En el Ejército Español y en las altas instancias de los sucesivos gobiernos españoles hay algo que huele a quemado desde hace mucho tiempo.
La historia de Peral (no conozco muchos detalles de la de Daza) tiene otro episodio similar por aquellos tiempos. El telekino del cántabro Torres Quevedo partía desde un principio con la intención de ser aplicado en torpedos submarinos. La polémica por la cual el Ministerio de Marino rechazó su "aplicabilidad" se veló, pues jamás salieron a la luz los entresijos de tal decisión.
Desde luego, la historia nos ha demostrado cómo fué quitado de enmedio con ayuda de "Insiders" el último patriota que la Montaña le ha dado a España, el almirante Carrero Blanco, quien tenía ideas "propias" en cuanto al futuro militar y geopolítico de nuestra Nación.
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