Creo que esta discusión y estos planteos ya deben haberse dado en la época de los Borgias.
La preocupación y la aflicción deben haber sido las mismas. Los pronosticos nefastos también. Sin embargo aquí estamos, firmes y bimilenarios a pesar de las terribles zarandas que nos inflingieron, y que a veces nos autoinflingimos.
Adelante: sabemos Quién nos guía y conserva.
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