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Tema: El trastorno emocional homosexual

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    El trastorno emocional homosexual

    Visto que en los últimos días el tema ha sido debatido en el foro, me propuse brindar información acerca de la homosexualidad. En primer lugar, compartiré la información de Metapedia al respecto. Aseguro que, contrariamente a la mayoría de sus artículos, que son elucubraciones carentes de objetividad, impregnados por la asquerosa filosofía que inspira a sus hacedores, este escrito es logradísimo, veraz y objetivo, y si no véase la cantidad de citas que contiene -cosa excepcionalísma en lo que atañe al sitio- Mi crédito es relevante ya que he estudiado el tema con cierta profundidad. En segunda instancia, compartiré un breve extracto de un texto de mi autoría, que explica el por qué de tanta aceptación a la abyección homosexual.

    HOMOSEXUALISMO- METAPEDIA

    El homosexualismo u homosexualidad (del griego, homo "igual", y del latín, sexus "sexo"), es un trastorno psicológico del desarrollo de la identidad sexual caracterizado por el conjunto de comportamientos y prácticas basadas en la atracción erótica hacia individuos del mismo sexo. Por ser un trastorno psico-sexual, algunos la consideran una perversión sexual, más propiamente una parafilia, socialmente inmoral y antinatural.

    La homosexualidad femenina se denomina comúnmente como lesbianismo. El bisexualismo o bisexualidad es la atracción erótica hacia ambos sexos, y por lo tanto implica una condición homosexual, en mayor o menor grado, dependiendo del individuo.

    La desclasificación oficial de la homosexualidad como trastorno en los manuales de salud, fue resultado exclusivo de la presión política de los grupos activistas gay, y no como resultado de la investigación científica[1][2][3]
    En los últimos años la influencia de los homosexuales en la política y en la cultura ha aumentado. Luchan constantemente, por medio de grupos de presión, promoviendo la homosexualidad para que sea reconocida en la sociedad como una "opción aceptable y respetable", y como "una variante normal de la sexualidad humana". El movimiento político gay ha influido de forma determinante en la opinión pública, logrando la mayoría de sus objetivos tales como redefinir el concepto legal del matrimonio, la familia, la adopción legal de niños y la legalización de la pederastia.

    Desde el punto de vista biológico, la especie humana se encuentra entre las que se reproducen únicamente de manera heterosexual, es decir entre personas de distinto sexo. La homosexualidad por el contrario, es incapaz de engendrar vida y no tiene ningún propósito biológico definido, aunque se ha pensado que su función principal podría ser la de contrarrestar la sobrepoblación. Sea esto último cierto o no, la homosexualidad siempre ha consistido en un fenómeno excepcional por la sencilla razón de que, de haber sido la norma, la especie humana habría desaparecido hace siglos, por ello no es normal en términos de orden natural. La normalidad, dice el Dr. Joseph Nicolosi, es "aquello que cumple una función conforme a la propia naturaleza"; y esto es el concepto de orden natural. Los sexos iguales son incompatibles por condiciones intrínsecas y naturales; en razón de la anatomía y la fisiología, por lo que los sexos iguales no fueron 'diseñados' para su mutua unión.


    Definición como enfermedad


    Se define la enfermedad como una alteración de la salud [4], y la salud como el estado en que el organismo ejerce normalmente todas sus funciones [5]. La enfermedad sería, pues, un estado en el que el organismo no cumple con normalidad todas sus funciones. Teniendo en cuenta que las tres funciones vitales de todo ser vivo son la nutrición, la relación y la reproducción, la condición de homosexual se podría considerar una enfermedad basada en una alteración de la última función, ya que los comportamientos homosexuales truncan la continuidad de la especie.

    Una objeción hecha desde diversos sectores del marxismo cultural a esta definición es que la sexualidad del individuo y su reproducción son cosas totalmente distintas, y que, por tanto, alguien que tenga una orientación sexual distinta a la que es propia de la especie humana no tiene por qué ser considerado un enfermo. Asimismo, añaden que, en los tiempos que corren, existen muchas formas de que un homosexual pueda tener hijos sin relacionarse con alguien del sexo opuesto. Lo primero es posible refutarlo aferrándose a la definición de sexualidad, la cual establece que la sexualidad es el conjunto de comportamientos y actitudes relacionados, entre otras cosas, con la realización de la función de reproducción [6]. En cuanto a lo segundo, la refutación es más simple aún: el hecho de que existan medios para suprimir los efectos de una enfermedad no quiere decir que dicha enfermedad deje de ser tal. Un broncodilatador puede hacer pasar los efectos del asma, pero no por ello el asma deja de ser una enfermedad. Por la misma razón, aunque un homosexual pueda reproducirse de diversas maneras, no por ello dejaría de ser un enfermo de acuerdo con la definición de enfermedad.
    Estudio académico de la homosexualidad

    Terminología

    El término homosexual fue acuñado en 1869 por el escritor austriaco Karl-Maria Kertbenyen y popularizado más tarde por el psiquiatra Richard Freiherr von Krafft-Ebing en Psychopathia Sexualis de 1886.

    Estadísticas


    La mayoría de los estudios concluyen que los homosexuales representan entre un 2% y 3% de la población total[7].

    Estados Unidos

    § El National Health and Social Survey de Estados Unidos concluyó que sólo el 2,8% de los hombres y el 1,4% de las mujeres creen ser homosexuales o bisexuales; esto es, del orden del 2% de la población total adulta incluyendo los bisexuales.

    § Una base muy rigurosa es la encuesta del CDC de Atlanta llevada a cabo por la Oficina del Censo de los EE.UU. para el Centro Nacional de Estadísticas sobre Salud del Centro para el Control de Enfermedades, en base a 10 mil entrevistas trimestrales. La pregunta utilizada en este caso es si ha tenido relación con algún hombre al menos desde 1977. El resultado se sitúa en menos del 3%como norma[7].

    § Encuesta del National Opinion Research Center para el Gobierno de Estados Unidos sobre 1.537 adultos. Sólo el 0.6% mantuvo relaciones homosexuales permanentes[7].

    § Encuesta del Instituto Alan Guttmacher para hombres de 20 a 39 años, para los que el 2,3% afirma haber tenido una experiencia homosexual y sólo el 1% con carácter exclusivo[7].

    Francia

    § El gobierno francés encuestó a más de 20 mil adultos con el resultado de que el 4,1% de los hombres y el 2,6% de las mujeres había tenido relaciones homosexuales alguna vez a lo largo de su vida, y de sólo el 0,7% y el 0,6% para hombres y mujeres respectivamente para relaciones homosexuales exclusivamente[7].

    Canadá

    § Sobre 5.514 estudiantes menores de 25 años el 98% era heterosexual, el 1% bisexual y el 1% homosexual[7].

    Chile

    § Estudio Nacional de Comportamiento Sexual (Gobierno de Chile – Ministerio de Salud - CNS de Chile – ANRS de Francia) sobre 5.407 encuestados en el año 2000, el 0,2% declararon ser homosexuales y el 0,1% bisexuales[8].

    Brasil

    § Sobre un universo de 3.324 encuestados en el año 1999, el 1,4% declaró ser homosexual o bisexual[9].

    Dinamarca

    § Estudio aleatorio danés sobre 1.373 hombres, sólo un 2,7% tuvo una experiencia homosexual[7].

    Noruega

    § Estudio aleatorio entre 6.300 personas. Un 3,5% hombres y 3% mujeres contestaron que habían tenido alguna experiencia homosexual en su vida[7].

    Psiquiatría

    Richard von Krafft-Ebing, uno de los padres de la psiquiatría moderna y a quien el propio Sigmund Freud reconocía como su autoridad, consideró a la homosexualidad incluso como una enfermedaddegenerativa en su Psychopatia Sexualis de 1886. Los trabajos científicos de Freud, tras la llegada del psicoanálisis, resultaron en una postura que consideraba patológicas, no sólo a las prácticas, sino incluso a la mera condición homosexual. Por ejemplo, en sus Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (1905), Freud incluyó la homosexualidad entre las perversiones o aberraciones sexuales -en sus propios términos- equiparadas al fetichismo, la zoofilia, la necrofilia, o las prácticas sádicas o masoquistas. A juicio de Freud, la homosexualidad era una manifestación de la falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual. Si bien existe una carta de Freud de 1935 (Carta a una madre americana) que se usa a menudo para demostrar que el médico judío cambió de opinión al respecto de la homosexualidad, pues en ella, expresó que la homosexualidad "no es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad".

    Psicoanalistas como Alfred Adler y Carl Gustav Jung, se pronunciaron al respecto, de una manera más estricta. Los posteriores psicoanalistas no sólo no modificaron estos juicios sino que los acentuaron a la vez que aplicaban tratamientos para la inclinación homosexual. Por ejemplo, en los años cuarenta del siglo XX, Sandor Rado afirmó que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo opuesto, por lo que se consideró susceptible de ser tratada como otras fobias. Ya en los años sesenta Irving Bieber y otros psiquiatras, partiendo del análisis derivado de la experiencia de trabajar con un considerable número de homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Por otra parte, en esa misma década Charles Socarides defendía la tesis de que la homosexualidad se originaba en una época pre-edípica y que por lo tanto resultaba mucho más patológica de lo que se había pensado hasta entonces. La posterior relativización y negación de esos juicios médicos procedió de científicos como el Dr. Alfred C. Kinsey, cuyas tesis fueron severamente criticadas por la ciencia psiquiátrica desde entonces. Los estudios de Kinsey alimentaron la revolución sexual y 50 años más tarde, la sexualidad del "todo está permitido" ha penetrado en todas las instituciones del mundo.

    Causas

    Existen diversas hipótesis sobre los orígenes de la homosexualidad. Las más contempladas bien se pueden clasificar dentro de dos conjuntos de factores: los endógenos y los exógenos. Los endógenos o innatos son aquellos que engloban aquellos factores genéticos, biológicos, neurológicos, por disfunciones hormonales innatas, etc. Los exógenos o adquiridos se identifican con aquellos factores psicológicos, ambientales, que incluirían las experiencias durante el desarrollo en la infancia, la influencia y relación con los padres, etc., así como también la presencia de desproporcionados niveles de estrógenos (hormonas femeninas) en los alimentos y el ambiente.

    Factores innatos

    Muchos simpatizantes de la causa gay han querido defender una causa genética de la homosexualidad pensando que así podría validarse una idea que últimamente ha ido extendiéndose gradualmente, aún fuera de círculos no homosexuales, que argumenta que si la homosexualidad es innata y no adquirida, entonces ésta no es susceptible de ser cambiada, y que siendo así sería una conducta natural del ser humano, por lo que se acabaría definitivamente con su consideración como una patología, trastorno o desorden. Los homosexuales militantes usan frecuentemente esta idea de la supuesta predisposición genética como una excusa para justificar su comportamiento. Sin embargo, aún cuando la homosexualidad fuese determinada genéticamente, también son condiciones genéticas el síndrome de Down o el daltonismo, y no por ello significa que no son patologías, mismas que además, como la homosexualidad, responden a una incidencia estadística similar. Más o menos hace veinte años en los Estados Unidos se hablaba del "gen gay", o del "cerebro gay", pero en realidad, ningún estudio ha demostrado tales conceptos.

    Los estudios más difundidos acerca de un posible factor genético de la homosexualidad, son los efectuados por Simon Le Vay, en 1991, y Dean Hamer, en 1993, sin embargo, ninguno de estos estudios han podido ser reproducidos satisfactoriamente[10] y hasta ahora no existe evidencia sobre un supuesto "gen gay". Especialistas en sexualidad humana como William Masters y Virginia Eshelman Johnson, sostienen desde mucho antes que la teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada.[11]

    Numerosos autores que han revisado cuidadosamente todas las publicaciones que intentan validar la predisposición genética de la homosexualidad, han descubierto que no sólo no demuestran una base genética para la atracción homosexual, sino que, partiendo de sus propios prejuicios e intereses personales, ni siquiera pretenden obtener evidencia científica para tal afirmación[12]. Los estudios al respecto están extremadamente defectuosos, inconclusos y parcializados pues por lo regular quienes hacen esas investigaciones son científicos homosexuales.

    Neil Whitehead, un doctor en bioquímica, afirmó: "la homosexualidad no es innata, no es dictada genéticamente, no es inmutable."

    Simon Le Vay y el "cerebro gay"

    El científico homosexual y dirigente del movimiento gay de California, Dr. Simon Le Vay, llevó a cabo su estudio sobre cerebros de varones homosexuales fallecidos por SIDA. Su estudio se centró en un grupo de células del hipotálamo, conocidas como INAH-3. Le Vay alegó haber encontrado "sutiles, pero significativas diferencias" entre las estructuras cerebrales de hombres homosexuales y heterosexuales. Concluyó el resumen de su estudio diciendo: "Este descubrimiento... sugiere que la orientación sexual tiene un substrato biológico".

    En 1991 la revista Science publicó un artículo reportando sus supuestos hallazgos[13]. Según el reporte, el Dr. Le Vay había examinado una muestra de cadáveres entre los cuales la mayoría pertenecían a personas homosexuales y había encontrado una diferencia significativa entre los cerebros de los homosexuales y los cerebros de los supuestos heterosexuales. La prensa tomó este nuevo descubrimiento y lo publicó a todo lo largo y lo ancho de EE.UU. Pero desde la publicación del supuesto hallazgo, ese estudio permaneció bajo el rigor de severas críticas, de hecho todo el estudio era muy defectuoso. Primero, el grupo de cadáveres que el Dr. Le Vay usó para su estudio fue muy limitado, pues constituyó de solamente 40 cadáveres. Segundo, los 24 cadáveres de homosexuales conocidos que fueron examinados murieron de SIDA, o más bien de complicaciones relacionadas, y se sabe que el cerebro de un individuo infectado puede sufrir cambios drásticos. El cerebro de víctimas del SIDA puede reducirse en tamaño; sus cavidades internas, llamadas ventrículos, se expanden y porciones de la corteza cerebral se consumen[14]. Aunque se pueden elaborar tratamientos que detengan la infección viral y permitan que el sistema inmunológico se recupere, es muy probable que los daños al cerebro sean permanentes[15]. Los 16 cadáveres restantes, según el estudio, eran de heterosexuales. Sólo se presume que lo eran, pero nadie pudo asegurar si lo eran o no.
    Mientras que la mayoría de los homosexuales y la prensa alaban el descubrimiento del Dr. Le Vay, algunos homosexuales incluso tuvieron dudas en cuanto al método defectuoso que se usó en dicho estudio. Michael Botkin, un famoso escritor homosexual escribe: "Un control tan descuidado como el del Dr. Le Vay, invalida por sí mismo el estudio".

    Por ello, en 1993, Le Vay trató de minimizar o justificar su error escribiendo que no intentaba probar la predisposición de la homosexualidad, evadiendo en parte los errores metodológicos de su defectuoso estudio:

    Para muchas personas, encontrar una diferencia en la estructura cerebral entre hombres homosexuales y heterosexuales equivale a probar que los homosexuales "nacieron así". Una y otra vez he sido definido como alguien que "probó que la homosexualidad es genética", o algo así. No lo hice. Mis observaciones fueron hechas sólo en adultos que fueron sexualmente activos por un período considerable de tiempo. No es posible, sólo con base en mis observaciones, decir si las diferencias estructurales estaban presentes al nacer y más tarde, influenciaron a los hombres a hacerse homosexuales; o si eso apareció en su vida adulta, quizá como resultado de su conducta sexual.

