«A los profesores se nos aleja del aula»
«La ignorancia y el desprecio a la cultura nos hace peores», afirma la profesora de Latín Ana Clara Roldán
La profesora Ana Clara Roldán. / Francis Silva
Fuente: MIGUEL A. OESTE > Málaga | Sur Digital 06/12/2015
Los antiguos alumnos de Ana Clara Roldán dicen que hace «magia», y no porque use trucos, sino por su implicación y la capacidad que demuestra para motivarlos, algo que se percibe cuando habla de su oficio, de la lectura, de la cultura en general. Profesora de Latín en el José Navarro y Alba, donde también es responsable de la biblioteca, así como coordinadora del programa ‘Clásicos Escolares’, se muestra crítica con la situación de provisionalidad de la educación, y con la miopía de los gobiernos para llegar a un pacto.
–No sé si recuerda la famosa sentencia del ministro de Franco, José Solís Ruiz, cuando dijo en las Cortes: «Menos latín y más deporte». Parece que hoy se sigue esta línea.
–Por supuesto que sí. Desde el Gobierno y las instituciones se sigue dañando al latín con cada nueva ley educativa, lo que muestra una vez más la incultura de nuestros gobernantes y lo lejos que estamos del ideal platónico de que el gobierno de un país debe estar en manos de los «mejores» (sabios y filósofos).
«¡No creo que la dejen morir, por Júpiter! El latín es el alma máter de nuestra lengua»
–Ya lo dice el filósofo José Antonio Marina, en este país «la educación no interesa a nadie. Y ningún gobierno ha intentado llegar a un pacto educativo»…
–No estaría mal que el Gobierno pusiese verdadero empeño en ello, por el bien de la sociedad. La educación está demasiado politizada en nuestro país. Ahora, por ejemplo, vemos de nuevo cambios en la materia de religión, que pasa a ser evaluable. Y así vamos todos, en función de qué aires políticos soplen, con una sensación desoladora de provisionalidad. No hay consenso entre los partidos, ni interés por alcanzarlo, porque la educación es lamentablemente otra arma arrojadiza más.
–Cuando se pregunta si sirve el latín para algo hoy en día, acaso se desconoce que el 90% del léxico castellano deriva del latín…
–En la sociedad del utilitarismo todo parece medirse en «para qué sirve tal o cual cosa», y eso es un error. Hay miles de cosas «inútiles» que sin embargo nutren el alma humana y nos otorgan otras capacidades igualmente vitales. Al margen de que sea más o menos útil, no hay duda de que hoy día seguimos hablando latín, pero evolucionado.
–¿Qué pasa con el latín?
–Pasa que se ha convertido en la alternativa para los estudiantes que «huyen» de las ciencias, carece de la entidad que debería tener en los planes de estudio y se le ha arrebatado todo su prestigio.
–Pero parece evidente, entre otras razones, que hoy las nuevas generaciones hablan y escriben peor porque no han estudiado latín…
–En parte sí, aunque también hacen mucho daño otras cosas como la telebasura, la falta de interés por la cultura, el desprecio a los libros, a la intelectualidad, etc. Las nuevas generaciones necesitan buenos referentes y los educadores (padres, maestros, profesores…) tenemos un papel muy importante.
–Usted, ¿qué dificultades encuentra como docente?
–La enseñanza se vuelve cada vez más burocrática. Estamos condenados a cargar con tediosos «papeleos», que sólo sirven para dar respuesta a informes inútiles y estadísticas sin sentido. Se nos aleja del trabajo real y directo del aula, que es lo que en realidad tiene importancia. Por otro lado, la sociedad ha dejado de creer en el maestro, no se nos valora como antes y se nos critica por nuestras vacaciones. Y hay muchas cosas que no se ven detrás de nuestra labor: horas de formación, trabajo diario en casa, actualización de la metodología, adaptación a las nuevas leyes, nuevos horarios, nuevo alumnado… y todo sin perder la ilusión por enseñar.
–¿Por qué se considera que estudiar latín es aburrido?
–Puede ser tan aburrido o no como cualquier otra materia del currículo. Dependerá en buena medida de la pasión y actitud del profesor. No creo que se deba tanto a los métodos o materiales, sino al componente humano, a nuestra capacidad de motivar a través de nuestra propia motivación. Un profesor apasionado con su asignatura, que sea capaz de transmitirlo, se ganará a la clase con facilidad. Los alumnos no aprenden, nos aprenden.
–¿Cree que el latín dejará de ser un rara avis o una asignatura relevante o acabará muriendo?
–¡No creo que la dejen morir, por Júpiter! Por muy complicada que se ponga la situación, somos un amplio colectivo que lucharíamos por ella. El latín es el alma mater de nuestra lengua.
-¿Qué opina de estas palabras de Antonio Muñoz Molina: «Nadie parece caer en la cuenta de la devastación que ha sufrido nuestro país en todo lo relacionado con la educación, la cultura y el conocimiento»?
Son una palabras demoledoras y tristes, pero ciertas para mi punto de vista. Nuestro país ha avanzado en muchísimos aspectos, pero en otros va perdiendo el norte a pasos agigantados. La ignorancia y el desprecio a la cultura y las humanidades son palpables en la sociedad, y eso nos hace peores seres humanos, menos libres, menos tolerantes y mucho más egoístas.
-Termine con una expresión latina…
–Sapere aude (atrévete a saber).
https://latunicadeneso.wordpress.com/
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