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Tema: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

  1. #21
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Observatorio astronómico vaticano

    Specola vaticana

    El Observatorio Astronómico o Telescopio Vaticano, es un instituto de investigación científica que depende directamente de la Santa Sede, teniendo como órgano superior de referencia el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano.

    El Telescopio Vaticano puede ser considerado uno de los Observatorios astronómicos más antiguos del mundo. Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, cuando en 1578, el papa Gregorio XIII hizo erigir en el Vaticano la Torre de los Vientos y encargó a los jesuitas astrónomos y matemáticos del Colegio Romano que preparasen la reforma del calendario promulgada después en 1582. Desde entonces, la Santa Sede no ha cesado nunca de manifestar el propio interés y apoyo a la investigación astronómica. Esta antigua tradición alcanzó su cénit en el siglo veinte con las investigaciones realizadas en el Colegio Romano por el famoso astrónomo jesuita, padre Angelo Secchi, que fue el primero en clasificar las estrellas según sus espectros. A partir de esta larga y rica tradición, León XIII, para contrarrestar las persistentes acusaciones contra la Iglesia de ser contraria al progreso científico, con el Motu proprio Ut mysticam del 14 de marzo de 1891, fundó el Observatorio de la colina vaticana, detrás de la Basílica de San Pedro.


    El Observatorio funcionó en el Vaticano poco más de 40 años, con director y personal procedente de varias órdenes religiosas como barnabitas, oratorianos, agustinos, jesuitas, ocupándose principalmente de la ejecución, junto con otros observatorios, del gran programa internacional de la Carta Fotográfica del cielo. En 1910, San Pío X amplió los espacios del Observatorio con la asignación del inmueble que León XIII había mandado construir en los jardines vaticanos, y nombró como Director al jesuita, padre G. Hagen. A comienzos de los años treinta, debido al aumento de luz eléctrica por el crecimiento urbano de la Ciudad Eterna, el cielo de Roma adquirió tal luminosidad que hizo imposible a los astrónomos el estudio de las estrellas más débiles. Pío XI dispuso entonces que el Observatorio se trasladase a la residencia estiva de Castelgandolfo, sobre las colinas Albani, a unos 35 km al sur de Roma. En este ambiente tan rico de historia, en torno a 1935, fue refundado y confiado a los jesuitas un moderno Observatorio dotado de tres nuevos telescopios y de un laboratorio astrofísico para análisis espectroquímicos. Entre los varios programas de estudio que inició el nuevo ente se encuentra, de modo particular, una importante investigación sobre las estrellas variables. Más tarde, en 1957, con la instalación de un telescopio de campo amplio, tipo Schmidt, y de un moderno centro de cálculo, se pudo extender la investigación a otros campos, como el desarrollo de nuevas técnicas para la clasificación de las estrellas según sus espectros, investigación todavía en curso en el Observatorio.

    Debido a la constante extensión de la ciudad de Roma y de sus entornos, el cielo de Castelgandolfo se hizo tan luminoso que obligó otra vez a los astrónomos a cambiar de lugar para sus observaciones. Así, en 1981, por primera vez en su historia, el Observatorio fundó un segundo centro de investigación, el “Vatican Observatory Research Group (VORG)” en Tucson, Arizona. Los astrónomos del Vaticano poseen sus oficinas en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona y, con una absoluta paridad de examen de las propuestas de observación, pueden acceder a todos los modernos telescopios situados en la zona. En 1993 el Observatorio, en colaboración con el Observatorio Steward, concluyó la construcción del Telescopio Vaticano de Tecnología Avanzada (VATT) que fue colocado en el Monte Graham (Arizona), el mejor sitio astronómico del continente norteamericano. El VATT es el primer telescopio óptico-infrarrojo que forma parte del Observatorio Internacional del Monte Graham: un proyecto que se completará en los próximos años con la construcción de otros grandes y sofisticados telescopios. El espejo primario del VATT, de casi 2 metros de diámetro, es el primero que ha sido construido con la nueva técnica de horno girable. Teniendo a disposición un telescopio propio, los astrónomos del Observatorio pueden finalmente desarrollar en Tucson, como lo hicieran en años pasados en Castelgandolfo, programas continuos de investigación a largo plazo. De este modo, desde los dos centros de Castelgandolfo y Tucson, el Observatorio Vaticano continua sus estudios sobre modelos cosmológicos, clasificaciones espectrales de estrellas peculiares, distribución de estrellas ricas y pobres en metales, estrellas binarias con cambios de materia, material presente en las nubes oscuras en las que se forman nuevas estrellas, polvo que rodea las estrellas jóvenes, historia de la ciencia, y otros. El Observatorio desarrolla estos programas en colaboración con muchos institutos astronómicos internacionales como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Finlandia, Italia, Lituania, Sud Africa y Estados Unidos, y es miembro de la Unión Astronómica Internacional (IAU) y del Centro Internacional de Astrofísica Relativística (ICRA).

    En 1987, el Observatorio Vaticano, en colaboración con el Centro para la Teología y las Ciencias Naturales con sede en Berkeley, California, inició una serie de seminarios de estudio en campo interdisciplinar para estudiar la acción divina en perspectiva científica desde la ciencia, la filosofía y la teología.

    En la Biblioteca de Castelgandolfo, que agrupa unos 22.000 volúmenes, se encuentra una preciosa colección de libros antiguos con obras de Copérnico, Galileo, Newton, Kepler, Brahe, Clavio, Secchi. Hay también una importante colección de meteoritos, preciosos para aportar informaciones sobre el inicio del sistema solar. Los resultados de las investigaciones realizadas se publican en revistas internacionales. El Informe Anual se envía a unos 400 institutos esparcidos por todo el mundo. Aproximadamente cada dos años se organizan encuentros internacionales a los que se invita una veintena de científicos para tratar argumentos que son objeto de estudio del Observatorio, y cuyas actas se publican después en un volumen propio. En 1986, por primera vez se organizó en Castelgandolfo una escuela estiva de astronomía de un mes para 25 estudiantes procedentes de varias partes del mundo, en la que estudiosos eminentes desarrollaron programas sobre argumentos particulares. La iniciativa se repitió en 1988 y desde entonces ha adquirido un ritmo bienal. En Castelgandolfo además, en períodos más o menos largos, se da acogida a científicos que desean colaborar en las investigaciones de nuestros astrónomos.

    El Observatorio está financiado anualmente por la Santa Sede, sin embargo, para la realización de programas específicos como el VATT, cuenta con la ayuda de amigos y benefactores y, con este fin se ha fundado la Sociedad “Vatican Observatory Foundation”, exenta de tasas en el Estado de Arizona.



    Observatorio astronómico vaticano
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  2. #22
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Observatorio astronómico vaticano

    Specola vaticana

    el Observatorio Vaticano continua sus estudios sobre modelos cosmológicos, clasificaciones espectrales de estrellas peculiares, distribución de estrellas ricas y pobres en metales, estrellas binarias con cambios de materia, material presente en las nubes oscuras en las que se forman nuevas estrellas, polvo que rodea las estrellas jóvenes, historia de la ciencia, y otros. El Observatorio desarrolla estos programas en colaboración con muchos institutos astronómicos internacionales como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Finlandia, Italia, Lituania, Sud Africa y Estados Unidos, y es miembro de la Unión Astronómica Internacional (IAU) y del Centro Internacional de Astrofísica Relativística (ICRA).

    En 1987, el Observatorio Vaticano, en colaboración con el Centro para la Teología y las Ciencias Naturales con sede en Berkeley, California, inició una serie de seminarios de estudio en campo interdisciplinar para estudiar la acción divina en perspectiva científica desde la ciencia, la filosofía y la teología.

    En la Biblioteca de Castelgandolfo, que agrupa unos 22.000 volúmenes, se encuentra una preciosa colección de libros antiguos con obras de Copérnico, Galileo, Newton, Kepler, Brahe, Clavio, Secchi. Hay también una importante colección de meteoritos, preciosos para aportar informaciones sobre el inicio del sistema solar. Los resultados de las investigaciones realizadas se publican en revistas internacionales. El Informe Anual se envía a unos 400 institutos esparcidos por todo el mundo. Aproximadamente cada dos años se organizan encuentros internacionales a los que se invita una veintena de científicos para tratar argumentos que son objeto de estudio del Observatorio, y cuyas actas se publican después en un volumen propio.



    Observatorio astronómico vaticano

    ¿Postura oficial de la Iglesia? No, postura del Estado Vaticano, sede de la Iglesia. Lo mismo que en el Siglo XVII.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  3. #23
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Tengo que confesar, que esta "novísima" discusión astrológica con implicaciones teológicas, me ha dejado bastante sorprendido; porque creo, y corríjanme si me equivoco, que aun siendo un ignorante en esto (y en otras cosas), hay algo evidente que estudié en COU:
    El sol, es un cuerpo (incandescente), que tiene muchísima más masa que los planetas de su sistema, y por lo tanto la fuerza gravitacional con la que atrae a la tierra y al resto de los planetas, combinada con el desplazamiento lateral que estos llevan, hace que estos giren alrededor de él y no al revés.

    Por otra parte, aunque parezca que las galaxias se separan de nosotros en todas direcciones, eso no quiere decir en absoluto que estemos en "el centro del universo"; ya que este es inmenso, y no conocemos cuales son sus límites, además de que tendríamos que colocarnos "fuera del mismo" para poder comprobarlo. Si tiramos una bolsa de arroz encima de una mesa y cogemos al azar un granito que esté situado más o menos en una esquina, separando todos los granitos de alrededor, nuestro granito elegido sigue estando más o menos en una esquina, no en el centro de la mesa.

    Pregunta:

    ¿Existe alguna obra disponible del padre Carreira (sj) en la red, sobre implicaciones teológicas de la cosmología?.
    Última edición por DOBLE AGUILA; 14/10/2014 a las 04:11

  4. #24
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Tengo que confesar, que esta "novísima" discusión astrológica con implicaciones teológicas, me ha dejado bastante sorprendido; porque creo, y corríjanme si me equivoco, que aun siendo un ignorante en esto (y en otras cosas), hay algo evidente que estudié en COU:
    El sol, es un cuerpo (incandescente), que tiene muchísima más masa que los planetas de su sistema, y por lo tanto la fuerza gravitacional con la que atrae a la tierra y al resto de los planetas, combinada con el desplazamiento lateral que estos llevan, hace que estos giren alrededor de él y no al revés.
    A mí también me han enseñado eso en el colegio, como a cualquier otro hijo de vecino. Pero es importante tener una visión crítica de las cosas, y estudiarlas tal y como realmente fueron enseñadas, primero por los que las establecieron, y segundo, de acuerdo al estado actual de la ciencia en conformidad con lo comúnmente aceptado por la comunidad científica.

    Que la Tierra debería girar alrededor del sol en tanto en cuanto aquélla tiene menor masa que éste es cierto... sólo si nos encontráramos en un sistema aislado de sólo dos cuerpos: Tierra y sol. Pero ése no es el caso en la realidad. La realidad es que existe un Universo, y ese Universo posee una ingente cantidad de materia que puede contrarrestar la influencia gravitatoria del sol (por muy masivo que sea en comparación a la Tierra).

    Aquí el concepto fundamental manejado por Newton (y que es el que hay que tener siempre en cuenta) es el de "centro de masas". Newton nunca dijo que un cuerpo de masa menor ha de girar alrededor de un cuerpo de masa mayor. Lo que dijo es que ambos cuerpos girarán alrededor de un centro que él denominó "centro de masas" y que corresponde al centro de gravedad de todo el sistema. Por tanto, si consideramos un sistema aislado de dos cuerpos (o el sistema aislado del Sol, la Tierra y los planetas con sus satélites), ese "centro de masas" estará muy cerca del elemento más masivo del sistema (es decir, el Sol). Pero si consideramos al sistema como no aislado, es decir, formando parte del conjunto de todo el Universo (que es como ocurre en la realidad) entonces la cosa cambia, pues para poder calcular el auténtico "centro de masas" de todo el Universo habría que tener en cuenta... ¡toda la materia del Universo! Ahora bien, como ese cálculo es imposible, realmente no se puede decir que un cuerpo más que otro constituya realmente el "centro de masas" de todo el Universo.

    Ésa es la razón por la que Newton, aún siendo él mismo un heliocentrista confeso, sin embargo tenía la honradez de hablar siempre en sentido hipotético sobre este asunto (que es la auténtica forma científica de abordar el tema):


    “Que el centro del sistema del mundo [es decir, del Universo] es inamovible. Esto es reconocido por todos, aunque algunos afirman que es la Tierra, otros que es el Sol, el que está fijo en ese centro.”

    En el original en latín dice así: “Centrum systematis mundane quiescere. Hoc ab ómnibus consessum est, dum aliqui terram, alii solem in centro systematis quiescere contendant. Videamus quid inde sequatur.”


    Fuente: Isaac Newton, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, Libro 3: El Sistema del Mundo, Proposición X, Hipótesis I.


    Añade Newton:

    “Que el centro común de gravedad de la Tierra, el sol, y todos los planetas, es inamovible. Pues ese centro o bien está en reposo o bien se mueve uniformemente hacia delante en línea recta; pero si ese centro se moviera, el centro del mundo [es decir, del Universo] también se movería, en contra de la Hipótesis”.

    En el original en latín: “Commune centrum gravitates térrea, solis & planetarum omnium quiescere. Nam centrum illud (per legum corol. iv) vel quiescent vel progredietur uniformiter in directum. Sed centro illo semper progrediente centrum mundi quoque movebitur contra hypothesin”.

    Ése fue el estado de la ciencia hasta el primer tercio del siglo XX, en donde la combinación del galimatías de la Teoría de la Relatividad de Einstein combinado con las observaciones "embarazasosas" de Edwin Hubble en el que entonces era el mayor telescopio de la época ("embarazosas" porque las galaxias que veía Hubble separarse uniforme y simétricamente de la Tierra hacían sugerir una posición central de la Tierra en el Universo), generalizaron en la comunidad científica, hasta el día de hoy, la hipótesis alternativa de la inexistencia de un centro inamovible (es decir, la inexistencia de un sistema de referencia absoluto o en reposo absoluto) en el Universo (por eso, hoy en día, más que de "heliocentrismo" habría que hablar de "acentrismo", como modelo cosmológico preferido por la comunidad científica).

    Por otra parte, aunque parezca que las galaxias se separan de nosotros en todas direcciones, eso no quiere decir en absoluto que estemos en "el centro del universo"; ya que este es inmenso, y no conocemos cuales son sus límites, además de que tendríamos que colocarnos "fuera del mismo" para poder comprobarlo. Si tiramos una bolsa de arroz encima de una mesa y cogemos al azar un granito que esté situado más o menos en una esquina, separando todos los granitos de alrededor, nuestro granito elegido sigue estando más o menos en una esquina, no en el centro de la mesa.
    Efectivamente. El hecho de que veamos las galaxias separarse de nosotros no constituye prueba concluyente en favor de la centralidad de la Tierra. Ésa es la razón por la que la comunidad científica aventuró, -como explicación a lo que observamos empíricamente por nuestros sentidos a través del telescopio-, la hipótesis alternativa del llamado Principio Copernicano (con sus correspondientes características de isotropía y homogeneidad), que es a la que se refería Stephen Hawking en la cita que puse más atrás, en la que decía que deberíamos aceptar esa hipótesis alternativa... por razones de modestia.

    Estoy ABSOLUTAMENTE DE ACUERDO con usted en que la única forma que tendríamos para dilucidar realmente qué posición real ocupa algo o qué es lo que se mueve realmente respecto a qué, sería la de situarnos en un sistema de referencia... ¡exterior al Universo! Ahora bien, como esto es fácticamente imposible, deberemos contentarnos con lo que tenemos.
    Última edición por Martin Ant; 14/10/2014 a las 13:29

  5. #25
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Por último, hay un pequeño efecto llamado libración diurna. Esta es consecuencia de la rotación de la Tierra, que lleva a un observador primero a un lado y luego a otro lado de la línea de unión entre el centro de la Tierra y centro de la Luna, permitiendo la observación primero de un lado de la Luna y luego del otro. De manera metafórica, sería como si un observador, ante la fachada de un edificio, caminara a la derecha (viendo parte de la fachada derecha) y luego caminara a la izquierda (viendo parte de la fachada izquierda), y viceversa.
    No. La llamada libración diurna no es prueba concluyente de la rotación de la Tierra, pues también podría explicarse como consecuencia de la hipótesis equivalente de la rotación del Universo.

    La rotación de la Tierra y la rotación del Universo son dos hipótesis, no solamente equivalentes desde un punto de vista cinemático (lo cual daría cuenta del fenómeno de la libración) sino también desde un punto de vista dinámico. El estado de la ciencia, tal y como está establecida actualmente, admite la equivalencia de ambas hipóstesis: Ernst Mach, Lense, Thirring, Einstein, Møller, Rosser, Barbour, Bertotti, etc....

    Parafraseando el texto, se podría decir:

    "Por último, hay un pequeño efecto llamado libración diurna. Esta es consecuencia de la rotación del Universo, que lleva a un observador primero a un lado y luego a otro lado de la línea de unión entre el centro de la Tierra y el centro de la Luna, permitiendo la observación primero de un lado de la Luna y luego del otro. De manera metafórica, sería como si un observador estático, ante la fachada de un edificio en movimiento, viera la parte de la fachada derecha (cuando el edificio se desplaza hacia la izquierda) y luego viera la parte de la fachada izquierda (cuando el edificio se desplazara hacia la derecha), y viceversa."


    Pues o tiene mala memoria, o no se expresa con corrección, o no acaba de aclararse y, sino, ya me dirá qué se puede deducir de un hilo como éste:

    Creación vs Evolución

    Con continuas alusiones a los católicos verdaderos, y otras explicaciones varias de cómo es un católico y cómo no lo es.

    Allí reproduje unos textos en contra de la ideología del evolucionismo, que me parecían podrían ser útiles. Pero yo no dije nada de católicos verdaderos o no verdaderos. Ahí el único que utilizó ese lenguaje fue el autor original de esos textos que, en un mensaje, dijo efectivamente lo siguiente:

    En fin, es la primera vez que entro a este foro. Espero que podamos mantener un buen debate, y que los católicos tradicionales (es decir, los que son católicos DE VERDAD) se convenzan de que el evolucionismo es una gran mentira del Demonio.

    Ahora bien, supongo que no me hará responsable de los juicios que hagan otros. De todas formas, por si en alguno de mis mensajes por error se me hubiera metido un desliz como ése (me gustaría, Valmadian, que trajera algún ejemplo, aunque sólo sea por comprobarlo) téngase desde ya por no puesto, y considérese como intención auténtica de mis mensajes la ya referida anteriormente (es decir, no la de decir o insinuar que uno es más o menos católico por defender o combatir tal o cual cosa, sino que mi intención es combatir a los científicos ateos).

    Le he contado 16 hilos abiertos con el mismo tema, si es que no se me escapa alguno, en los cuales usted no ataca a esos científicos ateos salvo excepciones y si, en cambio, en todos lo hace contra Galileo. Mire usted, ni Belarmino, ni los monjes del tribunal inmisericorde, ni Galileo, ni Copérnico, ni Kepler, ni nadie por entonces, usaban una bola de cristal para adivinar las consecuencias de lo que sucedería siglos más tarde. Cada uno desde sus respectivas posiciones mantuvo sus convicciones y ninguno atacó ni a las Escrituras, ni a la Iglesia, pero está claro que alguien se equivocó y se sigue equivocando.
    Yo no ataco a Galileo, a menos que se entienda por atacar a Galileo el mero hecho de reproducir los testimonios eclesiásticos de la época en contra de la doctrina enseñada por Galileo, en tanto en cuanto, conforme al juicio emitido por la Iglesia (y no por mí), esa enseñanza atentaba contra el dogma de la inerrancia de las Sagradas Escrituras, tal y como eran interpretadas por Galileo en función o en virtud de dicha doctrina.

    Ahora bien. Esto sí que tiene absolutamente que ver con mi intención de atacar a los científicos ateos. ¿Por qué? Porque son siempre ellos (y no yo) los que siempre traen a colación el caso Galileo una, y otra, y otra vez, y todas las veces que hagan falta para justificar sus insultos (los de los científicos ateos) a la Iglesia Católica. Por tanto, yo lo único que hago es recoger el guante y contraatacar dentro del mismo terreno que ellos mismos han querido fijar cuando ellos deciden siempre traer al estrado del debate el caso Galileo.

    No es prudente, no señor, utilizar las mismas falacias que ellos aunque se vuelvan en su contra.
    Si eso no es prudente, entonces, ¿nunca sería prudente utilizar un argumento ad hominem? ¿No sería nunca prudente rebatirles por medio de los mismos principios (aunque éstos no se compartan) que los científicos ateos aceptan como verdaderos?