    Michael Bailey y Richard Pillard

    El Estudio de Michael Bailey y Richard Pillard[16] se centró en mellizos. Si la homosexualidad estuviese determinada genéticamente, entonces uno podría esperar que un par de gemelos idénticos sean idénticos también en sus atracciones sexuales. Sin embargo, Bailey y Pillard no pudieron establecer esto. Su estudio probó que, cuando un gemelo era homosexual, había aproximadamente una probabilidad de 50/50 de que el otro gemelo fuese también homosexual. No obstante, esta probabilidad 50/50 es más bien atribuible a la influencia de la cultura circundante y del otro gemelo. Como el Dr. Dean Byrd señala: "El único punto esencial que emerge de la investigación de Bailey y Pillard realmente probó que las influencias ambientales juegan un fuerte papel en el desarrollo de la homosexualidad."

    Dean Hamer y el "gen gay"

    Otro estudio que atrajo la atención nacional fue el del Dr. Dean Hamer, un científico del Instituto Nacional de la Salud. Él afirmó que una región en el cromosoma X, la sección Xq28, estaba relacionada, en algunos casos, a la homosexualidad. Después de analizar esta secuencia de ADN en cuarenta pares de hermanos homosexuales, concluyó que los mismos marcadores genéticos existían en el 83% de ellos. Sin embargo, cuando se hizo ese mismo estudio con lesbianas, el supuesto eslabón genético no se encontró. La obra del Dr. Hamer está ahora bajo una investigación conducida por la Oficina Federal de Integridad porque sus asistentes señalan que el Dr. Hamer alteró intencionalmente la información, para acomodarla convenientemente a su conclusión final.

    Otros afirman que los hallazgos de Hamer fueron simplemente mal interpretados, y por eso fueron presentados como una prueba de que la homosexualidad es genética y hereditaria. Sin embargo, como el mismo Dr. Hamer afirmó:

    La herencia no produjo lo que originalmente esperábamos encontrar: una simple herencia mendeliana. De hecho, nunca encontramos una sola familia en la cual la homosexualidad hubiese sido transmitida según el obvio modelo que Mendel observó en sus plantas de guisantes.

    El Dr. George Rice realizó de nuevo la investigación del Dr. Hamer, pero con diferentes resultados. Esto llevó al Dr. Rice a concluir: "Nuestros datos no apoyan la presencia de un gen de amplio efecto que influencie la orientación sexual en la posición Xq28."

    El Dr. Joseph Nicolosi de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH), y quien ha trabajado con más de 200 homosexuales, comenta con la prensa sobre lo poco que se ha logrado en esta búsqueda del "gen gay". Afirma que lo que los homosexuales están buscando es una prueba biológica que los identifique a ellos como "una población diferente o especial". De ahí que ellos se aferren a cualquier evidencia que los favorezca en ese sentido por más fragmentada que ésta sea, con tal de poder decir: "Nacimos Así".

    Factores adquiridos

    Contaminación ambiental

    Actualmente, la mayoría de los autores se inclinan a favor de la interacción de una variedad de factores externos, y ambientales[17], pero no se ha descartado totalmente la posible influencia de ciertos factores internos como los neurológicos.

    En algunos individuos, las hormonas prenatales pueden masculinizar o afeminar de forma anormal el feto en desarrollo… Cuando una mujer embarazada es expuesta a ciertas sustancias contaminantes del ambiente que se sabe que tienen un efecto hormonal sobre el cuerpo, algunos escritores teorizan que se difuminan las diferencias en el feto en desarrollo. Las distorsiones de género resultantes pueden afectar al sentido del niño o niña de sí mismo.[18]

    Linda Nicolosi, Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH)
    Un gran número de sustancias químicas artificiales que se han vertido al medio ambiente, así como algunas naturales, tienen potencial para perturbar el sistema endocrino de los animales, incluidos los seres humanos y tienen serios efectos en la configuración sexual del feto de los animales y en el comportamiento sexual de los adultos. Entre ellas se encuentran las sustancias persistentes, bioacumulativas y organohalógenas que incluyen algunos plaguicidas (fungicidas, herbicidas e insecticidas) y las sustancias químicas industriales, otros productos sintéticos derivados del petróleo y algunos metales pesados.

    Las hormonas son los mensajeros biológicos más potentes que existen, por lo que incluso cantidades minúsculas pueden afectar considerablemente el comportamiento. Los estudios han demostrado que existen grandes niveles de estrógenos (hormonas femeninas) en diversos medios, debido a la contaminación. Algunas sustancias naturales que contienen variables niveles de estrógenos son el alcohol, la leche, el tabaco, comida chatarra y productos de soya. Un tipo especial de estrógenos que se han incrementado son los xenoestrógenos (estrógenos sintéticos, a diferencia de los arquiestrógenos que son estrógenos naturales), y se hallan en productos artificiales, como el plástico[19], introducidos en el mundo por empresas químicas, agrarias e industriales en los últimos 70 años. Se puede encontrar estrogenización en el recubrimiento interior de latas y de botellas, los aditivos en la comida procesada, el olor que despiden los materiales del interior de un coche, los aires acondicionados, las sustancias químicas vertidas en el agua y la infinita gama de plásticos que nos rodea[20]. Los xenoestrógenos se encuadran en los llamados Disruptores Endocrinos[21][22][23][24] (también llamados "estafadores químicos"), sustancias artificiales que pululan por el ambiente e imitan los efectos de los estrógenos naturales, actuando como potentes mensajeros hormonales y propiciando cambios importantes en personas y animales (especialmente peces y anfibios)[25][26] e influyen, entre otras cosas, en la diferenciación sexual.[27]

    Por ello, además de las diversas consecuencias que tiene la estrogenización ambiental, tales como la infertilidad, el incremento en los casos de cáncer de mama, o retraso de la pubertad en varones y adelanto de la pubertad en las niñas[28], también trae como consecuencia un incremento en el homosexualismo de los varones así como en su feminización física[29] y psicológica, que se traduce en cambios como tener las caderas más anchas que los hombros, cinturas anchas y vientres prominentes, sin contar el aumento de casos de malformación genital, ambigüedad sexual, micropenes y, sobre todo, hombres que no se sienten hombres ni se identifican con el papel masculino. La diferencia entre las mujeres estrogenadas y los hombres estrogenados es que las primeras son (en teoría) "más mujeres" y están más fuertemente sexuadas, mientras que los segundos son "menos hombres".[30]

    Estos efectos de la estrogenización son acumulativos y degenerativos, así las generaciones que hayan estado expuestas más tiempo a la contaminación hormonal tenderán a producir individuos con mayor daño hormonal. Esto podría dar la impresión de que las condiciones homosexuales son "innatas" ya que los niños nacen ya con un daño hormonal, pero lo cierto es que no dejan de ser adquiridas, debido a la exposición a los altos niveles de estrógenos en el medio ambiente.

    Experiencias durante la infancia

    En particular también se ha observado que el abuso sexual en la infancia tiene un importante papel para el desarrollo de la homosexualidad.

    El 46% de los hombres homosexuales y el 22% de las mujeres homosexuales fueron abusados sexualmente en su infancia por una persona del mismo sexo. En cambio, entre la población heterosexual sólo un 7% de los hombres y un 1% de las mujeres sufrió acoso o abusos sexuales en su infancia por una persona del mismo sexo. [31]

    David Finkelhor, experto en abuso sexual infantil, dice que "los chicos que fueron abusados sexualmente por hombres mayores tuvieron, al crecer, cuatro veces más posibilidades de implicarse en actividad homosexual que los que no fueron víctimas. Más aún, los adolescentes a menudo relacionaban su homosexualidad con sus experiencias de abuso sexual".[31]
    El Dr. Joseph Nicolosi sostiene que las causas de la homosexualidad se remontan a la auto-percepción del niño o de la niña en la primera infancia. El niño, según Nicolosi, necesita de una relación con su padre para desarrollar su substancial identidad masculina, la niña necesita de una unión emotiva o relación con su madre para desarrollar su feminidad. Es el sentido del género que determina la orientación sexual; en otras palabras, cuando un chico se siente seguro de su masculinidad, se siente naturalmente atraído por las mujeres. Y la misma cosa es verdad para las mujeres: cuando una joven se siente segura de su identidad femenina, se sentirá naturalmente atraída por los chicos. El homosexual es una persona que carece tanto del sentido de género, como de identidad sexual, y por ello trata de remediar, o busca un remedio a través de otras personas. Esta inclinación se hace sexualizada, y es por ello que manifiestan el síntoma de la homosexualidad.

    De hecho los activistas gay en los Estados Unidos ya no hablan tanto de bases biológicas o genéticas, porque ningún estudio lo ha demostrado ni ha ofrecido tal confirmación. Son mucho más evidentes las causas familiares y ambientales, especialmente aquélla que llamamos la clásica relación triádica constituida por el chico con un padre distanciado y crítico, por una madre involucrada, sobreprotectora y a veces dominante, y por un chico constitucionalmente sensible, introvertido y refinado que está expuesto a un riesgo mayor de sentirse falto en la identidad sexual, (incluso los casos de violaciones) este esquema se percibe continuamente.

    Consecuencias médicas de la actividad homosexual

    Además de responder a un desorden del desarrollo psicosexual, la homosexualidad, en especial la masculina, cumple con los parámetros requeridos para clasificarla como un síndrome, entendiendo éste como el conjunto de síntomas de claras consecuencias físicas y que caracterizan a una enfermedad en particular.

    Profesionales de la salud como el Dr. Edward R. Fields y la Dra. Kathleen Melonakos[32] han profundizado en esta cuestión.
    La práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y entre el 70% y el 78% de los homosexuales aseguran haber tenido alguna enfermedad de transmisión sexual.

    Las consecuencias médicas, enfermedades y daños físicos a los que los homosexuales activos son vulnerables pueden ser clasificados, resumidamente, como sigue:

    § Enfermedades de Transmisión Sexual

    El 78% de los homosexuales contrae enfermedades transmitidas sexualmente, tales como VIH-SIDA, gonorrea, infecciones de Clamidia de tracoma, sífilis, herpes simplex, verrugas genitales, piojos púbicos, sarna, etc.

    El sida, no es como tal una enfermedad de homosexuales, sino una enfermedad de la promiscuidad, pero puesto que los homosexuales son mucho más promiscuos que los heterosexuales, el sida en sus inicios llegó a convertirse en una pandemia a través de las actividades homosexuales y a partir de ellas se fue extendiendo a otros sectores de la población. De hecho, de no haber sido por la creciente actividad homosexual, este padecimiento no se habría expandido por América y Europa.
    La actividad de los homosexuales es la única razón de que en 1992, el 83% del total de casos de SIDA en los Estados Unidos se daba entre los varones homosexuales y bisexuales. Los varones bisexuales son el principal medio de transmisión de esta enfermedad a la comunidad heterosexual, a través de una normal actividad heterosexual con una desafortunada pareja que, más tarde podrá, a su vez, contagiar esa plaga a su prole o a otros hombres.

    De acuerdo con los Centros para el Control de la Enfermedad (CDC), los hombres homosexuales tienen entre 500 y mil veces más probabilidades de contraer el SIDA que la población heterosexual en general.

    Según el Journal of the American Medical Association, el 50% de los hombres enfermos de SIDA han tenido relaciones sexuales con un hombre adulto antes de los 16 años, y el 20% antes de cumplir los 10.

    El Dr. Jeffrey Satinover informa de que el 30% de todos los hombres homosexuales de 20 años de edad serán VIH o estarán muertos a más tardar a la edad de 30 años.[33] Podría pensarse que el enfoque ético sería: "Utilicemos cualquier cosa que funcione para intentar sacar a esta gente de su posición de riesgo. Si ello significa hacer que se pongan el preservativo, bien. Si significa hacer que dejen el contacto sexual anal, bien. Si significa hacer que dejen la homosexualidad, bien". Pero esta última intervención es la única que es absolutamente tabú.

    El hecho de que la APA haya eludido la responsabilidad por su carencia de integridad científica y profesional es especialmente increíble debido a la llegada de la epidemia del SIDA. En Estados Unidos actualmente se estiman unas 900.000 personas que están infectados con el virus del VIH, esto es, 1 de cada 300 americanos. Aunque ha habido un decrecimiento por año en las muertes por SIDA debido a la terapia de drogas, (terapia que cuesta un promedio de $12.000.00 por paciente al año), el índice de nuevos infectados por año ha permanecido el mismo, unas 40.000 personas, a pesar de veinte años de campaña de "Sexo Seguro".

    Estos hechos demuestran el fracaso de políticas actuales para contener la epidemia del SIDA. Mientras que la terapia de las drogas prolongará brevemente la vida de estos pacientes, el SIDA permanece como la causa quinta de mortalidad entre las personas de edades entre los 25 y 44 años, y el 60% de los nuevos casos es contraído por hombres que han mantenido relaciones homosexuales.

    § Enfermedades entéricas

    La Enfermedad del Intestino Gay o Síndrome Intestinal Gay, es una infección crónica de variados parásitos intestinales que incluyen especies como Staphilococus aureus, Shigella, Campylobacter de yeyuno, Salmonella, Entamoeba histolytica, Giardia lamblia, Hepatitis A, B, C, D y citomegalovirus. También proctitis y proctocolitis causadas por virus herpes simplex, gonococo, Chlamydia trachomatis yTreponema pallidum.[34]

    Según el Departamento de Sanidad Pública de San Francisco, entre el 70 y el 80% de los 75.000 casos de hepatitis registrados en esa ciudad se dan entre los homosexuales. Éstos son portadores de esa enfermedad en el 29% de los casos en Denver, del 66% en Nueva York, del 56% en Toronto, del 42% en Montreal y del 26% en Melbourne. El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados y se transmite con facilidad en los colegios. La hepatitis C se transmite por vía sanguínea y sexual.

    La hepatitis, la tuberculosis y los parásitos intestinales pueden ser contraídos a través de la saliva de personas infectadas que laboren en restaurantes o que manejen alimentos o, incluso, que se hallen a proximidad de los mismos. Dependiendo de la ciudad, entre un 39% y un 59% de homosexuales han sido infectados con parásitos intestinales tales como lombrices, gusanos y amebas.

    § Traumas relacionados con el contacto anal

    El sexo anal es practicado por el 90% de los homosexuales y dos tercios participan regularmente según un estudio de Corey y Holmes. El grupo estudiado tuvo un porcentaje de 110 diferentes participantes sexuales y 68 "relaciones" rectales anuales.
    Las probables consecuencias son: Incontinencia fecal, hemorroides, fisura anal, cuerpos extraños alojados en el recto, desgarros rectosigmoideos, proctitis alérgica, edema penil, sinusitis química, quemaduras de nitrito inhalado, etc.
    El ano y el recto son órganos que tienen la función única y exclusiva de excretar los desechos digestivos del cuerpo. No poseen producción propia de lubricantes, necesaria para facilitar una penetración; su mucosa es sumamente delicada y sus vasos sanguíneos pueden desgarrarse fácilmente provocando el sangrado.

    § Enfermedades psicológicas.

    Los homosexuales tienen mayor riesgo de padecer enfermedades mentales tales como depresión y tendencias suicidas, ansiedad, trastornos de la conducta, alcoholismo, drogadicción y violencia.[35] De hecho hay mucha más violencia dentro de la comunidad en sí misma que la originada desde fuera de ella.

    Los homosexuales, hombres y mujeres, tienen una probabilidad 14 veces más alta que los heterosexuales de cometer intento de suicidio.[36] De acuerdo a la "Canadian Rainbow health coalition (CHRC)"los homosexuales tienen una probabilidad 3 veces más alta que los heterosexuales de lograr su cometido al intentar suicidarse.

    El alcoholismo afecta entre el 20% y el 30% de la población homosexual. El 35% de las lesbianas tiene un historial de exceso de bebida, compárese con el 5% de mujeres heterosexuales. Además, aproximadamente un 30% de homosexuales y lesbianas son adictos a las drogas. [37].

