Hola Nicus,
Sí, es para dudar al menos de todo lo que hizo este pérfido hombre. Pero me temo que, para complicar más las cosas, debe haber una mezcla de beatificaciones válidas y otras inválidas. Por ejemplo, canonizó a Santa Teresa de Los Andes (una tremenda santa!) y al masón izquierdista Alberto Hurtado (un desastre de cura). Esa fue siempre la escuela de JPII: mezclar la verdad y el error, la luz y las tinieblas. En mi opinión, me centraría más en toda su doctrina errada y perversa comparándola con el Magisterio siempre puro e inmaculado de la Santa Iglesia: con eso, toda la fetidez del error se hace evidente.
Un abrazo
Jorge
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