    Primero, ellos no leen lo que decimos aquí;
    ¿Y qué? ¿Deberíamos eliminar todo el subforo de Ciencia sólo porque ellos no lean lo que escribimos aquí? Lo importante es dar testimonio.

    segundo, esa actitud es la típica del "y tú más" que ya se dirá lo que tiene de inteligente e instructiva;
    Un argumento ad hominen no supone una actitud de "y tú más". Supone declarar que, con los mismos argumentos que los científicos ateos aceptan generalmente hoy en día, ellos no tendrían ningún derecho de despotricar contra la Iglesia, en virtud de esas mismas razones que ellos aceptan. Todo vendría a bien si los científicos ateos se callaran en sus insultos, pero como no lo hacen, habrá que contestarles.


    tercero, es cierto que incurren en numerosas contradicciones y unas veces dicen una burrada y en otras otra burrada en sentido contrario, pero eso es lo que hay que poner de manifiesto, eso es lo que hay que denunciar.
    Bueno. Eso es lo que estoy haciendo. El hecho de utilizar sus doctrinas volviéndolas contra ellos, no quita que también se denuncie la falacia de dichas doctrinas y sus contradicciones. Precisamente en eso consiste el argumento ad hominem. El argumento ad hominem no implica que uno esté de acuerdo con los fundamentos o principios de los que derivan los ateos sus conclusiones cuando éstas son aprovechadas para volverlas en su contra.

    Si de trata de discutir con Hawking de matemáticas usted y yo vamos dados, pero si se trata de hacerlo de Teología el que va dado es él. Y como este hombre vive a expensas de un libro Historia del Tiempo que es teológico en el fondo aunque lleve la apariencia de físico-matemático, y de todos sus refritos más haciendo uso y abuso de su pretendida posición ad verecundiam, incurre en toda clase de tonterías cada vez que le da a la tecla de su silla y que los mass-media se encargan de vocear bovinamente. Pero no hay que atacarlo a él, ni a su paupérrima situación espiritual y moral, sino a sus chorradas. Y para eso no hace falta ni mencionar a la Iglesia, ni a Galileo.
    Si se trata de discutir con Hawking de fórmulas matemáticas, efectivamente, "voy dado". Pero sí podría discutir un poco con él, aún no siendo experto, de filosofía de la lógica (una de cuyas ramas pertenece a la filosofía de las matemáticas) y de epistemología. De hecho, yo acojo algunas de sus conclusiones lógico-matemáticas (aunque éstas provengan de premisas doctrinales con las que no estoy de acuerdo), como por ejemplo alguna de las que he citado en anteriores mensajes del hilo.

    Y el hecho de mencionar a la Iglesia y a Galileo proviene, como dije antes, por el hecho de que ellos los mencionan. Lo más irónico de todo es que mencionan a Galileo en sentido positivo, cuando en realidad deberían renegar de él en tanto en cuanto Galileo se arrepintió, en sus últimas años antes de morir, de la doctrina heliocéntrica, rechazándola de corazón finalmente.


    Luego, le he insistido ya un número de veces que ni recuerdo, que me indique cuales son las referencias directas y exactas en las que en Las Escrituras se afirme que la Tierra está en el centro del Universo, que no gira sobre si misma y que todo el sistema solar lo hace alrededor de ella y me da lo mismo si quiere aportar el dato relativo a la hipótesis ptolemaica, o a la de Tycho-Brahe. Además, le tengo que recordar que la Tradición es la que se nos transmite directamente de los evangelistas, no la de los autores inspirados, así que no invente ni imagine lo que no hay. En cuanto al Magisterio, le vuelvo a recordar que el mismo Santo Tomás no tomaba partido por ninguna interpretación (al final tendré que buscar la referencia, aunque ya la expuse en otro hilo), y que dicha interpretación dejó de ser la postura "oficial" (¿de quiénes?) de la Iglesia hace ya tiempo, por cierto, muy anterior al CVII y lo aclaro para que no se me salga con ese mantra, y la prueba la tenemos en los motivos por los que se construyó el Observatorio Vaticano.
    No le puedo indicar las referencias directas y exactas sencillamente porque no las hay en ninguno de los documentos oficiales de la Iglesia (en este caso, las dos Sagradas Congregaciones directamente implicadas: la del Índice y la del Santo Oficio). En dichos documentos se limitan a decir simplemente que la doctrina heliocéntrica es contraria a la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras tal y como son auténticamente interpretadas por el conseno unánime de los Santos Padres y por el Magisterio de la Iglesia.

    Lo único que podría darle, por ahora, son referencias indirectas: por ejemplo, el Santo Cardenal Belarmino, en su famosa carta a Foscarini, habla de las siguientes partes de la Escritura: Génesis, Salmos, Eclesiastés y Josué.

    Sí; en efecto, la Tradición viene de los evangelistas. Pero recuerde que tanto Trento como el Concilio Vaticano I decretaron que siempre que los Santos Padres llegaban al consenso en una misma doctrina (por ejemplo, en una misma interpretación de las Sagradas Escrituras) eso también había que considerarlo como parte de la Tradición. Ése el sentido en que la Iglesia consideraba (en sus documentos magisteriales) la interpretación geocéntrica como la que correspondía como la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras, en tanto que en conformidad con la interpratación unánime de los Santos Padres y, por tanto, como Tradición.

    En cuanto a la postura "oficial" de la Iglesia hay que distinguir dos cosas: la doctrina y la disciplina. En cuanto a la postura doctrinal, la Iglesia no ha emitido ningún documento oficial en favor del heliocentrismo o ningún documento oficial en contra del geocentrismo. Así que los únicos documentos con materia doctrinal sobre este asunto siguen siendo los emitidos en el siglo XVII. En cuanto a la postura diciplinar, la última medida tomada por la Iglesia, en documento oficial emitido por Pío VII en 1822, es la de dejar libertad a los fieles en esta materia.

    En efecto, es su opinión, que no comparto en absoluto y que yo procuro llevar por otros caminos mucho más lógicos, y es que a cada uno lo suyo y es que atacan a la gente negándole su más íntimo y sublime derecho a su fe al negar a Dios, luego, más indirectamente, ya atacan a la Iglesia y aquí le dejo un enlace de lo que yo si hago, en lugar de atacar a Galileo, que es lo que hace usted y sus geocentristas provocando la burla de esos ateos y sus cipayos de analfabetos funcionales.

    Nada, Creación e Infinitud

    Y aparte de este ejemplo, otros varios hilos abiertos sobre el azar o sobre el ateísmo.
    Insisto en que yo no ataco a Galileo, ni tengo nada en contra de su memoria. Me limito a plantear asépticamente los hechos, y lo hago, sí, para contestar a los científicos ateos, pues son ellos y no yo, los que están obsesionados con la figura de Galileo y la citan siempre y en todo momento en contra de la Iglesia. Yo sólo me limito a contestarles como es debido.

    ¿Tendría la amabilidad de indicarme en qué consiste esa extraña situación por la cual el problema es gramatical? Mire yo sé leer, y sé lo que es y significa la hermeneútica, pues en ella me instruyeron, así que puede dar todas las vueltas que quiera con eso de "donde dije digo, dije Diego", y si no explique esto también:

    (...)


    Este hilo lo abrió usted ¿se acuerda? ya me dirá cuál es la razón objetiva en qué se diferencia del texto que yo puse más arriba y por qué en este hilo no hay referencia alguna a los rebuscados argumentos que usted me ha objetado dando por cierto este otro texto al que da todo el valor siendo exactamente el mismo. Y luego hablamos de contradicciones.

    Lo denominé "cuestión gramatical" porque la posible ambigüedad del texto podía dar lugar a dos interpretaciones distintas, como de hecho ocurrió, pues usted daba una interpretación determinada del texto y yo otra distinta. Ésa fue la razón por la que pedí la colaboración de otro forero para dilucidar cuál de las dos interpretaciones (la de usted o la mía) era la correcta.

    En efecto, el texto que yo puse en ese otro hilo no se diferencia en nada del que usted ha puesto. Ahora bien, como ya surgió también en ese otro hilo la misma divergencia de interpretaciones entre usted y yo sobre el mismo pasaje, ésa fue la razón por la que pedí, en este hilo, la colaboración de un tercero para que dilucidara finalmente cuál era la interpretación correcta del texto sobre las manchas solares, como así ha ocurrido gracias a la colaboración de Hyeronimus, la cual vuelvo a agradecer de nuevo.


    ¿Postura oficial de la Iglesia? No, postura del Estado Vaticano, sede de la Iglesia. Lo mismo que en el Siglo XVII.
    Ya que trae usted a colación el Observatorio Vaticano, me gustaría, a modo de anécdota, reproducir un texto en donde se recoge o registra que el jesuita Guy Consolmagno, que actualmente vive en los departamentos del Observatorio Vaticano, no pudo afirmar categóricamente que la Tierra gira realmente alrededor del Sol. Lo cuenta uno de los testigos que estuvo presente, el Dr. Sungenis.

    El 29 de Agosto de 2006 invitaron a Robert Sungenis y Guy Consolmagno, S.J. al programa Today Show, del canal 4 de radio de la BBC, para entrevistarlos.

    El programa por desgracia no está disponible para su audición en la web de la BBC. Pero contamos con el relato de los hechos de Robert Sungenis. Según él, ocurrió lo siguiente (a continuación las palabras son de Sungenis):

    Pude sentir que el entrevistador quedó frustrado desde el principio. Cada vez que se dirigía a Consolmagno para encontrar apoyo, Consolmagno no le daba ninguno.

    Durante el programa (el cual, me dijeron, se suponía que iba a tratar solamente del Diseño Inteligente) el entrevistador me vino antes del programa y me dijo: “Dr. Sungenis, vamos a presentarle a usted como el autor de Galileo Was Wrong”. Yo dije: “Muy bien, estupendo.” Pensé para mí mismo: “Hey; aquí tengo publicidad gratis”.

    Pero hete aquí que la primera mitad del programa fue sobre geocentrismo. Así que me di cuenta de que me estaban preparando. Asumí que ellos querían que Consolmagno negara que el geocentrismo es algo posible, y entonces pasarían a golpearme con uno o dos golpes y, de paso, harían que Consolmagno negara también el Diseño Inteligente. Pero ellos se llevaron el shock de su vida. A continuación dejo cómo fue la primera parte de la entrevista como mejor lo recuerdo:


    Entrevistador: “Por tanto, Dr. Sungenis, usted cree que el sol se mueve alrededor de la Tierra, ¿es eso correcto?

    Sungenis: “Sí, y también lo creen mucha otra gente.”

    Entrevistador: “¿Cómo quiénes?”

    Sungenis: “Bueno, ellos no vienen directamente a admitirlo, pero ellos sostienen que el geocentrismo es igual de válido como modelo cosmológico que el heliocentrismo.”

    Entrevistador: “¿Y quiénes son esa gente?”

    Sungenis: “Oh, gente como Albert Einstein, Ernst Mach, Julian Barbour, Bruno Bertotti…”

    En este punto, el entrevistador me interrumpe y se vuelve a Guy Consolmango.

    Entrevistador: “Hermano Consolmagno, ¿usted cree que el sol gira alrededor de la Tierra?”

    Consolmagno: “Bueno, permítanme ponerlo de esta forma. Es más fácil hacer los cálculos con la tierra girando alrededor del sol”.

    En este punto podría decir que el entrevistador sentía que todo el asunto estaba explotando en su cara. Por lo que intentó que Consolmagno fuera más preciso negando el geocentrismo.

    Entrevistador: “Pero Hermano Consolmagno, estamos hablando aquí de la realidad. Con independencia de que las matemáticas funcionen más fácilmente, ¿es verdad o no que el sol gira alrededor de la tierra?”.

    Consolmagno: “Bueno, como ya dije, es más fácil hacer los cálculos con la tierra moviéndose alrededor del sol.”

    Hubo más cosas que se dijeron, pero no las puedo recordar ahora, aunque lo arriba transcrito es una transcripción exacta de cómo fue la conversación. (…).

    Entonces, viendo que no estaba haciendo ninguno progreso en absoluto en su propósito de presentarme como un payaso, el entrevistador cambió hacia la prometida discusión sobre el Diseño Inteligente.


    Fuente del texto original.

    Última edición por Martin Ant; 14/10/2014 a las 19:48

  6. #26
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    No. La llamada libración diurna no es prueba concluyente de la rotación de la Tierra, pues también podría explicarse como consecuencia de la hipótesis equivalente de la rotación del Universo.
    Lo que ya me faltaba es que empiece con éstas, el autor no dice que sea prueba concluyente, sino consecuencia de..., que no es igual. Usted afirma sin prueba alguna que la Tierra no rota, aunque en otros hilos ha afirmado también la contraria. Y el autor afirma lo que todo el mundo sabe menos usted, el Sr. Sungenis y media docena más. Por otro lado, la libración se puede comprobar mes a mes ya que la Luna tiene un periodo sinódico, sidéreo, anomalístico ( perigeo), trópìco (equinoccio) y draconítico (nodo) de duración media de 29 días 12 horas 44 minutos y 02'8 segundos en el caso del sidéreo y 27 días 05 horas 05 minutos y 35'8 segundos el draconítico. Por tanto, la libración es algo que observan y conocen al dedillo todos los "luneros" (entusiastas de la Luna) sean profesionales o sean amateurs y no digamos ya los que se dedican a sacarle más fotos que a su novia con instrumental millonario (dicho en pesetas). Mientras que para comprobar la del Universo, caso de que semejante libración pudiera existir tendría que esperar 13.800 millones de años, tras 13.800 millones y así hasta el fin del Universo. Por favor, no caiga usted en absurdos. Vamos, que no cuela.

    La rotación de la Tierra y la rotación del Universo son dos hipótesis, no solamente equivalentes desde un punto de vista cinemático (lo cual daría cuenta del fenómeno de la libración) sino también desde un punto de vista dinámico. El estado de la ciencia, tal y como está establecida actualmente, admite la equivalencia de ambas hipóstesis: Ernst Mach, Lense, Thirring, Einstein, Møller, Rosser, Barbour, Bertotti, etc...
    Respecto a la rotación terrestre está ab-so-lu-ta-men-te demostrada, desde el espacio y desde la superficie, con experimentos y con observaciones hasta simplemente lógicas. Otra cuestión es que usted no lo quiera creer, pero eso es otro problema y a lo largo de los 16 hilos con el mismo tema se han ido citando algunas de ellas. Pruebas que usted siempre niega, porque niega la mayor. Y vuelvo a lo mismo, ese es su problema. En resumen sobre este punto, lo que no se puede hacer es estar difundiendo falsedades y errores y encima achacándolas conspiraciones en contra de la Iglesia. Tampoco es de recibo tener que estar perdiendo el tiempo y haciendo un esfuerzo continuo para que a usted le entre por un oído y le salga por el otro. Yo tengo otros asuntos de los que ocuparme.

    En cuanto a la hipotética rotación del Universo, eso no lo puede afirmar nadie y usted lo sabe perfectamente por la simple razón de que no se puede ver desde fuera, así que deje la demagogia en el tintero. Y para ello no hace falta intentar dar sensación de dominio del tema acudiendo a citar una lista de apellidos. Y es que esa lista la podríamos ampliar a todos los astrónomos (incluidos los amateurs), los astrofísicos, los cosmológos, los matemáticos y los filósofos de todos los rincones habidos y por haber, pues todos diríamos lo mismo. Ya le indiqué que no pretenda enseñarme Astronomía.

    Parafraseando el texto, se podría decir:

    "Por último, hay un pequeño efecto llamado libración diurna. Esta es consecuencia de la rotación del Universo, que lleva a un observador primero a un lado y luego a otro lado de la línea de unión entre el centro de la Tierra y el centro de la Luna, permitiendo la observación primero de un lado de la Luna y luego del otro. De manera metafórica, sería como si un observador estático, ante la fachada de un edificio en movimiento, viera la parte de la fachada derecha (cuando el edificio se desplaza hacia la izquierda) y luego viera la parte de la fachada izquierda (cuando el edificio se desplazara hacia la derecha), y viceversa."
    Esto es un absurdo y se le acabo de indicar, así que sobra cualquier comentario.




    Allí reproduje unos textos en contra de la ideología del evolucionismo, que me parecían podrían ser útiles. Pero yo no dije nada de católicos verdaderos o no verdaderos. Ahí el único que utilizó ese lenguaje fue el autor original de esos textos que, en un mensaje, dijo efectivamente lo siguiente:


    En fin, es la primera vez que entro a este foro. Espero que podamos mantener un buen debate, y que los católicos tradicionales (es decir, los que son católicos DE VERDAD) se convenzan de que el evolucionismo es una gran mentira del Demonio.

    Ahora bien, supongo que no me hará responsable de los juicios que hagan otros. De todas formas, por si en alguno de mis mensajes por error se me hubiera metido un desliz como ése (me gustaría, Valmadian, que trajera algún ejemplo, aunque sólo sea por comprobarlo) téngase desde ya por no puesto, y considérese como intención auténtica de mis mensajes la ya referida anteriormente (es decir, no la de decir o insinuar que uno es más o menos católico por defender o combatir tal o cual cosa, sino que mi intención es combatir a los científicos ateos).
    Yo no digo que usted diga lo que dicen otros, pero si digo que usted es quien colgó el enlace que decía eso de los católicos de verdad, (que ya me gustaría conocer los atributos morales objetivos de alguien que osa hacer tal afirmación), y supongo que también leyó el texto original antes de decidir colgar el enlace, y debió pensar que era correcto, ¿o es que insinúa usted que pone los enlaces así, a capón? "Ergo" hay que suponer que no, sino que coloca aquellos que le parecen correctos y con los que usted está conforme. Por tanto, hay muchas formas de decir las cosas sin necesidad siquiera de abrir la boca.

    Y todo ello en un hilo que trata de un tema que no es polémico en si entre nosotros, salvo por las afirmaciones reseñadas y porque siempre llega usted a la misma conclusión final.



    Yo no ataco a Galileo, a menos que se entienda por atacar a Galileo el mero hecho de reproducir los testimonios eclesiásticos de la época en contra de la doctrina enseñada por Galileo, en tanto en cuanto, conforme al juicio emitido por la Iglesia (y no por mí), esa enseñanza atentaba contra el dogma de la inerrancia de las Sagradas Escrituras, tal y como eran interpretadas por Galileo en función o en virtud de dicha doctrina.
    No, no, usted no ataca a Galileo, ¿qué hay que hacer, reproducir uno tras otro sus 16 hilos, o no hace falta y con invitar a los lectores a que los visiten es suficiente? Usted lo ha llamado de muchas maneras menos "bonito", usted lo ha responsabilizado poco menos que de todos los males del mundo, ¿es necesario citarlos uno a uno? y hace poco se lo dije, ni Galileo, ni Belarmino (el gran equivocado en esta historia), ni los miembros del tribunal, disponían de bolas de cristal, ni echaban las cartas del tarot para saber cuáles serían las consecuencias de sus actos 300 años más tarde. Eso como lo veo yo a diferencia de usted. Los culpables de lo que hoy pasa se llaman protestantes, es Diderot con su Enciclopedia, o es Spencer, Darwin y tantos otros, incluso hasta el arzobispo anglicano soltando chorradas contra el último. A esos, y no a otros, es a los que tiene usted que señalar y entender que Galileo formaba parte de una corriente dentro de la Iglesia que llevaban siglos, SIG-LOS, estudiando filosófica y matemáticamente lo que él expuso. Por otra parte, usted sigue empeñado en atribuir a Belarmino toda la autoridad como si él hubiera sido LA IGLESIA, y no, era un cardenal, pero no era la Iglesia, ¿lo entiende ya? porque hay una enorme diferencia. Ya le hice esta pregunta que viene a continuación, y se la vuelvo a repetir: ¿por qué esos pocos que interpretaban las Escrituras como a ellos les daba la gana, nunca mencionaron el SALMO 24 (23) ¿Sabe por qué? la respuesta es fácilmente deducible: porque conduce al planteamiento de que la Tierra no está en el centro del Universo. Si según el salmista toda la Tierra y cuanto contiene es de Yavé, "coma", y todo el Universo y sus habitantes, significa que el salmista -inspirado- afirma que hay otros mundos habitados, y para esos habitantes su mundo también será el centro del Universo ¿o no?. Le recuerdo la inerrancia de la Escritura.

    Ahora bien. Esto sí que tiene absolutamente que ver con mi intención de atacar a los científicos ateos. ¿Por qué? Porque son siempre ellos (y no yo) los que siempre traen a colación el caso Galileo una, y otra, y otra vez, y todas las veces que hagan falta para justificar sus insultos (los de los científicos ateos) a la Iglesia Católica. Por tanto, yo lo único que hago es recoger el guante y contraatacar dentro del mismo terreno que ellos mismos han querido fijar cuando ellos deciden siempre traer al estrado del debate el caso Galileo.
    Es curioso que yo no veo esos casos en los que siempre "traen a colación" el caso Galileo y mire que tengo una abundantísima obra de esos personajes. Si veo que lo hacen sus acólitos, aquellos que tantas veces he denunciado como "amantes de la ciencia aunque no tienen ni la ESO" y es que por razón de mi oficio he conocido unos cuantos de ellos. Esos si, esos no tienen otro argumento porque no saben ni expresar otras objeciones aunque, por supuesto, tampoco saben nada del proceso de Galileo, ni antecedentes, ni causas que lo motivaron.