    Un estudio realizado por la Universidad de California (UCLA) en cerca de 2000 residentes del área de California, muestra que la población homosexual tiene mayor riesgo que los heterosexuales en el consumo y abuso de sustancias adictivas. Se encontró que en un año el 48.5% de homosexuales acudieron a clínicas de desintoxicación en contraste al 22.5% de heterosexuales.

    Tratamiento
    Artículo principal: Terapia de reorientación sexual

    A quienes padecen este trastorno psicológico y desean eliminar o disminuir sus deseos y comportamientos homosexuales, se les recomienda realizar una terapia de reorientación sexual, también conocida como terapia reparativa. Muchas personas que sufren angustia debido a este problema están bajo tratamiento psiquiátrico logrando mejores resultados cuanto mayor sea la voluntad de la persona para salir de esa situación y menor la trayectoria del paciente en el mundo homosexual[2].
    Homosexualismo militante

    Artículo principal: Lobby gay

    La Bandera "LGBT" o "Bandera del arcoiris", es el símbolo del homosexualismo activista y político que busca trastocar los fundamentos básicos de la sociedad a favor de una minoría que apologiza una serie de trastornos psicosexuales y reclama para ella supuestos derechos de igualdad en detrimento de la mayoría.

    Terminología

    Al decir del Dr. Nicolosi, es importante y esencial hacer la distinción entre ser gay y ser homosexual.
    La palabra "gay" es un eufemismo que proviene del inglés: "alegre"; "divertido". No es un término científico con el cual se puede identificar el fenómeno. Los homosexuales comenzaron a usar esta palabra ya que consideraban que el término homosexual contenía el "estigma" de un diagnóstico médico hacia esta conducta y que, por lo tanto, "era despectivo". Y si bien aunque existan antecedentes de su uso como un término peyorativo, homosexual, es en realidad un término científico neutral usado para designar a las personas que se sienten atraídas sexualmente hacia miembros del mismo sexo.
    Pero la palabra "gay", además, indica por sí misma una identidad sociopolítica que asume un homosexualismo militante. En otras palabras, todos los gays son homosexuales, pero no todos los homosexuales son gays.

    Otro posible eufemismo ya demasiado extendido y mismo que no se pretende desvirtuar, es el propio término homosexualidad, pero que se observa como un intento de hacer entender la conducta homosexual como una supuesta variación de la sexualidad humana, en contraposición al términohomosexualismo, que la Real Academia Española ya no contempla a pesar de su uso y de su mayor adecuación al fenómeno.

    Desclasificación de la homosexualidad como trastorno

    En 1973, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA por sus siglas en inglés) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades y trastornos mentales contemplados en el DSM-III (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders)[38]. Esta decisión se estableció oficialmente por una mayoría de apenas del 58% de los miembros generales de la APA en 1974, quienes decidieron sustituir ese diagnóstico por la categoría eufemística de "perturbaciones en la orientación sexual", que se sustituiría más tarde, en la tercera edición (el DSM-III), por el término homosexualidad egodistónica, que a su vez se eliminaría de la revisión de esa misma edición (DSM-III-R) en 1986. La APA clasifica ahora el persistente e intenso malestar sobre la homosexualidad propia como uno de los "trastornos sexuales no especificados".[39]

    Dos años más tarde la Asociación Norteamericana de Psicología adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar "el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental". El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad del Código Internacional de Enfermedades.

    Para entender el fenómeno político gay, tenemos que remontarnos a los hechos que precedieron a la desclasificación oficial de la homosexualidad como trastorno en 1973.

    El primero sucedió en 1970, en el que miembros de la Gay Liberation Front interrumpieron una conferencia de la APA en San Francisco, acallando a los ponentes con sus gritos, amenazando a doctores, riéndose de los psiquiatras que veían la homosexualidad como una enfermedad y utilizando otras tácticas de presión para conseguir su propósito en aquel momento. Entre los psiquiatras participantes se encontraba Irving Bieber, quien realizaba un discurso sobre el tema cuando el grupo de militantes gays irrumpió en el recinto para oponerse a su exposición. Mientras se reían de sus palabras y se burlaban de su exposición, uno de los activistas le gritó: "¡He leído tu libro, Dr. Bieber, y si ese libro hablara de los negros de la manera que habla de los homosexuales, te arrastrarían y te machacarían y te lo merecerías!". Estos activistas a su vez se basaban en los pseudoestudios, entre otros, de Alfred C. Kinsey y de Evelyn Hooker.

    En el artículo de investigación de Evelyn Hooker, realizado en 1957 que tuvo por nombre "La adaptación del varón abiertamente homosexual" (The Adjustment of the Male Overt Homosexual) se aplicó la prueba Psico-analítica proyectiva, conocida como el "Test de Rorschach" a grupos de personas homosexuales y heterosexuales y pidió a expertos que, basándose en estas pruebas, determinaran quiénes eran los homosexuales. El experimento pseudo-científico, que fue replicado, supuestamente "demuestra" que los homosexuales no tienen una peor adaptación social que el resto de la población general. La conclusión fue que como estaban psicológica y mentalmente equilibrados, no hubieran, de haber tenido una elección, preferido la homosexualidad sobre la más aceptada socialmente heterosexualidad. Sus estudios fueron los que principalmente contribuyeron a que la American Psychiatric Association decidiera retirar la homosexualidad de su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) en 1973.

    Entre las limitaciones del "Test de Rorschach" destaca el hecho de que su objetividad descansa en la capacidad de quien aplica, califica e interpreta la prueba y en este terreno deben existir forzosamente variaciones individuales; esto transforma al Rorschach en un instrumento de manejo delicado (que desde la psicometría estricta resulta subjetivo) y en un método costoso en la medida que exige mucho del examinador. (Fernández, M;2003). Los resultados del Test de Rorschach tienen un grado de verificabilidad muy pobre. Arthur S. Reber (1985) menciono ".. esencialmente no existe ningún tipo de evidencia de que este Test (Test de Rorschach) tenga siquiera un ápice de validez".

    El segundo de los incidentes, ocurrió el 3 de mayo de 1971, cuando un grupo de activistas gay irrumpió de nuevo en la reunión anual de la APA. El dirigente de los activistas se apoderó del micrófono y afirmó que los psiquiatras no tenían ningún derecho a discutir el tema de la homosexualidad y añadió: "podéis tomar esto como una declaración de guerra contra vosotros". Según refiere Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, los gays usaron credenciales falsas para atiborrar el lugar y amenazaron a los que estaban a cargo de la exposición sobre tratamientos de la homosexualidad con destruir todo el material si no procedían a retirarlo inmediatamente. A continuación se inició un panel desarrollado por cinco militantes gays en el que defendieron la homosexualidad como "un estilo de vida" y atacaron a la psiquiatría como "el enemigo más peligroso de los homosexuales en la sociedad contemporánea".[40]

    También Ronald Gold, de la 'Alianza del Activismo Gay', hombre abiertamente gay, era miembro del comité para suprimir la homosexualidad como diagnóstico en 1973, lo que demuestra la poca credibilidad en la imparcialidad de esa decisión. También destacan activistas homosexuales políticamente motivados, como el Dr. Richard Isay[41] de la APA, quien presionó para conseguir resoluciones que castiguen a los terapeutas que lleven a cabo la terapia reparativa. Otro activista homosexual, Clinton Anderson, director de la Oficina de Asuntos Lésbicos, Gay y Bisexuales de la Asociación Psicológica Americana[42], no permite que la NARTH entable un debate público o anunciar los encuentros de la NARTH en las publicaciones de la APA debido a que ésta no está de acuerdo con las premisas sobre las que se basa la terapia reparativa.[43] Los activistas de la APA también evitan el debate sobre el nuevo estudio del psiquiatra Robert Spitzer en el que cambia de opinión y afirma que la orientación sexual se puede modificar.[44]

    El fundamento que daba antes Spitzer para suprimir la homosexualidad como diagnóstico en 1973 era que, para ser considerada un trastorno psiquiátrico, "debe producir con regularidad angustia subjetiva o asociarse con frecuencia con algún deterioro en la efectividad o en el funcionamiento social". Como otras condiciones sexuales que sí están clasificadas dentro de la lista de trastornos, la homosexualidad en sí misma no posee estos requerimientos para ser considerada un trastorno psiquiátrico, debido a que muchas personas están bastante satisfechas con su orientación sexual y demuestran no tener deterioro generalizado en la efectividad o en el funcionamiento social.[45] Sin embargo, este argumento sólo considera el hecho de que "muchos homosexuales estén satisfechos con su orientación sexual", (homosexualidad egosintónica) pero no considera al gran número de homosexuales que no lo están y que experimentan regularmente "angustia subjetiva y deterioro generalizado en el funcionamiento social" (homosexualidad egodistónica). Por lo tanto, la supresión del diagnóstico es desfavorable para aquellos que desean buscar tratamiento para su condición.

    La protesta del Dr. Dean Byrd expresando su disconformidad, exhorta a los especialistas de la salud: "ya es hora de que los americanos insistamos en la verdad, no en la política, de todas nuestras organizaciones profesionales".

    En España, una reconocida autoridad en el tema, el catedrático de psicopatología de la Universidad Complutense Aquilino Polaino también se ha expresado en contra de la desclasificación de la homosexualidad como una enfermedad mental.
    Hay que abordar el estudio del comportamiento homosexual con lo que hoy tenemos de conocimiento en el ámbito de la ciencia, la psicología y de la psiquiatría. Y con esa perspectiva se ha cometido un enorme error al desclasificar los trastornos de la identidad sexual o comportamiento homosexual por varias asociaciones científicas. ¿Por qué? Porque todavía hay una demanda cada día más alta de las personas que van a los profesionales pidiendo ayuda, y si piden ayuda es porque lo están pasando mal (...) En España, en la actualidad hay muchísimas personas que han pasado por esa mala identidad sexual o por una cierta práctica de conducta homosexual y ahora están en tratamiento. Por tanto yo creo que hay que admitir que hay una patología fundamentalmente al principio de la afectividad y secundariamente de la conducta sexual.

    Entrevista al Dr. Aquilino Polaino-Lorente[2]
    En 2005 el Partido Popular le citó a declarar como experto ante el parlamento español que debatía la legalización del Matrimonio homosexual.

    La farsa del Estudio Kinsey

    Los estudios realizados por Kinsey en 1948[46] afirmaron que, analizados tanto comportamiento como identidad, la mayor parte de la población parecía tener alguna tendencia bisexual, aunque comúnmente se prefiere un sexo u otro. Según Kinsey, sólo una minoría del 10% de la población sería completamente heterosexual o completamente homosexual. Sin embargo, el Dr. Kinsey fue desacreditado nada más y nada menos que por el Instituto Kinsey, instituto que él mismo fundó. John Bencroff, director del instituto, nos revela que el Dr. Kinsey basó sus estadísticas en el diario de unpedófilo quien había anotado sus experiencias sexuales con 317 adolescentes. Bencroff dice que Kinsey dio la impresión de que su información provenía de tres o cuatro hombres, cuando en realidad su información provenía de un solo hombre. Vemos entonces que, tanto su punto de partida como de llegada, estos pseudo-estudios son los propios de una persona motivada políticamente y no los de un investigador que busca la verdad.

    Probablemente la población homosexual de Estados Unidos solo esté entre 1% y 3%. Según un estudio hecho por el Instituto Kinsey en 1970, solamente un 1.4% de la población estadounidense se involucra en una relación homosexual después de los 20 años de edad. Esto es consistente con una encuesta hecha en 1989 que probó que menos del 1% de los adultos estadounidenses se involucra en una relación sexual con alguien del mismo sexo.

    Estudios posteriores han demostrado que el informe de Kinsey había exagerado la prevalencia de la bisexualidad en la población y que sus experimentos fueron arbitrarios al tomar como muestra estadística a poblaciones de prisioneros de las cárceles, los cuales algunos habían desarrollado comportamientos homosexuales. Estos estudios críticos concluyeron además e independientemente los siguientes porcentajes de homosexualidad en la población:

    § 1.4% Instituto Kinsey (1970)
    § 1-2% Irving Bieber (en los 1970)
    § 2-3% William Simon (1974)
    § 2-3% Hunt (1974)
    § 1% Smith (Encuesta Nacional - 1989)
    § 1.6-2% Turner, Faye, Klassen, Cagnon (1989)
    § 1.6% NORC- University of Chicago, (Encuesta Nacional -1990)
    Si se toma en consideración un probable 1% por aquellos homosexuales que no se han declarado como tales, el resultado en promedio sería de 2.5% aproximadamente. La mayoría de los investigadores están de acuerdo con que el 2.5% de la población puede ser homosexual.
    Estadísticamente, la homosexualidad es de una mucha menor incidencia que la heterosexualidad.

    Teorías pseudocientíficas


    Cartel en oposición a la propaganda homosexualista, que hace alusión a la conocida expresión "salir del clóset" utilizada por los homosexuales invitando a revelar y expresar públicamente sus inclinaciones sexuales.

    La "teoría" de la existencia de varios géneros

    Una de las últimas "teorías" enunciadas para explicar la homosexualidad se basa presuntamente en el llamado darwinismo social. Propuesta por la profesora de biología de la Universidad de Stanford, Joan Roughgarden[47] , esta "teoría" se opone a la selección natural y la selección sexual de Charles Darwin y niega la constitución natural de la sexualidad en dos sexos o géneros, uno masculino y otro femenino. Toma como ejemplos especies del reino animal y grupos de culturas distintas de la occidental, y alega que "la naturaleza y las diferentes sociedades ofrecen soluciones sorprendentes a la sexualidad", da como ejemplos a peces con varios tipos diferentes de machos o cuyos componentes cambian de sexo en caso de necesidad; mamíferos que tienen a la vez órganos reproductores masculinos y femeninos (hermafroditas), etc. En el caso de la biología humana, afirma que la existencia de homosexuales, transexuales y hermafroditas no es más que "una variación natural que se integra perfectamente en la diversidad mostrada por los demás animales". La expresión social de esta diversidad se encontraría supuestamente en sociedades como la de los indios norteamericanos, los mahu polinesios, los hijra indios o los eunucos, a los que identifica con personas "transgénero".

    Sin embargo, algunos animales que cambian de sexo, como ciertas especies de ranas y peces, lo hacen de forma natural y bajo ciertas condiciones extremas, como cuando en la población existe mayor cantidad de hembras que de machos, por lo cual las hembras necesitan compensar ese desequilibrio, cambiando totalmente su estructura reproductiva para poder aparearse y con el único propósito de reproducirse. Los transexuales no son en absoluto una variación de este tipo, porque no cumplen dos razones fundamentales:

    1. El aparente "cambio de sexo" de humanos "transexuales" se hace artificialmente bajo procedimientos quirúrgicos y tratamientos hormonales.

    2. Este "cambio de sexo" se realiza con cualquier propósito imaginable a excepción del de reproducirse.
    Un artículo publicado por el laboratorio de Roughgarden en la revista Science, fue fuertemente criticado. Cuarenta científicos escribieron diez cartas y uno de ellos llegó a decir que era "ciencia de muy mala calidad y de pobre erudición".

    Teoría Queer

    Artículo principal: Teoría queer

    Los activistas gay han fabricado una ideología sexual denominada como "teoría queer", que actualmente es promovida como una explicación científica de la sexualidad humana. Ésta plantea la idea de que todas las orientaciones sexuales (tanto heterosexualidad como homosexualidad) y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una "construcción social" y que, por lo tanto, no existirían "papeles sexuales biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales".

    De este modo, tanto la atracción hombre-mujer, masculino-femenino y la identidad sexual, así como los roles de género adoptados por la especie humana desde la prehistoria -como el papel de proveedor por parte del padre y el cuidado del hogar y la familia por parte de la madre- serían fenómenos artificiales creados arbitrariamente por la sociedad y la cultura sin ninguna base funcional evolutiva, negando así cualquier relación con la naturaleza sexuada manifiesta en el reino animal en general, y particularmente en los mamíferos.

