El Obispo de Solsona pide a los católicos el apoyo al independentismo catalán y a separatista Puigdemont.
https://youtu.be/RN6qGPXM0bY
En el 0:58 del vídeo el Obispo —que por cierto votó en el referéndum ilegal del 01/X/2017 de carácter subversivo que pretendía acabar con la unidad histórica de España— este afirma lo siguiente:
«Porque somos una nación que tenemos derecho a decidir nosotros cuál es nuestro futuro»
Se «olvida» —parte del clero lo ha hecho con frecuencia en Cataluña— de que Cristo nació y vivió en aquella Palestina dominada por Roma en la que desarrolló un mensaje espiritual defendiéndolo con firmeza de cada tentativa de contaminación política que quedó clara en la frase: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Este individuo ha olvidado que los Apóstoles desenvolvieron su misión en un mundo en que las «injusticias» socio-políticas eran mucho más graves en comparación con la actualidad.
Pero sin embargo observamos a San Pablo enviar al esclavo fugitivo Onésimo a su dueño legítimo (Carta a Filemón) y observamos también a San Pedro recomendar a los esclavos: «Permaneced sujetos a vuestros dueños y no sólo a los buenos sino también a los que son malos». (1ª Pt. 2, 18).
La así llamada «promoción humana» en el Cristianismo es reflejo y consecuencia indirecta de la «promoción espiritual» que venía (y viene) a decir:
«Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura».
Los patricios una vez convertidos al Cristianismo liberaban a sus propios esclavos porque habían aprendido a ver en ellos hombres creados a imagen y semejanza de Dios y por consiguiente «hermanados» en Cristo. Y fue hasta que el Cristianismo transformó la mentalidad y las conciencias que la esclavitud llegó a ser inconcebible como hecho social.
Las palabras de este individuo se encuentran en armonía con el espíritu nacionalista liberal del siglo XIX o con el aspecto marxista de «la lucha de clases», pero no con el Evangelio.
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