    En cambio, lo interesante es atacarlos en sus argumentos directamente, no perder el tiempo en negar lo que no se hizo y de lo que la Iglesia ni es responsable y mucho menos culpable, ni por ella ni por media docena de representantes suyos. Y se lo digo así, porque al estar en el error es muy fácil hacerlo destacar, pero hay que leer, hay que tragar las tonterías que sueltan para, después, "darles kaña arfonso". Y es un absurdo en términos, atacar a galileo porque ellos lo mencionan, cuando Galileo es uno de los nuestros. Además, ya puestos con la hipótesis geocéntrica, ¿por qué en lugar de atacar a la Iglesia no se meten con Ptolomeo? ¿No se da cuenta que no tiene sentido? Si en lugar de haber condenado los estudios e investigaciones de Galileo, los hubiesen aprobado y aplaudido, descuide que ya se habrían buscado cualquier otra excusa para atacar a la Iglesia y entonces no mencionarían tanto a Galileo.



    Si eso no es prudente, entonces, ¿nunca sería prudente utilizar un argumento ad hominem? ¿No sería nunca prudente rebatirles por medio de los mismos principios (aunque éstos no se compartan) que los científicos ateos aceptan como verdaderos?`
    El argumento ad hominen lo utilizan aquellos que no tienen otros argumentos y tiran contra la persona, lea usted de qué se trata. Además, es un tipo de argumentación que se vuelve siempre contra quien la utiliza y lo rebaja al nivel de los otros. Por otro lado, ¿a qué principios se refiere usted? se lo pregunto porque si se trata de negar a Dios, que eso es lo que hacen y no hay más principio para ellos que ese, entonces no hay discusión entre nosotros. Pero si por principios usted entiende los conocimientos científicos, entonces le tengo que decir que estamos ante una cuestión moral. Es decir, quien usa la Ciencia para fines que no son los propios de la misma es un inmoral, mientras que esos mismos principios adecuadamente empleados en bien de la humanidad y como alabanza a Dios son perfectamente morales y buenos, y por ello perfectamente asumibles.


    ¿Y qué? ¿Deberíamos eliminar todo el subforo de Ciencia sólo porque ellos no lean lo que escribimos aquí? Lo importante es dar testimonio.
    El testimonio hay que darlo de la Verdad revelada, del mensaje salvífico, de la Redención..., pero no de cuestiones de ciencia. Y para dar testimonio no hace falta contar con el concurso de los des-graciados, sino ignorarlos. Aquí, en este foro, lo que importa no es responder a esa gente, sino formar a quienes leen, que no es igual. Aquí se trata de dotar no sólo de argumentos, sino de mostrar formas de razonamiento sobre esas cuestiones que maneja esa gente. A mi me importa un rábano con chorreras si ellos afirman o dejan de afirmar, no más allá de que yo aquí pueda destriparles los argumentos para que otros aprendan a hacer lo mismo. Por eso, yo no estoy registrado en ningún foro ateo, porque es un diálogo de sordos y prefiero estar aquí donde puedo elaborar mis argumentaciones con tranquilidad en lugar de estar discutiendo con ellos, los cuales, como le digo, me importan menos que un pincho moruno.



    Un argumento ad hominen no supone una actitud de "y tú más". Supone declarar que, con los mismos argumentos que los científicos ateos aceptan generalmente hoy en día, ellos no tendrían ningún derecho de despotricar contra la Iglesia, en virtud de esas mismas razones que ellos aceptan. Todo vendría a bien si los científicos ateos se callaran en sus insultos, pero como no lo hacen, habrá que contestarles.
    Ya le he contestado y lo prefiero a usted argumentado más en una línea similar a las que yo utilizo contra ellos, y para eso tiene usted bastantes hilos en los que puede observar qué hago. No se trata de que me copie, ni de que lo haga como yo, sino de que reme en el mismo sentido, y verá que nuestro compañero Alejandro Farnesio ya se encarga de traer cosas raras de por ahí.






    Bueno. Eso es lo que estoy haciendo. El hecho de utilizar sus doctrinas volviéndolas contra ellos, no quita que también se denuncie la falacia de dichas doctrinas y sus contradicciones. Precisamente en eso consiste el argumento ad hominem. El argumento ad hominem no implica que uno esté de acuerdo con los fundamentos o principios de los que derivan los ateos sus conclusiones cuando éstas son aprovechadas para volverlas en su contra.
    Ya le he dicho que el argumento "ad hominen" es argumento contra la persona. Por otro lado, pretender que ellos lo usan contra la Iglesia es un absurdo en términos pues se trata de una Institución, no de una persona física con nombre y apellidos. Y, lógicamente, ellos no pueden y de hecho no están en condiciones de juzgar a esa Institución con 2000 años de existencia. Enfocado el asunto por ahí, es muy sencillo darles "canela en rama".



    Si se trata de discutir con Hawking de fórmulas matemáticas, efectivamente, "voy dado". Pero sí podría discutir un poco con él, aún no siendo experto, de filosofía de la lógica (una de cuyas ramas pertenece a la filosofía de las matemáticas) y de epistemología. De hecho, yo acojo algunas de sus conclusiones lógico-matemáticas (aunque éstas provengan de premisas doctrinales con las que no estoy de acuerdo), como por ejemplo alguna de las que he citado en anteriores mensajes del hilo.
    Yo con Hawking por sistema nunca estoy de acuerdo y si aparentemente llegase a pensar que si, buscaría la casuística para encontrar el punto de discrepancia y seguro que lo encontraría. Y es que, como también dije en algún mensaje anterior, su libro, el único verdadero no refrito de nada, es un tapadillo cosmológico para tratar de su enconado odio hacia Dios, el objeto de tal libro no es otro que el de negar a Dios. Y esto no es un invento mío, esto lo afirma Carla Sagan en el prólogo:

    "Hawking intenta, como él mismo señala, comprender el pensamiento de Dios. Y esto hace que sea totalmente inesperada la conclusión de su esfuerzo, al menos hasta ahora: un universo sin un borde espacial, sin principio ni final en el tiempo, y sin lugar para un Creador."

    Carl SAGAN Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York.

    en Historia del Tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros Stephen W. HAWKING. Colec. AUSTRAL, Serie Ciencias y Humanidades, nº 602, pág., 29, Espasa Calpe, Madrid 2007.

    Y hoy sigue insistiendo en lo mismo. Para mi un sujeto que convierte todo su conocimiento en una especie de obsesión para intentar comprende a Dios negando su existencia, es un absurdo en términos, una contradicción ridícula, de pérdida de un tiempo limitado del que en realidad ni dispone libremente y de una necedad del mismo calibre que sus conocimientos. Puede parecer una paradoja, pero Hawking presenta una imbecilidad directamente proporcional a su inteligencia, lo que no sé es cual de tales atributos predomina sobre el otro, creo que el primero.



    Y el hecho de mencionar a la Iglesia y a Galileo proviene, como dije antes, por el hecho de que ellos los mencionan. Lo más irónico de todo es que mencionan a Galileo en sentido positivo, cuando en realidad deberían renegar de él en tanto en cuanto Galileo se arrepintió, en sus últimas años antes de morir, de la doctrina heliocéntrica, rechazándola de corazón finalmente.
    Galileo no renegó de grado, sino por causa de una fuerza mayor. Ciertamente nunca volvió a hablar del tema, pero es sabido que continuó con total convencimiento de que lo que había observado y estudiado era cierto. Cualquier otro católico hubiese procedido igual, lo contrario hubiese sido una condena a muerte con toda probabilidad y una excomunión, y Galileo por encima de todo era católico, ferviente católico. Y del mismo modo que hoy en día se lanzan toda clase de acusaciones contra el Papado y la Curia, yo acuso a aquellas personas que lo condenaron. Ciertamente los tiempos son distintos, ni ellos probablemente hoy procederían igual, ni yo en aquellos tiempos los hubiese atacado.




    No le puedo indicar las referencias directas y exactas sencillamente porque no las hay en ninguno de los documentos oficiales de la Iglesia (en este caso, las dos Sagradas Congregaciones directamente implicadas: la del Índice y la del Santo Oficio). En dichos documentos se limitan a decir simplemente que la doctrina heliocéntrica es contraria a la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras tal y como son auténticamente interpretadas por el conseno unánime de los Santos Padres y por el Magisterio de la Iglesia.
    Ponga fechas a dichos documentos, se lo digo porque la construcción de la Specola Vaticana que puse más arriba es la respuesta a la condena heliocéntrica. Y supongo que la Iglesia no condena a la Iglesia, ¿verdad? Lo cierto, es que estamos ante una cuestión política, no teológica. Tómelo como nueva acusación A quiénes corresponda, no a ambas Congregaciones en sentido general ni como instituciones, sino a nombres concretos.

    Lo único que podría darle, por ahora, son referencias indirectas: por ejemplo, el Santo Cardenal Belarmino, en su famosa carta a Foscarini, habla de las siguientes partes de la Escritura: Génesis, Salmos, Eclesiastés y Josué.
    Y en ninguna hay una referencia clara de nada. Por ejemplo, en el caso de Josué, lo que le puedo decir es que la batalla se empezó a celebrar por la mañana y se sabe porque la Luna estaba en menguante, única fase sinódica en la que coincide en el cielo con el Sol. Y vistos uno y otro sólo con los sentidos, si, parece que se encuentran suspendidos sobre una determinada localidad u otra. Pero la orden de Josué no es más que expresión de un deseo, de fe en Dios de que le dará ese tiempo que necesita para triunfar. Además es un un relato histórico, y no forma parte del Dogma. Por demás, pasa lo mismo con el resto. En torno a esto hay una pregunta lógica: ¿por qué Dios en los días de la Creación no dijo abiertamente que colocaba la Tierra en el mismo centro del Universo? Fíjese que si dice, en cambio, que le entrega la Tierra al hombre para que la pueble y la domine. ¿No le parece raro? ¿No le parece que es como un olvido impensable en Dios? Una cosa es interpretar y otra añadir. La primera no se sale del texto testamentario, la segunda lo aumenta, y no hay nada que indique que se puede incrementar con lo que no se dice en él.

    Sí; en efecto, la Tradición viene de los evangelistas. Pero recuerde que tanto Trento como el Concilio Vaticano I decretaron que siempre que los Santos Padres llegaban al consenso en una misma doctrina (por ejemplo, en una misma interpretación de las Sagradas Escrituras) eso también había que considerarlo como parte de la Tradición. Ése el sentido en que la Iglesia consideraba (en sus documentos magisteriales) la interpretación geocéntrica como la que correspondía como la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras, en tanto que en conformidad con la interpratación unánime de los Santos Padres y, por tanto, como Tradición.
    Bueno, no es que venga, es que es El Evangelio. En cuanto a las interpretaciones son las relativas a la Teología, no a la Astronomía ni a la Cosmología, y si se ha hecho algo de eso se hizo equivocadamente. La prueba de que no forma parte del Dogma, es que se deja a la libertad de cada cual aceptar un modelo u otro. Por tanto, a mi no me valen tales interpretaciones en este asunto.

    En cuanto a la postura "oficial" de la Iglesia hay que distinguir dos cosas: la doctrina y la disciplina. En cuanto a la postura doctrinal, la Iglesia no ha emitido ningún documento oficial en favor del heliocentrismo o ningún documento oficial en contra del geocentrismo. Así que los únicos documentos con materia doctrinal sobre este asunto siguen siendo los emitidos en el siglo XVII. En cuanto a la postura disciplinar, la última medida tomada por la Iglesia, en documento oficial emitido por Pío VII en 1822, es la de dejar libertad a los fieles en esta materia.
    Me confirma usted aquí lo que le acabo de comentar.


    Lo denominé "cuestión gramatical" porque la posible ambigüedad del texto podía dar lugar a dos interpretaciones distintas, como de hecho ocurrió, pues usted daba una interpretación determinada del texto y yo otra distinta. Ésa fue la razón por la que pedí la colaboración de otro forero para dilucidar cuál de las dos interpretaciones (la de usted o la mía) era la correcta.

    En efecto, el texto que yo puse en ese otro hilo no se diferencia en nada del que usted ha puesto. Ahora bien, como ya surgió también en ese otro hilo la misma divergencia de interpretaciones entre usted y yo sobre el mismo pasaje, ésa fue la razón por la que pedí, en este hilo, la colaboración de un tercero para que dilucidara finalmente cuál era la interpretación correcta del texto sobre las manchas solares, como así ha ocurrido gracias a la colaboración de Hyeronimus, la cual vuelvo a agradecer de nuevo.
    También agradezco la intervención de Hyeronimus, pero la cuestión sigue en el mismo sitio y me limito a lo que dice el texto de la sentencia que es muy claro al respecto.



    Ya que trae usted a colación el Observatorio Vaticano, me gustaría, a modo de anécdota, reproducir un texto en donde se recoge o registra que el jesuita Guy Consolmagno, que actualmente vive en los departamentos del Observatorio Vaticano, no pudo afirmar categóricamente que la Tierra gira realmente alrededor del Sol. Lo cuenta uno de los testigos que estuvo presente, el Dr. Sungenis.[/INDENT]
    Sobre este personaje no tengo nada que decir, creo que sus plúmbeas interpretaciones no son más que puro teatro. Si este jesuita no es capaz de rebatir a Sungenis no es mi problema. Pero hay unos datos incuestionables que Sungenis dudo mucho esté en condiciones de rebatir:

    1.-Ley de Gravitación Universal.

    2.- El Sol contiene una masa medida y calculada en 333.000 veces la de la Tierra.

    Sencillamente, si el Sol orbitase a la Tierra, ni usted ni yo, ni el Sr. Sungenis diciendo sus tonterías, estaríamos aquí. Hay un ejemplo que podemos usar para razonar esto sin entrar en definiciones ni en fórmulas, todos los cuerpos se atraen entre si, es decir, usted o yo, a traemos a la Tierra del mismo modo que la Tierra nos atrae, y lo hace de un modo inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que separa los centros de su cuerpo o del mío del de la Tierra. ¿Se imagina a la Tierra orbitándolo a usted? ¿sabe usted la presión que recibiría? ¿Sabe porqué el Sol está casi en el centro del Sistema Solar, el suyo como estrella, una más del número incalculable que puebla el Universo conocido? Porque la suma de la masa de todos los cuerpos del Sistema apenas representa una décima parte de la masa del Sol.

    Mire, yo justifico la ignorancia porque no se puede saber de aquello que se ignora; yo justifico y entiendo a Ptolomeo o a Belarmino, porque en sus días no dispusieron de instrumentos, aparatos, ordenadores, satélites geostacionarios, naves y sondas destinadas a los otros planetas del Sistema Solar o al cielo profundo, ni dispusieron de redes de comunicaciones que entran en funcionamiento cada vez que salen de la sombra (de comunicaciones) de la propia Tierra mientras dan paso a la siguiente estación en cuanto caen de nuevo en esa sombra debida a la rotación, yo lo entiendo, si, y los justifico.

    Pero ni entiendo, ni justifico, el empecinamiento, la necedad, o el absurdo de quienes disponiendo de toda clase de medios a su alcance siguen erre que erre por cabezonería y por una falsa visión de las cosas, empeñados en una postura totalmente inmovilista. Usted o Sungenis dicen y hacen lo que dicen y hacen porque la Tierra gira y disponen de un ordenador conectado a una red de satélites. Pero de cualquier modo, se lo he dicho ya varias veces: coja un telescopio y aplique el ojo, eso si, abra la mente también. El día que haga eso cambiarán todos sus criterios actuales.
    Última edición por Valmadian; 15/10/2014 a las 05:21
    DOBLE AGUILA y Tropo dieron el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  7. #27
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    calcular el auténtico "centro de masas" de todo el Universo habría que tener en cuenta... ¡toda la materia del Universo! Ahora bien, como ese cálculo es imposible, realmente no se puede decir que un cuerpo más que otro constituya realmente el "centro de masas" de todo el Universo.
    Según las soluciones de las ecuaciones de Einstein hay tres posibilidaddes:

    1.- Modelo de curvatura constante positiva. Implica una superficie esférica y cerrada, de volumen finito en analogía tridimensional de la superficie esférica.

    2.- Modelo de curvatura constante negativa de geometría tipo hiperbólico. Es abierto y de extensión infinita. Se sostiene que una representación bidimensional sería una superficie infinita en la que todos sus puntos serían similares localmente a una silla de montar a caballo.

    3.- Modelo euclídeo o de Einstein-de Sitter. Abierto, de volumen infinito y de curvatura nula. Su representación es un plano infinito.

    Y toda la materia incluye la materia oscura, no sólo la visible. Por tanto, pretender determinar cuál es, o dónde está, el baricentro del Universo es imposible hoy por hoy.



    -como explicación a lo que observamos empíricamente por nuestros sentidos a través del telescopio-,
    Sólo los amateurs observamos en luz visible, en el ámbito profesional se observa en todas las frecuencias a través de instrumentación informatizada. Luego, no hay "engaños" posibles de los sentidos -la vista- el resto no interviene en la observación.

    Pero aun así, la vista se ve ampliamente favorecida hoy en día con toda una serie de recursos técnicos. Para empezar hoy es "normal" en el ámbito amateur el uso de telescopios enormes. Por ejemplo, un clásico de 8 pulgadas, es decir, de 203 mm de diámetro en su objetivo, es un instrumento común para la mayoría de observadores que no están en sus inicios. Con semejante abertura se capta una cantidad de luz (no hablo de aumentos, que son otro concepto), de 841 veces más que el ojo. Si en lugar de esa abertura se utiliza otro instrumento de 12 pulgadas (306 mm) la captación de luz se dispara a 1911 veces. Si, a su vez, lo que se tiene es un 16 pulgadas (408 mm), las posibilidades son de 3397 veces, y si, por ejemplo, el telescopio es de 20 pulgadas ( 510 mm) hablamos de 5308 veces más que el ojo. Todas estas aberturas son hoy en día comunes en el campo amateur, sólo es necesario disponer del sitio adecuado y del dinero preciso para su compra que, a lo sumo, no suelen superar los 8 ó 10 mil euros los más grandes. De hecho la producción de estos instrumentos es industrial, no artesanal aunque haya artesanos muy especializados. A todo ello hay que añadir la informatización de las monturas, el control de ellos a través de ordenadores portátiles con programas diseñados para todo tipo de actividades, accesorios de una calidad inimaginable, incluidas cámaras CCD refrigeradas especialmente para reducir el ruido y que trabajan a muchos grados bajo cero. Y un largo etc., que supone que es dudoso que exista un sólo amateur en el mundo que disponga de todo el arsenal existente y a disposición de cada uno.

    Esto se encuentra a años luz de distancia de los medios con los que contaron hace siglos y aun hace unas décadas, por cuanto más, quienes sólo disponían de su vista. Por poner un ejemplo de lo que significa desto que estoy comentando. Los prismáticos más sencillos que se recomiendan para la observación astronómica son los de 50 milímetros de abertura, ya sean de 7 aumentos o de 10. Con dicho instrumento se puede alcanzar la magnitud visual aparente de 10'0 ¿Qué significa esto? cada estrella tiene esa magnitud relativa, que es la que nos parece desde tierra, y existe una escala de dichas magnitudes llamada de Pogson. Dicha escala comienza con las estrellas aparentemente más brillantes que van apareciendo poco a poco al anochecer. La escala tiene valores negativos y positivos, los negativos se utilizan para los objetos más brillantes como el Sol, la Luna, Venus, etc., y los positivos empiezan en cero. Cada valor en la escala va aumentando mediante una constante de 2'512 veces, y está calculada logarítimicamente. Según esta escala, esos prismáticos que alcanza a captar estrellas de magnitud aparente 10'0 siginifica que son 10.000 veces más débiles que las de magnitud aparente cero. Para estimarlo basta con multiplicar 2'512 por si misma 10 veces. Un telescopio de 408 mm alcanza la magnitud visual aparente 16'0 y uno de 510 mm, la 20'0. Es decir, éste último capta visualmente la luz de objetos estelares ¡¡¡ cien millones de veces !!! más débiles que los de magnitud 0'0.

    Por supuesto, quien dice esa luz, también dice detalles en las superficies planetarias o de la Luna, y la calidad de las imágenes dependerá de la calidad de la óptica. ¿Aumentos? 100, 200, 300 a lo sumo.