    Esta "teoría", aunque desplaza a la homosexualidad fuera de lo estrictamente natural, también lo hace con la heterosexualidad, convirtiendo a cada una en un fenómeno equivalente. Pero además, esto supone el intento de establecer que la biología no tiene nada que ver con la manera en que un sexo se siente atraído hacia el otro, obedeciendo al instinto sexual que es fundamental para la procreación y la supervivencia de la especie.

    Homosexualidad y estado civil
    Artículo principal: Matrimonio homosexual

    Los activistas gay han conseguido la ampliación de supuestos derechos en la estructura social de varios países. Estos "derechos" incluyen el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios, es decir, las instituciones formadas entre dos personas de distinto sexo.

    Según la Real Academia Española, el matrimonio es la unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

    Adopción de niños por parte de homosexuales
    Artículo principal: Adopción de niños por homosexuales

    La adopción de niños es uno de los privilegios otorgados a los homosexuales que más debate y oposición ha suscitado.
    Los niños son el resultado de la unión exclusiva de un hombre y una mujer. El hecho de tener niños no es un aspecto inherente ni característico de las relaciones homosexuales, tampoco es un hecho natural incontrovertible e innegable. Por más que un hombre tenga sexo con otro hombre, o bien, una mujer con otra mujer, no será posible la concepción del embrión. La naturaleza sexual no estableció que los individuos fuesen producto de las uniones homosexuales, y por la misma razón tampoco estableció que fuesen criados por homosexuales. Si la naturaleza hubiese querido que fuera así, los opositores a estos privilegios no tendrían nada que discutir al respecto, sin embargo, en razón de este único principio natural y evidente, la mayoría de la sociedad rechaza la adopción gay. Gradualmente, a la vez que este privilegio va imponiéndose y desarrollándose en la sociedad, van apareciendo también sus consecuencias. En España se ha sancionado a aquellos jueces que han mostrado reticencia o no han aprobado la custodia de los hijos habidos de otra relación a favor de parejas homosexuales. Un ejemplo muy conocido de este tipo de acoso es el derribo del juez Calamita en Murcia, expulsado fulminantemente de la Carrera Judicial.

    Según un estudio longitudinal publicado en 1997 en el Journal of Orthopsychiatry (Golombok y Tasker), a la edad adulta, los hijos criados por lesbianas tienen un 24% más de incidencia en relaciones homosexuales que los hijos de madres heterosexuales.

    Homosexualidad y abuso sexual infantil
    Artículos principales: Homosexualidad y pederastia y Abuso sexual infantil

    Desmond Napoles, hijo de una mujer homosexualista militante, durante una marcha gay en Nueva York el 28 de junio de 2015.

    Otro de los aspectos que ocupan al movimiento gay es el esfuerzo por reducir la edad legal o de consentimiento para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

    Un punto del debate al que no se le da demasiada publicidad es el tema de la pederastia. Diversos estudios muestran que entre el 22% y el 60% de los homosexuales son o han sido pederastas.[48]

    No pocos grupos de homosexuales quieren incluso lograr que sea permitida la actividad sexual entre adultos y niños, y algunos psicólogos buscan que la pedofilia sea considerada un comportamiento sexual aceptable[49]. Un estudio reciente del Family Research Council analiza los intentos para reducir la edad del consentimiento en diversas partes del mundo.

    La Asociación Americana de Psiquiatría, misma que está compuesta en su mayoría por activistas gay, ha afirmado que "Otro mito sobre la homosexualidad es la creencia errónea de que los homosexuales tienen una mayor tendencia a abusar sexualmente de los niños que los heterosexuales. No existen pruebas de que los homosexuales tiendan a un mayor abuso sexual de los niños que los heterosexuales".

    Sin embargo, la Dra. Judith A. Reisman, profesora de investigación de la American University confirma que solamente el 9% de la población heterosexual, es pederasta. En cambio la población homosexual pederasta alcanza el 60%.[50]En otras palabras, el 87% de la población pederasta es homosexual, mientras que el 13% restante es heterosexual.

    Según estadísticas del gobierno de EEUU en 1992, entre el 17% y el 24% de chicos menores de 18 años son víctimas de abusos homosexuales, comparado con el 0.09% de chicas víctimas de abusos por heterosexuales.[51]

    Desinformación y adoctrinamiento escolar

    Ilustración del aberrante cuento homosexual para niños llamado "Rey y rey", por autoría de Linda De Haan y Stern Nijland
    Centros de educación infantiles como las escuelas de Massachussets y otras áreas de los Estados Unidos están adoctrinando a los niños de preescolar y de la escuela elemental o primaria a equiparar las relaciones homosexuales a las del matrimonio entre un hombre y una mujer. En España incluso, una organización llamada "ONG por la No Discriminación", con el apoyo de la dibujante Luisa Guerrero (autora del primer cuento infantil homosexual escrito en español) y la presunta psicóloga Isabel Carmen Rodríguez García, se han dado la tarea de elaborar cuentos infantiles con temática homosexual, con el propósito de que desde temprana edad los niños perciban que la homosexualidad sea una "variable natural y normal más en la diversidad de los individuos de toda sociedad". Esto sitúa a muchos padres, como David Parker, ante una posición realmente intolerable para ellos, pues no desean entrar en particulares sobre la homosexualidad con un niño pequeño, y la única solución para muchos de estos padres ha sido retirar a sus hijos de esas escuelas y buscar otras alternativas.[52]

    La APA incluso reconoce que, en la mayoría de las personas, la condición homosexual se determina a una edad muy temprana.[53] La desinformación intencionada sobre la homosexualidad tiene el propósito de elevar el porcentaje de homosexuales en la población, causando un grave riesgo para la salud pública.

    En 1988, el gobierno de Margaret Thatcher introdujo en Reino Unido una ley que prohibía adoctrinar a los niños en las escuelas en favor del homosexualismo, práctica que según Thatcher no puede ser presentada a los niños como una opción moral aceptable. Dicha norma permaneció vigente durante 15 años[54], hasta que finalmente tuvo que ser retirada en 2003 por la presión política del activismo homosexual.

    En marzo de 2007 apareció en Reino Unido una iniciativa gubernamental que consiste en la distribución en las escuelas de libros que abordan la homosexualidad, dirigidos a niños ingleses de entre 4 y 11 años. Entre los textos se encuentra un cuento de hadas donde la principal figura es un príncipe que, luego de rechazar a tres princesas, termina casándose con un hombre ("Rey y rey"). El proyecto piloto lanzado en Inglaterra, es respaldado por 14 colegios y una autoridad local. Según indicó el periódico dominical londinense The Observer, se argumenta que "los libros son necesarios para hacer que el concepto de homosexualidad sea normal para los niños". Grupos religiosos en el Reino Unido manifestaron su rechazo ante dicha iniciativa.[55]

    Legislación

    En Occidente, dominado desde la segunda mitad del siglo XX por el marxismo cultural, el homosexualismo ha adquirido gradualmente un nivel de aceptación debido a la gran maquinaria propagandística de los medios de comunicación, así como de la clase política gobernante en los países occidentales que justifican, apologizan y promueven activamente la homosexualidad. Por el contrario, fuera de Occidente, la homosexualidad es considerada un delito en muchos países, con penas que van desde desde pequeñas sanciones económicas hasta la pena de muerte.

    Por ejemplo, el código penal jamaicano prohíbe el sexo entre hombres, al igual que en muchas partes del Caribe anglófono. El Artículo 76 de la Ley de los Delitos contra la persona prohíbe "el abominable crimen de la sodomía", bajo penas que llegan hasta los 10 años en prisión con obligación de realizar trabajos forzados. El Artículo 77 estipula condenas de hasta 7 años en prisión por intento de sodomía. El Artículo 79 prohíbe "cualquier acto de escándalo público" entre hombres, ya sea en público o en privado, con condenas de hasta 2 años de cárcel, con o sin trabajos forzados.

    La homosexualidad fue también delito en la India, el principal país hindú. El artículo 337 del código penal de la India, redactado en 1860 por Lord Thomas Macaulay, decía: "Quien, voluntariamente, tenga un contacto carnal contra el orden de la naturaleza con un hombre, una mujer o un animal, será castigado con - la prisión de por vida - o por un periodo que puede llegar a diez años, y deberá pagar una multa."[56]

    Los africanos ven la homosexualidad como algo antiafricano y anticristiano, por lo que 38 de las 53 naciones africanas criminalizan la homosexualidad de alguna forma. El 14 de octubre de 2009, el miembro del Parlamento David Bahati, presentó en Uganda un proyecto para la implantación de una legislación que castiga las prácticas homosexuales en cualquier ámbito, con la pena de muerte en la horca para casos mas graves ("reincidentes", portadores del VIH, pederastas, etc). También incluía una pena de hasta tres años para las personas que sepan de un acto homosexual, y que no lo denuncien a las autoridades en un plazo de 24 horas[57]. Los ugandeses que mantengan relaciones sexuales con personas del mismo sexo fuera de Uganda también caerían bajo la jurisdicción de esta ley, y podrían ser extraditadas e imputadas. Esto responde al clamor popular para endurecer la legislación vigente que castiga a la homosexualidad con hasta 14 años de prisión. Asimismo para evitar el entorpecimiento de la aplicación de la ley por parte de agitadores y activistas, se impondría una pena de hasta siete años para cualquier persona que defienda los derechos de gays y lesbianas en el país[57].

    Ante el escándalo y censura internacional, comenzó a estudiarse el rebajar la pena de muerte a cadena perpetua[57][58] y la iniciativa se estancó debido a diversos problemas políticos.

    Bahati reintrodujo el proyecto de ley en febrero de 2012. El presidente de Uganda Yoweri Museveni expresó abiertamente su apoyo a la medida, diciendo que "Solíamos decir Señor y Señora, pero ahora es Señor y Señor. ¿Qué es eso?"[59] Tras afrontar una intensa reacción internacional, y amenazas de que las ayudas económicas a Uganda cesarían, el 9 de diciembre de 2009 el Ministro de Ética e Integridad James Nsaba Buturo dijo que Uganda modificaría la medida para deshacerse de la pena de muerte (intercambiándola por la cadena perpetua) para homosexuales reincidentes. Sin embargo, al principio Buturo dijo que el gobierno de Uganda estaba decidido a aprobar el proyecto de ley "incluso si significa retirarse de los convenios y tratados internacionales tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, y dejar de recibir fondos de los donantes", según una entrevista en The Guardian[60].

    Ley rusa contra la propaganda gay

    De acuerdo con el gobierno ruso, la propaganda gay es perjudicial para la infancia, y dañina para la institución de la familia. Ante la difusión masiva de informaciones falsas en Internet que intentan influir en la sociedad, no ha encontrado otra solución más que la prohibición de dichos materiales a fin de que no lleguen a los internautas rusos. El gobierno ha elaborado la siguiente lista de materiales y temáticas prohibidas[61].

    1. Discutir que las familias tradicionales no llenan los requisitos y necesidades de la sociedad moderna o el individuo moderno. (Esto incluye propagar la idea de que el modelo tradicional familiar ha “perdido muchas de sus funciones y se ha vuelto un obstáculo para el desarrollo libre de los individuos”.)

    2. Información (contenida en imágenes o prosa) que justifique y/o revindique la aceptabilidad de “relaciones familiares alternativas”. (Esto incluye sitios que publican “estadísticas fuera de contexto” sobre niños adoptados por parejas homosexuales y heterosexuales, que llevarían a los niños y adolescentes a creer que las parejas gay “no son peores que las heterosexuales para manejar responsabilidades de padres de familia”.)

    3. Usar “intensas imágenes emocionales” para desacreditar el modelo familiar tradicional y propagar modelos alternativos. (Esto aparentemente incluye cualquier indicio de presentar una relación heterosexual de manera negativa y una homosexual de manera favorable.)

    4. Información que contenga “imágenes de comportamientos asociados con la negación del modelo familiar tradicional” y promueva relaciones gay. (Esto incluye todas las “demostraciones gráficas”, en forma de imágenes, fotografías o videos, de relaciones sexuales no tradicionales, posiblemente incluyendo la pornografía gay).

    5. Instrucciones para experimentar con sexo gay.

    6. Compartir historias de menores que han “rechazado los valores familiares tradicionales, entrado a relaciones gay y mostrado faltas de respeto a sus padres y/o parientes.” (Esto podría incluir el proyecto “It Gets Better”.)

    7. Información que “influya a formar la identidad individual de los adolescentes” a través de “explotar su interés en el sexo.” (Esto incluye “falsos argumentos” sobre la amplia presencia de relaciones homosexuales entre los jóvenes en la sociedad moderna.)

    8. Mostrar gays como modelos a seguir. (Esto incluye la publicación de listas [en] de gays famosos, vivos y muertos.)

    9. El criterio final de “propaganda gay” es probablemente el más amplio, incluyendo cualquier cosa que “apruebe o promueva” a la gente gay en su homosexualidad.

    Algunos hechos sobre el homosexualismo


    § Según diversos estudios, existe una relación significativa entre homosexualidad y pederastia. Entre el 22% y el 60% de los homosexuales son o han sido pederastas.

    § Los movimientos gays de varios países están intentando reducir la edad de consentimiento sexual entre personas del mismo sexo hasta los 10 años (en Holanda ya está en 12 años), así como legalizar el incesto.

    § Algunos psicólogos quieren que la pedofilia sea considerada un comportamiento norma, como el doctor M. Wertheimer.

    § Según el Journal of the American Medical Association, el 50% de los hombres enfermos de SIDA han tenido relaciones sexuales con un hombre adulto antes de los 16 años, y el 20% antes de cumplir los 10.

    § Según un estudio longitudinal publicado en 1997 en el Journal of Orthopsychiatry (Golombok y Tasker), a la edad adulta, los hijos criados por lesbianas tienen un 24% más de incidencia en relaciones homosexuales que los hijos de madres heterosexuales.

    § La práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y entre el 70% y el 78% de los gays aseguran haber tenido una enfermedad de transmisión sexual.

    § Las personas (adultos y jóvenes) con prácticas homosexuales son más propensas a padecer enfermedades mentales (depresión, ansiedad, trastornos de conducta), al abuso de drogas y a experimentar tendencias suicidas.
    § La violencia entre parejas homosexuales es de 2 a 3 veces más frecuente que entre las heterosexuales, y que las uniones homosexuales, son significativamente más propensas a romperse que las heterosexuales.

    § La duración media de las relaciones homosexuales es de dos a tres años y que, según la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, los homosexuales tienen una media de 39 relaciones con distintas personas a lo largo de su vida.
    § Los movimientos gays no practican la tolerancia que predican y reclaman, pues persiguen judicial y mediáticamente a todo el que discrepa de sus ideas y reivindicaciones, y niegan a los demás la libertad de expresión y de acción.

    § El Colegio Americano de Pediatras considera inapropiado, demasiado arriesgado y peligrosamente irresponsable para los niños, cambiar la tradicional prohibición sobre la paternidad de los homosexuales, ya sea mediante adopción, tutela o reproducción artificial. Esta posición está basada en los mejores datos científicos disponibles. ¿Son estos los padres idóneos para adoptar a un niño?

    Artículo de opinión:


    Aspectos médicos de la homosexualidad

    (por el Dr. Antonio Pardo Caballos, nacido en Granada, 22 de enero de 1955. Profesión: Médico. Cargos actuales: Profesor adjunto. Presidente del Comité de Ética para la Experimentación Animal. Subdirector del Máster en Bioética de la Universidad de Navarra. Director técnico del Centro de Documentación de Bioética)
    Departamento de Bioética, Universidad de Navarra
    Artículo publicado en la revista Nuestro Tiempo, Julio-Agosto de 1995, pp. 82-89

    Introducción

    Recientemente, la homosexualidad ha sido objeto de varios artículos científicos que la prensa ha difundido con titulares sensacionalistas que no reflejaban adecuadamente la naturaleza de los hallazgos. En este artículo intentaré clarificar lo que la Medicina conoce e ignora acerca de la homosexualidad. Para explicar esta cuestión hay que reunir conocimientos de neurofisiología, genética, educación, psicología y ética.

