Re: El Estado Británico, un nido de corrupción pedófila generalizada
Pero todo esto es suave, y sus efectos se notan en sitios como Magaluf (Mallorca) que es noticia estos días y no voy a relatar los motivos, ni voy a poner fotografías. Desgraciadamente el escaparate de lo que es el Estado británico y una parte de su sociedad, está en España, en esas Baleares que nunca fueron limpiadas de mierda desde que se pusieron de moda allá por finales de los "50". Hoy Ibiza es "Sodomía y Guarrona", y la moda parece que se está desatando también sobre Mallorca.
El único descargo para los britaniquitos que nos llegan para hacer el chorra, es que no están solos, tienen la competencia de los boches del mismo pelaje. ¿Hasta cuándo se va a abusar de España?
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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