    Estoy ABSOLUTAMENTE DE ACUERDO con usted en que la única forma que tendríamos para dilucidar realmente qué posición real ocupa algo o qué es lo que se mueve realmente respecto a qué, sería la de situarnos en un sistema de referencia... ¡exterior al Universo! Ahora bien, como esto es fácticamente imposible, deberemos contentarnos con lo que tenemos.
    No hay que confundir el modelo sobre el que se discute aquí, que se ocupa de la posición del Sol y de la Tierra, con el modelo cosmológico. El primero no presenta muchos problemas pues está como quien dice al alcance de la mano, el problema es el otro.
    Tropo dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  8. #28
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Lo que ya me faltaba es que empiece con éstas, el autor no dice que sea prueba concluyente, sino consecuencia de..., que no es igual. Usted afirma sin prueba alguna que la Tierra no rota, aunque en otros hilos ha afirmado también la contraria. Y el autor afirma lo que todo el mundo sabe menos usted, el Sr. Sungenis y media docena más. Por otro lado, la libración se puede comprobar mes a mes ya que la Luna tiene un periodo sinódico, sidéreo, anomalístico ( perigeo), trópìco (equinoccio) y draconítico (nodo) de duración media de 29 días 12 horas 44 minutos y 02'8 segundos en el caso del sidéreo y 27 días 05 horas 05 minutos y 35'8 segundos el draconítico. Por tanto, la libración es algo que observan y conocen al dedillo todos los "luneros" (entusiastas de la Luna) sean profesionales o sean amateurs y no digamos ya los que se dedican a sacarle más fotos que a su novia con instrumental millonario (dicho en pesetas). Mientras que para comprobar la del Universo, caso de que semejante libración pudiera existir tendría que esperar 13.800 millones de años, tras 13.800 millones y así hasta el fin del Universo. Por favor, no caiga usted en absurdos. Vamos, que no cuela.
    Pero indicar que un determinado efecto es consecuencia de algo implica suponer que ese algo es la única causa explicativa de ese efecto. Y eso no es cierto. Recuerde lo que decía Quintanilla acerca de las interpretaciones explicativas sobre un mismo dato observado. El hecho de que se verifique la existencia de un determinado fenómeno, no implica necesariamente que su causa se halle en una única explicación, pues podría haber otra alternativa perfectamente legítima que diera cuenta del mismo fenómeno.

    Yo no afirmo que la Tierra no rota. Lo que yo afirmo, siguiendo en esto simplemente a las afirmaciones de la comunidad científica tal y como actualmente está establecida, es que no hay diferencia ninguna, tanto en sentido cinemático como dinámico, entre dos escenarios en donde, en uno, la Tierra rota de oeste a este y el Universo está estático, y otro en que la Tierra no rota y el Universo rota de este a oeste, de tal forma que ambos escenarios, equivalentemente, pueden dar cuenta de cualquier fenómeno (cinemático o dinámico) que se verifique por las observaciones empíricas.

    Esto vale para la libración (fenómeno producido por causas cinématicas) como para cualquier otro fenómeno. Por poner un ejemplo cualquiera para entenderlo mejor, el fenómeno del péndulo de Foucault (fenómeno por causas dinámicas):

    “[Tus] felices investigaciones sobre los fundamentos de la mecánica, a pesar de la injustificada crítica de Planck, recibirán una brillante confirmación. De ellas resultan necesariamente que la inercia se origina a partir de un tipo de interacción entre cuerpos, exactamente en el sentido de tus consideraciones sobre el experimento del cubo de Newton. La primera consecuencia se encuentra en la página 6 de mi trabajo. Resultan los siguientes puntos adicionales: 1) Si uno acelera una gruesa esfera hueca de materia S, entonces la masa rodeada por la esfera experimenta una fuerza de aceleración. 2) Si uno hace rotar la esfera en relación a las estrellas fijas alrededor de un eje que pasa por su centro, surge una fuerza de Coriolis en el interior de la esfera, esto es, el plano del péndulo de Foucault es arrastrado en derredor."

    Fuente: Albert Einstein, carta a Ernst Mach, Zurich, 25 de Junio de 1913; visto en Gravitation, Misner, Thorne y Wheeler. 1973.


    Este principio de la equivalencia entre una Tierra que rota y un Univeso estático, por un lado, y una Tierra que no rota y un Universo en rotación, por otro lado, es un principio conocido y generalizado en la comunidad científica, conocido más técnicamente como Principio de Mach.

    Es decir, no se trata sólo, como decía Einstein, de que "el movimiento de la Tierra no puede ser detectado por ningún experimento óptico" (dentro del cual se incluye la libración), sino que ni siquiera ningún fenómeno dinámico (fuerzas inerciales, centrífugas, de Coriolis, de Euler) puede ser prueba concluyente en favor de una u otra hipótesis explicativa, por ser ambas, conforme al principio de Mach, equivalentes.

    Por lo tanto, el autor de ese texto, cuando dice que la libración es consecuencia de la rotación de la Tierra, se le puede contestar, conforme al principio de Mach, que también puede ser consecuencia de la rotación del Universo, que también sirve para dar cuenta de los mismos efectos o fenómenos observados.


    Respecto a la rotación terrestre está ab-so-lu-ta-men-te demostrada, desde el espacio y desde la superficie, con experimentos y con observaciones hasta simplemente lógicas. Otra cuestión es que usted no lo quiera creer, pero eso es otro problema y a lo largo de los 16 hilos con el mismo tema se han ido citando algunas de ellas. Pruebas que usted siempre niega, porque niega la mayor. Y vuelvo a lo mismo, ese es su problema. En resumen sobre este punto, lo que no se puede hacer es estar difundiendo falsedades y errores y encima achacándolas conspiraciones en contra de la Iglesia. Tampoco es de recibo tener que estar perdiendo el tiempo y haciendo un esfuerzo continuo para que a usted le entre por un oído y le salga por el otro. Yo tengo otros asuntos de los que ocuparme.
    Conforme al estado actual de la ciencia tal y como está establecida por la comunidad científica en la actualidad, no hay ninguna prueba a favor o en contra de un escenario de Tierra rotante y univeso estático, o de Tierra estática y Universo rotante. Ambas son equivalentes, y pueden dar cuenta al mismo tiempo de cualquier fenómeno observado, ya sea cinemático o dinámico.

    En cuanto a la hipotética rotación del Universo, eso no lo puede afirmar nadie y usted lo sabe perfectamente por la simple razón de que no se puede ver desde fuera, así que deje la demagogia en el tintero. Y para ello no hace falta intentar dar sensación de dominio del tema acudiendo a citar una lista de apellidos. Y es que esa lista la podríamos ampliar a todos los astrónomos (incluidos los amateurs), los astrofísicos, los cosmológos, los matemáticos y los filósofos de todos los rincones habidos y por haber, pues todos diríamos lo mismo. Ya le indiqué que no pretenda enseñarme Astronomía.
    No veo nada de demogagia en esto, porque precisamente eso es lo que estoy diciendo: que no hay prueba concluyente a favor de la hipótesis del Universo rotante alrededor de una Tierra estática. Lo único que estoy diciendo es que, de acuerdo con el estado de la ciencia en la actualidad (y es para comprobar esto la razón por la que he citado una muestra de apellidos de personas con autoridad que confirman esto que estoy diciendo), tampoco hay prueba concluyente en favor de la hipótesis equivalente alternativa: la de la Tierra rotante en un Universo estático. Y esto es así, porque ambas hipótesis son cinemática y dinámicamente equivalentes y, por tanto, ambas pueden dar cuenta de los mismos fenómenos observados.

    Esto es un absurdo y se le acabo de indicar, así que sobra cualquier comentario.
    Por lo explicado anteriormente, no es nada absurdo. Se llama Principio de Mach, y es un principio perfectamente aceptado en la comunidad científica actual.

    Yo no digo que usted diga lo que dicen otros, pero si digo que usted es quien colgó el enlace que decía eso de los católicos de verdad, (que ya me gustaría conocer los atributos morales objetivos de alguien que osa hacer tal afirmación), y supongo que también leyó el texto original antes de decidir colgar el enlace, y debió pensar que era correcto, ¿o es que insinúa usted que pone los enlaces así, a capón? "Ergo" hay que suponer que no, sino que coloca aquellos que le parecen correctos y con los que usted está conforme. Por tanto, hay muchas formas de decir las cosas sin necesidad siquiera de abrir la boca.
    Claro que me responsabilizo de los textos que yo cuelgo, aunque estén escritos por otros. Pero es que en esos textos que yo colgué no aparece nada de eso que usted dice de "católicos verdaderos" y "católicos no verdaderos".

    Lo que yo le he transcrito en el mensaje anterior, en donde sí se dice eso de los "católicos verdaderos", lo dice el autor de esos textos EN UN MENSAJE A PARTE ESCRITO POR ÉL MISMO Y NO COLGADO POR MÍ SINO POR ÉL. Y de hecho, le puse el enlace para que lo comprobara usted mismo que se trata de un texto no escrito por mí ni colgado por mí, sino de la entera responsabilidad de otra persona.

    Por lo tanto, yo no he caído en esa falta que me recrimina usted.

    No, no, usted no ataca a Galileo, ¿qué hay que hacer, reproducir uno tras otro sus 16 hilos, o no hace falta y con invitar a los lectores a que los visiten es suficiente? Usted lo ha llamado de muchas maneras menos "bonito", usted lo ha responsabilizado poco menos que de todos los males del mundo, ¿es necesario citarlos uno a uno?
    Pues yo también invito a los lectores a que lean esos hilos y encuentren un sólo ataque mío contra Galileo que no consista meramente en una simple reproducción aséptica de lo que la Iglesia y sus representantes dijeron, en sus documentos oficiales, con respecto a Galileo.

    y hace poco se lo dije, ni Galileo, ni Belarmino (el gran equivocado en esta historia), ni los miembros del tribunal, disponían de bolas de cristal, ni echaban las cartas del tarot para saber cuáles serían las consecuencias de sus actos 300 años más tarde. Eso como lo veo yo a diferencia de usted.
    Estoy en total desacuerdo con esta afirmación. Basta echar un pequeño vistazo a la correspondencia del Papa Urbano VIII para darse cuenta de lo perfecamente consciente que era de las terribles implicaciones y derivaciones que podía tener para la Iglesia el hecho de que se pudiera discutir, "en nombre de la ciencia" o "en nombre de cualquier otra cosa", el dogma de la inerrancia de las Sagradas Escrituras tal y como eran interpretadas auténticamente por el Magisterio de la Iglesia. Se sabía perfectamente que una vez "abierta la lata" por ese flanco, cualquiera "en nombre de la ciencia" podría justificar cualquier ataque contra la veracidad de la doctrina de la Iglesia en cualquier otro asunto que se pudiera imaginar. Dicho con otras palabras, se trataba de un torpedo directamente dirigido a la línea de flotación de la Iglesia y de su condición de guardiana de la Verdad en materia de fe (dentro de la cual se incluye la auténtica interpretación de las Sagradas Escrituras) y de costumbres o moral.

    Los culpables de lo que hoy pasa se llaman protestantes, es Diderot con su Enciclopedia, o es Spencer, Darwin y tantos otros, incluso hasta el arzobispo anglicano soltando chorradas contra el último. A esos, y no a otros, es a los que tiene usted que señalar y entender que Galileo formaba parte de una corriente dentro de la Iglesia que llevaban siglos, SIG-LOS, estudiando filosófica y matemáticamente lo que él expuso.
    Estoy completamente de acuerdo en que esto era un asunto que se sabía y estudiaba desde hacía siglos, es decir, el asunto de la equivalencia matemático-geométrica entre los modelos geocéntrico y heliocéntrico. Era algo que se sabía desde la antigüedad griega. Pero, sin embargo, aún conociendo perfectamente esta equivalencia, la Iglesia, desde la época de los Santos Padres en adelante, siempre interpretó las Sagradas Escrituras en un sentido geocéntrico. Y por eso Galileo fue condenado por ajustarse a una interpretación particularista suya de las Sagradas Escrituras en lugar de ajustarse a la interpretación oficial de la Iglesia. ¿Qué le vamos a hacer?

    Por otra parte, usted sigue empeñado en atribuir a Belarmino toda la autoridad como si él hubiera sido LA IGLESIA, y no, era un cardenal, pero no era la Iglesia, ¿lo entiende ya? porque hay una enorme diferencia. Ya le hice esta pregunta que viene a continuación, y se la vuelvo a repetir: ¿por qué esos pocos que interpretaban las Escrituras como a ellos les daba la gana, nunca mencionaron el SALMO 24 (23) ¿Sabe por qué? la respuesta es fácilmente deducible: porque conduce al planteamiento de que la Tierra no está en el centro del Universo. Si según el salmista toda la Tierra y cuanto contiene es de Yavé, "coma", y todo el Universo y sus habitantes, significa que el salmista -inspirado- afirma que hay otros mundos habitados, y para esos habitantes su mundo también será el centro del Universo ¿o no?. Le recuerdo la inerrancia de la Escritura.
    Yo no atribuyo a San Roberto Belarmino más autoridad o representación que la que él tenía como miembro del Santo Oficio. Los documentos oficiales de la Sagrada Congregación del Índice y del Santo Oficio, efectivamente, no son actos propios o exclusivos del Santo Cardenal Roberto Belarmino.

    La Iglesia, al condenar a Galileo, lo hacía por motivo de que él seguía una interpretación propia y exclusiva suya de las Sagradas Escrituras (lo que suponía por parte de Galileo, de paso, un ataque contra el dogma de la inerrancia de las Sagradas Escrituras), en lugar de seguir la interpretación correcta u oficial de la Iglesia Católica.

    Es curioso que yo no veo esos casos en los que siempre "traen a colación" el caso Galileo y mire que tengo una abundantísima obra de esos personajes. Si veo que lo hacen sus acólitos, aquellos que tantas veces he denunciado como "amantes de la ciencia aunque no tienen ni la ESO" y es que por razón de mi oficio he conocido unos cuantos de ellos. Esos si, esos no tienen otro argumento porque no saben ni expresar otras objeciones aunque, por supuesto, tampoco saben nada del proceso de Galileo, ni antecedentes, ni causas que lo motivaron.
    El caso Galileo es siempre el arma estrella de los científicos ateos cuando se trata de poner en evidencia la falta de veracidad en cualquier cosa que diga la Iglesia, por el hecho de no ser "científico". Esto es una evidencia.

    Es cierto que luego aparece todo ese ejército de "turiferarios" a los que usted se refiere, pero ellos no se atreverían a insultar si previamente no les dieran pie a ello los científicos ateos que dan previamente el pistoletazo de salida (Hawking, Dawkins, Atkins, etc...).

    En cambio, lo interesante es atacarlos en sus argumentos directamente, no perder el tiempo en negar lo que no se hizo y de lo que la Iglesia ni es responsable y mucho menos culpable, ni por ella ni por media docena de representantes suyos. Y se lo digo así, porque al estar en el error es muy fácil hacerlo destacar, pero hay que leer, hay que tragar las tonterías que sueltan para, después, "darles kaña arfonso". Y es un absurdo en términos, atacar a galileo porque ellos lo mencionan, cuando Galileo es uno de los nuestros. Además, ya puestos con la hipótesis geocéntrica, ¿por qué en lugar de atacar a la Iglesia no se meten con Ptolomeo? ¿No se da cuenta que no tiene sentido? Si en lugar de haber condenado los estudios e investigaciones de Galileo, los hubiesen aprobado y aplaudido, descuide que ya se habrían buscado cualquier otra excusa para atacar a la Iglesia y entonces no mencionarían tanto a Galileo.
    La razón de que ellos siempre mencionen y traigan a colación el caso Galileo es obvia: lo consideran un "mártir" de la "verdad" contra el "oscurantismo" de la Iglesia. Ahora bien, para atacar esta falacia, es conveniente expresar la verdad de los hechos históricos tal y como realmente ocurrieron. Me parece una mala apologética el hecho de no poner sobre el tapete todos los hechos tal y como ocurrieron. Es por ello que yo trato de hacer lo contrario: poner todos los hechos tal y como ocurrieron. Y lo hago así porque se constata que la Iglesia no tiene nada de qué avergonzarse ni de lo que pedir disculpas (es una actitud mala el tener que pedir disculpas sobre algo en lo que no se ha incurrido en falta de ningún tipo).

    El argumento ad hominen lo utilizan aquellos que no tienen otros argumentos y tiran contra la persona, lea usted de qué se trata. Además, es un tipo de argumentación que se vuelve siempre contra quien la utiliza y lo rebaja al nivel de los otros. Por otro lado, ¿a qué principios se refiere usted? se lo pregunto porque si se trata de negar a Dios, que eso es lo que hacen y no hay más principio para ellos que ese, entonces no hay discusión entre nosotros. Pero si por principios usted entiende los conocimientos científicos, entonces le tengo que decir que estamos ante una cuestión moral. Es decir, quien usa la Ciencia para fines que no son los propios de la misma es un inmoral, mientras que esos mismos principios adecuadamente empleados en bien de la humanidad y como alabanza a Dios son perfectamente morales y buenos, y por ello perfectamente asumibles.
    Creí que por el contexto de mis palabras se entendería el sentido en que yo mencionaba el argumento ad hominem, pero ya veo que tendré que aclararlo.

    Efectivamente, hoy en día se ha generalizado el sentido del argumento ad hominem como un ataque hacia la propia persona contrincante (señalando sus defectos personales, o su comportamiento incoherente, etc...). Evidentemente este es un argumento estúpido, y no me refería a eso cuando hablaba de argumento ad hominem.

    Cuando hablo de argumento ad hominem, me refiero a su sentido propio y original, esto es, argumento mediante el cual se utiliza una conclusión aceptada por el adversario (sin necesidad de estar de acuerdo con el fundamento doctrinal del cual deriva dicha conclusión) para volverlo en su contra en caso de ataque contra el que se está defendiendo. El diccionario de la R.A.E. lo define así:

    argumento
    .

    (Del lat. argumentum).

    ad hóminem.

    1. m. Fil. El que se funda en las opiniones o actos de la misma persona a quien se dirige, para combatirla o tratar de convencerla.


    Voy a poner un ejemplo para que se entienda. Garrigou-Lagrange, en relación a la libertad de cultos como argumento ad hominem decía lo siguiente:


    El error sobre la “libertad religiosa”.

    “Nosotros podemos (...) hacer de la libertad de cultos un argumento ad hominem contra aquellos que, a la vez que proclaman la libertad de cultos, persiguen a la Iglesia (Estados laicos y socializantes), o impiden su culto directa o indirectamente (Estados comunistas, islámicos, etc.). Este argumento ad hominem es justo y la Iglesia no lo desdeña, usándolo para defender eficazmente su derecho a la libertad. Pero no se sigue, que la libertad de cultos, considerada en sí misma, sea sostenible para los católicos como principio, porque ella es de suyo absurda e impía, pues la verdad y el error no pueden tener los mismos derechos”.
    De Revelatione

    Pues bien, mutatis mutandis, pasa lo mismo en el ámbito científico. Nosotros, en nuestra apologética católica, podemos utilizar algunas de las opiniones del actual panorama de la comunidad científica para volverlos en contra de los científicos ateos cuando ellos traten de combatir a la Iglesia. De esta forma, por ejemplo, si ellos atacaran a la Iglesia por haber defendido el modelo geocéntrico se les podria argüir que ellos no tienen justificación ninguna para atacarla por ese motivo, ya que algunas de las conclusiones generalmente aceptadas por ellos mismos en el ámbito de la comunidad científica (como, por ejemplo, la equivalencia cinemática-dinámica entre los modelos geocéntrico y heliocéntrico) vedan cualquier posibilidad de crítica a la Iglesia por ese motivo (un ejemplo de esta apologética lo podemos encontrar en el discurso de 1990 en Parma del entonces Cardenal Ratzinger, transcrito en este mismo hilo más atrás).

    Y esto, como digo, sin tener que sostener como verdaderos los fundamentos o principios en que basan esas conclusiones (conclusiones que nosotros los católicos podemos aprovecharlas para contraatacarles). Usted me pregunta de qué principios hablo. Cuando hablo de principios que los científicos ateos sostienen, me refiero a sus teorías científicas (acentrismo, relativismo radical, multiversos, etc...) que no necesariamente han de compartirse o considerarse verdaderas, como ya dije.

    El testimonio hay que darlo de la Verdad revelada, del mensaje salvífico, de la Redención..., pero no de cuestiones de ciencia. Y para dar testimonio no hace falta contar con el concurso de los des-graciados, sino ignorarlos. Aquí, en este foro, lo que importa no es responder a esa gente, sino formar a quienes leen, que no es igual. Aquí se trata de dotar no sólo de argumentos, sino de mostrar formas de razonamiento sobre esas cuestiones que maneja esa gente. A mi me importa un rábano con chorreras si ellos afirman o dejan de afirmar, no más allá de que yo aquí pueda destriparles los argumentos para que otros aprendan a hacer lo mismo. Por eso, yo no estoy registrado en ningún foro ateo, porque es un diálogo de sordos y prefiero estar aquí donde puedo elaborar mis argumentaciones con tranquilidad en lugar de estar discutiendo con ellos, los cuales, como le digo, me importan menos que un pincho moruno.
    En virtud del argumento ad hominem, antes explicado, resulta importante saber lo que los científicos ateos afirman, porque así se pueden aprovechar sus afirmaciones para volverlas en su contra cada vez que quieran atacar a la Iglesia y se les pueda justificar la inviabilidad de dicho ataque.