    La “homosexualidad” animal

    Aunque quizá sea una simplificación, podríamos decir que es homosexual la persona que, en su tendencia y comportamiento sexual, muestra inclinación hacia personas del mismo sexo.[62] Esta definición nos permite aclarar de entrada algunas cuestiones.

    La primera es que, propiamente hablando, no existe homosexualidad en los animales. Pero esto no implica que su conducta sea exclusivamente heterosexual. De hecho, se ha observado que la conducta sexual animal, al menos en los mamíferos más evolucionados, es muy abigarrada: además del complejo control fisiológico de la reproducción (especialmente hormonal),[63] en la conducta sexual animal intervienen factores conductuales distintos a los meramente reproductivos. Concretamente, puede intervenir el juego durante la edad juvenil (primates), o las conductas de sometimiento a los machos dominantes durante la edad adulta (cánidos, etc.). Además, la vida en cautividad, al suprimir muchos estímulos de la vida silvestre, propicia una mayor frecuencia de conductas sexuales entre individuos del mismo sexo, como bien saben los ganaderos.[64] Existe, por tanto, una interacción de varios impulsos instintivos y circunstancias ambientales que terminan configurando el comportamiento sexual animal.

    Por razones de supervivencia, el instinto reproductor de los animales siempre se dirige hacia individuos del sexo opuesto. Por tanto, el animal nunca puede ser propiamente homosexual. Sin embargo, la interacción con otros instintos (especialmente el de dominio) puede producir conductas que se manifiestan como homosexuales. Tales conductas no equivalen a una homosexualidad animal: significan que la conducta sexual animal incluye, además de la reproductora, otras dimensiones.

    La conducta sexual humana

    La conducta sexual humana es más compleja que la animal; aunque ésta nos puede instruir acerca de algunos aspectos presentes en el hombre, en éste hay elementos propios, inexistentes en los animales. Mencionaremos los tres más relevantes.

    El principal es que la conducta sexual humana (al igual que cualquier otra conducta humana) puede ser objeto de decisión, puede ponerse o no por obra. Una decisión así no está dentro de las capacidades del animal: éste obra llevado por sus pulsiones instintivas y las circunstancias ambientales.[65] Por esta razón, la conducta humana está en una permanente tensión entre las tendencias y las decisiones. La educación humana no es, como en los animales, domesticación (creación de condicionamientos que se apoyan sobre los instintos), sino cultivo de la inteligencia y de la afectividad que permite al hombre decidir libremente, de modo que pueda resistir sus inclinaciones cuando le dificulten obrar bien, o fomentarlas cuando le ayuden (piénsese en el control de la ira para permitir la convivencia social o en el fomento del afecto maternal para permitir la educación de los hijos).

    El segundo elemento es la relativa independencia del hombre con respecto al medio en que vive. Mientras que el animal depende de su dotación íntegra física e instintiva para sobrevivir, el hombre puede tolerar graves carencias físicas y tendenciales, pues cuenta con su inteligencia para resolver los problemas que la vida plantea. Así, mientras que cada animal se encuentra adaptado a un medio concreto, y no puede sobrevivir fuera de él, el hombre se encuentra por todo el planeta.[66] Por esta razón, los genes del hombre relacionados con la conducta no se encuentran, como los de los animales, exquisitamente controlados por las circunstancias externas. En el caso del hombre, las tendencias innatas, ligadas a la dotación genética, pueden descabalarse hasta cierto punto, sin que esto ponga a la especie en peligro de extinción: la inteligencia suple. Así, en el terreno de la sexualidad, mientras que un animal con un error instintivo en su conducta sexual no se reproduce, el hombre con una inclinación innata no dirigida hacia el otro sexo sí puede hacerlo, con lo que puede transmitir su dotación natural alterada. Debido a este segundo factor (herencia no gobernada exclusivamente por el ambiente) en el hombre puede haber verdadera homosexualidad innata, que sería imposible en un animal.

    Y, en tercer lugar, el desarrollo psicológico humano no consiste en la simple interacción de inclinaciones innatas y decisiones libres: interviene también la educación. En el terreno de la sexualidad, dentro de la influencia educativa, debemos contar el desarrollo psicoafectivo, en el que influye decisivamente el ambiente familiar. De hecho, se ha postulado como una de las posibles causas de la homosexualidad (psicológica en este caso) la existencia de psicopatología familiar (madre hiperprotectora y padre indiferente, etc.)[67]

    Esta visión de la conducta humana como un conjunto integrado de aspectos intelectuales, físicos y psicoafectivos no ha sido apreciada debidamente a lo largo de la historia. De la homosexualidad se han dado versiones excluyentes: espiritualistas (esa conducta es sólo fruto de una decisión personal), biologistas (es sólo fruto de una dotación genética o neuroanatómica peculiar), o culturales (essólo fruto de la educación o de los condicionantes psicoafectivos). Cada una de estas tres interpretaciones valora al homosexual de modo distinto. En el primer caso, el homosexual es sólo culpable. En el segundo, es un títere inocente de sus tendencias alteradas. En el tercero, ha sufrido, a su pesar, una influencia externa negativa.
    Sin embargo, cualquiera de estas interpretaciones resulta simplista. La conducta del hombre no es resultado sólo de decisiones, ni sólo de pulsiones innatas, ni sólo de hábitos inculcados, sino que es resultado de una interacción compleja de estos factores: pulsiones determinadas genéticamente y decisiones, ambas moduladas por la educación recibida (incluyendo bajo este término tanto los aspectos psicológicos como éticos). Ninguna consideración de la homosexualidad que deje fuera alguna de estas facetas está en condiciones de enfrentarse adecuadamente a los hechos: los malinterpretará y dará a los homosexuales falsas soluciones a sus problemas.

    El gen de la homosexualidad

    Hasta hace poco, la interpretación intelectualista (la homosexualidad es sólo fruto de una decisión) fue la más difundida. Quizá como reacción, en tiempos recientes el acento se ha desplazado hacia lo puramente biologista, y se ha comenzado la búsqueda científica de diferencias genéticas o estructurales entre las personas homosexuales y las heterosexuales. Ésta es una investigación plagada de dificultades, ya que ha de tener siempre en cuenta el origen multifactorial de la conducta humana.[68]

    Los hallazgos recientes y, sobre todo, los que más han cautivado a la opinión pública, son los que asocian la conducta homosexual con alteraciones de la estructura cerebral o de los genes.

    El primero de estos estudios que se hizo famoso fue el de LeVay.[69] Su trabajo analizó el desarrollo de los llamados núcleos intersticiales, cuatro grupos de neuronas de la zona anterior del hipotálamo. Descubrió que, de los cuatro núcleos, el número 3 era menor en los varones homosexuales que en los heterosexuales (ya era sabido que es menor en mujeres que en varones). Sin embargo, este estudio no es definitivo: el número de cerebros estudiado era pequeño, y casi todos provenían de enfermos de SIDA. Queda por establecer si esa alteración morfológica es un rasgo constitucional y no un efecto de la infección. Además, aunque se demostrara lo primero, seguiríamos sumidos en la ignorancia por lo que respecta a su significado: habrá que aclarar qué tipo de conexión puede haber entre esa diferencia anatómica y la tendencia sexual. De hecho, un trabajo reciente se ha cuestionado, con bastante fundamento, si los núcleos intersticiales tienen que ver con la inclinación sexual y si no sería más razonable investigar sobre otras zonas cerebrales.[70]

    El otro estudio fue el realizado por Hamer,[71] que analizó la relación entre la orientación sexual de los varones y un marcador genético del cromosoma X. Este autor, junto con su equipo, investigó el árbol genealógico de 114 familias con algún miembro homosexual, e intentó establecer una regla de parentesco entre los miembros de tendencia homosexual. Al parecer, puede existir un factor genético ligado al cromosoma X (del que los varones poseemos uno y las mujeres dos). Para comprobar esta hipótesis, realizó, en 40 familias, un estudio genético con un marcador de ADN específico para esa región del cromosoma X, y encontró que existía relación entre la presencia de ese marcador en el cromosoma X y el comportamiento homosexual.

    Este estudio no significa, sin embargo, que se ha identificado el gen de la homosexualidad: como hemos mencionado antes, dada la complejidad de la conducta sexual, es muy improbable que la orientación sexual masculina dependa de un solo gen. Este hallazgo es sólo una prueba inicial de que existe un factor o factores genéticos ligados a la homosexualidad masculina. Pero sigue sin saberse de qué gen o genes se trata, o cómo influyen en la conducta. Y, como es evidente, el conocimiento de este dato no nos pone en condiciones de tratar la inclinación sexual alterada. Por desgracia, estos datos no son suficientes para aclarar el problema biológico que subyace a la homosexualidad. La cuestión es todavía oscura, todas estas investigaciones están solamente en sus comienzos, y no sabemos adónde podrán llegar. Como vimos anteriormente, la conducta sexual es, desde el punto de vista biológico, resultado de una interacción compleja de varias tendencias; por esto, el hallazgo de un solo factor nos da muy pocas luces acerca de qué trastornos genéticos (con las consiguientes modificaciones neurológicas, hormonales, etc.) son causa de la tendencia homosexual, aunque es un camino para saberlo. Sería necesario conocer además otros genes que orientan la conducta juvenil de juego, la conducta de relación, etc.

    Para colmo, en el hombre, estos estudios biológicos están dificultados por su capacidad de decisión: por poner un ejemplo de otro tipo, no toda alteración genética que determina una mayor agresividad del varón (la trisomía XYY) produce conducta agresiva, porque el hombre puede sobreponerse a sus inclinaciones. Se trata, en suma, de estudios extraordinariamente difíciles, que no parecen tener respuesta clara a corto plazo. De hecho, la sola existencia de distintos tipos psicológicos de homosexuales, con predominio de la tendencia femenina de sometimiento, o de la tendencia social de dominancia,[72]muestra la complejidad del problema: la homosexualidad no se puede atribuir, sin más, a una sola causa, y menos a una sola causa biológica.

    El papel del médico

    A la hora de la atención médica, la homosexualidad plantea, fundamentalmente, dos problemas, de los cuales uno tiene actualmente enorme preponderancia: el SIDA, cuyas enormes repercusiones desbordan las posibilidades de este artículo. El otro consiste en tratar las alteraciones psicológicas de este tipo de personas.[73] Sin embargo, el médico no se enfrenta, ante estos pacientes, con un mero problema psicológico (de ansiedad, etc.), no relacionado con la conducta homosexual. Y esto merece una breve explicación.

    La Medicina no persigue la felicidad del hombre. Ésa es una cuestión de la que, tradicionalmente, se han ocupado la ética y la religión: saber cuál es la conducta, libremente decidida, que lleva al hombre a su plenitud humana. El médico se ocupa sólo de los aspectos médicos de la vida humana: la salud y la enfermedad. El médico no es un consejero moral.

    Sin embargo, el médico, cuando intenta tratar a sus pacientes, no puede hacer caso omiso de que son hombres, con capacidad de decisión y, por tanto, con cuestiones morales en su vida, que, sobre todo en los pacientes que acuden al psiquiatra, pueden tener una gran relación con los trastornos psicológicos. Hay tendencias en psiquiatría, actualmente bastante difundidas, que consideran éticamente irrelevante la conducta del paciente en materia sexual. Consecuentemente, queriendo hacer desaparecer el factor ético, han suprimido la inclinación homosexual de los prontuarios de enfermedades psiquiátricas[74] mientras que, paradójicamente, han dejado otras desviaciones de la tendencia sexual (paidofilia, voyeurismo, etc.).

    Parece más coherente el siguiente modo de actuar: el médico, cuando su paciente presenta un problema de homosexualidad, tiene obligación de atenderle. No debe discriminarle en razón de su tendencia o inclinación sexual: el médico se debe a todos sus pacientes por igual. Ahora bien, esa igualdad de trato no significa indiferencia hacia el estilo de vida que lleve el paciente. Porque el médico sabe que ese estilo de vida puede tener relación muy directa con los problemas psicológicos que aqueja el paciente. Reducir el problema a su dimensión puramente psicológica es incompetencia médica.

    La escuela psiquiátrica de Victor Frankl ha dado nombre al enfoque que tiene en cuenta ese aspecto humano del paciente: la logoterapia.[75] Su idea de fondo consiste en afirmar que la libre decisión de la voluntad puede tener una influencia muy importante en la psicopatología. Consecuentemente, no desdeña plantear al paciente un horizonte de exigencia si ve que un enfoque humanamente inadecuado de la vida personal es la raíz de sus problemas psicológicos. No es falta de realismo que el médico plantee a su paciente el control de sí mismo y de su tendencia hacia personas del mismo sexo. Del mismo modo que cabe el control de la tendencia hacia el sexo opuesto en quienes no sufren una perturbación de la tendencia heterosexual, debe abrirse la posibilidad a este tipo de consejo en el caso de la homosexualidad. Plantear la sexualidad como algo de ejercicio completamente irrefrenable resulta un enfoque humanamente equivocado y poco realista. De hecho, lo normal es que el hombre sea dueño de sus actos; ¿por qué excluir la sexualidad del homosexual de esta ley general?
    A veces, los problemas psicológicos que presentan este tipo de pacientes se derivan de su falta de autocontrol.

