidad extrema del vencedor por el propio desgaste de su consecución. Normalmente no suele haber tres contendientes en liza, pero si Fernando III hubiera marchado sobre Granada tras el desgaste lógico de la campaña del valle del Guadalquivir se hubiera estrellado contra los muros de la ciudad. Las cosas necesitan su tiempo, y Granada tardó 10 años en caer después de casi 100 de decadencia constante. Las frutas hay que dejarlas madurar en vez de intentar tomarlas verdes y amargarse uno la boca. Para este tipo de cosas es bueno leer a Sun Tzu, Clausewitz y otros teóricos.
Nunca había leído tamaño insulto a las villas y pueblos castellanos que, estos sí, desarrollaron un derecho propio y eminentemente hispánico (con su raíz germánica, obviamente) en vez de copiar las leyes cesareas del Imperio Romano. No obstante, parece que vos y yo no opinamos igual. Por sus comentarios (le ruego me corrija si yerro) creo que no se ha molestado en leer las Partidas. Yo sí, tengo el libro en casa, y especialmente me han interesado los títulos referentes a la religión y a la monarquía. En ellos se imprime un cesarismo constantiniano bastante lamentable después de la gran experiencia de repoblación, fundación de abadías y desarrollo de una forma de organización político-social efectivamente hispánica que no solo se da en Castilla sino en Navarra, el alto Aragón y la Cataluña Vieja. La extensión del cesarismo le parece a usted un avance, a mí un retroceso respecto a la situación previa. Ante la imposibilidad de concertación, no continuaré argumentando más sobre esto.para los defensores de los fueros pactados de Villacacharra, de Salchichoncillo y de Retortijones de Abajo.. que se quiten 'Las Partidas' de la historia de Castilla ¿no?
Eso es algo objetivo, pero responde a la situación de deterioro que he explicado y que a usted, según sus propias palabras, no le interesa para nada.Quien sepa historia recordará que en los reinados de los Juanes y los Enriques Trastamaras de los siglos XIV y XV no hay más que nobles por doquier conspirando y hay que hacer arqueología para hallar algo de concejos, pactos y foralidades...
Lo que indica en este comentario es que usted no solo desconoce completamente la historia de Castilla (quedándose con datos-macro de años y conquistas, y olvidando la intrahistoria que es lo más importante), sino que le da asco la ¿idealización? de Fueros, Concejos y Cortes. Pues son esas tres cosas, mire usted por dónde, las que definen a Castilla y a la idiosincrasia castellana. Y no es cuestión de idealizarlas, sino de leérselas:veo un tufo republicanoide en sus asertos, idealizando pactos fueros, concejos y cortes (¡¡qué le vamos a hacer, a mí esas cosas me dan asco!!).
Como ya me temía, el problema que Vd plantea es considerar a España un agregado de regiones (republicanismo federal)
"Cada sexmo nombrará su Procurador Sexmero; que sea persona de experiencia en los pueblos. Que ninguno sea del estado de los hijosdalgo, sino del estado de los hombres buenos pecheros. Si viniere algún caballero hidalgo, no se admita en ninguna Junta" Ordenanzas de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia.
Esto sí es un logro jurídico, político y social sin precedentes ni parangón en Europa, y me trae sin cuidado si en Estados Unidos, Hispanoamérica o "internacionalmente" conocen más a otros personajes de nuestra historia. Este párrafo merece muchísimo más enmarcarlo y ponerlo en una placa antes que el título referente a la Monarquía que hay en las Partidas, que es de un cesarismo constantiniano lamentable no de alabar precisamente.
Cuidado que no hablo de "democracia" moderna, sino de participación orgánica del pueblo en las estructuras del Reino. Sus queridas Partidas son a esa participación orgánica popular lo que a una herida un puñado de sal.
En cuanto a la exposición de Martín Ant, le agradezco el tono, la forma y el fondo. Me parece de bastante calado la reflexión que lanza. En este sentido quiero decir que yo entiendo la tradición como la fuerza más importante de la Historia, pero no como un dogma.
Sostengo lo que creo que es bueno para España y para Castilla, pero no puedo en ningún modo aceptar las cosas "porque sí". Y no hablo de democracia, a mí la democracia me da exactamente igual. Hablo de equidad orgánica entre los estratos de la sociedad (de eso sabían mucho los castellanos del XIII y muy poco los del XVI, así está Castilla como está). Que una cosa se pueda elegir o no me trae sin cuidado, siempre y cuando sea buena para el país y para mi región. Eso sí, no estoy dispuesto a aceptar algo "porque sí" si no tengo el convencimiento de que es lo mejor.
Y desde luego, la santificación (no eclesiástica, sino dialéctica) de todo aquello hecho por un Rey o de todo proceso histórico pasado sin un mínimo de autocrítica es un tremendo error. Yo soy monárquico y quiero una Monarquía social, pero donde el Rey sea el Padre del Pueblo y no su verdugo. Y donde, como se decía en Castilla, el Rey no se tenga por más que el primero de esos "labriegos con talante de señores" que afirmaba Machado. No creo en la democracia, pero sí en cauces de participación orgánica. No necesito meter un papel en una urna, sino saber conscientemente que aquel a quien llamo mi Rey tiene como primer interés el de la Nación, que daría su vida por ella, trabaja por su engrandecimiento, defiende a su Pueblo y recibiría en Palacio al último de sus súbditos si fuera preciso. Un Rey que no envía a sus hombres a la muerte en países lejanos, sino que se pone en cabeza de la mesnada y va el primero a la batalla. Quien se duele de los dolores de sus súbditos. Ante ese hombre me arrodillaría ahora mismo.
Pero jamás me arrodillaré ante un bobalicón con apellido francés que nunca ha ido a la guerra, que sale de Palacio a escondidas de su Pueblo para "asuntos privados" y que en vez de presidir los Consejos de Ministros se va de caza, le es infiel a la Reina y abusa de la bebida. Ese hombre no solo no es virtuoso (y por tanto no merece ser tenido por Rey) sino que además es indigno de la posición que ocupa. La virtud del Rey (que no es exclusivamente la virtud católica, sino de la Ley Natural) es indispensable en una Monarquía.
En cualquier caso estoy algo decepcionado respecto a lo que dijo Paco en una ocasión sobre que esto no tenía nada que ver con los "fachas", sino que aquí existía una formación intelectual muy superior. Si ese nivel intelectual superior no permite intercambio de ideas, enriquecimiento mutuo, crítica moderada y sosegada sino que consta únicamente de un corpus dogmático de carácter político-religioso a acatar necesariamente sin una mínima cuestión creo que, y en este caso tengo que dar la razón a Alacrán, tal vez no sea este mi lugar.
Saludos cordiales a todos
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