    Ya le he contestado y lo prefiero a usted argumentado más en una línea similar a las que yo utilizo contra ellos, y para eso tiene usted bastantes hilos en los que puede observar qué hago. No se trata de que me copie, ni de que lo haga como yo, sino de que reme en el mismo sentido, y verá que nuestro compañero Alejandro Farnesio ya se encarga de traer cosas raras de por ahí.

    Ya le he dicho que el argumento "ad hominen" es argumento contra la persona. Por otro lado, pretender que ellos lo usan contra la Iglesia es un absurdo en términos pues se trata de una Institución, no de una persona física con nombre y apellidos. Y, lógicamente, ellos no pueden y de hecho no están en condiciones de juzgar a esa Institución con 2000 años de existencia. Enfocado el asunto por ahí, es muy sencillo darles "canela en rama".

    Espero yo también haber podido, por lo dicho antes, justificar lo, en mi opinión, prudente (e incluso conveniente) que puede resultar utilizar en la apologética católica los argumentos ad hominem también en el ámbito científico en defensa de la Iglesia Católica (igual que se utilizan argumentos ad hominem en favor de la Iglesia en otras ramas de la apologética, como el ejemplo apuntado antes de Garrigou-Lagrange).



    Galileo no renegó de grado, sino por causa de una fuerza mayor. Ciertamente nunca volvió a hablar del tema, pero es sabido que continuó con total convencimiento de que lo que había observado y estudiado era cierto. Cualquier otro católico hubiese procedido igual, lo contrario hubiese sido una condena a muerte con toda probabilidad y una excomunión, y Galileo por encima de todo era católico, ferviente católico. Y del mismo modo que hoy en día se lanzan toda clase de acusaciones contra el Papado y la Curia, yo acuso a aquellas personas que lo condenaron. Ciertamente los tiempos son distintos, ni ellos probablemente hoy procederían igual, ni yo en aquellos tiempos los hubiese atacado.
    El documento de la carta personal de Galileo encontrado por Antonio Favaro demuestra que no sólo renegó del heliocentrismo por fuerza, sino también de corazón.

    Es por ello que resulta conveniente dar a conocer este dato, pues supone un fuerte golpe contra los científicos ateos que utilizan a Galileo, cual marioneta, en sus ataques contra la Iglesia.

    Ponga fechas a dichos documentos, se lo digo porque la construcción de la Specola Vaticana que puse más arriba es la respuesta a la condena heliocéntrica. Y supongo que la Iglesia no condena a la Iglesia, ¿verdad? Lo cierto, es que estamos ante una cuestión política, no teológica. Tómelo como nueva acusación A quiénes corresponda, no a ambas Congregaciones en sentido general ni como instituciones, sino a nombres concretos.
    No puedo considerarlo como una acusación hacia nombres concretos por la sencilla razón de que no se trataba de actos privados, sino de actos oficiales o públicos, en nombre y representación del Papa y de la Iglesia Católica.

    Repito lo que dije antes: no creo que sea una buena apologética ocultar o desvirtuar los hechos históricos tal y como fueron, pues eso se nos podría volver en nuestra contra, ya que los enemigos ateos tomarían pie de eso para acusarnos de insinceros y de mala conciencia por querer ocultar los hechos históricos tal como fueron en realidad.

    Para la fecha de los documentos, ya abrí en su día un hilo con toda la cronología de los acontecimientos.

    Y en ninguna hay una referencia clara de nada. Por ejemplo, en el caso de Josué, lo que le puedo decir es que la batalla se empezó a celebrar por la mañana y se sabe porque la Luna estaba en menguante, única fase sinódica en la que coincide en el cielo con el Sol. Y vistos uno y otro sólo con los sentidos, si, parece que se encuentran suspendidos sobre una determinada localidad u otra. Pero la orden de Josué no es más que expresión de un deseo, de fe en Dios de que le dará ese tiempo que necesita para triunfar. Además es un un relato histórico, y no forma parte del Dogma. Por demás, pasa lo mismo con el resto. En torno a esto hay una pregunta lógica: ¿por qué Dios en los días de la Creación no dijo abiertamente que colocaba la Tierra en el mismo centro del Universo? Fíjese que si dice, en cambio, que le entrega la Tierra al hombre para que la pueble y la domine. ¿No le parece raro? ¿No le parece que es como un olvido impensable en Dios? Una cosa es interpretar y otra añadir. La primera no se sale del texto testamentario, la segunda lo aumenta, y no hay nada que indique que se puede incrementar con lo que no se dice en él.
    Bien. Pero yo no digo que esos pasajes escriturísticos sean o no apoyo suficiente para una interpretación geocentrista. Lo que digo es que la Iglesia, presumiblemente, se apoyó en esos pasajes a la hora en que decretó oficialmente la condena del heliocentrismo como contraria a la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras.

    Bueno, no es que venga, es que es El Evangelio. En cuanto a las interpretaciones son las relativas a la Teología, no a la Astronomía ni a la Cosmología, y si se ha hecho algo de eso se hizo equivocadamente. La prueba de que no forma parte del Dogma, es que se deja a la libertad de cada cual aceptar un modelo u otro. Por tanto, a mi no me valen tales interpretaciones en este asunto.
    Ciertamente, en materia diciplinar, a partir de 1822, se permite la libertad de publicación en donde se puede sostener la hipótesis de cualquiera de los dos modelos explicativos para dar cuenta de los fenómenos observados, conforme al estado general actual de la ciencia.

    También agradezco la intervención de Hyeronimus, pero la cuestión sigue en el mismo sitio y me limito a lo que dice el texto de la sentencia que es muy claro al respecto.
    Bien. Entonces me alegro de que ya se haya aclarado, gracias a la intervención de Hyeronimus, que mi interpretación del texto era la correcta y la suya era incorrecta.

    Sobre este personaje no tengo nada que decir, creo que sus plúmbeas interpretaciones no son más que puro teatro. Si este jesuita no es capaz de rebatir a Sungenis no es mi problema. Pero hay unos datos incuestionables que Sungenis dudo mucho esté en condiciones de rebatir:

    1.-Ley de Gravitación Universal.

    2.- El Sol contiene una masa medida y calculada en 333.000 veces la de la Tierra.

    Sencillamente, si el Sol orbitase a la Tierra, ni usted ni yo, ni el Sr. Sungenis diciendo sus tonterías, estaríamos aquí. Hay un ejemplo que podemos usar para razonar esto sin entrar en definiciones ni en fórmulas, todos los cuerpos se atraen entre si, es decir, usted o yo, a traemos a la Tierra del mismo modo que la Tierra nos atrae, y lo hace de un modo inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que separa los centros de su cuerpo o del mío del de la Tierra. ¿Se imagina a la Tierra orbitándolo a usted? ¿sabe usted la presión que recibiría? ¿Sabe porqué el Sol está casi en el centro del Sistema Solar, el suyo como estrella, una más del número incalculable que puebla el Universo conocido? Porque la suma de la masa de todos los cuerpos del Sistema apenas representa una décima parte de la masa del Sol.

    Mire, yo justifico la ignorancia porque no se puede saber de aquello que se ignora; yo justifico y entiendo a Ptolomeo o a Belarmino, porque en sus días no dispusieron de instrumentos, aparatos, ordenadores, satélites geostacionarios, naves y sondas destinadas a los otros planetas del Sistema Solar o al cielo profundo, ni dispusieron de redes de comunicaciones que entran en funcionamiento cada vez que salen de la sombra (de comunicaciones) de la propia Tierra mientras dan paso a la siguiente estación en cuanto caen de nuevo en esa sombra debida a la rotación, yo lo entiendo, si, y los justifico.

    Pero ni entiendo, ni justifico, el empecinamiento, la necedad, o el absurdo de quienes disponiendo de toda clase de medios a su alcance siguen erre que erre por cabezonería y por una falsa visión de las cosas, empeñados en una postura totalmente inmovilista. Usted o Sungenis dicen y hacen lo que dicen y hacen porque la Tierra gira y disponen de un ordenador conectado a una red de satélites. Pero de cualquier modo, se lo he dicho ya varias veces: coja un telescopio y aplique el ojo, eso si, abra la mente también. El día que haga eso cambiarán todos sus criterios actuales.
    El hecho de que Guy Consolmagno S. J. no afirmara categóricamente que la Tierra realmente gira alrededor del Sol cuando se lo preguntó el entrevistador, demuestra la honradez de Consolmagno en el reconocimiento de que no hay prueba alguna concluyente en favor de esa afirmación, conforme al estado actual de la ciencia en la comunidad científica.

    Es de presumir que Consolmagno sepa muchísimo más de física que usted y yo, entonces, ¿cómo es que no se le ocurrió presentar ese argumento que usted presenta? ¿Es que acaso Consolmagno no conocía la ley de gravitación universal ni que el Sol es más masivo que la Tierra?

    Valmadian, me sorprende que usted tome una actitud más radical que la posición moderada que toma el conjunto de la comunidad científica. La comunidad científica actual (de la que forma parte Consolmagno) es bien consciente de la perfecta equivalencia de los dos modelos geocéntrico-heliocéntrico en todos los aspectos tanto cinemáticos como dinámicos. Es por ello que Consolmagno, si quería ser honrado en su contestación, no podía afirmar categóricamente al entrevistador que la Tierra realmente gira alrededor del Sol, como así ocurrió.
    Última edición por Martin Ant; 15/10/2014 a las 14:53

  9. #29
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    El geocentrismo en el siglo XXI



    Recientemente hemos visto una noticia en la que se nos informaba que un profesor universitario de la Universidad del País Vasco y un doctor en Matemáticas por la Universidad de Murcia defendían la tesis del geocentrismo como un hecho en pleno siglo XXI, como si no sirvieran de nada todos los conocimientos de la física y las matemáticas de los últimos cuatro siglos. Estamos acostumbrados a todo tipo de chifladuras extravagantes en medios de comunicación de carácter completamente anticientífico, pero parece más extraño en gente con una supuesta formación científica.

    Por tanto, sin tratar de dar pábulo a cualquier extravagancia, conviene reflexionar sobre la situación del geocentrismo en nuestra actualidad.

    Recordemos que en la Grecia clásica ya surgieron las dos principales hipótesis en relación al movimiento de los astros visibles a simple vista. La heliocéntrica, defendida por Aristarco de Samos, y la geocéntrica, que disponía del mayor elenco de defensores, entre ellos Aristóteles, y siendo el principal el astrónomo Claudio Ptolomeo, que en su magna obra el Almagesto describió con suma precisión toda la teoría. Aún con notables errores, esta obra tuvo una vigencia de varios siglos, y fue la referencia del mundo antiguo y medieval.

    En el año 1543 Nicolás Copérnico elaboró una teoría alternativa con su obra De Revolutionibus Orbium Coelestium donde se cuestiona el geocentrismo y se plantea una cosmovisión heliocéntrica, en donde la Tierra cuenta con dos movimientos, el de traslación y el rotación, estando el Sol inmóvil.

    En ese momento se cuenta con dos teorías diferenciadas, a su favor el heliocentrismo sólo tiene que su modelo es más simple, si bien todavía es imperfecto y no cuenta con evidencias a su favor más allá de su sencillez matemática. A favor del geocentrismo está que es más conforme con las observaciones, pues cualquiera puede ver que el Sol, la Luna y las estrellas se mueven, mientras que no podemos apreciar ningún movimiento en la Tierra. Por tanto, habría que aceptar que el sistema geocéntrico era el más racional en dicho momento.

    Además, el geocentrismo, aparte de ser más natural con la observación a simple vista contaba, fundamentalmente, con dos poderosos argumentos de autoridad que imposibilitaban la defensa de teorías alternativas. El primero era la tesis de la perfección de los cielos, con base en Platón y Aristóteles y que no podía ser puesto en duda, y el segundo diversas citas bíblicas que, aparentemente, venían a confirmar el movimiento del Sol y la quietud de la Tierra, y que no sólo no podía ser puesto en duda, sino que hacerlo podía hacer peligrar la integridad física de quien lo hiciera.

    No obstante, Galileo Galilei, con el auxilio del telescopio cambió la situación. Ya previamente se había enfrentado a la autoridad de Aristóteles en relación al movimiento de los cuerpos en caída libre, y creía poseer suficientes recursos para hacerlo con el movimiento celeste. Sus primeras observaciones venían a destruir los argumentos clásicos de perfección, en concreto con la existencia de montañas en la Luna y manchas en el Sol, y fundamentalmente con la existencia de los satélites de Júpiter que contradecían el hecho preestablecido de que todo giraba en torno a la Tierra, lo que algunos interpretaron como obra del propio diablo. Sus descubrimientos fueron publicados en su obra Sidereus Nuncius.

    Pero la prueba fundamental que destruyó el sistema ptolemaico fue la existencia de las fases de Venus que publicó en El Ensayador en 1623. Y que marca un ejemplo de libro del uso del método científico moderno, del que es por méritos propios el gran iniciador. Así, plantea que existen dos teorías alternativas y sendas posibles predicciones a partir de ellas:



    Teoría geocéntrica. El Sol y Venus giran alrededor de la Tierra que permanece quieta, el primero más cerca. Por ello y como Venus, de acuerdo a las observaciones, siempre está cerca del Sol, debe de girar siguiendo un epicilo cuyo centro está sincronizado con la órbita del Sol. Por eso, entre sus fases posibles no está la llena, y la diferencia de tamaños entre el mayor y el menor, cuando está más lejos y más cerca, no debe ser muy grande.
    Teoría heliocéntrica. Tanto Venus como la Tierra giran alrededor del Sol. Así pues, las fase llena es visible, y debe haber una gran diferencia de tamaños, pues la distancia a la Tierra cuando está más allá del Sol es muy superior a cuando está en una posición intermedia.
    Con estas dos predicciones posibles, realizó una serie de observaciones que concordaban con las predicciones heliocéntricas y ponían de manifiesto el error del sistema ptolemaico, que carecía de defensa posible. Aún hoy día cualquiera puede realizar las comprobaciones sin más que observar el planeta con un pequeño telescopio, o puede comprobarse en la figura.

    No obstante, Galileo había recibido la orden expresa del cardenal Roberto Belarmino de que no podía defender su teoría, sino a lo sumo hablar de ella como hipótesis meramente matemática y sin relación con la realidad. Hay que entender que Belarmino era el inquisidor que había procesado a Giordano Bruno por defender, entre otras cuestiones, el heliocentrismo y que las estrellas eran soles, por lo que le condenó a la hoguera, lo que fue llevado a efecto en el Campo de’ Fiori en Roma tras varios años de encierro en prisiones de la Inquisición. Además, previamente se le cerró la boca clavándole un clavo en la lengua. Así pues, parecía una orden digna de ser tenida en cuenta, y por eso la publicación en El Ensayador fue muy comedida y en ella no extrajo las conclusiones obvias. Al respecto del heliocentrismo, los argumentos contrarios sólo eran de naturaleza teológica, considerado como herético, tal y como Belarmino argumentó en su Carta a Foscarini:

    Y no se puede responder que esto (el heliocentrismo) no es materia de fe, porque si no es materia de fe ex parti obiecti (respecto al objeto) es materia de fe ex parte dicentis (por quien lo dice). Y tan herético sería como quien dijera que Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce, o quien dijera que Cristo no nació de Virgen.


    Más tarde, fallecidos Bellarmino y el Papa Pablo V, y con un nuevo pontífice, Benedicto XIV, en principio más favorable a Galileo, éste le pide autorización para un nuevo libro en el que trate el heliocentrismo y el geocentrismo, que le es concedida con la condición de que el heliocentrismo sea presentado sólo como hipótesis. Galileo accede de un modo un tanto peculiar a la exigencia, presentando para ello su nuevo libro, “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo” en forma de diálogo. Si bien formalmente cumple lo convenido, es más que evidente su toma de partido en el texto, aunque el libro fue presentado a la Inquisición, y tras ser recogidas todas las objeciones, recibió el nihil obstat para su publicación.


    Lo que sigue es bastante conocido, pues tiene lugar un nuevo proceso ante la inquisición que le obliga, con amenazas de tortura, a abjurar del heliocentrismo (ver el texto completo) de una manera vergonzosa y humillante. Se le condena a prisión perpetua, que es conmutada por arresto domiciliario, y se le prohíbe la escritura de nuevos libros, que por suerte no cumple al sacar de contrabando y publicar en Holanda su última obra “Discurso sobre las dos nuevas ciencias“, donde establece los orígenes de la nueva física.

    Es menos conocido, sin embargo, que en su obra sobre los sistemas del mundo proporciona otra nueva prueba del heliocentrismo, retomando el argumento de las manchas solares, que ya había usado previamente para refutar el aristotelismo.

    Tras la prueba de las fases de Venus, quedaba claro que el sistema ptolemaico estaba fuera de juego, por mucho que no se pudiera decir. Y hasta los astrónomos del Colegio Romano, la mayoría jesuitas, lo reconocían. Por ello tomó auge un sistema alternativo, hasta entonces minoritario por complejo, que era el propuesto por Tycho Brahe, como híbrido entre ambos. En este sistema la Tierra está fija e inmóvil en el centro, y en torno a ella giran la Luna y el Sol. El resto de planteas giran en torno al Sol.


    Variación estacional de las manchas solares

    Es de todos conocidos que desde un punto de vista geométrico este sistema es indistinguible del copernicano, pues es un mero cambio de sistema de referencia en cuanto a las coordenadas usadas. No obstante, no es lo mismo desde un punto de vista físico si queremos explicar las causas de los movimientos.

    Y en ese sentido Galileo realizó una observación curiosa e interesante, que aparece en su libro. Así, los movimientos observados en las manchas se pueden atribuir al movimiento del Sol o de la Tierra, pero resulta que en la rotación de las mismas no se sigue siempre la misma ruta, sino que se produce un patrón estacional subiendo y bajando en su recorrido. Galileo explica que si es la Tierra la que se mueve, existe una explicación únicamente con movimientos inerciales como son la traslación de la Tierra y la rotación del Sol. Por el contrario, si sólo se mueve el Sol, es necesario que éste esté realizando dos movimientos distintos de rotación a la vez, cada uno en torno a dos ejes diferenciados, los cuales deben ser generados por motores diferentes; esta situación no admite ninguna plausabilidad física.

    Este argumento vuelve a ser una nueva prueba, junto a las fases de Venus, de carácter positivo y experimental que muestra el movimiento de la Tierra, en este caso de su traslación alrededor del Sol.

    Más adelante, cae el último elemento que quedaba por explicar, pues todavía existían movimientos anómalos en algunos planetas, principalmente Marte. Y eso lo logra Kepler, al derribar la última rémora del aristotelismo, y establecer que las órbitas no eran circulares sino elípticas, cosa que hasta el propio Galileo fue reacio a admitir. Pero las tres leyes de Kepler establecen un bello y elegante sistema con enorme simplicidad que explica todos los movimientos de los planetas.

    Explicado, y también verificado con observaciones, el movimiento geométrico de los planetas, todavía quedaba dar un paso más allá, y precisar no sólo cómo era el movimiento de los cuerpos, sino también ofrecer una explicación de por qué esto era así. Esto lo hace Sir Isaac Newton al unir los movimientos de caída de los graves en la superficie terrestre con el movimiento planetario, y establecer que todos ellos tienen una causa común, que es la atracción entre los graves, la fuerza desde entonces conocida como atracción gravitatoria, y que da lugar a su ley universal que dice que los todos los cuerpos se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. En su magna obra, los Principia Mathematica, realiza la prueba de que las leyes de Kepler se deducen de esta ley universal, junto a otra ley de carácter general que dice que toda fuerza produce una aceleración proporcional a la masa sobre la que actúa.

    Merece la pena, por su elegancia y sencillez, seguir el inicio de su prueba, lo que hace en el Libro 3, “El SIstema del Mundo” de la obra citada. Puede verse en la página 407 del original al que se puede acceder siguiendo este enlace.

    Hipótesis I:

    Que el centro del sistema del mundo es inamovible. Esto es reconocido por todos, aunque unos sostienen que es la Tierra y otros que es el Sol el que se fija en ese centro. Vamos a ver lo que se puede seguir de aquí.

    Proposición XI. Que el centro común de gravedad de la Tierra, el Sol y todos los planetas, es inamovible.

    Proposición XII. Que el Sol es agitado por un movimiento perpetuo, pero nunca se aleja mucho del centro común de gravedad de todos los planetas.