    Indudablemente, la vivencia de la tendencia hacia personas del mismo sexo ya resulta de por sí bastante turbadora. Pero si a este factor se suma una práctica desaforada de la sexualidad, la sensación de culpabilidad se acrecienta, y es difícil mantener una estabilidad psicológica: se impone acudir al médico. Por tanto, dentro de la atención médica correcta a estos pacientes, debe figurar un intento de restablecer la confianza en sí mismos, intento que pasa por proponer al paciente, de modo adecuado a sus circunstancias, el control de su peculiar inclinación.[76]
    Referencias

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    3. Video: Dr. Nicholas A. Cummings, quién desclasificó la homosexualidad como enfermedad en la American Psychological Association, dice que la medida obedeció a presión política y nunca se aportó evidencia científica (en inglés)
    4. Definición de enfermedad
    5. Definición de salud
    6. Definición de sexualidad
    7. ↑ 7,0 7,1 7,2 7,3 7,4 7,5 7,6 7,7 ¿Cuántos millones de homosexuales dice usted que hay en España?
    8. Gobierno de Chile: Estudio Nacional de Comportamiento Sexual
    9. Comportamento sexual da população brasileira e percepções do HIV/AIDS (Ministério da Saúde, Centro Brasileiro de Análise e Planejamento)
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    15. Op. cit.
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    18. Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad: ¿Nacer de esa forma quiere decir Diseñado de esa forma?
    19. Estudio muestra que el agua envasada estaría contaminada con una potente hormona, que afectaría el sistema endocrino
    20. Público.es: Un estudio halla estrógenos en el agua embotellada
    21. La amenaza de los disruptores endocrinos. José Santamarta
    22. Disruptores endocrinos: una historia muy personal y con múltiples personalidades
    23. Disruptores endócrinos, M. Pombo, L. Castro
    24. Exposición humana a disruptores endocrinos. A. Rivas, A. Granada, M. Jiménez, F. Olea, N. Olea
    25. Disruptores endocrinos: Feminizacion de los machos
    26. ABC.es: El mercurio vuelve "homosexuales" a las aves
    27. La Prensa: Contaminación de los 'estafadores químicos'
    28. La contaminación química adelanta peligrosamente la pubertad femenina
    29. Documental donde se explica el efecto sexual de los numerosos tóxicos y contaminantes a los que estamos expuestos.
    30. Europa Soberana: Estrogenización, leche, alcohol e iones positivos venenos cotidianos a evitar
    31. ↑ 31,0 31,1 Dailey, T. Homosexuality and Child Abuse. Family Research Council. Número 247.
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    38. Time Magazine: "An Instant Cure", lunes 1 de abril de 1974
    39. Hechos acerca de la homosexualidad y la salud mental (en inglés)
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    49. Dr. M. Wertheimer
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    51. Judith A. Reisman, American University
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    53. APA Online. Public Affairs.
    54. Video: Margaret Thatcher's Anti-Gay Speech
    55. Grupos religiosos lo rechazan: Proponen cuentos gay para niños en escuelas
    56. Código Penal Indio
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    58. La violencia fundamentalistas cristiana
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    60. Uganda to Drop Death Penalty, Life in Jail for Gays (Update1)Bloomberg.com. Retrieved on January 7, 2010.
    61. 9 cosas que el gobierno ruso considera propaganda gay
    62. Gelder la define como “pensamientos y deseos eróticos hacia una persona del mismo sexo y cualquier conducta sexual asociada”. Gelder M, Gath D, Mayou R. Psiquiatría. 2ª de. México, Interamericana, 1993, p. 547.
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    65. Ponz F. op. cit., p. 197.
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    69. LeVay S. A Difference in Hypothalamic Structure Between Heterosexual and Homosexual Men. Science 1991; 253: 1034-7.
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    71. Hamer DH, Hu S, Magnuson VL, Hu N, Pattatucci AML. A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation. Science 1993; 261: 321-7.
    72. Guasch Andreu O.Los tipos homófilos: una aproximación a los códigos de reconocimiento e interclasificación homosexuales. Jano 1987; 32: 1919-28.
    73. Cfr. Gelder, op. cit., p. 551.
    74. La homosexualidad, aunque sigue siendo objeto de un capítulo en los libros de psiquiatría, no aparece en la última edición del DSM ni en el CIE. DSM-IV ( Diagnostic and Statistical Manual of Me n tal Disorders. Fourth Edition). American Psychiatric Association. Washington DC, 1994, 886 pp. CIE10 (Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico). OMS, Madrid, 1992, 424 pp.
    75. Frankl VE. The Doctor and the Soul. From Psychotherapy to Logotherapy. New York: Vintage, 1986; 318.
    76. Lister J.Homosexuality and Prostitution. NEJM 1956; 254: 381-2.


    BREVE EXTRACTO DE MI ARTÍCULO

    A continuación hablaré de las tácticas de manipulación, y procuraré mi defensa; y ello aunque considero que hasta ahora no he dicho nada ofensivo. Oír voces en contra de este tipo de iniciativas automáticamente lleva a categorizarlas –como he dicho- de extremistas e insensibles. Pero, ¿por qué ocurre? Informaré acerca de una variante del movimiento homosexual, pero perfectamente trasladable a la ideología de género. Toda esta especie de moda por las tendencias “diversas” no se construye de un día para el otro; el cambio de mentalidad en gran parte de la población -que pasó de no compartir ese tipo de comportamientos a defenderlos- es producto de una ingeniería social de gran porte.

    En 1989 se publica en EE.UU “After the Ball” (conocido como el “Manifiesto Gay”), escrito por dos ex estudiantes de Harvard.[1] Su objetivo era hacer viable la revolución homosexual en ese país. Entre sus propuestas, se estableció que se debía apelar a las emociones y no a la razón de las personas; pero lo que es más importante, dividieron al público americano en tres grupos: a) los que se oponen (aislar y silenciar); b) los indecisos (insensibilizar, paralizar y convertir); c) los simpatizantes (movilizar).

    Desarrollando la idea, a los que están en contra –y esto me interesa destacar- se incita a demonizarlos, es decir, intimidarlos y descalificarlos equiparándolos con los nazis, el Ku Kux Klan, etc. y calificándolos de homofóbicos (palabra inventada por el psicólogo George Weinberg).[2] A los que están indecisos se les sugiere presentar a los homosexuales como buenos, como víctimas que no pueden cambiar.[3] Todo ello es trasladable a la ideología de género y es la razón por la que hoy en día no se puede decir ni “mu” en cuestiones de este tipo.


    [1] Se seguirán los lineamientos de En Defensa de una Ley Superior, Acción Familia, Santiago de Chile (2004). p.73 y ss. Disponible en la web.

    [2] A la Iglesia Católica se la debe catalogar de retrógrada, desinformada de los avances científicos; ello a pesar de que la ciencia concluye que la homosexualidad no es ni innata ni irreversible. Al respecto capítulo XI del mismo libro.

    [3] También se dispone, entre otras cosas, que se debe presentar a personajes históricos como homosexuales y motivar a estrellas mediáticas a que se pronuncien a favor de la diversidad sexual.
    Última edición por brua; 27/05/2016 a las 20:42 Razón: Formalidades / Separación párrafos

  2. #2
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    Re: El trastorno emocional homosexual



    Derechos Humanos Ideología de género


    El trastorno homosexual. Por Mayo Von Höltz



    Hasta que la OMS desclasificó a la homosexualidad como una de las tantas enfermedades mentales (hasta finales de los ’80 catalogada como un trastorno de la mente), la medicina la estudiaba y trataba por lo que era, por lo que aun sigue siendo. Lo curioso fue que lo que llevó a ese organismo mundial a desclasificar a la homosexualidad como una enfermedad, no fue un severo estudio científico que probara que no lo era (aun hoy no hay ningún estudio científico que pruebe semejante cosa), fue una inmensa campaña de presión perpetuada por grupos facciosos con la deliberada y acientífica intención de que la homosexualidad deje de ser considerada como una enfermedad.

    Es curioso lo que dicen muchos homosexuales: “Soy una persona que nació en el cuerpo equivocado”. Por qué se está tan seguro que el equivocado es el cuerpo y el acertado es la mente? No es mucho mas sensato decir que el cuerpo, siendo que carece de juicio crítico en su carácter de cosa, no puede equivocarse, y que por ende, si hay algo equivocado es la mente, tal cual lo afirmaba la medicina desde sus orígenes hasta que una inmensa campaña mundial, y no un estudio científico, le obligó a dar el brazo a torcer?.

    Si yo digo que me siento caballo y digo que el que me trate como humano me discrimina, y exijo que se me ponga montura, freno, riendas y se me alimente con alfalfa; mi familia me lleva al médico quien concluye inmediatamente que poseo un trastorno mental, y con mucha probabilidad me trate, medique, y cure. Lo mismo si me creo Napoleón, como dijo Lanata hará un tiempo; ahora, si me creo mujer teniendo pene, el Estado me da un DNI y aquí no hay ninguna enfermedad ni ningún tratamiento posible, soy una mujer porque así lo siento y así lo avala el Estado, con total indiferencia a hechos objetivos y categóricos que demuestran a todas luces lo contrario.


    LEÉ TAMBIÉN: Hebe como oportunidad. Por Agustín Laje


    La ley dice proteger los derechos de los homosexuales, y les permite adoptar, yo me pregunto, quién defiende los derechos de los niños adoptados por Florencia de la V?, hay algún legislador que le preocupe lo que le va a suceder a esos pobres niños inocentes el día que se enteren que su “madre” es un hombre disfrazado?. No hay un sólo legislador preocupado por el tremendo -y quizá irreversible- daño que se le ocasionará a esos pobres niños el día que un compañerito en el jardín les revele la verdad?. No; no hay ninguno, todos estuvieron a favor de la farsa, a favor de darle a un hombre un DNI que dice mujer; esa medida infame del Registro del Identidad Nacional sigue la misma tendencia que todas las medidas tomadas por la clase política: mentir.1

    Adelantándome a una eventual crítica que censure lo que no digo, aclaro que prima facie no estoy en contra de que a los homosexuales se le permita adoptar bebés, cosa que tampoco implica afirmar que estoy a favor, lo que estoy en contra, es que el Estado avale engañar a pobres niños haciéndoles creer que esa persona a la que llaman “mamá” desde que aprenden a hablar, es una mujer, cuando en realidad es un hombre disfrazado de mujer.El Estado pone presos a los padres que les pegan a sus hijos, y se los sacan y ponen en resguardo; nadie discute estas normas porque son indiscutibles, bueno, hacerle creer a un niño, que es una mujer esa persona a la que llama “mamá”, cuando en realidad no es así, le produce un daño infinitamente mayor al que le produciría un padre ebrio que le pegase con un cinturón.


    LEÉ TAMBIÉN: Hebe, Bergoglio y Francisco. Por María Lilia Gena


    Toda buena madre tiene infinito tacto a la hora de enseñarle a sus hijos -que a lo sumo tendrán 5, 6, 8 o mas años- que esa persona que ven parada en la esquina a la noche, que parece una mujer, no es una mujer, sino que es un hombre disfrazado de mujer, y que se les llama travesti. La delicadeza de la madre es inmensa porque, de no ser así, podría herir la frágil psicología de su niño al mostrarle verdades que por su extraña naturaleza, son muy difíciles de asimilar aun tomando los recaudos necesarios. Ahora, imagínense el daño que se le producirá a un niño cuando descubra la verdad, si su “madre” es ese travesti parado en la esquina. Quién le explicará?, de qué manera?, cuándo?, se lo explicarán alguna vez?, o dejarán que el pobre inocente lo descubra sólo?.

    Engañar a niños inocentes desde su nacimiento hasta que los pobrecitos se terminen enterando de algún modo -que el mejor modo con que logren acceder a la verdad va a ser de todos modos tremendo-, es una crueldad de un sadismo incalculable. Es bochornoso que el Estado sea cómplice de tan aborrecible engaño perpetrado a niños inocentes sin defensa alguna.


    El DNI de Florencia de la V es un minirelato.




    _____________________

    Fuente:

    El trastorno homosexual. Por Mayo Von Höltz - Prensa Republicana


  3. #3
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    Re: El trastorno emocional homosexual

    Esto vale la pena remarcarlo varias veces.


    Datos científicos a considerar enérgicamente.


    1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad a los andrógenos] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo {1}.

    2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia. Quienes se identifican como "sintiéndose del sexo opuesto" o como "algo intermedio" no conforman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas{2},{3},{4}.

    3. La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso. Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal. Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V){5}. Las teorías

    4. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano{6}.

    5. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural{5}.

    6. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer{7},{8},{9},{10}.

    7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT{11}. ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?

    8. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil. Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a "clínicas de género" donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos "elegirán" recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica innecesaria de sus órganos sanos.




    Referencias:

    {1} Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

    {2} Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, enFocus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

    {3} Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” (descubre discordancias).

    {4} Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35.

    {5} American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género.

    {6} Wylie C. Hembree et al, "Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline", en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism,2009 (94), 9, págs. 3132-3154.

    {7} Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015.

    {8} Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

    {9} FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

    {10} Organización Mundial de la Salud, clasificación de los estrógenos como cancerígenos.

    {11} Cecilia Dhejne et al, “Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden”, en PLoS ONE, 2011, 6(2). Trabajo del departamento de Neurociencia Clínica, división de Psiquiatría, Instituto Karolinska, Estocolmo.





    _____________________

    Fuente:


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  4. #4
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    Re: El trastorno emocional homosexual

    Tras haber leído bastante literatura científica seria respecto a esto, mi opinión es que tanto la homosexualidad como la transexualidad (entendida como disforia de género), así como el carácter afeminado se deben a una feminización de diferentes estructuras cerebrales. Todo apunta a que dicha feminización se produce intraútero, durante el desarrollo embriológico del sistema nervioso central.
    Si os interesa el tema puedo abrir un hilo desarrollando más el tema y añadiendo la bibliografía necesaria.

  5. #5
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    Re: El trastorno emocional homosexual

    “Cambio de sexo”: capricho de trastornados mentales.

    Por Mayo Von Höltz

    16 enero, 2017
    Mayo Von Holtz cambio de sexo, homosexual, ideología de género, trastorno, travesti


    Es una vergüenza para la comunidad de la medicina y para los legisladores (una vergüenza mas) que sea legal que una persona mentalmente trastornada, por mero capricho irracional, decida amputarse un órgano o colocarse artificialmente otro órgano, y que médicos inescrupulosos, amparados en legislaciones perversas, le satisfagan el capricho al trastornado mental.

    Si yo mañana abordo a un cirujano y le manifieso mi deseo de sacarme un riñón sano, porque mi elección es tener un sólo riñón; el cirujano me deriva a un psiquiatra que me trata y cura; ahora, si le pido que me ampute el pene, lo hace sin ningún remordimiento ni responsabilidad penal.

    Los travestis suelen decir que son personas que nacieron en el cuerpo equivocado; por qué me pregunto yo, están tan seguros que lo equivocado es el cuerpo y lo acertado la mente? No es mucho mas atinado pensar que lo equivocado es la mente, siendo que el cuerpo en su caracter de cosa, no tiene la postestad de equivocarse o acertar?. No; todos concuerdan con estos enfermos en que lo equivocado es el cuerpo y lo acertado es la mente; lo mismo cabría decir si se atropella y mata a una persona con el auto, que el equivocado es el auto y el acertado es el conductor.

    Hasta el ’83 la Organización Nacional de Psiquiatría norteamericana consideraba a la homosexualidad por lo que era, es decir, por un trastorno de la mente, se la trataba y se la curaba en un amplio porcentaje de casos. Luego fue desclasificada como enfermedad y por los ’90 la Organización Mundial de la Salud, presionada por una enorme campaña mundial de activistas facciosos, y no por un documento científico que la avalara (de hecho ese documento aun no existe ni existirá nunca), sacó a la homosexualidad de la lista de enfermedades. El daño que ocasionó esta irresponsable decisión es enorme y sigue aumentando con el tiempo.



    LEÉ TAMBIÉN: Reato entrevistó a Nicolás Márquez y Agustín Laje (Infobae TV)



    La homosexualidad, como otros tantos trastornos de la mente, se puede perfectamente tratar; y en un porcentaje elevado de casos, se cura.No hay forma de explicar el deseo de amputarse un órgano sano sin hablar de alguien que está mentalmente enfermo; el médico que le cumpla su deseo autodestructivo al loco -aválelo o no aválelo la ley- es un criminal sin la mas mínima justificación.




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    Fuente:

    "Cambio de sexo": capricho de trastornados mentales. Por Mayo Von Höltz - Prensa Republicana
    Hyeronimus dio el Víctor.

  6. #6
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    Re: El trastorno emocional homosexual

    Las uniones homosexuales tienen mucho más riesgo de ruptura que los matrimonios

    Escrito por Francisco de Andrés, Ignacio F. Zabala y Gerard van den Aardweg.


    Publicado en Familia-Matrimonio-Vida Conyugal.

    Reproducimos dos artículos de Francisco de Andrés e Ignacio F. Zabala y un extracto de otro de Gerard van den Aardweg que hacen referencia a la inestabilidad de las uniones homosexuales y a los problemas que ello conlleva. Estos artículos fueron publicados por ACEPRENSA (© Aceprensa S.A.)


    Boda gay: al divorcio por el matrimonio, Francisco de Andrés
    Atención: uniones muy frágiles, Ignacio F. Zabala
    La prueba de la duración, Gerard van den Aardweg

    Boda gay: al divorcio por el matrimonio

    Francisco de Andrés

    Cuando se habla de dar el estatus matrimonial a las uniones homosexuales suele olvidarse que esto significa acceder también al divorcio. Los abogados vislumbran ya aquí una nueva oportunidad de negocio. Sobre todo teniendo en cuenta que las uniones homosexuales registradas en Suecia y Noruega han demostrado ser mucho más inestables que los matrimonios. Un dato no despreciable cuando se plantea la adopción por parejas homosexuales.

