No deja usted de abrir un hilo tras otro con la misma temática, sólo que partiendo desde diferentes puntos de partida. La única finalidad que tienen es la de salirse con la suya: el error de que la Tierra está en el centro del Universo. Dicha hipótesis quedó refutada desde hace siglos con la demostración física mientras que, como usted mismo afirma, desde la especulación filosófica y matemática, o sea sentado en un sofá con una taza de café o con una pizarra delante, cualquiera con conocimientos suficientes puede elaborar cualquier modelo de Universo o de hipótesis sobre epiciclos, deferentes y otras historias de ciencia-ficción que se le ocurran. El problema es que luego los hechos suelen tener la costumbre de llevar la contraria en cuanto se fundamentan en la Física de aquello sobre lo que se fantasea.
Hace tiempo que dije que cualquiera puede comprobar fácilmente que todos, TO-DOS, tenemos la sensación de estar en el centro de cuanto nos rodea allá donde vayamos, pero eso no significa que seamos del centro de nada. Puede usted elaborar todos los ejemplos que se le ocurran, o que le hayan sido sugeridos por los escritos del Sr. Gorostiza o del Sr. Sungenis. La respuesta sigue siendo NO, no estamos en el centro de nada, pero somos el centro de nuestra existencia en el Cosmos.
Bueno. Pero ese fantaseo, vestido con ropaje matemático para darle más "seriedad", que tuvo su origen con el denominado método científico moderno, de naturaleza racionalista, es precisamente el que estoy denunciando. ¿Acaso la teoría estrambótica del multiverso (por citar un ejemplo cualquiera de los modelos que se barajan hoy en día) no viene a ser el último eslabón de una cadena iniciada mucho más atrás; en concreto, en el siglo XVII?
Los matemáticos trataban de hacer creer en la "verdad" del heliocentrismo, aún sabiendo que el modelo tradicional geocéntrico podía dar cuenta de las observaciones y de los mismos cálculos matemáticos-geométricos, cambiando únicamente el sistema de referencia del que se partía para dichos cálculos.
Esto lo han reconocido muchos cosmológos anticatólicos (Einstein, Hoyle, Hawking, etc...). Por ejemplo, Einstein decía lo siguiente:
“La lucha, tan violenta en los primeros días de la ciencia, entre las visiones de Ptolomeo y Copérnico carecerían, por tanto, de sentido. Cualquiera de los dos sistemas de coordenadas podría utilizarse con igual justificación. Las dos frases: 'el sol está en reposo y la Tierra se mueve', o 'el sol se mueve y la Tierra está en reposo', simplemente significarían dos convenciones diferentes referentes a dos sistemas de coordenadas distintos”
Fuente: The Evolution of Physics: From Early Concepts to Relativity and Quanta, Albert Einstein y Leopold Infeld, 1938, 1966, p. 212.
Pero es que esto también lo han reconocido muchos católicos. Por ejemplo, el entonces Cardenal Ratzinger afirmó lo siguiente en un discurso de 15 de Marzo de 1990 en Parma titulado "La crisis de la Fe en la Ciencia":
Hoy en día, las cosas han cambiado. De acuerdo con Bloch, el sistema heliocéntrico –igual que el geocéntrico– se basa en presuposiciones que no pueden demostrarse empíricamente. Entre éstas, juega un papel importante la afirmación de la existencia de un espacio absoluto; ésa es una opinión que, en todo caso, ha sido cancelada por la Teoría de la Relatividad. Bloch escribe, en sus propias palabras: “Desde el momento en que, con la abolición de la presuposición de un espacio vacío e inmóvil, el movimiento ya no se produce más hacia algo, sino que sólo existe un movimiento relativo de cuerpos los unos entre los otros, y por tanto la medición de ese [movimiento] depende en gran medida de la elección de un cuerpo para que sirva como un punto de referencia, en este caso, ¿no sería simplemente la complejidad de los cálculos lo que haría impracticable la hipótesis [geocéntrica]? Tanto entonces como ahora, uno podría suponer a la tierra como estando fija y al sol como moviéndose.”
Es por ello que, siendo los dos sistemas de referencia iguales, las razones de elegir entre uno u otro son puramente filosóficas (o ideológicas).
Por ejemplo, Einstein decía lo siguiente en una conferencia en Kyoto en 1922:
(...) Este fue el primer paso que me llevó a la teoría de la relatividad. Así llegué a la conclusión que el movimiento de la Tierra no puede ser detectado por ningún experimento óptico, aunque la Tierra está rotando respecto al Sol.
Fijémonos en la sentencia. Primero reconoce que el movimiento de la Tierra no puede ser detectado por ningún experimento óptico, para a continuación añadir axiomáticamente que la Tierra está girando alrededor del Sol. Es decir, Einstein viene a decir que él prefiere el sistema de referencia heliocéntrico... porque sí, y ya está.
