Después de leer el delirio de artículo escrito por ese tal "sacerdote" D´Ors, que ha motivado este otro de EX ORBE; no tengo más remedio que pensar en lo conveniente que sería (puestos a soñar) volver a tener un Santo Oficio como Dios manda. Impresiona contemplar el que un supuesto Ministro de Dios se permita insultar de esa manera a los Ritos católicos calificándolos de "mágicos"(sic), o clamando porque se transformen en una cosa que sea "admisible" para todo el mundo, "sea creyente o no", convirtiéndolos en una metáfora de compartir y darse a los otros (no sabemos si en más de un sentido).
Desde luego, esto da una idea del grado de paranoia que muchos han alcanzado, si creen que una Iglesia Católica así tendría mucho éxito entre gente que no viste normalmente la camisa de fuerza; pero esto no es lo peor, lo peor es imaginar que esa iglesia se tomara realmente por cristiana. Queda patente tanto la adolescencia mental de los modernistas con sus supuestos remedios para la Iglesia (si es que realmente quieren remediar algo), como el pestazo sulfuroso de sus negrísimas fantasías; donde toda alabanza solemne hacia Dios es rechazada y sustituida por una más que sospechosa sensiblería meliflua, con toques ecuménico-filantrópicos, que no me extrañaría terminaran (porqué no) con gente desnuda danzando alrededor de un fuego, para rematar después con unos restregones carnales aderezados de drogas naturales (hay que respetar la ecología).
Estos fatuos, nos recomiendan explicar los Sacramentos "como si no se hubiera dicho nada de ellos en los últimos 2000 años" (ahí cabrá también el Magisterio de Cristo naturalmente); porque sólo ellos y su grandísima soberbia de hombres modernos entienden como debe ser la religión y la Iglesia, siendo todos los católicos de hace 20 siglos, con todos sus santos y doctores, unos cavernarios ignorantes incapaces de entender nada, claro.
Hermanos, llamadme agorero, pero si no se ataca esto en el seno de la Iglesia me parece que todos los signos que vemos aparecen en el último libro de la Biblia; y los siervos del ánomos están edificando nuevamente la última Gran Ramera de Babilonia.
Si es así, sólo resta prepararse; mirar todo esto como quien mira un contenedor de basura en llamas, y confiar en la Victoria final y verdadera de Aquél que Es invencible.
Laus Deo.
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