    Probablemente esa perspectiva no está en las mentes de las parejas de homosexuales que acuden a los juzgados en busca de un certificado de matrimonio, y menos aún en los brindis que les dedican sus amigos cumpliendo con el pseudorritual. Pero hay un beneficio inapelable en la concesión del matrimonio civil a gays y lesbianas: a partir de ese momento todos tienen derecho a beneficiarse de un divorcio en condiciones.

    La cuestión de las consecuencias no sólo morales sino también económicas y legales de la aprobación del matrimonio homosexual en Massachusetts ha disparado la imaginación de los círculos jurídicos norteamericanos, tradicionalmente avezados en sacar agua del desierto. La delicia de los abogados norteamericanos, que ven en la propagación del matrimonio homosexual una nueva frontera de negocio, ha sido resumida por Jo Ann Citron, un letrado de Boston que está a punto de publicar un libro sobre el particular: "Lo más importante que se logra con el matrimonio es el divorcio –ha declarado Citron a la agencia Associated Press–, un proceso previsible por el que la propiedad de los cónyuges se reparte, se dividen las deudas en partes proporcionales y se establecen las normas para la custodia y visita de los niños".


    Cuando la pareja rompe

    En la actualidad, cuando las parejas de homosexuales rompen –un fenómeno más frecuente que en parejas heterosexuales–, los afectados con algún agravio deben someterse al juicio discrecional de un juez, que no tiene ninguna obligación de aplicar los criterios del divorcio civil. En los estados norteamericanos más permisivos, como Massachusetts, California y Washington, ha sido práctica habitual hasta hoy que los jueces apliquen a las parejas gay las normas del divorcio cuando hay niños por medio. En los estados más firmes en materia moral, como Texas o Virginia, los jueces suelen rechazar de modo categórico cualquier asimilación de las parejas homosexuales al matrimonio, incluso en el caso de que los solicitantes del divorcio hayan establecido acuerdos privados por escrito.

    La presión a favor del divorcio civil gay, establecida sobre la base de una presunta "discriminación por razón de sexo", la ejercen, por una parte, el poderoso lobby gay y, por otra, un sector de la abogacía implicada en los negocios de esta minoría que dispone de un alto poder adquisitivo.

    Junto a los abogados que llevan el caso, los más beneficiados del divorcio homosexual son las parejas más "débiles" en lo económico. Un reciente caso zanjado por la Justicia de California lo ilustra. Hace semanas un abogado de la localidad de Oakland, Frederick Hertz, presentó una querella a favor de una lesbiana que se había convertido en ama de casa mientras su compañera escalaba puestos como ejecutiva en una multinacional. Cuando la pareja rompió, la empresaria se negó a incluir sus stock options en el paquete de bienes comunes a repartir con su ex compañera. Esta denunció el hecho y ganó. "Conseguimos un arreglo decente –dijo el abogado a la prensa–; pero decente si se compara con nada, no con lo que hubiéramos obtenido si ellas hubieran estado casadas".


    Panorama de pleitos

    Este panorama de pleitos, cuentas y reparto de patrimonio y sueldo, hoy anecdótico en Estados Unidos, va a crecer de modo exponencial tras la decisión de la Corte Suprema de Massachusetts. Antes de que este estado aprobara el matrimonio de homosexuales, ya el pequeño territorio de Vermont había concedido los "derechos matrimoniales" a las uniones civiles de homosexuales anteriores al año 2000, otorgándoles con ello los derechos del divorcio.

    El siguiente territorio de batalla es el inmenso estado de California, uno de los lugares de residencia favoritos de la comunidad gay. Pese a la tenacidad mostrada por su gobernador a favor de la protección del matrimonio –como contrato entre un hombre y una mujer–, una ley que debe entrar en vigor el próximo 1 de enero otorgará a las 25.000 parejas homosexuales registradas acceso a los tribunales de divorcio cuando rompan sus relaciones.

    El panorama, según algunos analistas, no es tan rosa para las aspiraciones de la comunidad gay. En primer lugar porque –como afirma Art Leonard, profesor de Derecho de la Universidad de Nueva York– "la aplicación de los derechos del divorcio sólo afectará a las parejas homosexuales que se casen por la ley". La realidad muestra que, pese a las ventajas que concede la legislación en algunos territorios –tanto en Estados Unidos como en Europa– la mayor parte de los homosexuales prefieren limitarse a vivir juntos, sin establecer ningún marco legal de convivencia.


    Descrédito del matrimonio

    Está, luego, el problema de la movilidad social y profesional de los norteamericanos. Una pareja gay de Massachusetts que resida en cualquier otro estado tendría que volver al de origen de su contrato matrimonial para plantear el divorcio en los tribunales. La cuestión de los conflictos interestatales en esta materia ya está planteada.

    Para algunos juristas, como Herma Hill Kay, la Constitución de Estados Unidos permite que un estado reconozca la legislación de otro aunque no la tenga incorporada a su acervo, y por tanto todos deberían conceder el divorcio a parejas gay casadas en Vermont o Massachusetts. Hay otro argumento en el debate: dada la repugnancia de la inmensa mayoría de los estados a homologar el matrimonio de un hombre y una mujer con la convivencia de los homosexuales, algunos jueces estarían dispuestos a facilitar el divorcio de los gay. El argumento tiene trampa, y lo único cierto es que la disparidad de legislaciones va a crear no pocos conflictos.

    En particular el del propio concepto de matrimonio, una vez que el contrato se otorgue, con la perspectiva de divorcio, a cualquier tipo de unión. Para algunos expertos, esta situación irá en particular en descrédito del matrimonio civil y dará en cambio esplendor al matrimonio religioso, indisoluble y exclusivo entre un hombre y una mujer.


    Atención: uniones muy frágiles

    Ignacio F Zabala

    La comparación del riesgo de divorcio entre matrimonios y parejas homosexuales no se había hecho hasta ahora porque no había pasado suficiente tiempo desde las primeras legalizaciones de estas uniones. El estudio Divorce-Risk Patterns in Same-Sex "Marriages" in Norway and Sweden (1) –presentado en el congreso anual de la Population Association of America (1-3 de abril), celebrado en la Universidad de Princeton– tiene la ventaja de haberse realizado en dos países pioneros en la legalización de las uniones homosexuales. Suecia desde 1995 y Noruega desde 1993 permiten el registro de las parejas homosexuales, con las mismas consecuencias legales que el matrimonio (salvo la adopción en el caso noruego), de manera que el estudio es de uno de los periodos más amplios posibles.

    La muestra procede de los registros de parejas que establecen las leyes de ambos países, donde se consigna cualquier cambio de estado civil y se pueden hacer seguimientos gracias a los números de identidad personales de los registrados. Los últimos años se han criticado otros estudios sobre homosexuales –sobre todo los realizados en Estados Unidos– porque se hacían con frecuencia sobre homosexuales blancos, universitarios y con situaciones económicas desahogadas; cuando no estaban financiados por asociaciones de gays y lesbianas o se basaban en encuestas a lectores de determinadas revistas de este sector.


    Pocos homosexuales quieren casarse

    La primera observación es que la incidencia de las uniones homosexuales es muy baja. Entre 1993 y 2001 se registraron en Noruega 1.293 parejas homosexuales; en cambio, hubo 190.000 matrimonios (7 por cada 1.000). En Suecia, entre 1995 y 2002, hubo 1.526 registros y 280.000 matrimonios (5 por cada 1.000). En ambos casos, hubo un nivel elevado de registros inmediatamente después de aprobarse la ley, mayoritariamente por parejas de hombres (62%). Luego descendió y se mantuvo estable hasta los últimos años, donde ha subido sobre todo porque se han registrado más parejas de mujeres.

    Otra gran diferencia que existe es la edad, que es significativamente más elevada en el caso de las parejas homosexuales. En el 52% de los matrimonios celebrados en Suecia y Noruega los cónyuges tenían menos de 31 años; el 34%, entre 31 y 40 años; y el 14%, más de 41. En cambio, en Suecia solo el 12% de las parejas registradas estaban formadas por hombres menores de 31 años (21% en Noruega); 38%, entre 31 y 40 años (46% en Noruega); y 50%, más de 41 años (32% en Noruega). Por lo tanto, las parejas homosexuales registradas habían legalizado su unión con más años y experiencia que los matrimonios, lo que en principio favorecería su estabilidad.

    Por otro lado, en el 44% de las uniones de hombres de ambos países, uno de los integrantes es extranjero. Sin embargo, solo en el 22% de los matrimonios uno de los cónyuges lo es.


    Un mayor riesgo significativo

    El riesgo de divorcio se mide en el estudio teniendo en cuenta todas estas variables. En algunos casos, el riesgo de divorcio es similar en las parejas homosexuales y en los matrimonios, por ejemplo, cuando ambos son muy jóvenes o hay diferencias significativas de edad; cuando uno de los dos es extranjero, etc.

    Pero en el resto y en el caso de Suecia, las parejas homosexuales tienen un riesgo de divorciarse muy superior al que se da en los matrimonios: 1,5 veces en el caso de los gays y 2,67 veces en el de las lesbianas. Los autores afirman que estos resultados reflejan mejor las diferencias si se descuentan los efectos de las variables demográficas (por ejemplo, hay muchas parejas de hombres en las que uno de ellos es extranjero; esta variable sube el riesgo de divorcio).
    Pues bien, realizado el ajuste, resulta que la probabilidad de divorcio en las parejas de gays es un 35% más alta que la de los matrimonios, y en las de lesbianas es el triple.

    Si se tiene en cuenta que la tasa de divorcio en Suecia es muy elevada (53 divorcios por cada 100 matrimonios), el divorcio en las parejas homosexuales adquiere una dimensión todavía mayor.

    Aunque los autores advierten de que el estudio sigue abierto, especulan con la posibilidad de que si hubiera más parejas homosexuales con hijos a su cargo se reduciría el riesgo de divorcio. Sin embargo, también han comparado el riesgo de divorcio con matrimonios que no tenían hijos y las conclusiones de mayor riesgo apenas cambian.

    La fórmula que han elegido los autores para la conclusión es elegante pero contundente: "Hacen falta más estudios para determinar por qué las uniones gay tienen un riesgo significativamente mayor de divorciarse que los matrimonios, y por qué las uniones de lesbianas se rompen el doble de veces que las de los gays".

    (1) Divorce-Risk Patterns in Same-Sex "Marriages" in Norway and Sweden. Gunnar Andersson, Turid Noack, Ane Seierstad y Harald Weedon-Fekjær. Más información en http://paa2004.princeton.edu/downloa...issionId=40208


    La prueba de la duración

    El psiquiatra holandés Gerard van den Aardweg, autor del libro Homosexualidad y esperanza, contrapone el matrimonio y las uniones homosexuales en un artículo publicado en Studi Cattolici (marzo 2004). Reproducimos algunos párrafos.

    Durante 35 años de tratamiento psicoterapéutico de personas con problemas de homosexualidad, no he encontrado una sola relación homosexual que durase años, de modo que pudiera ser considerada una relación normal, adulta. Existen casos excepcionales de lazos de amistad que duran años entre parejas homosexuales, pero no de cohabitación duradera ni de fidelidad. Son relaciones caracterizadas por tensiones, celos, dependencia adolescente, fenómenos neuróticos de atracción-repulsión...

    (...) Existe documentación abundante que prueba la breve duración de las relaciones homosexuales y la enorme promiscuidad del homosexual practicante. Basta citar los recientes datos estadísticos de un amplio estudio realizado en Amsterdam entre varones homosexuales respecto a la infección por HIV: los homosexuales con una relación "estable" tienen como media 8 parejas al año, los otros tienen 22.

    La duración media de una relación "estable" es de un año y medio (lo que explica que el 86% de las nuevas infecciones por HIV se verifiquen en una relación "estable") (1).

    Otro estudio (2) hecho en Holanda sobre parejas homosexuales "estables" muestra que el número medio de contactos con otros partners se iniciaba con 2,5 el primer año y en el sexto año llegaba a 11. Téngase en cuenta, sin embargo, que son pocas las relaciones que duran tanto. En conclusión, una relación homosexual "estable" está destinada al fracaso, lo cual es algo intrínseco a la dinámica del deseo homosexual.


    Sin fidelidad sexual

    A los militantes del movimiento gay no les interesa el matrimonio como tal. Para ellos es un instrumento de homologación social, fuente de ventajas financieras o el primer paso para el reconocimiento de "una nueva pluriformidad de relaciones", según el escritor homosexual Hinzpeter. (...) Las relaciones homosexuales son fundamentalmente diferentes de las heterosexuales, concluyen los autores (homosexuales) McWhirter y Mattison en su investigación sobre relaciones homosexuales duraderas: la "fidelidad sexual" no existe (3).

    Entonces, ¿en qué se diferencian? Desde el punto de vista somático, naturalmente: no hay unión, sino solo un abuso desnaturalizado de partes del cuerpo, en una caricatura del coito normal. No existe unión, en el sentido de complementariedad, entre una psique masculina y una femenina. En el acto matrimonial la masculinidad del hombre y la feminidad de la mujer alcanza su pleno desarrollo, que incluye la dimensión de la potencial paternidad y maternidad. El hombre vive plenamente su virilidad, y la entrega a la mujer, y esta vive plenamente su feminidad, y la dona al marido. En el contacto homosexual, en cambio, actúa un hombre que, aquejado de un complejo de inferioridad por el que se siente poco logrado, intenta –en vano– hacerse apreciar como hombre por otro hombre. La lesbiana es una mujer que no se siente plenamente mujer. Lo que los homosexuales buscan es la estima de un amigo o amiga, a menudo de una figura paterna o materna, porque se han sentido siempre extraños, inferiores, a sus coetáneos del mismo sexo.


    ____________________


    (1) Xiridou M. et al., "The contribution of steady and casual partnerships to the incidence of HIV infection among homosexual men in Amsterdam", Aids, 2003, 17, 1029-1038.

    (2) Deneen A.A. et al., "Intimacy and sexuality in gay male couples", Archives of Sexual Behavior, 1994, 23, 421-431.

    (3) McWhirter D.P. & Mattison A.M., The Male Couple: How Relationship develops, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, NJ, 1984, último capítulo.




    _____________________

    Fuente:


    Las uniones homosexuales tienen mucho más riesgo de ruptura que los matrimonios

  7. #7
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    Re: El trastorno emocional homosexual

    Homosexualidad: el mito romántico y la trágica realidad

    El movimiento homosexual presenta una visión idílica y romántica de su estilo de vida, a la que fielmente hacen eco la industria del entretenimiento y la media de izquierda. Hollywood presenta a los homosexuales y lesbianas como jóvenes, de buena apariencia, saludables e irradiando felicidad. Asimismo, las parejas homosexuales son presentadas como románticas y exitosas.





    El psicólogo Gerard van-den-Aardweg


    Esta imagen de la pantalla está en completa contradicción con la trágica realidad y contribuye poderosamente a la aceptación o al menos a la indiferencia con que muchos ven la legalización de tales uniones.


    Contenido [mostrar]
    a) La trágica realidad
    b) Una “monogamia” indeseada
    c) Haciendo que el Marqués de Sade “parezca una enfermera de la Cruz Roja”
    d) Un infierno de promiscuidad
    e) Tasas más altas de “violencia doméstica”
    Mayor abuso de alcohol y drogas
    f) SIDA y enfermedades sexualmente transmitidas
    g) Luchando con el suicidio
    h) Jugando con fuego


    a) La trágica realidad

    La trágica verdad es que esta imagen romántica de “amor” homosexual contrasta con la realidad. Detrás del alegre barniz, el estilo de vida homosexual está lleno de violencia, infidelidad y trauma.
    Los hechos fríos y rudos prueban que el sentimentalismo erótico (y neurótico) entre personas del mismo sexo nada tiene del amor conyugal, que une a un hombre y a una mujer en el legítimo matrimonio tradicional contraído de acuerdo con el plan de Dios y la ley natural. Ninguna coreografía puede ocultar la verdad.


    b) Una “monogamia” indeseada

    Si la homosexualidad quiere ser aceptada como normal, necesita parecerse con la heterosexualidad. Por esta razón, el Movimiento Homosexual crea el mito de la “monogamia” homosexual [1] en el cual las “parejas” estables guardan una “fidelidad” semejante a la del verdadero matrimonio.

