Cualquier intento de encasillamiento ideológico o doctrinal de la PxC es ciertamente obtuso. Lo único claro es que la PxC ha respondido a unos de los grandes retos políticos de esta época con la aclamación de los sectores más sanos del pueblo y con el intento de utilización por parte de pequeños grupúsculos, algunos de ellos ciertamente vomitivos. En la PxC hay gente de lo más variopinto, incluso profesores universitarios de la CTC que la apoyan y han escrito documentos enteritos de la misma; es algo público y notorio. Pero dejémonos de especulaciones, todo esa gente, incluido los tradicionalistas, son algo secundario. Lo realmente importante es que se dan soluciones reales, con una labor ciertamente esforzada, con un enorme coste personal para quienes lo han emprendido, al gran problema de la inmigración desbocada y especialmente a la islamización. Si luego esa política agrada a ravellos, de diegos o demás escoria es algo sin relevancia. Lo que de verdad importa es que toda esa pobre gente que sufre el parasitismo, el incivismo, la delincuencia y la degradación de la invasión islámica en Salt, en Badalona, Hospitalet, Sabadell o Vic han visto un pequeño destello de esperanza.
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