    Proposición XIII (Segunda ley de Kepler). Los planetas se mueven en elipses que tienen su foco común en el centro del sol y cuyo radio dibujado desde este centro, barre áreas proporcionales a los tiempos de la descripción.

    En definitiva, Newton da un paso que nunca se dio para el geocentrismo, como es explicar el porqué el movimiento es así y no de otra manera. El geocentrismo carece de dicha explicación de porqué la Tierra está inmóvil y el universo gira, cosa que no ocurre con el heliocentrismo, que muestra claramente que debido a la atracción gravitatoria, es obligatorio que un cuerpo pequeño gire en torno a uno grande, y no al revés. La prueba quedó conclusa cuando el conde de Laplace elaboró en 1799 su Tratado de Mecánica Celeste, aplicando las leyes de Newton a todos los cuerpos conocidos del sistema solar, y comprobando su rigurosa exactitud. Puede decirse que, desde entonces, el geocentrismo queda solamente para los libros de historia. Si se aceptan las leyes de Newton no puede defenderse el geocentrismo, y sólo negando algo tan evidente tiene cabida el mismo.

    No obstante, podemos detenernos en otras dos pruebas, también concluyentes. Por un lado el conocido péndulo de Foucault, que en 1851 demostró experimentalmente la rotación de la Tierra, y por otro un importante evento en el que participó España, y que indirectamente también tiene que ver.


    Como ya se ha dicho, el geocentrismo carece de una explicación del porqué su movimiento es así, no obstante, en ocasiones se ha indicado que se debe a la existencia de una sustancia llamada éter que está en rotación en el universo alrededor de la Tierra, y que arrastra en ese movimiento al resto de cuerpos. Nunca se han visto pruebas de la existencia del éter, y los experimentos han sido siempre negativos.

    En concreto, en 1734 se organizaron por parte de la Real Academia de Ciencias de París, dos expediciones para determinar la forma exacta de la Tierra, con el objetivo de saber si era una esfera perfecta o estaba deformada, bien achatada por los polos, o bien por el ecuador. Cabe decir que si existiera el éter en rotación que arrastrara los cuerpos planetarios, dicho éter en su rotación alrededor de la Tierra debería deformar esta esfera achatando el ecuador y alargando los polos. Por el contrario, si era la Tierra la que rotaba, debería producirse una deformación contraria, achatando los polos y alargando el ecuador por la inercia del planeta. Las dos expediciones se dirigieron a Laponia y a Quito en el ecuador, entonces bajo el dominio de la Corona Española, con el objetivo de medir un grado del arco de meridiano terrestre, tanto en un lugar próximo al Polo Norte, como otro en la línea ecuatorial para realizar la comprobación. En la última expedición participaron los españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa, y como resultado se determinó fehacientemente que la forma de la Tierra no es perfectamente esférica y que estaba achatada por los polos, confirmando, por tanto, la rotación de la Tierra.

    Así pues, desde hace ya más de 200 años no existe ningún argumento serio para dudar de un fenómeno archicomprobado como es la rotación de la Tierra y su traslación alrededor del Sol. Si bien las leyes que ya estableció Newton no sólo aplican al Sistema Solar, sino que los descubrimientos de muchas más estrellas y galaxias, así como de la composición de la Vía Láctea, nuestra galaxia, que sólo es una más del universo, llevan a precisar que también el Sol está en movimiento, por lo que no existe un centro del universo inmóvil, lo que no quita que podamos establecer un sistema de referencia en cualquier lugar del universo, a los únicos efectos de establecer las medidas. Lo cual no está reñido con un hecho completamente cierto: Que un objeto de masa menor girará en una órbita elíptica en torno a un objeto de masa mayor, y eso no está basado en ninguna revelación divina, sino que es un hecho científico firmemente asentado para el que existe una evidencia incuestionable.

    Para finalizar, un último ejemplo. Si tomamos el planeta más alejado, Neptuno, orbita en torno al Sol a unos 4.500 millones de km, con una velocidad media de unos 5,4 km/s, que está perfectamente justificada por la atracción gravitatoria. No obstante, si la Tierra está inmóvil y no gira sobre su eje, Neptuno giraría a esa distancia cada 24 horas, y necesitaría para ello la inmensa velocidad de 170.000 km/s, algo mayor que la mitad de la velocidad de la luz, que ya el propio Plutón sobrepasaría. Aparte de los fenómenos de la Relatividad, ¿de dónde sale la energía necesaria para dotarle de su impresionante energía cinética? Y ya, pensemos en la galaxia más cercana, Andrómeda, situada a una distancia de 2,5 millones de años luz, y que giraría a más de 1.700 millones de kilómetros por segundo alrededor de la Tierra cada 24 horas, lo que ya es escalofriante, no sólo por superar en más de 5.000 veces la velocidad de la luz, sino por la increíble cantidad de energía que precisaría para mantener esa velocidad.

    Así pues debemos concluir que, en pleno siglo XXI, si se acepta el geocentrismo de la Tierra inmóvil sólo puede hacerse desde la postura de negar por completo todo lo que sabemos de la física y la ciencia, empezando por las propias leyes de Newton, y terminando por todos sus progresos como este medio que estamos utilizando de internet. Debería, pues, construirse un edificio alternativo completo, y no sólo ceñirse a cuestionar meras anécdotas que revelan carencias de conocimiento, y a citas sacadas de contexto en un proceder típicamente creacionista. Sólo bajo la perspectiva de un fanatismo religioso completamente irracional se puede sostener una cosa tan absurda con la única evidencia de oscuras citas bíblicas provenientes, en el mejor de los casos, de la Edad del Bronce.

    Fernando Cuartero
    Prof. de Informática.
    Universidad de Castilla La Mancha.


    Las pseudociencias en la universidad
    Hipótesis Fijistas
    Matemáticas para detectar camelos: el contraste de hipótesis [1/2]
    Matemáticas para detectar camelos: el contraste de hipótesis [2/2]
    Los endebles fundamentos de la homeopatía
    Etiquetas: geocentrismo, pseudociencia, universo


    El geocentrismo en el siglo XXI | Hablando de Ciencia | Artículos
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje

    Bien. Entonces me alegro de que ya se haya aclarado, gracias a la intervención de Hyeronimus, que mi interpretación del texto era la correcta y la suya era incorrecta

    No, no vuelva a equivocarse, aquí tratamos de Cosmología y de las razones por las cuales fue condenado Galileo, no de juegos de palabras. Yo agradecí la intervención de Hyeronimus por cortesía, no porque estuviese de acuerdo con su explicación. La realidad, la verdad, es que entre otras razones fue condenado por afirmar que en el Sol se veían manchas, lea usted el artículo que he reproducido antes e infórmese. Así que la interpretación incorrecta es la suya no la mía.
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    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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  11. #31
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Cinemática

    [B]La cinemática (del griego κινεω, kineo, movimiento) es la rama de la física que estudia las leyes del movimiento de los cuerpos sin considerar las causas que lo originan (las fuerzas) y se limita, esencialmente, al estudio de la trayectoria en función del tiempo. La aceleración es el ritmo con el que cambia la velocidad. La velocidad y la aceleración son las dos principales magnitudes que describen cómo cambia la posición en función del tiempo.

    Historia.

    Los primeros en intentar describir el movimiento fueron los astrónomos y los filósofos griegos. Hacia 1605, Galileo Galilei hizo sus famosos estudios del movimiento de caída libre y de esferas en planos inclinados a fin de comprender aspectos del movimiento relevantes en su tiempo, como el movimiento de los planetas y de las balas de cañón.1 Posteriormente, el estudio de la cicloide realizado por Evangelista Torricelli (1608-1647) fue configurando lo que se conocería como geometría del movimiento.

    Luego las aportaciones de Nicolás Copérnico, Tycho Brahe y Johannes Kepler expandieron los horizontes en la descripción del movimiento durante el siglo XVI. En el 1687, con la publicación de la obra tituladaPrincipia, Isaac Newton hizo la mayor aportación conocida al estudio sistemático del movimiento. Isaac Newton (1642 - 1727) fue un físico y matemático inglés, considerado una de las mentes más brillantes en la historia de la ciencia. Entre otros numerosos aportes, estableció las tres leyes del movimiento que llevan su nombre, contribuyendo así al campo de la dinámica, y también postuló la Ley de gravitación universal.

    El nacimiento de la cinemática moderna tiene lugar con la alocución de Pierre Varignon el 20 de enero de 1700 ante la Academia Real de las Ciencias de París. Fue allí cuando definió la noción de aceleración y mostró cómo es posible deducirla de la velocidad instantánea utilizando un simple procedimiento de cálculo diferencial.

    En la segunda mitad del siglo XVIII se produjeron más contribuciones por Jean Le Rond d'Alembert, Leonhard Euler y André-Marie Ampère y continuaron con el enunciado de la ley fundamental del centro instantáneo de rotación en el movimiento plano, de Daniel Bernoulli (1700-1782).

    El vocablo cinemática fue creado por André-Marie Ampère (1775-1836), quien delimitó el contenido de esta disciplina y aclaró su posición dentro del campo de la mecánica. Desde entonces y hasta la actualidad la cinemática ha continuado su desarrollo hasta adquirir una estructura propia.

    Con la teoría de la relatividad especial de Albert Einstein en 1905 se inició una nueva etapa, la cinemática relativista, donde el tiempo y el espacio no son absolutos, y sí lo es la velocidad de la luz.

    Elementos básicos de la cinemática

    Los elementos básicos de la cinemática son el espacio, el tiempo y un móvil.

    En la mecánica clásica se admite la existencia de un espacio absoluto, es decir, un espacio anterior a todos los objetos materiales e independiente de la existencia de estos. Este espacio es el escenario donde ocurren todos los fenómenos físicos, y se supone que todas las leyes de la física se cumplen rigurosamente en todas las regiones del mismo. El espacio físico se representa en la mecánica clásica mediante un espacio euclidiano.

    Análogamente, la mecánica clásica admite la existencia de un tiempo absoluto que transcurre del mismo modo en todas las regiones del Universo y que es independiente de la existencia de los objetos materiales y de la ocurrencia de los fenómenos físicos.

    El móvil más simple que se puede considerar es el punto material o partícula; cuando en la cinemática se estudia este caso particular de móvil, se denomina cinemática de la partícula, y cuando el móvil bajo estudio es un cuerpo rígido se lo puede considerar un sistema de partículas y hacer extensivos análogos conceptos; en este caso se le denomina cinemática del sólido rígido o del cuerpo rígido.

    Fundamento de la cinemática clásica.

    La cinemática trata del estudio del movimiento de los cuerpos en general y, en particular, el caso simplificado del movimiento de un punto material, mas no estudia por qué se mueven los cuerpos. Para sistemas de muchas partículas, por ejemplo los fluidos, las leyes de movimiento se estudian en la mecánica de fluidos.

    El movimiento trazado por una partícula lo mide un observador respecto a un sistema de referencia. Desde el punto de vista matemático, la cinemática expresa cómo varían las coordenadas de posición de la partícula (o partículas) en función del tiempo.

    1.- La función matemática que describe la trayectoria recorrida por el cuerpo (o partícula) depende de la velocidad (la rapidez con la que cambia de posición un móvil) y de la aceleración (variación de la velocidad respecto del tiempo).
    El movimiento de una partícula (o cuerpo rígido) se puede describir según los valores de velocidad y aceleración, que son magnitudes vectoriales:

    2.- Si la aceleración es nula, da lugar a un movimiento rectilíneo uniforme y la velocidad permanece constante a lo largo del tiempo.

    2.1 Si la aceleración es constante con igual dirección que la velocidad, da lugar al movimiento rectilíneo uniformemente acelerado y la velocidad variará a lo largo del tiempo.

    2.2 Si la aceleración es constante con dirección perpendicular a la velocidad, da lugar al movimiento circular uniforme, donde el módulo de la velocidad es constante, cambiando su dirección con el tiempo.



    3.- Cuando la aceleración es constante y está en el mismo plano que la velocidad y la trayectoria, tiene lugar el movimiento parabólico, donde la componente de la velocidad en la dirección de la aceleración se comporta como un movimiento rectilíneo uniformemente acelerado, y la componente perpendicular se comporta como un movimiento rectilíneo uniforme, y se genera una trayectoria parabólica al componer ambas.

    4.- Cuando la aceleración es constante pero no está en el mismo plano que la velocidad y la trayectoria, se observa el efecto de Coriolis.

    5.- En el movimiento armónico simple se tiene un movimiento periódico de vaivén, como el del péndulo, en el cual un cuerpo oscila a un lado y a otro desde la posición de equilibrio en una dirección determinada y en intervalos iguales de tiempo.

    6.- La aceleración y la velocidad son funciones, en este caso, sinusoidales del tiempo.

    7.- Al considerar el movimiento de traslación de un cuerpo extenso, en el caso de ser rígido, conociendo como se mueve una de las partículas, se deduce como se mueven las demás. Así, basta describir el movimiento de una partícula puntual, como por ejemplo el centro de masa del cuerpo, para especificar el movimiento de todo el cuerpo.

    En la descripción del movimiento de rotación hay que considerar el eje de rotación respecto del cual rota el cuerpo y la distribución de partículas respecto al eje de giro. El estudio del movimiento de rotación de un sólido rígido suele incluirse en la temática de la mecánica del sólido rígido, por ser más complicado. Un movimiento interesante es el de una peonza, que al girar puede tener un movimiento de precesión y de nutación.


    8.- Cuando un cuerpo posee varios movimientos simultáneamente, como por ejemplo uno de traslación y otro de rotación, se puede estudiar cada uno por separado en el sistema de referencia que sea apropiado para cada uno, y luego, superponer los movimientos.

    Sistemas de coordenadas.

    En el estudio del movimiento, los sistemas de coordenadas más útiles se encuentran viendo los límites de la trayectoria a recorrer o analizando el efecto geométrico de la aceleración que afecta al movimiento. Así, para describir el movimiento de un talón obligado a desplazarse a lo largo de un aro circular, la coordenada más útil sería el ángulo trazado sobre el aro. Del mismo modo, para describir el movimiento de una partícula sometida a la acción de una fuerza central, las coordenadas polares serían las más útiles.

    En la gran mayoría de los casos, el estudio cinemático se hace sobre un sistema de coordenadas cartesianas, usando una, dos o tres dimensiones, según la trayectoria seguida por el cuerpo.

    Registro del movimiento.

    La tecnología hoy en día nos ofrece muchas formas de registrar el movimiento efectuado por un cuerpo. Así, para medir la velocidad de los vehículos se dispone del radar de tráfico cuyo funcionamiento se basa en el efecto Doppler. El tacómetro es un indicador de la velocidad de un vehículo basado en la frecuencia de rotación de las ruedas. Los caminantes disponen de podómetros que detectan las vibraciones características del paso y, suponiendo una distancia media característica para cada paso, permiten calcular la distancia recorrida. El vídeo, unido al análisis informático de las imágenes, permite igualmente determinar la posición y la velocidad de los vehículos.

    Movimiento rectilíneo

    Es aquél en el que el móvil describe una trayectoria en línea recta.

    Movimiento rectilíneo uniforme.


    Variación en el tiempo de la posición y la velocidad para un movimiento rectilíneo uniforme.

    En este movimiento la velocidad permanece constante y no hay una variación de la aceleración (a) en el transcurso del tiempo. Esto corresponde al movimiento de un objeto lanzado en el espacio fuera de toda interacción, o al movimiento de un objeto que se desliza sin fricción. Siendo la velocidad v constante, la posición variará linealmente respecto del tiempo, según la ecuación:

    v = v_0 = \text{const.} \,

    x = v_0 \, t + x_0

    donde \ x_0 es la posición inicial del móvil respecto al centro de coordenadas, es decir para \ t=0.

    Si \ x_0=0 la ecuación anterior corresponde a una recta que pasa por el origen, en una representación gráfica de la función \ x(t), tal como la mostrada en la figura 1.

    Movimiento rectilíneo uniformemente acelerado[editar]
    Artículo principal: Movimiento rectilíneo uniformemente acelerado

    Figura 2. Variación en el tiempo de la posición, la velocidad y la aceleración en un movimiento rectilíneo uniformemente acelerado.
    En éste movimiento la aceleración es constante, por lo que la velocidad de móvil varía linealmente y la posición cuadráticamente con tiempo. Las ecuaciones que rigen este movimiento son las siguientes:

    a = a_0 = \text{const.} \,

    v = v_0 + at \,

    x = x_0 + v_0 t + \frac{1}{2}at^2

    v^2 = v_0^2 + 2a(x_f-x_0) \,

    Donde \ x_0 es la posición inicial del móvil, \ x_f es la posición final y \ v_0 su velocidad inicial, aquella que tiene para \ t = 0 .

    Obsérvese que si la aceleración fuese nula, las ecuaciones anteriores corresponderían a las de un movimiento rectilíneo uniforme, es decir, con velocidad \ v=v_0 constante.

    Dos casos específicos de MRUA son la caída libre y el tiro vertical. La caída libre es el movimiento de un objeto que cae en dirección al centro de la Tierra con una aceleración equivalente a la aceleración de la gravedad (que en el caso del planeta Tierra al nivel del mar es de aproximadamente 9,8 m/s2). El tiro vertical, en cambio, corresponde al de un objeto arrojado en la dirección opuesta al centro de la tierra, ganando altura. En este caso la aceleración de la gravedad, provoca que el objeto vaya perdiendo velocidad, en lugar de ganarla, hasta llegar al estado de reposo; seguidamente, y a partir de allí, comienza un movimiento de caída libre con velocidad inicial nula.

    Movimiento armónico simple.


    Una masa colgada de un muelle se mueve con un movimiento armónico simple.

    Es un movimiento periódico de vaivén, en el que un cuerpo oscila a un lado y a otro de una posición de equilibrio en una dirección determinada y en intervalos iguales de tiempo. Matemáticamente, la trayectoria recorrida se expresa en función del tiempo usando funciones trigonométricas, que son periódicas. Así por ejemplo, la ecuación de posición respecto del tiempo, para el caso de movimiento en una dimensión es:

    x(t) = A\sin\left(2\pi f t + \phi\right)

    ó

    x(t) = A\cos\left(2\pi f t + \phi\right)

    la que corresponde a una función sinusoidal de frecuencia f \,, de amplitud A y fase de inicial \phi \,.

    Los movimientos del péndulo, de una masa unida a un muelle o la vibración de los átomos en las redes cristalinas son de estas características.

    La aceleración que experimenta el cuerpo es proporcional al desplazamiento del objeto y de dirección contraria, desde el punto de equilibrio. Matemáticamente:

    a = \frac{d^2 x}{dt^2} = -kx

    donde k \, es una constante positiva y x \, se refiere a la elongación (desplazamiento del cuerpo desde la posición de equilibrio).


    Lógicamente, un movimiento periódico oscilatorio real se ralentiza en el tiempo (por fricción mayormente), por lo que la expresión de la aceleración es más complicada, necesitando agregar nuevos términos relacionados con la fricción. Una buena aproximación a la realidad es el estudio del movimiento oscilatorio amortiguado.


    Movimiento parabólico.

    Objeto disparado con un ángulo inicial \ \theta_0 desde un punto \ y(x_0) que sigue una trayectoria parabólica.
    El movimiento parabólico se puede analizar como la composición de dos movimientos rectilíneos distintos: uno horizontal (según el eje x) de velocidad constante y otro vertical (según eje y) uniformemente acelerado, con la aceleración gravitatoria; la composición de ambos da como resultado una trayectoria parabólica.

    Claramente, la componente horizontal de la velocidad permanece invariable, pero la componente vertical y el ángulo θ cambian en el transcurso del movimiento.

    En la figura 4 se observa que el vector velocidad inicial \ v_0 forma un ángulo inicial \ \theta_0 respecto al eje x; y, como se dijo, para el análisis se descompone en los dos tipos de movimiento mencionados; bajo este análisis, las componentes según x e y de la velocidad inicial serán:

    v_{0x} = v_0 \cos \theta_0 \

    v_{0y} = v_0 \sin \theta_0 \

    El desplazamiento horizontal está dado por la ley del movimiento uniforme, por tanto sus ecuaciones serán (si se considera \ x_0 = 0 ):

    \ a_x = 0

    \ v_x = v_{0x}

    \ x = v_{0x} t

    En tanto que el movimiento según el eje \ y será rectilíneo uniformemente acelerado, siendo sus ecuaciones:

    \ a_y = -g

    \ v_y = v_{0y} - \ gt

    \ y = y_0 + v_{0y}t - \frac{1}{2}g{t^2}

    Si se reemplaza y opera para eliminar el tiempo, con las ecuaciones que dan las posiciones \ x e \ y , se obtiene la ecuación de la trayectoria en el plano xy:

    y = - \frac{g}{2v_0^2 \cos^2{\theta_0}} x^2 + \tan \theta_0 x + y_0

    que tiene la forma general

    \ y= a {x^2} + bx + c

    y representa una parábola en el plano y(x). En la figura 4 se muestra esta representación, pero en ella se ha considerado \ y_0=0 (no así en la animación respectiva). En esa figura también se observa que la altura máxima en la trayectoria parabólica se producirá en H, cuando la componente vertical de la velocidad \ v_y sea nula (máximo de la parábola); y que el alcance horizontal \ x ocurrirá cuando el cuerpo retorne al suelo, en \ y=0 (donde la parábola corta al eje \ x ).