    Sin embargo, una relación basada en un sentimiento y una tendencia desviados no puede crear las condiciones para la fidelidad que se encuentran en el verdadero matrimonio monogámico. Las pocas parejas homosexuales que mantienen vínculos estables son excepcionales. Además, la estabilidad en el mundo homosexual no significa fidelidad.

    En realidad, el mito de la “monogamia” va en sentido contrario a la experiencia homosexual. En un estudio de jóvenes homosexuales holandeses, la Dra. Maria Xiridou, del Servicio Municipal de Salud de Amsterdam indicó que las relaciones duran una media de entre 1 y 1½ años. Ella también informó que cada homosexual tiene al mismo tiempo como promedio otras ocho parejas por año.[2]

    La activista lesbiana Brenda Schumacher afirma que “no todas las lesbianas están interesadas en la monogamia o en la monogamia sucesiva.” [3]

    El psicólogo Gerard van den Aardweg afirma: “La intranquilidad homosexual no puede ser apaciguada, mucho menos teniendo una pareja, porque estas personas son impelidas por un insaciable deseo de una inalcanzable imagen fantasiosa.” [4]


    c) Haciendo que el Marqués de Sade “parezca una enfermera de la Cruz Roja”




    El célebre Best-seller de Marshall Kirk y Hunter Madsen, “After The Ball”


    Marshall Kirk y Hunter Madsen afirman: “Los hombres homosexuales tienden a traer a su relación una serie de conceptos erróneos, neurosis y expectativas irreales, y sobrecargan sus amoríos más allá del punto en que pueden manejarlos.” [5]

    No podría ser de otro modo en una relación basada en una pasión antinatural y desordenada de la carne. Como San Pablo enseña: “Ahora la obra de la carne es obvia: inmoralidad, impureza, vida licenciosa, idolatría, brujería, odios, rivalidad, celos, explosiones de furia, actos de egoísmo, disensiones, discordias, ocasiones de envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes.” [6]

    Kirk y Madsen dan una cierta visión de cómo las palabras de San Pablo se aplican al mundo homosexual: “El bar homosexual es la arena de competencia sexual que saca a la luz todo lo que es más repugnante en la naturaleza humana. Allí, despojados de la apariencia de sabiduría y euforia, los homosexuales se revelan como obstinados y egoístas predadores sexuales… y representan papeles de desdén y crueldad que hacen que el Conde de Sade parezca una enfermera de la Cruz Roja.[7]


    d) Un infierno de promiscuidad

    La promiscuidad del estilo de vida homosexual bordea lo inimaginable. Todas las estadísticas, memorias y biografías homosexuales señalan la promiscuidad, con consecuencias abismales en materia de salud pública y social.[8]

    Esto se debe a que los homosexuales simplemente no ven la promiscuidad como perjudicial. Como dice el escritor homosexual Lars Eighner: “No veo nada errado en la promiscuidad homosexual. Pienso que es uno de los aspectos más positivos de la vida gay que la gente de circunstancias muy diferentes puedan alcanzar intimidad muy rápidamente.” [9]

    Thomas E. Schmidt, director del Westminster Institute, de Santa Bárbara [EE.UU], nota que “la promiscuidad entre hombres homosexuales no es un mero estereotipo, y no es sólo la experiencia mayoritaria – es virtualmente la única experiencia.” [10]

    Los científicos sociales Robert T. Michael, John H. Gagnon, Edward O. Laumann y Gina Kolata realizaron una amplia encuesta sobre el comportamiento sexual norteamericano y publicaron su trabajo en 1994. Los autores comentan las investigaciones hechas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en 1982, cuando el SIDA apareció, y concluyen: “Los hombres gay con SIDA entrevistados a comienzos de 1980 informaron que tenían como promedio 1.100 parejas en sus vidas y algunos habían tenido muchas más.” [11]


    e) Tasas más altas de “violencia doméstica”

    El estilo de vida homosexual es también caracterizado por tasas más altas de violencia doméstica.

    Quizá influenciada por el enfoque de Hollywood, Kali Munro, psicoterapeuta de lesbianas, escribe: “Cuando oí hablar por primera vez acerca de la violencia en las relaciones entre lesbianas, me pareció difícil de creer. No calzaba con mi imagen idealizada de la comunidad lesbiana.” [12]

    Numerosos autores documentan la violencia en parejas homosexuales y lesbianas.[13] Un estudio publicado en diciembre de 2002 en el American Journal of Public Health concluyó:

    Las tasas de víctimas de agresiones entre hombres urbanos que mantienen relaciones sexuales con hombres, son substancialmente más altas que entre hombres heterosexuales y posiblemente mujeres heterosexuales. Se necesita hacer esfuerzos de salud pública dirigidos a la violencia íntima entre esos hombres.[14]


    Mayor abuso de alcohol y drogas




    Drogas y alcohol


    También se informa de tasas más altas de abuso de alcohol y drogas. El Dr. Schmidt proporciona hallazgos significativos:

    Un estudio de Boston encontró que por los años 1985-1988, 80 por ciento de 481 hombres homosexuales habían usado marihuana…60 por ciento cocaína, 30 por ciento anfetaminas y 20 por ciento LSD. Un estudio canadiense en 1988-1989 encontró que 76,3 por ciento de 612 hombres homosexuales consumían habitualmente alcohol, 32,2 por ciento tabaco, y 45,6 por ciento al menos una droga. Un estudio nacional de 1.924 mujeres homosexuales realizado en 1984 encontró que el 83 por ciento bebía regularmente alcohol…el 47 por ciento fumaba marihuana y el 30 por ciento fumaba regularmente tabaco.

    Cuando estos estudios consideran las conexiones [entre tales factores], muestran una correlación directa entre el número de parejas, el uso de droga y la probabilidad de sexo inseguro.[15]


    f) SIDA y enfermedades sexualmente transmitidas

    En Julio de 2002, la Asociación Médica de Gay y Lesbianas publicó un boletín sobre asuntos de salud especialmente dedicado a los homosexuales. En la publicación se observa:

    Las enfermedades sexualmente transmitidas se producen en una alta tasa entre hombres gay sexualmente activos. Esto incluye infecciones EST que tienen tratamiento efectivo disponible (sífilis, gonorrea, clamide, parásito púbico y otras), y por otras para las cuales no hay cura disponible (HIV, Virus de Hepatitis A, B o C, Virus Papiloma Humano, etc.).[16]

    Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el total estimado de casos de SIDA en adultos en Diciembre de 2002 era de 877.275. De este número, un total de 496.354 adultos, o 57 por ciento, murieron. El desglose de estos 877.275 casos por grupos de riesgo muestra que 420.790 casos, o 48 por ciento, resultan de contacto sexual entre hombres. Otros 59.719 casos, o 7 por ciento, resultan de una combinación de contactos entre hombres y uso de inyección de drogas.[17] Considerando que los hombres homosexuales suman menos que el tres por ciento de la población masculina, la desproporción es impresionante.

    En su publicación “Una Mirada a la Epidemia HIV” el CDC afirma: “Por riesgo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (MSM) representan la mayor proporción de nuevas infecciones.” El boletín también estima que el 60% de todas las nuevas infecciones con SIDA, cada año, resulta de contacto sexual de un hombre con otro.[18]


    g) Luchando con el suicidio
    La depresión grave, así como pensamientos e intentos suicidas son también más frecuentes entre los homosexuales, especialmente cuando son jóvenes, que en la población en general. Aparecen estudios, uno tras otro, con los mismos resultados en ese sentido.

    En su estudio de 1997 de 750 hombres entre 18 y 27 años de edad, Christopher Bagley y Pierre Tremblay informaron:

    Tasas significativamente más altas de ideas y acciones suicidas ya ocurridas fueron informadas por hombres de orientación homosexual, llegando a 62,5% los que intentaron suicidarse. Estos hallazgos, que indican que los hombres homosexuales y bisexuales están 13,9 veces más en riesgo de un intento serio de suicidio, son coherentes con conclusiones anteriores.[19]


    h) Jugando con fuego

    Estos hechos prueban que la analogía entre la unión homosexual y el matrimonio tradicional no tiene base. Tasas más altas de violencia, epidemias y suicidio indican un estilo de vida que pone a sus trágicas víctimas en alto riesgo. En realidad, quienes entran en este altamente promiscuo e intranquilo mundo están jugando con fuego.

    (In “En Defensa de una Ley Superior”. – Puede bajar gratuitamente el libro en Libro: En Defensa de una Ley Superior | Acción Familia)




    [1] Desde una perspectiva etimológica, la palabra monogamia sólo puede ser usada para el verdadero matrimonio. (Del latin monogamia, del Griego, monogamos, monogamous, de mon- + gamos matrimonio, de gamein casarse.) Por esta razón, cuando nos referimos a las relaciones homosexuales, usamos comillas.

    [2] Maria Xiridou, y otros., “The contribution of steady and casual partnerships to the incidence of HIV infection among homosexual men in Amsterdam,” SIDA, (2003) 17(7), p. 1031.

    [3] Rex Wockner, “Sex-Lib Activists Confront ‘Sex Panic,’” Pink Ink, Dec. 1997, Vol. 1, no. 3, www.khsnet.net/pinkink/vol1-3/sexlib.htm.

    [4] van den Aardweg, p. 62. (Destaques en el original.)

    [5] Kirk and Madsen, p. 320. Observaciones similares han sido hechas por especialistas. Cf. van den Aardweg, pp. 53-57, y Joseph Nicolosi, Reparative Therapy of Male Homosexuality (Northvale, N.J.ew Jersey: Jason Aronson, Inc., 1997), pp. 109-123.

    [6] Gal. 5:19-21.

    [7] Kirk y Madsen, p. 313. El mal afamado Donatien Alphonse François, Conde de Sade, más conocido como el Marqués de Sade (1740-1814), fue un libertino impío cuyos escritos mezclan aberraciones sexuales con blasfemias y sacrilegios. Su práctica de torturar prostitutas para su propio placer sexual dio origen a la palabra sadismo.

    [8] Cf. Alan P. Bell and Martin S. Weinberg, Homosexualities: A Study of Diversity Among Men and Women (New York: Simon & Shuster, 1978); “Resurgent Bacterial Sexually Transmitted Disease Among Men Who Have Sex With Men – King County, Washington, 1997-1999,” Morbidity and Mortality Weekly Report, Sept. 10, 1999, Vol. 48, no. 35, pp. 773-777.

    [9] Lars Eighner, “Why I Write Gay Erotica,” www.io.com/~eighner/works/essays/why_i_write_gay_erotica.html.

    [10] Thomas E. Schmidt, Straight & Narrow? Compassion & Clarity in the Homosexuality Debate (Downers Grove, Ill.: Inter Varsity Press, 1995), p. 108.

    [11] Robert T. Michael, y otros., Sex in America: A Definitive Survey (Boston: Little, Brown and Co., 1994), p. 209.

    [12] Kali Munro, “Talking About Lesbian Partner Abuse,” Siren, Oct./Nov. 1998, www.kalimunro.com/article_partnerabuse.html.

    [13] Cf. www.lib.jjay.cuny.edu/research/DomesticViolence/v.html.

    [14] Gregory L. Greenwood y otros., “Battering Victimization Among a Probability-Based Sample of Men Who Have Sex With Men,” in American Journal of Public Health, Dec. 2002, Vol. 92, no. 12, pp. 1964-1969.

    [15] Schmidt, p. 111.

    [16] “Ten Things Gay Men Should Discuss with Their Health Care Providers,” www.glma.org/news/releases/n02071710gaythings.html.

    [17] Cf. www.cdc.gov/hiv/stats.htm.

    [18] www.cdc.gov/nchstp/od/news/At-a-Glance.pdf

    [19] Christopher Bagley y Pierre Tremblay, “Suicidal behaviors in homosexual and bisexual males,” Crisis (1997), Vol. 1, pp. 24-34. La cita está tomada del resumen hecho por los autores, y que está disponible en: www.virtualcity.com/youthsuicide/gbsuicide1.htm.



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    Homosexualidad: el mito romántico y la trágica realidad | Acción Familia

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    Re: El trastorno emocional homosexual

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    "No existe tal cosa como transgénero. Tu eres o XX o XY. Dios creó al humano masculino y femenino. Esto es determinado genéticamente. Es fisiología, es ciencia, es realidad. Dios ama a lo que es la masculinidad y la femineidad ya que Él es el creador de tales cosas. Y Él se deleita en ello. Cualquier cosa en nuestra cultura que confunda la masculinidad y femineidad está apartando y guiando hacia afuera del valor que Dios puso sobre las diferencias entre estos dos sexos. Esta noción de que tú eres otra cosa que tu biología es una construcción cultural que ataca directamente a Dios.

    Superficialmente uno no lo ve de esta manera, pero de esto es todo lo que se trata. RC Sproul dijo que la más grande revolución en América no fue ni la Revolución Americana ni la Revolución Industrial, sino que fue y es la revolución sexual. Se ha convertido en la revolución con el daño de más largo alcance de todas las revoluciones que han ocurrido en Estados Unidos o cualquier otro.

    Uno de los problemas con venderse uno mismo a todo esto, es que es un tipo de suicidio. Es literalmente el fin de tu existencia respecto a la manera en que Dios te diseño. Una persona que está en el mundo “transgénero” tiene 90% más de probabilidades de matarse a sí misma que cualquier persona. Porque se ha cortado, se ha ido totalmente de la realidad y de las relaciones normales. Este es el fin de tu identidad, es el fin de la posibilidad de tener un matrimonio, es el fin de la posibilidad de tener una familia, es el fin de conectar y ser parte de una sociedad y una cultura y tener un futuro. Es un tipo de extremo aislamiento que no puede ser más extremo o más grande.

    No se puede ir más allá que decir esto: “no soy quien realmente soy”. Literalmente esta persona se ha desconectado totalmente de su existencia. Y todo esto seguirá creciendo, ya que vivimos en un mundo en donde la cultura te dice que puedes construir lo que tú quieras ser. Crearte a ti mismo de la manera que quieras crearte.

    La única manera en que uno puede encarar esto con amor es de esta manera: Dios te hizo y Dios te hizo exactamente de la manera que Él quería que seas. No estás solamente peleando y rebelándote contra Dios en su creación física, en lo que concierne al pecado en sí, sino que estás batallando y peleando contra la soberanía de Dios. Estás batallando a Dios en su relación espiritual con uno.
    Esto es una guerra a Dios. No voy a dejar que Dios me diga quién soy, yo voy a determinar quién soy. No dejaré que Dios me defina, yo seré mi propio Dios. Y si lees Romanos 1, esta es una mente reprobada, es una mente que ni siquiera funciona. Y mientras todo esto debe ser dicho con firmeza, también debe ser acompañado con amor y compasión. Ya que hay muchos agujeros en el corazón de las personas que van en esta dirección. Hay ausencia de amor, de ser querido, de sentirse valioso.

    Este pecado tan dañino debe ser confrontado, pero también la confrontación debe no exagerar lo en realidad existe, que es un sentimiento de aislamiento y soledad respecto a las relaciones con los demás. Es una línea muy fina de trazar entre confrontar el error y proteger a la persona".

    -Luks-

    Dr. John MacArthur





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