Lo mismo pasa con Stephen Hawking cuando afirma lo siguiente:
Ahora bien, a primera vista toda esta evidencia de que el universo aparece igual cualquiera que sea la dirección en la que miremos pudiera parecer sugerir que hubiera algo especial acerca de nuestra posición en el universo. En particular, pudiera parecer que si observamos todas las otras galaxias alejarse de nosotros, entonces nosotros debemos estar en el centro del universo. Existe, sin embargo, una explicación alternativa [a la de una Tierra central]: el universo podría aparecer igual en cualquier dirección viéndose desde cualquier otra galaxia también. Esto, como hemos visto, fue la segunda asunción o presuposición de Friedmann. No tenemos evidencia o prueba a favor o en contra de esta asunción. Creemos solamente en ella por razones de modestia: sería altamente extraordinario si el universo apareciera igual en cualquier dirección alrededor nuestro, pero no alrededor de otros puntos en el universo.
Fuente: Una Breve Historia del Tiempo, 1988, p. 42.
Es decir, observamos el mismo esquema de pensamiento que el ejemplo anterior de Einstein. Hawking reconoce que empíricamente vemos una estructura similiar cuando miramos hacia el universo desde la Tierra, lo que parece sugerir que estamos en el centro. Y a continuación añade que eso lo rechaza... por razones de modestia, es decir, también porque sí.
A esto es a lo que se refería el gran cosmológo George Ellis cuando decía que no había nada malo en construir nuestros modelos cosmológicos (geocéntrico, acéntrico, multiverso, etc...) siempre y cuando tengamos la honradez de reconocer que no se pueden refutar o demostrar con las obsesrvaciones, sino que constituyen modelos originalmente filosóficos.
Y prescindiendo de filosofías de salón, recomiendo a los lectores que lean manuales de Astrofísica. Pues no existen confabulaciones paranoicas contra la Iglesia Católica, pues sus enemigos (Hawking, Dawkins, Atkins, etc., ) ya se encargan de actuar a las claras, de forma pública y abierta en contra de Dios. Mientras que en todas las ciencias se dan proporciones estadísticas similares entre creyentes y no creyentes a las que se dan entre la población en general. Los datos existen y están publicados. Todo el problema que subyace aquí, es la terquedad de unos cuantos, principalmente entre grupos no católicos de herejes, en mantener una literalidad testamentaria, al tiempo que otros que si son católicos pero asocian la "pureza" del Dogma con hipótesis surgidas de las mentes de paganos. O Platón o Aristóteles ¿verdad? pues parece que olvidamos que todo esto ya está dicho aquí y allá, pero el modelo aristotélico de Universo es el opuesto al del Génesis, y el modelo platónico abre las puertas a toda clase de fantasías filosófico-matemáticas, incluidas las de Furier. Por otro lado, usted se empeña en seguir usando los términos de Ellis a su conveniencia, cuando usted mismo reconoció que no es un geocentrista, ¿entonces porqué Ellis afirma lo que usted reproduce? la respuesta es bastante obvia: por que no le concede más importancia que la anecdótica ante la pertinaz actitud de algunos en seguir insistiendo en lo mismo una y otra vez.
Pero es que precisamente yo trato de contestar a todos esos anticatólicos (Hawking, Dawkins, Atkins, etc...) que pregonan una y otra vez lo mismo: "la Iglesia se equivocó con lo de Galileo". Y de ahí toman pie para atacar todo lo demás. No deja de ser una conclusión lógica. Ellos dicen: "Si la Iglesia Católica se equivocó al señalar como doctrina algo falso, entonces también podría equivocarse en todo lo demás y, por tanto, no habría que hacerle caso cuando predica la doctrina sobre el aborto, sobre la homosexualidad, etc...". Se trata de una cuestión con derivaciones importantísimas y consecuencias desastrosas.
Aquí se trata de una cuestión de interpretación de las Sagradas Escrituras. Como muy bien dijo el Santo Cardenal Roberto Belarmino: no se trata de una materia de fe ex parte objecti (es decir, por razón del tema tratado), pero sí lo es ex parte dicentis (es decir, por razón del que lo dice). La cuestión aquí, en última instancia, es en realidad una cuestión acerca del dogma de la inerrancia de las Sagradas Escrituras. Ahora bien, la Iglesia estableció magisterialmente una interpretación, mientras que Galileo estableció otra interpretación de las Escrituras diametralmente opuesta. Es por ello que, en virtud de esa falsa interpretación, Galileo fue hallado convicto de herejía.
La Iglesia Católica nunca denominó al modelo geocéntrico como modelo platónico, aristotélico o pagano. En cambio, curiosamente, al modelo heliocéntrico nunca lo denominó con ese nombre, sino que lo denominó con el nombre de modelo pitagórico.
George Ellis, ciertamente, no es geocentrista. Pero eso no quita que le honre el hecho de reconocer honestamente que no es geocentrista, y que defiende otro modelo, sólo por razones meramente filosóficas, sin que haya nada, desde el punto de vista empírico, que demuestre la refutación de una o la demostración de otra.
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