    Movimiento circular.

    El movimiento circular en la práctica es un tipo muy común de movimiento: Lo experimentan, por ejemplo, las partículas de un disco que gira sobre su eje, las de una noria, las de las agujas de un reloj, las de las paletas de un ventilador, etc. Para el caso de un disco en rotación alrededor de un eje fijo, cualquiera de sus puntos describe trayectorias circulares, realizando un cierto número de vueltas durante determinado intervalo de tiempo. Para la descripción de este movimiento resulta conveniente referirse ángulos recorridos; ya que estos últimos son idénticos para todos los puntos del disco (referido a un mismo centro). La longitud del arco recorrido por un punto del disco depende de su posición y es igual al producto del ángulo recorrido por su distancia al eje o centro de giro. La velocidad angular (ω) se define como el desplazamiento angular respecto del tiempo, y se representa mediante un vector perpendicular al plano de rotación; su dirección se determina aplicando la "regla de la mano derecha" o del sacacorchos. La aceleración angular (α) resulta ser variación de velocidad angular respecto del tiempo, y se representa por un vector análogo al de la velocidad angular, pero puede o no tener la misma dirección (según acelere o retarde).

    La velocidad (v) de una partícula es una magnitud vectorial cuyo módulo expresa la longitud del arco recorrido (espacio) por unidad de tiempo tiempo; dicho módulo también se denomina rapidez o celeridad. Se representa mediante un vector cuya dirección es tangente a la trayectoria circular y coincide con el del movimiento.

    La aceleración (a) de una partícula es una magnitud vectorial que indica la rapidez con que cambia la velocidad respecto del tiempo; esto es, el cambio del vector velocidad por unidad de tiempo. La aceleración tiene generalmente dos componentes: la aceleración tangencial a la trayectoria y la aceleración normal a ésta. La aceleración tangencial es la que causa la variación del módulo de la velocidad (celeridad) respecto del tiempo, mientras que la aceleración normal es la responsable del cambio de dirección de la velocidad. Los módulos de ambas componentes de la aceleración dependen de la distancia a la que se encuentre la partícula respecto del eje de giro.

    Movimiento circular uniforme.


    Se caracteriza por tener una velocidad variable o estructural constante por lo que la aceleración angular es nula. La velocidad lineal de la partícula no varía en módulo, pero sí en dirección. La aceleración tangencial es nula; pero existe aceleración centrípeta (la aceleración normal), que es causante del cambio de dirección.

    Matemáticamente, la velocidad angular se expresa como:

    \ \omega = \omega_0 = \text{const.}

    \omega = \frac{\Delta \varphi}{\Delta t}

    donde \ \omega es la velocidad angular (constante), \ \Delta \varphi es la variación del ángulo barrido por la partícula y \ \Delta t es la variación del tiempo.

    El ángulo recorrido en un intervalo de tiempo es:

    \ \varphi = \varphi_0 + \omega t

    Movimiento circular uniformemente acelerado.

    En este movimiento, la velocidad angular varía linealmente respecto del tiempo, por estar sometido el móvil a una aceleración angular constante. Las ecuaciones de movimiento son análogas a las del rectilíneo uniformemente acelerado, pero usando ángulos en vez de distancias:

    \ \alpha = \alpha_0 = \text{const.}

    \ \omega = \omega_0 + \alpha t

    \ \varphi = \varphi_0 + \omega_0 t + \frac{1}{2} \alpha t^2

    siendo \alpha \, la aceleración angular constante.

    Formulación matemática con el cálculo diferencial.

    La velocidad es la derivada temporal del vector de posición y la aceleración es la derivada temporal de la velocidad:

    \mathbf v = \frac{d\mathbf x(t)}{dt} = \mathbf {\dot x}
    \mathbf a = \frac{d\mathbf v(t)}{dt} = \frac{d^{2}\mathbf x(t)}{dt^{2}} = \mathbf {\dot v} = \mathbf {\ddot x}
    o bien sus expresiones integrales:

    \mathbf x(t) = \int \mathbf v(t) dt
    \mathbf v(t) = \int \mathbf a(t) dt

    Movimiento sobre la Tierra

    Al observar el movimiento sobre la Tierra de cuerpos tales como masas de aire en meteorología o de proyectiles, se encuentran unas desviaciones provocadas por el llamado Efecto Coriolis. Ellas son usadas para probar que la Tierra está rotando sobre su eje. Desde el punto de vista cinemático es interesante explicar lo que ocurre al considerar la trayectoria observada desde un sistema de referencia que está en rotación, la Tierra.

    Supongamos que un cañón situado en el ecuador lanza un proyectil hacia el norte a lo largo de un meridiano. Un observador situado al norte sobre el meridiano observa que el proyectil cae al este de lo predicho, desviándose a la derecha de la trayectoria. De forma análoga, si el proyectil se hubiera disparado a lo largo del meridiano hacia el sur, el proyectil también se habría desviado hacia el este, en este caso hacia la izquierda de la trayectoria seguida.

    La explicación de esta "desviación", provocada por el Efecto Coriolis, es debida a la rotación de la Tierra.

    El proyectil tiene una velocidad con tres componentes: las dos que afectan al tiro parabólico, hacia el norte (o el sur) y hacia arriba, respectivamente, más una tercera componente perpendicular a las anteriores debida a que el proyectil, antes de salir del cañón, tiene una velocidad igual a la velocidad de rotación de la Tierra en el ecuador. Esta última componente de velocidad es la causante de la desviación observada pues si bien la velocidad angular de rotación de la Tierra es constante sobre toda su superficie, no lo es la velocidad lineal de rotación, la cual es máxima en el ecuador y nula en el centro de los polos. Así, el proyectil conforme avanza hacia el norte (o el sur), se mueve más rápido hacia el este que la superficie de la Tierra, por lo que se observa la desviación mencionada. Lógicamente, si la Tierra no estuviese rotando sobre sí misma, no se daría esta desviación.

    Otro caso interesante de movimiento sobre la Tierra es el del péndulo de Foucault. El plano de oscilación del péndulo no permanece fijo, sino que lo observamos girar, girando en sentido horario en el hemisferio norte y en sentido antihorario en el hemisferio sur. Si el péndulo se pone a oscilar en el ecuador, el plano de oscilación no cambia. En cambio, en los polos, el giro del plano de oscilación toma un día. Para latitudes intermedias toma valores mayores, dependiendo de la latitud. La explicación de tal giro se basa en los mismos principios hechos anteriormente para el proyectil de artillería.


    Cinemática relativista.

    Movimiento relativista bajo fuerza constante: aceleración (azul), velocidad (verde) y desplazamiento (rojo).

    En la relatividad, lo que es absoluto es la velocidad de la luz en el vacío, no el espacio o el tiempo. Todo observador en un sistema de referencia inercial, no importa su velocidad relativa, va a medir la misma velocidad para la luz que otro observador en otro sistema. Esto no es posible desde el punto de vista clásico. Las transformaciones de movimiento entre dos sistemas de referencia deben tener en cuenta este hecho, de lo que surgieron las transformaciones de Lorentz. En ellas se ve que las dimensiones espaciales y el tiempo están relacionadas, por lo que en relatividad es normal hablar del espacio-tiempo y de un espacio cuatridimensional.

    Hay muchas evidencias experimentales de los efectos relativistas. Por ejemplo, el tiempo medido en un laboratorio para la desintegración de una partícula que ha sido generada con una velocidad próxima a la de la luz es superior al de desintegración medido cuando la partícula se genera en reposo respecto al laboratorio. Esto se explica por la dilatación temporal relativista que ocurre en el primer caso.

    La Cinemática es un caso especial de geometría diferencial de curvas, en el que todas las curvas se parametrizan de la misma forma: con el tiempo. Para el caso relativista, el tiempo coordenado es una medida relativa para cada observador, por tanto se requiere el uso de algún tipo de medida invariante como el intervalo relativista o equivalentemente para partículas con masa el tiempo propio. La relación entre el tiempo coordenado de un observador y el tiempo propio viene dado por el factor de Lorentz.




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    Tropo dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Dinámica


    La dinámica es la rama de la física que describe la evolución en el tiempo de un sistema físico en relación con las causas que provocan los cambios de estado físico y/o estado de movimiento. El objetivo de la dinámica es describir los factores capaces de producir alteraciones de un sistema físico, cuantificarlos y plantear ecuaciones de movimiento o ecuaciones de evolución para dicho sistema de operación. El estudio de la dinámica es prominente en los sistemas mecánicos (clásicos, relativistas o cuánticos), pero también en la termodinámica y electrodinámica.

    En este artículo se describen los aspectos principales de la dinámica en sistemas mecánicos, y se reserva para otros artículos el estudio de la dinámica en sistemas no mecánicos.




    Historia.

    Una de las primeras reflexiones sobre las causas de movimiento es la debida al filósofo griego Aristóteles. Aristóteles definió el movimiento, lo dinámico (το δυνατόν), como:

    "La realización acto, de una capacidad o posibilidad de ser potencia, en tanto que se está actualizando"

    Por otra parte, a diferencia del enfoque actual Aristóteles invierte el estudio de la cinemática y dinámica, estudiando primero las causas del movimiento y después el movimiento de los cuerpos. Este enfoque dificultó el avance en el conocimiento del fenómeno del movimiento hasta, en primera instancia, San Alberto Magno, que fue quien hizo notar esta dificultad, y en última instancia hasta Galileo Galilei e Isaac Newton.

    De hecho, Thomas Bradwardine, en 1328, presentó en su De proportionibus velocitatum in motibus una ley matemática que enlazaba la velocidad con la proporción entre motivos a fuerzas de resistencia; su trabajo influyó la dinámica medieval durante dos siglos, pero, por lo que se ha llamado un accidente matemático en la definición de «acrecentar», su trabajo se descartó y no se le dio reconocimiento histórico en su día.

    Los experimentos de Galileo sobre cuerpos uniformemente acelerados condujeron a Newton a formular sus leyes fundamentales del movimiento, las cuales presentó en su obra principal Philosophiae Naturalis Principia Mathematica Los científicos actuales consideran que las leyes que formuló Newton dan las respuestas correctas a la mayor parte de los problemas relativos a los cuerpos en movimiento, pero existen excepciones. En particular, las ecuaciones para describir el movimiento no son adecuadas cuando un cuerpo viaja a altas velocidades con respecto a la velocidad de la luz o cuando los objetos son de tamaño extremadamente pequeños comparables a los tamaños.

    Cálculo en dinámica

    En mecánica clásica y mecánica relativista, mediante de los conceptos de desplazamiento, velocidad y aceleración es posible describir los movimientos de un cuerpo u objeto sin considerar cómo han sido producidos, disciplina que se conoce con el nombre de cinemática. Por el contrario, la dinámica es la parte de la mecánica que se ocupa del estudio del movimiento de los cuerpos sometidos a la acción de las fuerzas. En sistemas cuánticos la dinámica requiere un planteamiento diferente debido a las implicaciones del principio de incertidumbre.

    El cálculo dinámico se basa en el planteamiento de ecuaciones del movimiento y su integración. Para problemas extremadamente sencillos se usan las ecuaciones de la mecánica newtoniana directamente auxiliados de las leyes de conservación. En mecánica clásica y relativista, la ecuación esencial de la dinámica es la segunda ley de Newton (o ley de Newton-Euler) en la forma:

    \frac{d\mathbf{p}}{dt} = \mathbf{F}

    donde F es la sumatoria de las fuerzas y p la cantidad de movimiento. La ecuación anterior es válida para una partícula o un sólido rígido, para un medio continuo puede escribirse una ecuación basada en esta que debe cumplirse localmente. En teoría de la relatividad general no es trivial definir el concepto de fuerza resultante debido a la curvatura del espacio tiempo. En mecánica cuántica no relativista, si el sistema es conservativo la ecuación fundamental es la ecuación de Schrödinger:

    i\hbar \frac{\partial \psi(\mathbf{x},t)}{dt} = \hat{\mathbf{H}}\psi(\mathbf{x},t)

    Leyes de conservación.

    Las leyes de conservación pueden formularse en términos de teoremas que establecen bajo qué condiciones concretas una determinada magnitud "se conserva" (es decir, permanece constante en valor a lo largo del tiempo a medida que el sistema se mueve o cambia con el tiempo). Además de la ley de conservación de la energía las otras leyes de conservación importante toman la forma de teoremas vectoriales. Estos teoremas son:

    1.- El teorema de la cantidad de movimiento, que para un sistema de partículas puntuales requiere que las fuerzas de las partículas sólo dependan de la distancia entre ellas y estén dirigidas según la línea que las une. En mecánica de medios continuos y mecánica del sólido rígido pueden formularse teoremas vectoriales de conservación de cantidad de movimiento.

    2.- El teorema del momento cinético, establece que bajo condiciones similares al anterior teorema vectorial la suma de momentos de fuerza respecto a un eje es igual a la variación temporal del momento angular. En concreto el lagrangiano del sistema.

    Estas teoremas establecen bajo qué condiciones la energía, la cantidad de movimiento o el momento cinético son magnitudes conservadas. Estas leyes de conservación en ocasiones permiten encontrar de manera más simple la evolución del estado físico de un sistema, frecuentemente sin necesidad de integrar directamente las ecuaciones diferenciales del movimiento.

    Ecuaciones de movimiento.

    Existen varias formas de plantear ecuaciones de movimiento que permitan predecir la evolución en el tiempo de un sistema mecánico en función de las condiciones iniciales y las fuerzas actuantes. En mecánica clásica existen varias formulaciones posibles para plantear ecuaciones:

    La mecánica newtoniana que recurre a escribir directamente ecuaciones diferenciales ordinarias de segundo orden en términos de fuerzas y en coordenadas cartesianas. Este sistema conduce a ecuaciones difícilmente integrables por medios elementales y sólo se usa en problemas extremadamente sencillos, normalmente usando sistemas de referencia inerciales.

    La mecánica lagrangiana, este método usa también ecuaciones diferenciales ordinarias de segundo orden, aunque permite el uso de coordenadas totalmente generales, llamadas coordenadas generalizadas, que se adapten mejor a la geometría del problema planteado. Además las ecuaciones son válidas en cualquier sistema de referencia sea éste inercial o no.

    Además de obtener sistemas más fácilmente integrables el teorema de Noether y las transformaciones de coordenadas permiten encontrar integrales de movimiento, también llamadas leyes de conservación, más sencillamente que el enfoque newtoniano.

    La mecánica hamiltoniana es similar a la anterior pero en él las ecuaciones de movimiento son ecuaciones diferenciales ordinarias son de primer orden. Además la gama de transformaciones de coordenadas admisibles es mucho más amplia que en mecánica lagrangiana, lo cual hace aún más fácil encontrar integrales de movimiento y cantidades conservadas.

    El método de Hamilton-Jacobi es un método basado en la resolución de una ecuación diferencial en derivadas parciales mediante el método de separación de variables, que resulta el medio más sencillo cuando se conocen un conjunto adecuado de integrales de movimiento.

    En mecánica relativista los tres últimos enfoques son posibles, además de un enfoque directo en problemas sencillos que es análogo a muchos métodos de la mecánica newtoniana. Igualmente, la mecánica de medios continuos admite enfoques lagrangianos y hamiltonianos, aunque el formalismo subyacente se trate de un sistema clásico o relativista es notablemente más complicado que en el caso de sistemas partículas y sólidos rígidos (estos últimos tienen un número finito de grados de libertad, a diferencia de un medio continuo).

    Finalmente, la mecánica cuántica, tanto no-relativista como relativista, también requiere de un formalismo matemático notablemente más complejo que usualmente involucra el uso de espacios de Hilbert incluso para sistemas con un número finito de grados de libertad.

    Dinámica de sistemas mecánicos.

    En física existen dos tipos importantes de sistemas físicos los sistemas finitos de partículas y los campos. La evolución en el tiempo de los primeros pueden ser descritos por un conjunto finito de ecuaciones diferenciales ordinarias, razón por la cual se dice que tienen un número finito de grados de libertad. En cambio la evolución en el tiempo de los campos requiere un conjunto de ecuaciones complejas. En derivadas parciales, y en cierto sentido informal se comportan como un sistema de partículas con un número infinito de grados de libertad.

    La mayoría de sistemas mecánicos son del primer tipo, aunque también existen sistemas de tipo mecánico que son descritos de modo más sencillo como campos, como sucede con los fluidos o los sólidos deformables. También sucede que algunos sistemas mecánicos formados idealmente por un número infinito de puntos materiales, como los sólidos rígidos pueden ser descritos mediante un número finito de grados de libertad.

    Dinámica de la partícula.

    La dinámica del punto material es una parte de la mecánica newtoniana en la que los sistemas se analizan como sistemas de partículas puntuales y que se ejercen fuerzas instantáneas a distancia.

    En la teoría de la relatividad no es posible tratar un conjunto de partículas cargadas en mutua interacción, usando simplemente las posiciones de las partículas en cada instante, ya que en dicho marco se considera que las acciones a distancia violan la causalidad física. En esas condiciones la fuerza sobre una partícula, debida a las otras, depende de las posiciones pasadas de la misma.

    Dinámica del sólido rígido.

    La mecánica de un sólido rígido es aquella que estudia el movimiento y equilibrio de sólidos materiales ignorando sus deformaciones. Se trata, por tanto, de un modelo matemático útil para estudiar una parte de la mecánica de sólidos, ya que todos los sólidos reales son deformables. Se entiende por sólido rígido un conjunto de puntos del espacio que se mueven de tal manera que no se alteran las distancias entre ellos, sea cual sea la fuerza actuante (matemáticamente, el movimiento de un sólido rígido viene dado por un grupo uniparamétrico de isometrías).

    Dinámica de medios continuos y teoría de campos.

    En física existen otras entidades como los medios continuos (sólidos deformables y fluidos) o los campos (graviatorio, electromagnético, etc.) que no pueden ser descritos mediante un número finito de coordenadas que caractericen el estado del sistema. En general, se requieren funciones definidas sobre un dominio cuatridiomensional o región. El tratamiento de la mecánica clásica y la mecánica relativista de los medios continuos requiere el uso de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales, lo cual ocasiona dificultades analíticas mucho más notables que las encontradas en los sistemas con un número finito de coordenadas o grados de libertad (que frecuentemente pueden ser tratadas como sistemas de ecuaciones diferenciales ordinarias).

    Conceptos relacionados con la dinámica.

    Inercia.

    La inercia es la propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento uniforme, si sobre ellos no influyen otros cuerpos o si la acción de otros cuerpos se compensa.

    En física se dice que un sistema tiene más inercia cuando resulta más difícil lograr un cambio en el estado físico del mismo. Los dos usos más frecuentes en física son la inercia mecánica y la inercia térmica. La primera de ellas aparece en mecánica y es una medida de dificultad para cambiar el estado de movimiento o reposo de un cuerpo. La inercia mecánica depende de la cantidad de masa y del tensor de inercia del cuerpo. La inercia térmica mide la dificultad con la que un cuerpo cambia su temperatura al estar en contacto con otros cuerpos o ser calentado. La inercia térmica depende de la cantidad de masa y de la capacidad calorífica.

    Las llamadas fuerzas de inercia son fuerzas ficticias o aparentes para un observador en un sistema de referencia no-inercial.

    La masa inercial es una medida de la resistencia de una masa al cambio en velocidad en relación con un sistema de referencia inercial. En física clásica la masa inercial de partículas puntuales se define por medio de la siguiente ecuación, donde la partícula uno se toma como la unidad (m_1 =1):

    m_i a_{i1} = m_1 a_{1i} \,
    donde mi es la masa inercial de la partícula i, y ai1 es la aceleración inicial de la partícula i, en la dirección de la partícula i hacia la partícula 1, en un volumen ocupado sólo por partículas i y 1, donde ambas partículas están inicialmente en reposo y a una distancia unidad. No hay fuerzas externas pero las partículas ejercen fuerzas entre si.

    Trabajo y energía.

    El trabajo y la energía aparecen en la mecánica gracias a los teoremas energéticos. El principal, y de donde se derivan los demás teoremas, es el teorema de la energía cinética. Este teorema se puede enunciar en versión diferencial o en versión integral. En adelante se hará referencia al Teorema de la energía cinética como TEC.

    Gracias al TEC se puede establecer una relación entre la mecánica y las demás ciencias como, por ejemplo, la química y la electrotecnia, de dónde deriva su vital importancia.

    Fuerza y potencial.
    La mecánica de partículas o medios continuos tiene formulaciones ligeramente diferentes en mecánica clásica, mecánica relativista y mecánica cuántica. En todas ellas las causas del cambio se representa mediante fuerzas o conceptos derivados como la energía potencial asociada al sistema de fuerzas. En las dos primeras se usa fundamentalmente el concepto de fuerza, mientras que en la mecánica cuántica es más frecuente plantear los problemas en términos de energía potencial. La fuerza resultante \scriptstyle \mathbf{F} sobre un sistema mecánico clásico se relaciona con la variación de la cantidad de movimiento \scriptstyle \mathbf{P} mediante la relación simple:

    \mathbf{F} = \frac{d\mathbf{P}}{dt}

    Cuando el sistema mecánico es además conservativo la energía potencial \scriptstyle V se relaciona con la energía cinética \scriptstyle K asociada al movimiento mediante la relación:

    \frac{dV}{dt} + \frac{dK}{dt} = 0

    En mecánica relativista las relaciones anteriores no son válidas si t se refiere a la componente temporal medida por un observador cualquiera, pero si t se interpreta como el tiempo propio del observador entonces sí son válidas. En mecánica clásica dado el carácter absoluto del tiempo no existe diferencia real entre el tiempo propio del observador y su coordenada temporal.


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    Tropo dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  13. #33
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Yo me limité a traducir una frase tal como aparecía en sí. No tenía a la vista un contexto mayor, el cual no voy a discutir. Pero tal como estaba expresada la frase en sí se entendía claramente como dije.

  14. #34
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Principio de Mach


    El principio de Mach es una hipótesis sobre la naturaleza de las fuerzas no inerciales expresada por primera vez por el físico Ernst Mach en 1893. Este principio se enuncia de la siguiente forma:

    "La inercia de cualquier sistema es el resultado de su interacción con el resto del Universo. En otras palabras, cada partícula del universo ejerce una influencia sobre todas las demás partículas."

    El principio de Mach es enunciado de manera clarificadora en el célebre experimento mental del cubo de Mach. En un universo desprovisto de materia sería imposible detectar la rotación de un objeto único como un cubo lleno de agua cuya rotación produce fuerzas centrífugas y de Coriolis que deforman su superficie produciendo una forma parabólica. Según este principio éstas fuerzas surgen como resultado de la interacción gravitacional con el resto del Universo por lo que un cubo rotando en un Universo vacío de materia tendría su superficie plana.

    El principio de Mach influyó mucho a Albert Einstein en la época en la que estaba desarrollando su teoría general de la relatividad. Sin embargo este principio no tiene una formulación matemática precisa y no forma parte integral de la teoría de la relatividad. Algunas teorías posteriores que incluyen la relatividad como caso particular como la teoría de Brans Dicke se formulan desde un punto de vista algo más cercano al principio de Mach.




    Cuando no hay fuerzas que actúen sobre el cuerpo, éste se mueve de manera rectilínea y uniforme. Para alterar su trayectoria, es necesario aplicar fuerza sobre el cuerpo. Cuanto más pesado es el cuerpo, más difícil es cambiar su movimiento. Para que el cuerpo que tiene la masa m, obtenga la aceleración a, es necesario aplicar fuerza: F=ma. Así lo postula la Segunda Ley de Newton. De tal manera, cualquier masa opone resistencia a la aceleración. Surge la pregunta: ¿la aceleración respecto a qué?

    La respuesta correcta (que se puede leer en cualquier manual de física) sería la siguiente: respecto al sistema de referencia inercial. Pero el sistema inercial no es nada más que una oportuna noción abstracta. ¿Que relación física puede haber entre el cuerpo y el sistema de referencia inercial?

    A finales del siglo XIX el físico austríaco Ernst Mach propuso la siguiente hipótesis que más tarde fue llamada el principio de Mach. Los sistemas de referencia inerciales existen sólo debido a la existencia de las estrellas inmóviles, es decir, las masas alejadas del Universo. Y el centro de masas del Universo es un sistema natural de referencia inercial. Entonces, un cuerpo que se mueve libremente, se mueve con la velocidad constante respecto al centro de masas del Universo, es decir, los alejados objetos macizos. En tal caso el cuerpo opone resistencia sólo porque se acelera respecto a las estrellas inmóviles.


    Sería conveniente hacer la siguiente comparación. Existen los campos que actúan sobre el cuerpo, independientemente de si éste se mueve o no. Son campos gravitatorios y campos eléctricos. Pero el campo magnético actúa solamente sobre una carga móvil. Las fuerzas inerciales hasta cierto punto se podrían comparar con las fuerzas magnéticas. Éstas surgen solamente cuando una masa se mueve con aceleración respecto a las estrellas inmóviles. Es como si toda la masa enorme de las estrellas originara el campo de las fuerzas inerciales.

    Los físicos preguntaban a Mach: ¿que pasaría si quitáramos las estrellas?, ¿el cuerpo habría dejado de oponer resistencia a la aceleración y habría perdido su inercia?

    Pero Mach evitaba dar una repuesta unívoca a esta pregunta. Albert Einstein, que simpatizaba mucho con el principio de Mach, era más consecuente en esta cuestión. Mientras estaba investigando en la teoría general de la relatividad, esperaba que el principio de Mach encontraría su sitio dentro de su teoría. En aquel período Einstein escribió:

    ... ''en la consecuente teoría de la relatividad no se puede definir la inercia respecto al “espacio”, pero sí se puede definir la inercia de las masas una respecto a otra. Por eso, si alejamos una masa cualquiera a una distancia grande de todas las demás masas del Universo, la inercia de tal masa debe tender a cero. Vamos a intentar a formular estas condiciones matemáticamente."

    Así que Einstein afirmaba que un cuerpo alejado de todas las masas del Universo a una distancia bastante importante carecería de inercia. En esta cuestión Pauli estaba de acuerdo con Einstein: Como Mach se daba cuenta del arriba mencionado defecto de la mecánica de Newton y sustituyó a la aceleración absoluta por la aceleración respecto a las demás masas del Universo, Einstein llamó a este postulado como el principio de Mach. Este principio, en particular, exige que la inercia de la materia sea definida exclusivamente por las masas que la rodean y de tal manera, desaparecería en caso de quitar todas las demás masas, porque desde el punto de vista relativista no tiene ningún sentido hablar de la resistencia a la aceleración absoluta (relatividad de inercia).

    No obstante, cuando la teoría general de la relatividad fue terminada, resultó que no satisfacía el principio de Mach. A lo largo de todo el siglo XX varios estudiosos intentaron construir una teoría a base del principio de Mach. Pero sus intentos no tuvieron éxito. Parece que el principio de Mach no cuadra con la física moderna.


    En la Gran Enciclopedia Soviética, editada en 1974, Tomo 15, encontramos el siguiente párrafo al respecto: ...el principio de Mach sigue usándose ampliamente en los trabajos destinados a la investigación de la estructura y características del Universo en general, aunque el problema de cuadrar el principio de Mach con las conclusiones de la cosmología procedentes de la teoría general de la relatividad de Einstein, así como procedentes de otras teorías de gravitación, choca con las contradicciones serias que hacen pensar que el principio de Mach puede ser erróneo o imposible de probar experimentalmente.

    En el Curso de Física de Berkeley sobre este tema está escrito lo siguiente: La existencia de los sistemas de referencia inerciales implica una pregunta que carece de respuesta: ¿Qué influencia ejerce toda la demás materia del Universo a un experimento que se realiza en un laboratorio en la Tierra?

    Y a continuación: ... la idea de que sólo la aceleración respecto a las estrella inmóviles tiene sentido es una hipótesis que habitualmente es conocida como el principio de Mach. Aunque dicha idea no fue ni comprobada, ni desmentida experimentalmente, algunos físicos como Einstein, consideran que este principio a priori es de interés. Otros físicos son de opinión contraria.

    Esta cuestión es importante para la cosmología teórica. Si suponemos que el movimiento del resto del Universo influye sobre el estado de cualquier partícula, entonces surge una serie de preguntas que carecen de respuestas.

    ¿Existe alguna relación recíproca entre las características de una partícula y el estado del resto del Universo? En caso de que se cambiara la cantidad de partículas en el Universo o la densidad de su distribución, ¿habría variado la carga del electrón o su masa o la energía de ligadura de nucleones? Por el momento, no conocemos la respuesta a esta profunda pregunta sobre la correlación entre el Universo lejano y las características de las partículas en la Tierra.


    Resumiendo, hoy en día es desconocido si el principio de Mach es correcto o no. Tampoco está claro cómo se podría comprobarlo experimentalmente. Es conveniente recordar que el principio de Mach fue planteado a finales del siglo XIX y por eso fue formulado en el marco de la mecánica clásica de Newton. En el siglo XX aparecieron ramas de la física como la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Por lo cual, es probable que para poder cuadrar el principio de Mach con la física moderna, sea necesario tomar en consideración las conclusiones tanto de la teoría de la relatividad como las de la mecánica cuántica.

    El físico ruso Vasily Yanchilin propuso una nueva interpretación del principio de Mach. Si alejamos un cuerpo experimental de las masas grandes del Universo, la indeterminación cuántica en su movimiento empezará a crecer. Como la constante de Planck se determina por el potencial gravitatorio Ф creado por todas las masas que existen en el Universo, fuera del Universo la constante de Planck tenderá al infinito, mientras que cuanto más cerca a un cuerpo enorme, menor será su valor.

    A medida que se aleja de todas las masas del Universo, crece la indeterminación cuántica en el movimiento de los cuerpos, así como la indeterminación cuántica en el movimiento de las partículas elementales de las cuales están compuestos todos los cuerpos. Por eso los cuerpos macroscópicos, alejados de todas las masas del Universo, se desintegrarán en partículas elementales. La indeterminación en el movimiento de las partículas elementales será tan alta que las partículas ni siquiera tendrán la trayectoria aproximada del movimiento. Es obvio que la noción del sistema de referencia en tales condiciones pierde su sentido físico. Las nociones de tiempo y espacio carecerán de sentido. De acuerdo con la nueva interpretación nuestro Universo está rodeado por el Caos.

    Dentro de nuestro Universo, debido al fuerte efecto gravitatorio de las estrellas y galaxias (esta influencia se refleja en el valor enorme del potencial gravitatorio del Universo |Ф| ≈ 10 х 17 m²/seg2), la indeterminación en el movimiento de las partículas elementales disminuye considerablemente. Dentro de nuestro Universo, una partícula elemental se mueve “casi” en línea recta y con una velocidad “casi” constante. Resulta que una partícula se mueve por inercia sólo debido a los esfuerzos comunes de todas las estrellas. Como cada estrella hace su contribución en el valor del potencial gravitatorio del Universo Ф, reduciendo el valor de la constante de Planck. La nueva interpretación consiste en que el efecto gravitatorio de las estrellas y galaxias reduce la indeterminación en el movimiento de las partículas y como resultado, el fenómeno de la indeterminación se observa solamente en el micromundo. De tal manera, Vasily Yanchilin basándose en el principio de Mach, dio una nueva interpretación a la mecánica cuántica: la indeterminación en el micromundo es el resto del movimiento caótico de las partículas elementales después de la imposición del efecto gravitatorio de la enorme masa del Universo.

    Lo más importante es que ahora se puede probar el principio de Mach experimentalmente: aumentando la altura sobre la superficie de la Tierra, el valor de la constante de Plank debe ir creciendo (aproximadamente 10-16 m de las unidades relativas por cada metro de subida). Si pudiéramos medir esta pequeña variación en el valor de la constante de Planck, nos aseguraríamos de la existencia del Caos fuera del Universo y de la validez del principio de Mach.


    Principio de Mach - Wikipedia, la enciclopedia libre
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  15. #35
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    Pruebas y consecuencias de los movimientos de la tierra



    1. Movimiento de rotación Movimiento de traslación.

    2. La Tierra efectúa diversos movimientos, que son muy importantes porque influyen en los diferentes fenómenos que son determinantes para la vida en nuestro planeta. La duración exacta del movimiento de rotación es de 23 horas, 56 minutos y 05 seg. a lo cual se le llama día sideral. Debido a su forma, la velocidad lineal de rotación en todo el planeta expresada en km, es distinta; en el ecuador este movimiento es de 27 km/min y en los polos es de 0 km/min, es decir, ahí no experimenta rotación.

    3. Este fenómeno es de gran importancia para la vida en la Tierra, ya que permite que toda la superficie terrestre reciba sucesivamente la luz y el calor del Sol, aspecto vital para los organismos terrestres. Cada 24 horas, una parte del planeta permanece en la oscuridad (noche) mientras la otra parte está iluminada (día). Al precipitarse los cuerpos desde grandes alturas, éstos se desvían hacia el Este ya que son atraídos por la fuerza de la rotación de la Tierra.

    4. El achatamiento de los polos, que a su vez promueve la protuberancia ecuatorial, es una consecuencia de la diferente velocidad de los diversos puntos de la Tierra en su movimiento rotacional; velocidad que es máxima en el ecuador, disminuyendo a medida que nos acercamos a los polos, en donde es nula. Esta desviación es provocada por la combinación del efecto que produce la rotación terrestre y un fenómeno conocido como Efecto Coriolis. En el hemisferio Norte los vientos y corrientes marinas se desvían hacia el Este y en el hemisferio sur se desvían hacia el Oeste.

    5. Igual que la trayectoria aparente que efectúa el Sol en el cielo, las estrellas y demás astros parecen moverse de este a oeste, debido a que el movimiento de rotación de nuestro planeta va en sentido contrario (de Oeste a Este). Debido al movimiento de rotación, la Tierra va presentando, en el curso del día, todos sus meridianos frente al Sol, momento al cual se le considera mediodía solar que marca las 12, hora local; pero se presenta el inconveniente de que en lugares muy cercanos de distinta longitud tendrían diferente hora local.

    6. El movimiento de traslación terrestre es el que realiza nuestro planeta alrededor del Sol, recorriendo una órbita imaginaria de forma elíptica a una velocidad de 28.8 km/seg en 365 días, 5 horas y 48 minutos. Sin embargo el año que se usa normalmente es llamado año civil, el cual tiene 365 días y comienza el 1° de enero para terminar el 31 de diciembre.

    7. Todos los planetas se mueven alrededor del Sol siguiendo órbitas elípticas, en las cuales el Sol ocupa uno de los focos. El radio vector que enlaza al Sol con un planeta, recorre áreas iguales en tiempos iguales. Esta ley indica que los planetas incrementan su velocidad cuando se encuentran cerca del Sol y la disminuyen cuando están lejos.

    8. Los cuadrados de los períodos de revolución sideral de los planetas son proporcionales a los cubos de sus distancias medias al Sol. Esta ley expresa, en otras palabras, que el tiempo que tarda un planeta en dar la vuelta alrededor del Sol, depende de su distancia media. Con base en las leyes de Kepler, el Sol se considera uno de los focos de la elipse que forma la órbita terrestre, por lo tanto al encontrarse desplazado del centro, se suscitan dos hechos importantes llamados perihelio y afelio.

    9. La “panorámica” que se aprecia desde la Tierra hacia el espacio sideral, va cambiando a lo largo del año, es decir, la Tierra se va “paseando” en su recorrido alrededor del Sol a la vez que van apareciendo a su paso diversos aspectos del cielo y es la razón por la cual se han relacionado ciertas constelaciones para cada época del año.

    10. Debido a que nuestra estrella se encuentra situada en uno de los focos de la elipse que forma la trayectoria de la Tierra, aparece de mayor tamaño durante el perihelio, debido a su cercanía con la Tierra, y el caso contrario sucede cuando la Tierra está en el afelio. Para comprender este aspecto, es importante aclarar que el eje de rotación de la Tierra tiene una inclinación de 23° 26´con respecto a la eclíptica que es el plano del disco que forma el Sistema Solar sobre el cual se encuentran las órbitas de la mayoría de los planetas, de tal forma que al ir girando en torno al Sol.

    11. La desigual distribución de luz y calor en nuestro planeta debido a la inclinación del eje terrestre, a lo largo del año origina cambios de temperatura, humedad y vientos; factores que afectan a su vez, a las plantas y animales, marcando los períodos de reproducción, hibernación, etc., Éstos y otros tantos cambios en el entorno, son resultado de una situación astronómica que incluye a la Tierra y al Sol y se identifican con las características propias de cada estación del año: primavera, verano, otoño e invierno.

    12. Ocurre el 21 de marzo. Esta fecha los rayos solares caen perpendiculares al ecuador; por lo tanto, el día y la noche tienen la misma duración en ambos hemisferios. Se produce el 22 de junio debido a que los rayos solares se han ido desplazando hacia el hemisferio Norte, hasta caer sobre el Trópico de Cáncer. Se presenta el 23 de septiembre, fecha en la cual los rayos solares caen de nuevo sobre el ecuador y, por lo tanto, nuevamente el día y la noche duran igual en ambos hemisferios. Sucede el 22 de diciembre. Durante esta fecha, los rayos solares caen perpendiculares al Trópico de Capricornio.



    http://www.es.slideshare.net/aesehhe...-la-tierra-503
    Tropo dio el Víctor.
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    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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  16. #36
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

    San Alberto Magno


    Proclamado Doctor de la Iglesia el 16 de diciembre de 1931 por el papa Pío XI

    Apodo: Doctor Universalis o Doctor Experto


    Nacimiento 1193 en Lauingen, Baviera

    Fallecimiento 15 de noviembre de 1280

    Beatificación: 1622 por el Papa Gregorio XV.

    Canonización: 1931 por el Papa Pío XI.

    Festividad 15 de noviembre.

    Atributos Mitra.



    Patronazgo Jornada Mundial de la Juventud; ciencias naturales, químicas y exactas; filósofos; estudiantes; técnicos sanitarios; ciudad de Cincinnati (Ohio)
    San Alberto Magno O.P. (Lauingen, Baviera, 1193/1206 – Colonia, 15 de noviembre de 1280), sacerdote, obispo y Doctor de la Iglesia, fue un destacado teólogo, geógrafo, filósofo y figura representativa de la química y, en general un polímata de la ciencia medieval. Su humildad y pobreza fueron notables.


    Biografía.

    Estudió en Padua, donde tomó el hábito de Santo Domingo de Guzmán y profundizó en el conocimiento de la filosofía aristotélica, y en París, doctorándose en 1245. Enseñó en algunas de las pocas Universidades que existían en ese momento en Europa, también desempeñó su trabajo en distintos conventos a lo largo de Alemania.

    En la universidad de París tradujo, comentó y clasificó textos antiguos, especialmente de Aristóteles. Añadió a estos sus propios comentarios y experimentos, aunque Alberto Magno no veía los experimentos como lo verían luego los fundadores de la ciencia moderna y en especial Galileo Galilei, sino que en su opinión la experimentación consistía en observar, describir y clasificar. Este gran trabajo enciclopédico sentó las bases para el trabajo de su discípulo Santo Tomás de Aquino. También trabajó en botánica y en alquimia, destacando por el descubrimiento del arsénico en 1250. En Geografía y Astronomía explicó, con argumentos sólidos, que la tierra es redonda.

    En 1259 ó 1260, fue ordenado obispo de la sede de Ratisbona, cargo que dejaría poco después habiendo remediado algunos de los problemas que tenía la diócesis. En 1263, el Papa Urbano IV aceptaría su renuncia, permitiéndole volver de nuevo a la vida de comunidad en el convento de Wurzburgo y a enseñar en Colonia.

    Murió a la edad de 87 (o 74) años, cuando se hallaba sentado conversando con sus hermanos en Colonia. Antes había mandado construir su propia tumba, ante la que cada día rezaba el oficio de difuntos. Está enterrado en la cripta de la Iglesia de San Andrés, en Colonia.

    Sus obras, recogidas en 21 volúmenes, fueron publicadas en Lyon en 1629.

    Fue beatificado en 1622, pero la canonización se haría esperar todavía. En 1872 y en 1927, los obispos alemanes pidieron a la Santa Sede su canonización, pero sin éxito. El 16 de diciembre de 1931, Pío XI, proclamó a Alberto Magno Doctor de la Iglesia lo que equivalía a la canonización. Su fiesta en la Iglesia Católica se celebra el 15 de noviembre. San Alberto es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales, ciencias químicas y de ciencias exactas.


    Alberto Magno - Wikipedia, la enciclopedia libre
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  17. #37
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    Re: Los sistemas de referencia y la ideología racionalista-matematicista

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    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    Yo me limité a traducir una frase tal como aparecía en sí. No tenía a la vista un contexto mayor, el cual no voy a discutir. Pero tal como estaba expresada la frase en sí se entendía claramente como dije.
    Se veía con claridad lo que dijiste pero la clave de todo el asunto es más amplia que una sola oración. Vuelvo a agradecerte tu intervención.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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